Pronosticamos un mal pronóstico a quien lea el siguiente artículo con afán científico o crítico literario. En cambio, tendrá efectos sanadores sobre quien lo haga con cualquier otro propósito.
¿Qué es la Salud? ¿La ausencia de malestar, un baúl repleto de medicamentos, un paisaje bucólico, un negocio privado, un ministerio, una cofradía de Semana Santa, un nombre de mujer? ¿Es la salud de derechas porque prioriza a quienes tienen más recursos? Hay millones de páginas escritas sobre el asunto, y creciendo. Solo hay que clicar en internet y buscar libros sobre salud, o vídeos, y aparecerán miríadas de resultados, todos prometiendo salvarnos de los males físicos, mentales y extradeportivos. Y la mayoría, curioso o no, pone el foco en el individuo (y no en su entorno) y hablan de gordura, superalimentos, ansiedad, insomnio y gimnasios. Aburridísimo, vaya.
La salud es un tema tan espinoso como el cactus del San Pedro (o cualquier otro cactus, cuyas propiedades curativas también se ensalzan en publicaciones de todo tipo) y a nadie le resulta fácil posicionarse a favor o en contra. Así que para evitar debates sociopolíticos enrevesados, sin ánimo de polarizar el ambiente y sin ofender a quienes padecen de verdad, el artículo de hoy pretende aportar una selección de libros, tutoriales, noticias clickbait y programas de radio mucho más enriquecedores para nuestro bienestar, bien porque no existen pero deberían o bien porque no existen y menos mal.
En el top 9 se encuentra el libro Diez medicamentos para congraciarse con la humanidad, patrocinado por una unión temporal de iglesias sindicalistas, publicado recientemente, justo antes de los resultados electorales de Extremadura. Se puede adquirir en parroquias online y es recomendable leer primero el prospecto.
La serie de podcast Veinte terapias para salvar el mundo, en sus cuatro episodios de tres horas cada uno, son un no parar de aportes interdisciplinares, de personas a cada cual más sabia, que convergen en una amalgama de soluciones titánicas para evitar el descuageringamiento del planeta, o al menos, minimizar la ruptura de España y la separación geográfica de Cataluña y sus colonias. Esta serie se puede escuchar en plataformas gratuitas con gran ingesta publicitaria.
Historia de los anuncios más insanos de la historia es un libro cachondísimo, lleno de ilustraciones y diseños publicitarios reales, con textos que relacionan cada producto multinacional con una enfermedad y con su posterior remedio, también multinacional. Dichos antídotos pueden conseguirse enviando tres tickets de compra del libro, pagando a contrarrembolso e indicando en sobre aparte cuál es el que le interesa.
El artículo periodístico Siete tips para preservar tu hígado en Carnaval apareció en la gacetaquicardia.com y obtuvo varios premios a nivel internacional gracias al ángel, guasa y arte con el que se aportaban verdaderos axiomas sobre protección hepática. Es de gran valía para cuando la digestión del alcohol y comida rápida con salsas de colores se convierte en todo un reto durante los días de fiesta. La autoría de este artículo es de un tal Redacción, sin apellidos. Según se especifica en un comentario a la noticia publicado por una tal Siesa de Cádiz, los consejos del artículo son extrapolables a otros encuentros multitudinarios como el Rocío, el Toro Embolao o el Trebufest.
Luego está el vídeo tutorial diy (do it yourself) en el que se explica de manera muy didáctica cómo fabricar una máquina de resonancia magnética casera, sin necesidad de comprar complementos caros en BricoDepot. Tiene millones de visualizaciones y promete ofrecerse al sas en clara competencia con Amancio Ortega por unas palmaditas en la espalda. Su autora, una influencer de veintidós años, ha prometido lanzar próximamente el vídeo Cómo fabricar en casa tu dispositivo de tomografía axial computerizada —TAC para la gente profana— solo con papel de aluminio y un coche teledirigido a pilas.
El fanzine especializado en salud global El enfermo imaginario expuso hace unos meses un listado con «Diez ejercicios inútiles para mejorar tu salud», ilustrados con emoticonos. Como ejemplo, describen los movimientos de tender la ropa y limpiar el wc con el objetivo de optimizar los músculos cervicales y femorales. El fanzine está subvencionado por Lejías Kiriku.
En un número anterior del mismo fanzine también se puede encontrar un reportaje, de marcado carácter anticonservador, con cinco trucos para saltarse la lista de espera del sas sin usar las urgencias. Ese número estaba patrocinado por una conocida marca de seguros de vida.
En el número dos de esta selección se encuentra la noticia clickbait titulada Tinder abre una nueva aplicación para citas médicas a ciegas y su resultado te dejará sin aliento. Tras leer párrafos y párrafos de contexto basura y conjeturas personales de quien redacta, se llega a la conclusión de que la aplicación solo es para personal sanitario y que no viene a resolver los retrasos en la atención médica en el servicio público de salud, sino todo lo contrario. Puro marketing.
Por último está el manual La iatrofobia, la mejor manera de curarse en salud, donde se defiende que, para no enfermarse, nada mejor que temer a todo lo relacionado con la atención médica. Ojos que no ven, corazón que no siente. Si el cuerpo sabe que nadie va a acudir en su ayuda, se lo piensa dos veces antes de enfermar. Su autores, I. Racional y A. Prensivo, se valen de una cita del Dr. Juan Gervás: «En los países pobres la población muere por falta de medicina y en los países desarrollados la gente pierde la vida por un exceso de medicina». Agnósticos del diagnóstico, los artífices de este manual recomiendan la fórmula «Sana, sanita, culito de rana, si no sana hoy sanará mañana».
Recuerden, y no se dejen llevar por titulares llamativos: los medicamentos, como el resto de drogas, no son ni buenos ni malos, sino que dependen del cártel del que provengan.

