Nuño, librería y editorial

El escritor y dinamizador cultural Fran Nuño fundó en 1998, en Sevilla, la librería Nuño, cuyo local se encuentra en la calle San Luis (número 83) a la altura de la mítica plaza de Pumarejo.

Un establecimiento dedicado a la librería general y a la literatura infantil y juvenil, aunque también se destaca entre sus méritos el haber organizado, durante sus primeros años de vida, un buen número de actividades culturales: presentaciones de libros, recitales poéticos, talleres, o cuentacuentos fuera de sus instalaciones. Por ejemplo, en bibliotecas, ferias del libro o salas culturales. Por dicha labor se clasificó como finalista durante cuatro ocasiones seguidas en el Premio Librero Cultural que organiza CEGAL y el Ministerio de Cultura.

En 2005 nació, al amparo de la librería, un pequeño sello, Nuño Editorial, cuyas líneas de trabajo se centraron al principio en la antología poética, libros sobre la lectura y en la literatura infantil. También puso en marcha los premios «Plumier de versos» y «Plumier de colores», de los cuales vieron la luz varios volúmenes con las obras de lxs autorxs ganadorxs y finalistas.

Hoy en día publica, sobre todo, títulos fuera de colección donde se incluye poesía, relatos y literatura infantil. En 2008 se incorporó a Nuño Editorial, Voces de Tinta, un sello enfocado a poemarios, libros de haikus y, últimamente, a antologías de letras flamencas clásicas, bien de autores reconocidos o de creación popular.

En la actualidad, Nuño Editorial y Voces de Tinta continúan con un ritmo de producción sin prisa pero sin pausa y pensando bien cada nuevo proyecto, sin grandes pretensiones pero disfrutando con cada uno de ellos.

Más información en: librerianunoeditorial.blogspot.com

¿Primera vez en el psicólogo?

Creo que no hay mucha información sobre cómo se desarrolla una intervención psicológica, por eso, a continuación, voy a contestar algunas cuestiones frecuentes con información básica que podría resultar interesante sobre todo para aquellas personas que se plantean iniciar una terapia:

¿Tengo que tener un diagnósticopara ir a psicoterapia?

No es necesario, cada profesional tiene que evaluar el caso desde cero. Incluso es frecuente que diferentes profesionales, cuando evalúan un mismo caso, saquen diagnósticos diferentes. Eso tampoco es malo, porque no existen causas biológicas de los trastornos mentales. Las «etiquetas» sirven para facilitar la comprensión entre profesionales y pueden orientar el tipo de intervención.

En la mayoría de los casos las etiquetas son contraproducentes ya que contribuyen a la estigmatización. También puede ocurrir que la persona adopte su diagnóstico y crea que poco o nada puede hacer para mejorar; se comporta así porque está «enferma» como en una especie de indefensión aprendida. En otras ocasiones se puede obtener algún beneficio de la «enfermedad», como por ejemplo conseguir más cuidado y atención del entorno cuando en realidad se están reforzando los síntomas y la posición de «enfermx».

Actualmente no se utiliza el término «enfermedad mental»; decimos trastorno si los síntomas encajan en una descripción clínica. Sin embargo, si existen síntomas que crean interferencias en la vida de la persona, pero que no encajan en ninguna categoría, se llamarían «problemas mentales/psicológicos».

¿Me va a decir qué tengo que hacer para solucionar mi problema?

No exactamente. Hay corrientes que son más directivas y otras menos, todas tienen sus pros y sus contras, pero no esperes que alguien te vaya a dar instrucciones o consejos o te dé su opinión sobre ciertos temas, porque lo que puede venir bien a tu vecino, quizás no te viene bien a ti y tú mejor que nadie sabes lo que te está pasando.

Las sesiones se orientan a descubrir y desarrollar capacidades para resolver conflictos o conseguir llevar mejor situaciones que nos generan malestar, ganando así calidad de vida. Al mismo tiempo, es un proceso de autoconocimiento.

¿Es mejor que me trate una persona de mi mismo género, o DE OTRO? ¿y una persona muy mayor, o joven?

Todas son opciones que se deben regir por un criterio personal. Lo que sí es importante es que la alianza terapéutica, es decir el vínculo entre usuarix y psicoterapeuta sea positivo. El/la profesional no te va a juzgar, no se va a asustar si le cuentas cosas que piensas que no son morales; además, todo se queda bajo secreto profesional a no ser que vayas a hacerle daño a alguien o a ti mismo.

Para concluir este texto, quisiera comentar que todo el mundo debería tener acceso a una atención psicológica pública y de calidad, incluso para aquellas personas que no pueden costeárselo, sobre todo en estos tiempos que vivimos en el que los problemas psicológicos y consumo de psicofármacos se han disparado.

La pared

La pared (editada por Volcano el año pasado), escrita por Marlen Haushofer, es una novela rebosante de temas e ideas tremendamente actuales, pese a haber sido escrita en el 63. La protagonista, aislada en los Alpes del resto del mundo por una misteriosa pared transparente, se ve en la necesidad de sobrevivir junto a algunos animales, su única compañía, a través de un proceso tanto de resistencia como de adaptación. Llegando incluso a fundirse con el entorno: «es como si el bosque echara raíces en mí y utilizara mi cerebro para sus pensamientos ancestrales». Todo nos lo cuenta mediante la escritura de un informe donde da cuenta de la imperiosa necesidad que tenemos de narrarnos, de comunicar-nos, para conservar nuestra identidad y nuestra cordura.

Con esta premisa la autora construye un relato de emancipación frente a las opresiones y obligaciones que nos impone el patriarcado, el capitalismo y el modo de vida de la ciudad. Leer La pared es leer sobre los cuidados como sostén de la vida, pero también sobre la carga mental y la angustia que conllevan. Y es también mirar la naturaleza desde un ángulo menos antropocéntrico, reconociendo que nuestro lugar en ella como seres humanos está supeditado a sus fuerzas y ciclos. Al aceptar esto, la protagonista acaba interactuando de forma orgánica con el territorio.

A esta novela distópica le encajan tantos adjetivos, que acaba siendo inclasificable. Para nosotras, que además la leímos en el confinamiento —imposible no hacer comparaciones entre lo que estaba ocurriendo y lo que le pasaba a la protagonista— es la novela: por su estructura narrativa; por sus descripciones sobre la naturaleza y el paso del tiempo; por sus entrañables personajes humanos y animales; por sus múltiples interpretaciones y su increíble actualidad; porque toca todos los temas que nos interesan: feminismo, ecologismo, decrecimiento, espiritualidad, salud mental…; y porque nos hizo llorar a moco tendido y disfrutar como terneritas salvajes.

Vigilancia permanente

En 2013, un analista de las agencias de inteligencia estadounidense hizo una de las mayores filtraciones de la historia, la cual dibujaba un panorama desolador de control masivo. Gracias a estas terminamos de entender cómo el impacto del 11S y la convencionalización de las tecnologías digitales habían funcionado como catalizadores de una serie de programas de espionaje de alcance global: programas indiscriminados sin intervención judicial y efectivos, en parte, gracias a la connivencia de grandes gigantes corporativos. Edward Snowden adquiría así el linaje de whistleblower (denunciante), que es representado en el imaginario colectivo por Julian Assange o Chelsea Manning.

Pero, como todas ellas, Edward Snowden merece un análisis específico, en este caso por la escala de sus filtraciones; porque estas apuntalaron como lugar común el «carácter sistémico y cotidiano» del espionaje, y —un punto que merece la pena destacar— porque, a diferencia de los anteriores, tuvo, de algún modo, éxito. Edward Snowden es uno de los pocos que le ganó la partida a las agencias que le habían entrenado. Gracias a decisiones valientes que le permitieron construir la legitimidad y eficacia de su acto desobediente y, en cierto modo, su calado político más allá del contenido específico de las filtraciones en sí: que no parece que hayan permeado en el inconsciente colectivo más allá de vaguedades.

Es por ello que Vigilancia permanente, autobiografía escrita desde su exilio en Moscú, es un libro interesante. Tal vez algo afectado, a ratos, en su defensa de unos valores americanos que probablemente nunca han existido como tales, pero un libro honrado e inteligente, bien construido, y sumamente esclarecedor en sus detalles sobre el funcionamiento de las agencias de inteligencia americana y el factor humano que las sostiene. En suma, un libro valioso y recomendable. Porque una sociedad insensibilizada ante la aparente inevitabilidad de su vigilancia permanente es una sociedad condenada a un totalitarismo descarnado.

Más vertidos en el entorno de Doñana

Ecologistas en Acción ha cursado denuncia ante la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir y ante la Delegación Territorial de la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible por el vertido de aguas negras desde la depuradora de Villamanrique de la Condesa al arroyo de la Cigüeña, afluente del Guadiamar, uno de los principales tributarios de las marismas del Espacio Natural Doñana, exigiendo que se abra una investigación por si los hechos son constitutivos de la apertura de un nuevo expediente sancionador

No es la primera vez que se denuncia esta depuradora por hechos similares, en octubre de 2016 se veía desbordada por las espumas generadas por vertidos posiblemente de origen industrial. La consecuencia, una sanción de 6000 euros a abonar por la empresa pública Aljarafesa, responsable de su gestión, con lo que no se ataja la raíz del problema. Los vertidos son presuntamente consecuencia de la llegada a la depuradora de aguas residuales industriales procedentes de la industrial del aderezo, para las que no está diseñada y que pueden llegar a bloquear el sistema de depuración, impidiendo el correcto tratamiento de las aguas residuales urbanas de Pilas y Villamanrique, que es su función y es el servicio que se presta tras abonar l@s usuari@s en el recibo del agua.


Hasta hace bien poco, era habitual que con las primeras lluvias otoñales, los industriales de la aceituna aliviaran depósitos y balsas a los cauces cercanos, generando verdaderas cloacas a cielo abierto y acabando con los ecosistemas acuáticos de los arroyos a los que iban a parar estos vertidos. Desde que se puso en marcha en la comarca de Doñana el plan de corrección de vertidos, con la instalación de depuradoras de aguas residuales y el establecimiento de un sistema de balsas que recogen las aguas derivadas de las plantas de aderezo de la aceituna, los cauces han mejorado la calidad de las aguas, al disminuir drásticamente la carga contaminante que les llega.

Sin embargo, aún no se ha logrado atajar las actuaciones ilegales y sigue habiendo quien vierte aguas contaminadas de origen industrial a la red general de saneamiento, con lo que el problema se trasladada a las propias depuradoras que no están preparadas para hacer frente a estos vertidos industriales. Hay imágenes que muestran las balsas con el mismo nivel que si estuviéramos en pleno estío, algo imposible después del tratramiento de miles de kg. de aceituna. La depuradora que recibe este tipo de vertido contaminante queda inutilizada por la eliminación de los lechos bacterianos que sirven para la depuración de los vertidos urbanos domésticos. El tiempo necesario para restablecer la funcionalidad de los sistemas biológicos afectados es de varias semanas para que la depuradora vuelva a su funcionamiento óptimo.

Para Ecologistas en Acción es necesario que las administraciones ambientales, estatal y autonómica, pongan en marcha los mecanismos que requiere la gravedad del hecho y activen los procedimientos oportunos para determinar la procedencia del vertido mediante los marcadores específicos que permiten conocer dónde ha sido realizado, para aplicar la normativa, sancionar y poner fin a todo tipo de vertidos que terminan dañando los ecosistemas de Doñana y la imagen internacional de este espacio protegido y su comarca.

No es de recibo que sea la ciudadanía, que ya paga por un correcto servicio de depuración, la que se tenga que hacer cargo vía sanciones a la empresa pública de gestión, Aljarafesa en este caso, de las consecuencias de vertidos que tiene responsables y que son sobre los que tendría que recaer exclusivamente las sanciones pertinentes y las obligaciones derivadas de reponer el daño causado.

Sanción de 1.200.000 euros a cobre Las Cruces

El 3 de diciembre la Sección 5ª de la Sala de lo contencioso administrativo del Tribunal Supremo ha dictado sentencia firme donde desestima el recurso interpuesto por Cobre Las Cruces (CLC) contra el acuerdo del Consejo de Ministros del Gobierno de España, de 15 de julio de 2016, que resolviendo el expediente sancionador, le imponía la sanción de multa de 923.091 € y la indemnización de 276.927,45 € por daños al Dominio Público Hidráulico de la masa de aguas subterráneas Gerena-Posadas, declarada estratégica para el consumo humano del área metropolitana de Sevilla y Aljarafe para épocas de sequía.

El expediente se inició por denuncia de Ecologistas en Acción del 27 de noviembre de 2014 por detracción ilegal de aguas subterráneas detectada durante todo el año 2014, por incumpliendo de las condiciones impuestas en la concesión de aguas autorizada en 2004 y en la Resolución de 24 de octubre de 2013 que modificó las condiciones del Sistema de Drenaje Reinyección (SDR) de aguas subterráneas, ambas autorizaciones otorgadas por la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG).

Concretamente, según la valoración realizada posteriormente por la CHG se extrajeron ilegalmente 760.000 m3, durante el periodo sancionado del 27 de febrero de 2014 al 11 de febrero de 2015, fundamentalmente provocado por el mal funcionamiento del SDR que no cumple con su obligación de reinyección del agua subterránea extraída y por la gran cantidad de aguas contaminadas que se producen en el fondo de la corta minera que tampoco pueden ser reinyectadas.

El Tribunal Supremo confirma en todos sus términos la sanción y la indemnización, no atiende ninguno de los argumentos de CLC, y condena a CLC a pagar las costas procesales.

Esta sentencia no hace más que confirmar el fraude de ley que lleva perpetrando CLC desde el inicio de su actividad minera en 2005, con la connivencia de las administraciones. La condición imprescindible para autorizar la extracción minera a cielo abierto era que funcionara el novedoso sistema SDR –que nunca había sido implantado antes en ninguna mina del mundo-,  es decir, que la empresa fuera capaz de reinyectar en el acuífero toda el agua que necesitaba extraer durante la explotación minera, sin contaminar el acuífero y sin que se produjera pérdidas de agua.

Pero lo cierto es que el SDR nunca ha funcionado porque siempre ha sido un fraude. Ya en 2008 la CHG tuvo que paralizar la mina al detectarse contaminación con arsénico del acuífero y detracción ilegal de aguas. Por estos hechos fueron condenados en septiembre de 2016 por sentencia firme de la Audiencia Provincial de Sevilla los tres máximos directivos de CLC, Consejero Delegado, Director de Mina y Directora de Medio Ambiente, por delitos contra el medio ambiente y de daños continuados al Dominio Público Hidráulico, tras denuncia de Ecologistas en Acción y de la Fiscalía de Medio Ambiente.

Desde mayo de 2014 se siguen las Diligencias Previas 2935/14 en el Juzgado de Instrucción nº3 de Sevilla, igualmente por denuncia de Ecologistas en Acción y de la Fiscalía de Medio Ambiente, donde nuevamente se investigan detracciones ilegales de aguas subterráneas,  entre los años 2010 a 2013.

La autorización inicial del SDR es del año 2003, otorgada por la CHG. Tras los episodios de contaminación con arsénico de 2008 y la entrada en vigor del nuevo Estatuto de Autonomía de Andalucía que traspasaba las competencias de la CHG a la Junta de Andalucía, ésta modificada la autorización del SDR en 2009, autorizando el denominado Plan Global de Aguas, favoreciendo los intereses de CLC y permitiendo la compensación de caudales de aguas subterráneas. Tras Sentencia del Tribunal Constitucional, se anula la autorización de 2009 y las competencias revierten a la CHG, que rehace en octubre de 2013 una nueva autorización del SDR permitiendo la recarga del acuífero mediante aguas regeneradas procedentes de la depuradora sevillana de San Jerónimo.

La realidad es que CLC nunca ha cumplido con las condiciones de ninguna de esas autorizaciones, desde 2003 hasta la actualidad, ni con las condiciones impuestas desde la Declaración de Impacto Ambiental de 2002, y la realidad es que desde entonces CLC ha detraído ilegalmente unos 15 millones de m3 de aguas subterráneas, sin que las sentencias firmes ni las administraciones que tienen la obligación de protección del acuífero hayan conseguido hasta la fecha frenar esos daños.

Ecologistas en Acción exige a la CHG que, tal como exige la Ley de Aguas, invierta el dinero de las sanciones en mejoras y control del dominio público deteriorado.

VÍDEO: Entrevista a Olga del Río

Entrevista a Olga Del Rio, profesora de la Universidad de Girona, doctora en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma de Barcelona, master en Genero y Desarrollo, y experta en comunicación y TIC para el desarrollo sostenible, derechos humanos e igualdad de genero.

 

Ecologistas en Acción celebra sus 20 años con una asamblea general en Sevilla

No me voy a Marte

El 6 de diciembre de 1998 cerca de trescientos grupos constituyeron Ecologistas en Acción. Esta organización aglutinó desde el principio a las dos principales tendencias del ecologismo estatal: aquella con planteamientos más políticos, urbanos y antinucleares, y otra más centrada en la conservación del medio natural. Esta confluencia de enfoques ayudó a crear el discurso complejo y amplio que ahora tiene la organización. El enfoque con el que Ecologistas en Acción aborda la realidad, el del ecologismo social, analiza la compleja situación actual para buscar soluciones que sean a la vez justas para la gente y viables, y sostenibles para el resto de seres vivos con los que compartimos el planeta. Esta mirada compleja también hace que se integre la conservación de la naturaleza y la defensa del territorio con la justicia social, el pacifismo y antimilitarismo, la economía solidaria, la agroecología y soberanía alimentaria o el ecofeminismo.

Este año el encuentro estatal de la organización tiene lugar en Sevilla del 7 al 9 de diciembre, donde además de festejar su 20 aniversario, Ecologistas en Acción debatirá cómo encarar las siguientes dos décadas de ecologismo social ante los nuevos retos y nuevas dinámicas que aparecen en el camino. En la mesa inaugural, ‘Nuevas dinámicas, nuevos retos para los próximos 20 años’, se abordarán retos urbanos (gentifricación, turistificación, movilidad, urbanismo), retos rurales (PAC, intensificación de la extracción, macrogranjas, conservación) y retos globales (migraciones ambientales, racismo, ascenso de la ultraderecha, nuevas reglas mundiales o el incremento del poder de las empresas transnacionales).

Más de 250 activistas se darán cita en este encuentro en el que habrá lugar para hacer balance de lo que han supuesto estos 20 años de ecologismo social y en la que se diseñarán las próximas campañas confederales para 2019. Pero, también habrá tiempo para la celebración. Por ello el programa también incluye la celebración del concierto #20AñosEnAcción, que contará con la participación de Kiko Veneno, Pájaro, Los Diplomáticos con Emilia Pinzón, Guacha Sabelo y Broken Toy. Como acto de clausura el domingo por la mañana está prevista una gran manifestación contra el fenómeno de la turistificación en las calles sevillanas.


Enlace al programa de la Asamblea Confederal de Ecologistas en Acción

 

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Comunicado desde el Sáhara

Os dejamos el comunicado que la asociación Contaminando Sonrisas nos envía desde el Sáhara.

La asociación Contaminando Sonrisas es un grupo de artistas de circo que actualmente se encuentra de expedición en los campos de refugiados del Sahara. Dicha asociación se autofinancia con el trabajo de sus integrantes y rechaza las subvenciones del Estado español y las organizaciones bancarias, que buscan con sus falsas ayudas, perpetuar el dominio del norte sobre el sur.

En la primera parada en la wilaya de Dajla y en coincidencia con el inicio de la expedición,  participamos invitados del mitin del Frente Polisario para dar comienzo a una campaña de solidaridad y pedir la liberación inmediata de los presos políticos saharauis en las cárceles de Marruecos. Contaminando Sonrisas se transforma de esta manera en altavoz directo y solicitamos a los medios libres que se hagan eco de dichas reivindicaciones. Ya que en los medios de comunicación masiva casi no veremos o veremos una versión distorsionada de la realidad política y social del pueblo Saharaui, especialmente en la parte del Sahara occidental ocupada por Marruecos.

Actualmente en las cárceles marroquíes se encuentran 61 presos políticos entre los cuales se encuentran los del GDEIMIZIK ( campamentos de protesta en las afueras del Aaiun ) que sufren penas de prisión que van desde los 5 años a la cadena perpetua. Y el grupo de estudiantes apresados por pedir la descolonización del Sahara occidental. A lo largo de los 42 años de ocupación son más de 400 los saharauis desaparecidos.  

Tras varias huelgas de hambre, algunos colectivos se estan haciendo eco de la situacion de los presos saharauis. Una situacion que se alarga demasiado en el tiempo y como consecuencia de ello cae en el olvido para los paises de occidente.

Con este comunicado se pretende recordar la realidad que se vive en el Sahara ocupado (y tambien informar a quien no lo sepa).

Las personas que viven en el Sahara ocupado sostienen con dignidad esta situacion. Pero tambien con bastante cansancio, pues son mas de 40 años de ocupacion del Sahara por el reino de Marruecos. Desterrados. Desposeidos Obligados al ostracismo. Desaparecidos y secuestrados de sus familiares. Negada su identidad y sus derechos fundamentales. Un pueblo hermano resiste en medio del desierto y pelea contra el mayor de los enemigos: el olvido. 

Por favor. Difunde este comunicado. Si quieres mas informacion o puedes ofrecer alguna propuesta de colaboracion escribe a 

Contaminandosonrisas@gmail.com

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XIV Muestra de Cine Social LA IMAGEN DEL SUR

Esta es la décimo cuarta edición de la muestra organizada por el Centro de Iniciativas para la Cooperación (CIC Batá) en Córdoba, que se celebrará hasta el 17 de noviembre, inaugurado oficialmente el pasado 10 de noviembre con el documental 500 años. Casi todas las proyecciones se hacen en la Filmoteca de Andalucía, abordando temáticas sociales. Este año, hay más de 50 cintas, entre cortometrajes y documentales españoles, latinoamericanos y africanos sobre la cuestión de género, diversidad sexual, soberanía alimentaria, infancia, discapacidad y gentrificación turística. Todas las proyecciones van acompañadas de debates sobre el tema a tratar.

Entre los títulos más importantes de esta edición destaca el documental 500 años, dirigido por Pamela Yates y estrenado en el pasado Festival de Sundance; y 9 Días en Haití, de J.A. Bayona. Además de estos, hay otros muchos muuuuy estimulantes y alguna sorpresa firmada por directore/as españole/as menos conocido/as pero bastante interesantes. Por mencionar algunos: Lurna, de Nani Matos; Bolingo. El bosque del amor, de Alejandro G.Salgado; y Quand j’étais petit, de Elena Molina.

Como novedades de esta edición, señalamos los acuerdos de colaboración con el Festival de Cine Iberoamericano de Huelva y agencias de distribución como Freak y Off Ecam.

Toda la programación disponible en el siguiente enlace: http://www.imagenesdelsur.tv/?q=xiv_muestra

Y en la web para más info: http://www.imagenesdelsur.tv/

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Amigas y amigos, este 20 de Noviembre cumpliremos 4 años cavando galerías. Han sido muchos los temas que han salido a la luz desde entonces, pero para que el proyecto siga funcionando, es necesario que seamos más. Por ese motivo nos hemos liado la manta a la cabeza y hemos lanzado una campaña de suscripciones para ver si conseguimos nuestro objetivo de superar las 300 de aquí al aniversario.

Para que os resulte más fácil la colaboración hemos llegado a un acuerdo con una editorial amiga, Libros Barrett, y cada nueva suscriptora hasta superar las 300 se llevará uno de estos libros de regalo

Si ya eres suscriptora o suscriptor y nos traes a alguien a la manada también te regalaremos un libro. Ahora más que nunca necesitamos el apoyo de la comunidad de El Topo. Si te encuentras algunos de los memes de la campaña no te cortes en difundirlo por tus redes.  Aquí tienes el enlace para las suscripciones. http://eltopo.tejido.io/suscribete/

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Editorial Barrett

Njulmeemeem

Cuento tradicional africano

No se puede entender ninguna sociedad, ningún país, ni las aventuras, los caminos, ni siquiera nuestras vidas, sin conocer África. Allí, empieza todo y allí se termina. Cualquier viaje para entender a la raza humana estaría incompleto si no respetara ese recorrido. Hay que empezar por África.[1] Joaquín Dholdan

Cuando murieron sus padres, Kumba quedó a cargo de su tía, una mujer muy cruel que la trataba como a una criada al servicio de ella y su hija, una joven prepotente y malvada. Ambas le imponían las tareas más duras y variadas, insultándola e impidiéndole tener relación alguna con el resto del poblado.

Un día, la mala mujer cogió una calabaza, le dio un fuerte golpe a la huérfana en la cabeza y le dijo:

—¡Ve a lavar esta calabaza a casa de Njulmeemeem!

La huérfana cogió la calabaza, se la puso encima de la cabeza mientras se deshacía en llantos y emprendió el camino. Llegó a un lugar donde vio a una anciana arrugada.

—¿Por qué lloras hija mía? —preguntó la vieja.

—Mi madre ha muerto y vivo con mi tía. Me obliga a lavar los platos después de cada comida mientras que su propia hija no hace nada. Hoy, después del almuerzo, me ha golpeado en la cabeza con esta calabaza y me ha mandado ir a lavarla en casa de Njulmeemeem. No sé dónde es. Por eso lloro.

—¡No llores hija mía! Es aquí. Siéntate. Cuando regreses a tu casa, ¿qué vas a contar?

—Diré que he visto a una anciana.

—¡Muy bien! Acerca tu pequeña calabaza.

La chica se la dio, la anciana escupió dentro y le dijo:

—¡Lávala!

La chica lavó la calabaza y la volcó para secarla, sin decir ni una palabra. Era la hora de acostarse, la anciana le confesó:

—Hija mía, mis hijos son unos animales. Te voy a entregar una aguja. Te acostarás debajo de la cama. En cuanto hayan regresado, me dirán «mamá, aquí huele a carne humana» y yo les diré que no hay ningún ser humano en la habitación. Así, cuando se acuesten, pínchales suavemente con la aguja cada vez que se muevan. Les haré creer que son los chinches.

La anciana la escondió debajo de la cama y le entregó una aguja. Cuando los hijos llegaron, gritaron:

—Oh mamá, huele a carne humana.

—Aparte de mí, no hay ningún otro ser humano más aquí —les dijo la anciana.

Se acostaron. Cada vez que uno de ellos se movía, la chica los pinchaba suavemente con la aguja.

—Oye mamá, ¿qué es lo que nos está picando? —preguntaron los hijos al unísono.

—Son los chinches. ¡A dormir!

Se acostaron y con el primer canto del gallo, se levantaron y se fueron.

—¡Levántate hija mía! —dijo la anciana a la chica.

—Vete. Cuidado con volver la vista atrás, si llegas a tu poblado sin darte la vuelta te seguirán desde el bosque chicas y chicos jóvenes, bien vestidos. Tú también estarás bien vestida.

Kumba dejó a la anciana. Después de andar mucho rato, se vio rodeada de jóvenes, chicos y chicas. Unos a caballo, la escoltaban, otros tocaban el tam-tam.

Cuando llegaron a casa de la huérfana, esta constató con gran sorpresa que su suite llevaba consigo mulos cargados de riquezas de todo tipo así como de varias cabezas de ganado. Encontró fácilmente abundantes manjares que estaban colocados en sacos. De esa forma quedaron todos satisfechos en su poblado y el mismo hijo del jefe le pidió matrimonio a Kumba, cuya vida cambió para siempre.

Al ver aquello la malvada tía se llenó de envidia.

Un día, después del almuerzo, su madrastra cogió la misma calabaza, y golpeó en la cabeza esta vez a su propia hija y le dijo:

—Ve a lavar esta calabaza a casa de Njulmeemeem.

La hija cogió la calabaza, se la puso encima de la cabeza mientras lloraba de dolor. Se puso en camino y llegó al lugar donde estaba la anciana. Soltó una carcajada y dijo:

—¡Ah! Nunca había visto a una mujer tan vieja.

—Hija mía ¿qué contarás cuando estés de regreso a casa? —le preguntó la anciana.

—¿Qué quieres que diga, aparte que he visto a una vieja? —respondió la chica.

—¡Humm! Soltó la anciana. Dame la calabaza. La chica se puso tensa y le acercó lo que le pedía con un gesto de asco. La anciana escupió dentro y le dijo:

—¡Lávala!

—¡Dios mío! ¡Escupitajos! ¡Nunca había visto nada parecido!

—Lávala, insistió la anciana.

—Lávala tú, vieja loca —respondió la chica.

Antes de meterse en la cama, la anciana le dijo:

—Hija mía, mis hijos son unos animales. Te voy a entregar una aguja. Te acostarás debajo de la cama. En cuanto hayan regresado, me dirán «mamá, aquí huele a carne humana» y yo les diré que no hay ningún ser humano en la habitación. Así, se acostarán. Pínchales suavemente con la aguja cada vez que se muevan. Les haré creer que son los chinches.

La vieja le dio una aguja y la chica se acostó debajo de la cama. Cuando los hijos llegaron, exclamaron:

—¡Mamá! Aquí huele a carne humana.

—Hijos míos, no hay ningún ser humano aquí excepto yo —contestó la anciana.

Se acostaron y al menor movimiento que hacían los animales, la chica les clavaba profundamente la aguja en la carne.

—Oye, mamá, hay algo que nos está picando muy fuerte.

—Esos son los chinches. Dormid.

—No, es más fuerte que la picadura de una chinche, parece más bien una aguja.

—Os digo que son chinches. Mañana, pondré las camas al sol para ahuyentar a esos malditos bichos. Mientras tanto, id a la cama hijos míos.

Terminaron por dormirse. Con el primer canto del gallo, se levantaron y se fueron.

—Levántate hija mía —dijo la anciana—. Vete, pero no puedes darte la vuelta de ninguna manera.

La chica partió. Anduvo un rato y se giró para mirar. Vio leones, hienas y leopardos que rápidamente la devoraron dejando solo su corazón. Una tórtola lo cogió y voló hasta la morada de la malvada tía que estaba preparando cuscús para celebrar la vuelta de su hija. La tórtola llegó a la altura de la calabaza y dejó caer el corazón de la chica en la harina de mijo mojada. La señora lo recogió y comprendió que se trataba del corazón de su hija porque la tórtola no paraba de canturrear: «Este es el corazón de la chica, de la chica… la que se fue a lavar la calabaza a Njulmeemeem. Es el castigo de la mala intención pues quien escupe en el aire, debe esperarse recibir escupitajos en la cara».

El dolor fue tal, que la cruel mujer cayó muerta de forma fulminante.


[1] Fragmento del prólogo de Historias bajo el árbol, libro recopilatorio de cuentos africanos procedentes de la tradición oral, en el que se incluye Njulmeemeem, editado por MAD África. Para obtener un ejemplar, escribe a madafrica@madafrica.es

El Topo se va al Pichilín

Llega el verano, las calores, los atascos para huir a la playa, las sardinas y la presentación del Topo Tabernario en el Rancho Pichilín.

Será el sábado 22 de julio y un año más tendremos concurso de baile, música playera de mano de nuestras dj’s toperitas y chispeante diversión.

Este año tenemos algunos cambios para intentar que la organización sea más fácil para todas.

El autobús sale a las 10am de la Cervecería Macarena (junto al Puente de la Barqueta) y llega al mismo punto a las 00h. Máxima puntualidad por favor para evitar atascos. El precio del bus son 13 lereles.

Para reservar vuestra plaza debéis escribirnos a topopichilin@gmx.es y decirnos vuestro nombre, correo y teléfono. Después tendréis que ir al Árbol Herbolario (c/ San Hermenegildo) para hacer el pago.

Os pedimos por favor que si una vez que hayàis reservado plaza no podéis ir, intentéis buscaros alguien que os sustituya porque si no las topas organizantes empezamos a volvernos  loquers.

Tema comida: los Pichilines nos ofrecen un menú a compartir entre 4 personas y que consiste en un choco de digno tamaño, un plato de sardinas (con 12 sardinas) y un plato de tomates aliñaos. Este menú serían 12 pavos por cabeza. Se les pagaría directamente a los Pichilines pero tendremos que reservarlo con antelación.

El menú y el bus son independientes. Podéis reservar el bus y llevaros tortilla con arena para comer en la playa o iros en furgo y reservar vuestro chocomenú. O iros en coche con filetes empanados. Todo cabe en esta celebración. Eso sí, avisadnos para que la gente del Pichilín se haga una idea de cuánta gente esperar (tienen que alquilar sillas).

Pues esto es todo amiguis! Esperamos vuestros mails y queremos veros desde ya eligiendo triquinis y flotadores a juego.

Topo-besos de verano

VÍDEO: Entrevista a Salomó Marquès

Salomó Marquès es profesor emérito de la Universitat de Girona, ahora ya jubilado. Licenciado en Pedagogía por la Universitat de Girona, fue Premi Mestres 68 en el año 2006.

Además de su trabajo como docente en la universidad, enseñando Historia de la Educación en los grados de Pedagogía y Educación Social, Salomó lleva más de veinte años investigando (y aún lo hace) la «escuela durante la Segunda República» y el exilio de las maestras y maestros republicanos.

En la entrevista, salomó nos invita a un viaje pedagógico desde antes de la II República hasta la actualidad.

 

VIDEO: Entrevista a Fernando Macías

Fernando Macías es un investigador del Centro de Estudios Gitanos de CREA en la Universidad de Barcelona. Macías es también miembro del equipo de coordinación de CampusRom, la primera red universitaria gitana de Catalunya, y colaborador del Plan Integral del Pueblo Gitano de la Generalitat de Catalunya.

En la entrevista, Fernando nos ayudará a entender el sistema educativo, las dificultades de las minorías para acceder a la educación y, también, nos ayudará a conocer al pueblo gitano. Una entrevista muy interesante para el análisis y el debate.

Gracias por una nueva y estimulante entrevista del mes.

 

VIDEO: Entrevista a Isabel Benítez

Isabel es socióloga e integrante de la Coordinadora Obrera Sindical (COS).

En la entrevista del mes nos va a dar numerosas claves para analizar la difícil posición de la mujer en el mundo laboral. Además, nos hará reflexionar sobre la relación del género con el sindicalismo y nos ayudará a entender la economía feminista.

Una entrevista llena de argumentos para el análisis y el debate sobre sindicalismo y feminismo.

¡Esperamos que os sea interesante! Y agradecemos a las compas de La entrevista del mes su trabajo.

 

 

Reflexiones 2015-2016 – La entrevista del mes

Los compas de «La Entrevista del mes» han llegado al final de una temporada más, ¡y van 7!. Como es su costumbre, nos ofrecen un resumen de las entrevistas realizadas en esta última etapa, un audiovisual a modo de reflexión… ¡Qué mejor momento que el verano para dedicar media hora para ver este programa especial y reflexionar! ¡Disfrútalo!

 

Juli Tello: «Lo que queremos es evitar las muertes en el mediterráneo, nacimos con ese objetivo»

«Entrevista del mes» a Juli Tello
Segunda entrega de nuestra colaboración con La miraicrida y su Guerrilla Comunicacional

Juli Tello es miembro de STOP MARE MORTUM. Una plataforma ciudadana que tiene por objetivo fomentar un cambio en las políticas europeas de extranjería y migratorias.

Su trabajo se basa en dos ejes: la sensibilización y formación de la ciudadanía y la incidencia política. Es por eso que trabajan haciendo concentraciones y movilizaciones, charlas y propuestas políticas.

Stop Madre Mortum nació a finales de abril de 2015 después de la muerte de unas 800 personas en un naufragio en la costa italiana, canal de Sicilia, y lo hizo con el objetivo de acabar con esta situación.

En la entrevista Juli nos comentará su experiencia en Lesbos sobre el tema de los refugiados en Grecia, así como lo referente a las políticas de extranjería en Europa.

¡Esperamos que te sea interesante!

 

 

Marc Roselló:

"Un país que no toma la decisión de caminar hacia el modelo renovable está quedándose atrás"

Empezamos una nueva colaboración con un medio afín y crítico, La miraicrida y su Guerrilla Comunicacional.

Nos ofrecen «La Entrevista del mes», en formato audiovisual para que la disfrutemos. Aquí va la primera colaboración, entrevista a Marc Roselló.

Marc Roselló es miembro del equipo de trabajo de Som Energia, una cooperativa que busca implantar un modelo energético renovable ante las nucleares y los combustibles fósiles.

Som Energia es una cooperativa de consumo de energía verde sin ánimo de lucro, en que las principales actividades son la comercialización y producción de energía de origen renovable. Están comprometidos a impulsar un cambio del modelo energético actual para conseguir un modelo 100% renovable.

Porque el modelo energético actual basado en combustibles fósiles es insostenible. Esta comercializadora es independiente y está comprometida a impulsar un modelo 100% renovable. La cooperativa está al servicio de los socios y las socias de manera eficiente, transparente y responsable, mediante la asamblea general de socias.

En la entrevista, Marc nos hablará de la situación energética del país, del proceso de rechazo y arrinconamiento que padecen las renovables en este país frente al oligopolio de las eléctricas y de tu factura de la luz. Una entrevista de lo más interesante para tu análisis y conocimiento. Esperamos que os guste.

 

 

 

Banana Dream

La sala de los espejos del palacio Doria-Pamphili amaneció infestada de ratas. Cientos de ellas se amontonaban sobre los muebles o colgaban en racimos de las lámparas. En la cámara contigua, bajo el retrato de Inocencio X de Velázquez, los guardas encontraron un gato aterrorizado, rodeado por las ratas. Por fortuna, ni un rasguño en el cuadro. Se decidió no abrir el museo aquella mañana y el asunto no trascendió a la prensa.

Días más tarde, cuando comenzó a circular por internet el vídeo de dos encapuchados soltando una jauría de galgos en el Prado, salió a la luz el suceso de la galería romana. Pronto, un caballo apareció en el Orsay de París, un oso fue reducido con dardos anestésicos en el Hermitage de San Petersburgo y, en Oslo, hallaron un alce bramando junto a El grito de Munch. Y siempre, a los pocos días, otro vídeo en la red, sin mensaje ni demandas. Simplemente, lo hacían.

La performance fue durante meses todo un reto para las autoridades. Nadie entendía cómo aquellos encapuchados podían burlar las medidas de seguridad de los museos más importantes del mundo para no robar jamás un cuadro. En el atrio del MoMA de Nueva York, sobre el obelisco roto, liberaron una pareja de águilas reales. Y delante de la Tate Modern de Londres, entre el puente del Milenio y el teatro de Shakespeare, dejaron varada una orca. Los activistas por los derechos animales, los medios y las redes sociales se dividieron entre quienes denunciaban o admiraban en todo aquello la acción de militantes radicales. Un reputado crítico de arte publicó un ensayo sobre el supuesto mensaje de los encapuchados, de quienes surgieron torpes imitadores con sus mascotas, que no lograron sino poner más nerviosos a los equipos de seguridad. Todo acabó, sin embargo, una madrugada en el Art Center de Des Moines, Iowa, cuando la policía sorprendió en su huida a los intrusos y, entre el revoloteo de cientos de palomas, creyó abatir a tiros a uno de ellos frente al Inocencio X de Francis Bacon. De milagro, ni un excremento de paloma en el cuadro, desde el que el rostro desencajado del papa parecía gritarle también, como el agente que acababa de dispararle, al chimpancé adulto que se desangraba en el suelo, todavía con una cámara de vídeo entre las manos.

NOTA

Relato originalmente publicado en el libro Agua dura, Ediciones del Viento, La Coruña, 2013.

La desjerarquización de internet trae consigo otras formas de censura

Remedios Zafra es escritora y profesora de Arte, Estudios de Género y Cultura Digital en la Universidad de Sevilla. Su obra está centrada en el estudio crítico de la cultura contemporánea, el feminismo y los estudios sobre identidad en las redes.

El Topo. En Ojos y Capital planteas la doble vertiente del mundo red en el que vivimos. Internet es a la vez un espejo del capital y un instrumento de resistencia. Evidentemente, las tecnologías están capacitando la autoorganización de muchos movimientos, la descentralización, los nodos distribuidos pero también el activismo de salón, explosiones de solidaridad marcada por la agenda (como los refugiados sirios) o cierta volatilidad en los compromisos.  Sin olvidar que, salvo grupos reducidos, nos estamos organizando a través de redes que son propiedad de empresas con intereses comerciales (la “herramienta del amo” como diría Audre Lorde) ¿Es posible subvertir ese uso?

Remedios Zafra: Creo que en todo uso de la tecnología hay implícita una elección entre formas que domestican y formas que emancipan, es decir, que la tecnología nos permite repetir mundos y crear nuevos. Pero las elecciones no siempre son expresas ni están tan claramente polarizadas, normalmente la vida cotidiana transcurre en la infinidad de gradientes que hay entre esa doble vertiente a la que apuntas y que aparecen en el libro: Internet como espejo del capital pero también como instrumento de resistencia.

Intervenir en esos mundos es posible en tanto son artificiales y convenidos, pero para favorecer una intervención consciente de las personas hay que crear condiciones de libertad e igualdad, es decir condiciones que nos permitan visibilizar lo que se nos ha vuelto invisible, frenar las inercias de época y posicionarnos. Y aquí la dificultad.

El poder hegemónico (y el capital como clara manifestación de ese poder contemporáneo) siempre tiende a domesticar y conservar mundos como forma que garantice mantenerse como poder. A mí me preocupa que los mecanismos de los que disponemos para “subvertir el uso” de la red como herramienta para la emancipación, están cada vez más delegados en el capital y en la industria digital controlada por unas pocas empresas. Y me preocupa especialmente porque son momentos en los que se está rebajando el papel del pensamiento y la educación.

Me llama la antención que pudiendo ser usada de muchas maneras, las tendencias de la época (especialmente, la celeridad y el exceso) y de la máquina (su biopolítica) refuercen formas de hacer que favorecen la actuación rápida e irreflexiva de unirnos impulsivamente en masas online para al poco olvidarnos. Esa volatilidad en los compromisos a la que te refieres creo que es característica de la vida en red, donde todo se nos muestra con una vigencia cada vez más efímera, como una vida en presente continuo que cada día renueva los temas sobre los que posicionarse. Un posicionamiento que pocas veces implica algo pensativo sino algo intuitivo y automático, a modo de click o simple “me gusta”.

El sujeto desarticulado de tiempo y de lo social, pasa rápido por las cosas, cohesionándose con los otros en vínculos más ligeros. Cierto que los números que nos unen en muchas causas solidarias y sociales son fascinantes (millones de seguidores, de firmas, de apoyos…) pero millones de personas habitualmente solas detrás de sus dispositivos electrónicos, a los que cada posicionamiento no obliga demasiado y que si acaso, “comparecen”, pero no sienten estar “vinculados” entre sí.

De hecho la hipótesis que sugiero en mi libro “Ojos y capital” apunta a cómo en la contemporánea primacía del ver a través de las pantallas, la experiencia se sostiene cada vez más en lógicas que disuelven viejas formas de colectividad y que condicionan cuantitativamente los nuevos regímenes de valor y reconocimiento del otro, a través del control de la visualidad y la exigencia de velocidad. Lo que considero es que, entregados al exceso del habitar en red, hoy el sistema se pervierte poniendo en juego dos ganancias sustanciales: el poder sobre la gestión tecnológica de la visibilidad como garantía de existencia y valor (que organiza solidaridad y agendas), y la auto-implicación en lo que entregamos en las redes de manera más o menos consciente para nuestra propia dominación. Como contrapartida, creo que nos movilizaría el conocimiento y la conciencia, querer cambiarlo. Muchas personas queremos creer en la capacidad subversiva frente a este poder silencioso, de hecho no imaginamos un futuro tecnológico que no vaya unido a una renovación ética.

E.T: Una de las cosas que, en principio, habría posibilitado Internet es al acceso a un conocimiento desjerarquizado. Sin embargo, el dominio de las grandes empresas a la hora de filtrar la sobredosis de información está, en cierto modo, imponiendo su lógica del capital. En este contexto, ¿los espacios digitales autogestionados pueden ser un verdadero foco de contrapoder?

R.Z: Pues, a mi pesar, debo decirte que tengo mis dudas sobre la eficacia de este contrapoder. Cuando Internet tenía más de erial y no estaba (tan) colonizado por el capital, la potencia de ese contrapoder era muy fuerte y visualizar nodos autónomos de diferencia era posible. Sin embargo en estas décadas hemos visto cómo muchos de estos espacios autogestionados han quedado aislados de “lo social”, apropiado por la industria a través de la normalización de las redes sociales. Creo que estas nuevas dinámicas obligan a sumar otras estrategias de contrapoder que no teman “infiltrarse” en las herramientas que hoy territorializan la red, para instrumentalizarlas, incluso subvertirlas, desde dentro.

Cierto que los espacios autogestionados son fundamentales como ejemplo de posibilidad y como ejercicio de libertad, pero no suficientes para cambiar mundo y lograr capacidad de contagio. La infiltración del “otro” allí donde queremos un cambio opera además como necesidad de “ser vistos” y tener voz en una red excesiva, entre otras cosas, por desjerarquizada y global. De hecho, creo que la desjerarquización que caracteriza a Internet y que puede ser metáfora de una forma descentralizadora y más democrática de conocimiento y convivencia, trae consigo nuevas formas de censura, justamente la que provoca la saturación de voces y el exceso de datos e información.

La hipervisibilidad de la época excede los ojos hasta imposibilitar su abordaje, su gestión. Y como consecuencia deriva en nuevas formas de exclusión. El exceso hace reclamar a gritos: “¡Qué alguien nos ayude a filtrar, a ordenar, a almacenar, a jerarquizar!” lo que, curiosamente, antes reclamábamos horizontal y desjerarquizado. Entonces la pregunta nos interpela (a nosotros y a la máquina) ¿quién decide el orden y la visibilidad en el exceso?, ¿qué significa un orden?, ¿qué poder detentan quienes ordenan y hacen ver y, en consecuencia, dan “existencia” a las cosas online (que parecieran ser cada vez más “las cosas del mundo”)?

Por otro lado, pienso que la transformación de la vida a través de la preeminencia del exceso en la imagen y mediante la tecnología, no debiera delegar este poder en las industrias de búsqueda y en quienes programan nuestro hábitat tecnológico como nuevo poder (¡oh, grandísimo dios Google!). Se trataría de conocer las condiciones del hábitat online, de advertir que delegar las decisiones en filtros de posicionamiento nos significa a favor del poder hegemónico que tiende a igualar ojos a capital. Y que esto no supone que debamos otorgar a lo visualmente masivo otro calificativo que “masivo” (en ojos, dedos, o visitas), sin presuponer conocimiento, atención o conciencia en dicho gesto. Sería como confundir oclocracia (gobierno de la muchedumbre) con democracia (a la que se presupone un posicionarse consciente).

Hoy se pone de manifiesto el espejismo de una cultura-red donde la máquina y sus dispositivos se han camuflado como neutrales, o se nos han hecho invisibles. Pero también los conflictos se apoyan en la parálisis derivada del exceso del ver sin descanso, sin parpadeo, en una sintomática crisis -o tal vez nuevo estatuto- de la atención. Un ver que -por la dimensión de lo que abarca y la potencia de las distintas aplicaciones tecnológicas disponibles- parece responder desorientado, como cuando a los niños se les rodea de juguetes y regalos y se bloquean, o se angustian, sin saber por dónde empezar; hasta que terminan por hacerse dóciles, siguiendo las indicaciones y flechas propios de un parque de atracciones.

E.T: Planteas también que “La inmersión en la red en Occidente se vive con la naturalidad de quien respira” provocando incluso una especie de cambio de paradigma. En la cultura-red duele más la falta de visibilidad que la falta de privacidad…Me parece una reflexión muy interesante ¿Nos la puedes explicar?

R.Z: Esta es una de las ideas que más me interesan de la cultura-red y que ya se esbozaba en mi libro anterior “Un cuarto propio conectado”. No es casual comenzar “Ojos y capital” con las palabras de Eco en las que sugiere: “actualmente, a medida que tantos luchamos con la manera de definirnos en el mundo moderno, existe una amenaza mayor que la pérdida de privacidad: la pérdida de visibilidad.”

Creo que advertir cómo muchas personas sienten que la “pérdida de privacidad” no es ya la amenaza, sino que lo es “la pérdida de visibilidad” habla efectivamente de un nuevo paradigma. Algunxs antropólogxs se refieren incluso a un cambio del sujeto, una suerte de post-humano cambiado por la tecnología y el mundo en red, capaz de desacralizar el valor cultural que hemos dado a “lo privado”. Lo inquietante, entre otras cosas, sería cómo opera y se gestiona este cambio, pues pareciera que la industria y sus “nubes” digitales (actuales y por venir) están ya preparadas para acoger sin disensión nuestros archivos de vida (donde se diluye la diferenciación pública y privada). Y me pregunto sobre el valor de lo que donamos y nuestra conciencia sobre ello, sobre a quién estamos donándolo y qué supone.

Ser vistos no es ya una posibilidad en el mundo conectado, ser vistos es una exigencia, una característica a la que los humanos deberán habituarse en el futuro cercano. De hecho, el cambio ya está operando y tanto una primera mirada de cerca a los amigos conectados, como una mirada de lejos a los números que nos incluyen en “los muchos”, nos devolvería como respuesta que no buscamos escondernos, que ya no importa de la misma manera la privacidad. Muy al contrario, lo perseguido cada vez más apunta a la “hipervisibilidad”. Para nadie que habite la red, la privacidad es lo que era hace años. Hoy todo (lo bueno y malo que decimos/hacemos) se olvida a un ritmo trepidante, eclipsado por el ahora, delegamos la memoria en la máquina y sabemos que “algo quedará archivado”. Aquel concepto occidental de privacidad mantenido no sólo desde un prisma moral, sino desde un prisma ante todo material y político está cambiando y esto es importante. No sin motivo la regulación política de los espacios y de su visibilidad ha permitido por mucho tiempo delimitar una frontera de ceguera para los ojos ajenos. Curiosamente, ahora es sobre todo esa intimidad de lo privado lo que retransmitimos desde nuestras habitaciones conectadas, a las que demandamos “más de nosotros mismos”. Las redes son altavoces de la privacidad de sus usuarixs. Es más, no es tanto lo profesional y público sino lo privado, lo afectivo, lo íntimo, lo más visibilizado y valorado por quienes miran.

Sin duda, puede que algunas generaciones pre-Internet sigan (sigamos) valorando el valor de la privacidad en la vida off/online, la importancia de “autogestionarla” pero tengo la impresión de que compartir vida privada se ha normalizado en la red con una naturalidad que nos hará dejar de verla como algo a esconder. Lo que está en juego es cómo se gestiona este cambio beneficiando a las personas y no a “unos pocos” que lo rentabilizan. Cierto que esta normalización apunta a una desidealización de lo que durante siglos hemos protegido tras los muros del hogar y de la habitación propia, pero trae consigo numerosas lecturas críticas sobre las que debiéramos profundizar. Lecturas sobre si el poder de visión de lo privado nos hace más o menos vulnerables, sobre la política que supone visibilizar para quienes han estado recluidxs en el hogar, y muy especialmente, sobre las formas en que estos “yoes” digitalizados son usados no sólo como usuarixs sino como “productos” de quienes aquí detentan el poder (empresas y capital). Igual debiéramos incluir en esta entrevista unos renglones en blanco para que cada lector/a piense en ello…

E.T.: El manifiesto hacker decía que en la red  “nosotros existimos sin color, sin nacionalidad, sin prejuicios religiosos” pero no parece que tuviera en cuenta el feminismo, al que tampoco se hace alusión en ninguna de las Declaraciones de derechos del Ciberespacio. ¿Ha conseguido el ciberfeminismo en estos 30 años ‘feminizar’ las redes?

R.Z.: No, no lo ha conseguido, pero está en ello y no debiéramos perder la esperanza. Los cambios hacia la igualdad son cambios lentos pero debieran serlo asentados, sin pasos atrás. Mirar al pasado nos hace observar la sorprendente actualidad de los logros conseguidos, lo reciente y por tanto la fragilidad de una igualdad muy joven, apenas de años, que muchas personas consideran fijada e incuestionable, cuando constantemente está puesta en juego.

Para mí el feminismo (y el ciberfeminismo) no pueden ser tendencia ni moda, sino posicionamiento en la vida y por tanto ejercidos como una carrera de fondo, como una mirada que interpela al mundo sobre las muchas desigualdades que estructuran (invisibles) la vida y la tecnología.

Apuntas a manifiestos y declaraciones que se han utilizado como referencia de contrapoder en Internet y creo que enfocas una llamativa zona de sombra, que el mundo hacker y el del ciberespacio han sido (siguen siendo) mundos tremedanmente masculinizados; mundos que no han dudado igualarse a lo social cuando la ausencia de las mujeres es clamorosa. Y esto causa herida, dolor, desigualdad, porque no debe pasarnos desapercibido la parcialidad de aquellos territorios en los que la homogeneidad reina, donde todos se parecen demasiado. A mí me parece sospechoso y me punza que el mundo hacker como el de la producción tecnológica venga protagonizado y representado por hombres jóvenes de determinadas partes (localizadas) del mundo. Creo que debemos facilitar que la filosofía hacker sea plural y diversa, crear las condicioens para que las mujeres produzcan y puedan subvertir mundos tecnológicos, para que todos aquellos “otros” a los que apuntan los manifiestos también.

Es curioso cómo a medida que la red avanza, las mujeres pasan a ser cada vez más usuarias y prosumidores de Internet (antes fueron tecleadoras, maquiladoras, mediadoras de tecnología…), pero las mujeres siguen sin estar de manera normalizada en los territorios de la “produccion e ideación” tecnológica ni en los del activismo técnico; tampoco en muchos de los que generan valor y archivo de futuro, como Wikipedia, donde los últimos datos hablaban de menos de un 13 % de editoras. Que esto ocurra no se simplifica en una mera respuesta de “no están porque no quieren”. A poco que buceemos en las estructuras de formación, pero también de afición y ocio, que animan y condicionan nuestros mundos y expectativas veremos propuestas totalmente sesgadas en función del género, condicionantes, explícitos y sutiles, pero siempre “reiterados” que animan a hombres y a mujeres a una apropiación de los “tiempos” muy distinta, a vidas de producción o consumo, de trabajo público o de dedicación a cuidados (privada), cuya dicotomía y desigualdad son tan perversas que causan escalofríos.

Enfrentar esas repeticiones es algo que pretende el feminismo, bajo la sensación de que lo que induce a tolerar el poder invisible de la tecnología en la apropiación y gestión de tiempos de nuestra vida cotidiana, no es que actúe como potencia que niega, que dice “no” a que una mujer sea (por ejemplo) hacker, sino como potencia que atraviesa las cosas, que produce imaginario, que produce saber, que suscita placeres. Y no están en el poder los saberes de quienes (como las mujeres) han sido tradicionalmente descalificados.

E.T.: Pensábamos que Internet, al ser un espacio horizontal y anónimo, permitiría más libertad a las mujeres pero no ha sido así. La creadora de videojuegos trans Rachel Bryk se suicidó tras el acoso que sufrió; la socióloga Anita Sarkeesian que denuncia el machismo en los videojuegos ha sido acosada y amenazada… los casos de feministas hostigadas en Internet son múltiples. ¿Se agudizan los mecanismos de opresión en las redes?

R.Z: A mi modo de ver, el género habla de la mayor y más global de las desigualdades y formas de opresión, sobre la que se construye el resto. Y esta desigualdad está hilada fuertemente a muchas personas que ni siquieran se cuestionan sobre ella. En un momento en que la red es un altavoz del mundo, el mundo se nos está mostrando violento y desigual. De hecho, creo que el machismo y la violencia (inmaterial, pero igualmente potente, y tanto simbólica como explícita) es muy evidente en un medio como Internet. Lo es no sólo porque en tanto las voces aumentan en la red, “todo aumenta”, todo se registra y se visibiliza en Internet, sino como muestra de lo poquísimamente asentada que está todavía la igualdad.

El patriarcado (por el que se parte de una consideración de supremacía de los hombres) es una estructura muy poderosa construida durante siglos y que se evidencia en los comportamientos, prácticas y actitudes de manera casi espontánea, sin que medie una clara premeditación. Cuando ese poder se sabe atacado se evidencia con ejercicios de abuso de poder y de violencia. Yo considero fundamental integrar en la lucha por la igualdad a todas las personas, y dejar de pensar que la igualdad y el feminismo son sólo cosa de mujeres, ayudar a entender que es algo de todxs y bueno para todxs, ayudaría a construir una sociedad igualitaria en la que podamos aspirar a ser aquello que queramos ser, sin que las cosas estén sentenciadas de antemano como cosa de hombres o cosa de mujeres.

Pero retomando tu pregunta sobre la singularidad de Internet, creo que lejos de lo que mucha gente piensa, la red opera no tanto como máscara fantasiosa sino como liberación de las máscaras cotidianas, es decir como lugar donde dejarnos llevar bajo la sensación de osadía y protección que da el anonimato, mientras nuestro cuerpo físico habita protegido en una habitación conectada. Y este contexto agudiza el acoso. A ello se suma que el mundo de la producción tecnológica, el contexto hacker, y claramente el de los videojuegos siguen siendo territorios muy masculinizados y estereotipados, como efecto, todavía muy sexistas.

En internet además, sumado a la coporatividad de algunos grupos, cabe tener en cuenta que la colectividad a menudo funciona como una masa uniforme, rápida y casi incendiaria (por rapidez y dimensiones) que se suma al violento (aunque sólo sea en ojos que miran silenciosos), y creo que aquí podemos aspirar a algo más, quiero decir que podemos aspirar a pasar de una colectividad que se desentiende o se resguarda en el anonimato de mirar sin que le vean, a un “nosotrxs” comprometido.

Pero además la cosa se agrava cuando vemos cómo en los últimos años los medios han dado cabida a una proyección del “feminismo” distorsionada y sesgada, por la que muchas personas siguen considerándolo como algo negativo y no se han parado a pensar “qué significa” (queridx lectorx, le pido unos segundos, para buscar en el diccionario esta palabra, para no asustarse, para no simplificarla bajo ideas preconcebidas que circulan por la red y que en nada responden a algo tan simple como “un pensamiento y práctica que trabaja por la igualdad de hombres y mujeres”).

Pienso que la pedagogía sobre la igualdad de las personas, sobre el desmontaje de las historias de opresión y dominio de unos sobre otros, son sumamente necesarias. Que lo es también cuestionar la forma en la que se construye también el género masculino con unos clichés que debiéramos ser capaces de superar. Ni las niñas tienen por qué ser débiles, ni los niños agresivos. Son asignaciones artificiales y como tal “desmontables”.

Los casos que comentas, en su dureza, son tristemente representativos de la cotidianidad de la red para muchas mujeres que denuncian sexismo y se ven amenazadas y acosadas, y lo peor es que si no se denuncia ni se toman medidas, sus ejemplos operan como formas de disuasión para quienes quieran seguir denunciando.

No obstante, pienso que necesitamos mucha crítica y autocrítica sobre este asunto, pero no sólo desde el feminismo y el compromiso con la igualdad, la política, la educación y la legislación, sino también desde el compromiso de cada ciudadanx con el asunto.

Confieso que me estremezco al comprobar el rechazo a la diferencia, la agresividad en los pronunciamientos y la nula empatía de quienes amenazan, y de los silencios o risillas de quienes presencian un acoso. La náusea es casi incontenible, y la respuesta social más que necesaria. Como necesario es desmontar estereotipos e identidades (no sólo en las mujeres, todos cargamos con una presión simbólica que debemos poder cuestionar). Imprescindible es la crítica cotidiana al sexismo, entendiendo que esto no es cosa de un grupo de mujeres valientes, toda la sociedad debiera implicarse como forma de construir un mundo mejorado.

E.T.: Este año se cumple el bicentenario del nacimiento de Ada Byron, cuya figura es fundamental en tu libro “(h)adas. Mujeres que crean, programan, presumen, teclean” y la Universidad Autónoma de Madrid ha organizado un Simposio sobre su papel en la historia de la computación. ¿Crees que este tipo de gestos reflejan un reconocimiento real de las mujeres en la ciencia?

R.Z.: Los gestos son relevantes porque funcionan como un interruptor en las conciencias de la gente. Y los actos de este tipo son importantes por su valor simbólico y de visibilidad (con los que comienza todo reconocimiento), pero no son suficientes. De hecho, a veces me persigue la duda de si detrás de muchos actos de este tipo no se esconde la excusa de “con esto basta”, como manera de compensar con un “día de” o un “homenaje a” la dejadez de no enfrentar el problema en sus distintos niveles, desde la transformación de los sesgados imaginarios de género hasta la intervención en los diferentes mecanismos de exclusión de las mujeres que encontramos en los ámbitos científicos y tecnológicos.

Indudablemente, hablar de ello es necesario, como primer paso para movilizar conciencias. Resulta llamativo que todavía muchas personas no se hayan cuestionado por qué quienes protagonizan sus libros, ficciones, noticias y ámbitos de poder y conocimiento siguen siendo hombres. Qué no se hayan preguntado por qué no son capaces de recordar a ninguna científica. No es baladí esta cuestión, porque en ese silenciamiento reverbera una exclusión que tendemos a normalizar.

¿A nadie extraña que los creadores de los inventos tecnológicos que hoy condicionan nuestra vida en la red y con la tecnología sean sólo hombres? A mí, particularmente me chirría que se parezcan tanto y más si cabe que todos presuman de haber convertido afición y vocación en trabajo tecnológico. Pues creo que muchas veces las medidas para incentivar la implicación de las mujeres en la ciencia y la tecnología se limitan a la educación formal y creo que es en los espacios en red, en las aficiones, en el tiempo propio dedicado a aquello que nos mueve y nos “punza” donde cada vez más se resuelven las expectativas y decisiones de las personas.

Personalmente, me incomoda mirar al pasado a través de las historias que han trascendido. A menudo los museos y las enciclopedias que seleccionan lo relevante me agotan, incluso cuando aparecen mujeres, son tan pocas y su excepcionalidad es tal que pueden funcionar como modelos imposibles que muchas rechazarían. Me seduce relativamente lo que en cada momento se ha considerado digno de ser archivo humano, pero ante todo me irrita la exclusión de las mujeres y la conversión de una versión del pasado en la historia de todos. La ausencia de las mujeres en los campos de saber no sólo es una pérdida para el conocimiento humano sino una injusticia que perpetúa la desigualdad pues nos niega referentes”, modelos que operen como un “querer ser”.

La historia de las mujeres que pueden elegir es demasiado reciente. Es todavía frágil y está además localizada en una parte del mundo. El ejemplo de Ada Byron es muy interesante por muchas razones, no se la conoce por ser “hija de Lord Byron” (como tantas mujeres a la que la historia sólo ha visibilizado por su relación con otros hombres) sino que se la conoce por ser la “primera persona en programar”. Bucear en su historia nos devuelve una educación pero también una pasión vital por las matemáticas que fue promovida por su madre, con quien se educó. Ada es muchas cosas pero ante todo es también un ejemplo de posibilidad, una referencia que dibuja una relación con la tecnología como expectativa de “futuro posible” para personas que se miran y mirarán en ella.

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III Encuentro Balcánico en Sevilla

El sábado 12 de diciembre, el Monasterio de la Cartuja acogerá el III Encuentro Balcánico de la ciudad de Sevilla. Una jornada de acercamiento a las culturas de la Europa del Este con actividades que girarán en torno a la música y lo festivo.

Las fronteras entre la cultura balcánica y andaluza son delgadas en multitud de ámbitos de la vida. No podría ser de otra forma dada la amalgama de culturas de las que son fruto: confluencia de culturas gitanas, árabes y judías, de espíritu nómada, crisol de pueblos apátridas perseguidos y castigados.

Estos lugares comunes hacen que expresiones artísticas como la danza o la música compartan pasión, sentimiento y movimiento. Texturas y sabores que parten del más profundo sufrimiento humano emergiendo para celebrar la vida. Estas expresiones artísticas compartidas son memoria viva de pasados que no debemos olvidar en nuestra resistencia cotidiana frente al racismo, la xenofobia y las guerras genocidas.

Hace unos años comenzó a caminar una corriente artística en Andalucía que, a día de hoy, ha madurado desembocando en interesantes propuesta. Este es el punto de partida para el III Encuentro Balcánico que pretende seguir acercando la tradición festiva de la Europa del Este a Sevilla. Vínculos que se conectan y establecen desde propuestas artísticas andaluzas que beben de los pueblos hermanos del Este, enriqueciendo así nuestra cultura.

Durante la mañana, danza, teatro, circo y magia harán las delicias de grandes y pequeñas. También está programado un «duelo de acordeones», un instrumento clave de estas músicas. Las propuestas vespertinas cubrirán parte del rico espectro musical que estas tierras ofrecen, yendo desde la música klezmer propia de la cultura judía askenazi hasta la música balcánica del pueblo gitano. Estas músicas no conocen fronteras y habitan en Rumanía, Serbia, Bosnia, Macedonia, Bulgaria, Polonia y gran parte de los países del antiguo imperio ruso, entre otros.

¡A bailar todo el mundo!

programa

Aniversarios Topo a la Fuga

Isaías Griñolo, Antonio Orihuela y El Niño de Elche

El pasado viernes 6 de noviembre dímos el chupinazo de salida a las fiestas del aniversario compartido de El Topo y La Fuga, en Tramallol.

Isaías Griñolo  nos presento su libro martinete de las calles y Antonio Orihuela hizo lo propio con el suyo, Salirse de la fila. Además tuvimos la suerte de que les acompañara El Niño de Elche. ¡Un lujazo!

Aquí os dejamos el audio del evento, cortesía de Luis Fuga:

ANIV-6-10
Cartelako de Ricardo Barquin Molero

 

 

Los hombres cansados de serlo

¡Qué difícil resulta tratar sobre las identidades masculinas! Parece estar claro que el sistema binario construido que nos induce a generar una sociedad polarizada en solo dos términos (hombres-mujeres, femenino-masculino, homo-hetero) lleva ya bastante tiempo puesto en duda como uno de los más fuertes generadores de desigualdades. Parece que esa inquietud actual (a pesar de que la versión posmoderna nace en los 90, ahora es cuando ha tomado consistencia en nuestro territorio) ha traído bastantes debates en ambientes feministas e intelectuales y que se nos muestra como el horizonte perfecto para la ruptura definitiva de muchas desigualdades. Considero sensato englobar todo este debate en lo «queer» y en los feminismos postidentitarios, a través de los cuales, si no me equivoco, se mueven muchas de las corrientes del feminismo actual, que han puesto en jaque a las posturas de análisis y de transformación social basadas en las identidades, o al menos en identidades únicas y extrapolables a todos los contextos.

Sin embargo, hay una cuestión que se me antoja zafia y simplista en todo este asunto. Resumir toda una corriente de pensamiento y acción en «se acabaron las etiquetas» es cuanto menos una temeridad. Y la temeridad no surge porque le tenga miedo a una sociedad carente de etiquetas, me muevo bastante bien en la indefinición. El miedo se basa en que no desarrollemos el trabajo necesario en lo colectivo y en lo personal como para que efectivamente dejen de operar las taxonomías y las categorías. Y ahondo un poco más. Me parece zafio este resumen, porque es probable que el objetivo nunca haya sido el de disgregar las etiquetas, según lo entiendo yo, sino de tener la capacidad de transitar por las etiquetas y el desetiquetaje según sea preciso para luchar o enfrentar el origen de las desigualdades. Y sobre todo, y quizás esto sea lo más importante, que las identidades a las que nos acojamos para luchas han de entenderse dentro de un contexto situado y con una complejidad llena de matices, aristas e intersecciones lo suficientemente amplias como para no tratarlas de manera universal. 

No hace mucho leía un artículo de Brigitte Vasallo1 en el que analizaba (criticaba, mejor dicho) una acción de unas feministas francesas de FEMEN en Rabat en defensa del colectivo gay. Su llamada de atención para la descolonización del feminismo es quizás una de los textos más lúcidos que he encontrado en tiempos. El afán colonizador de esas chicas, paternalista y poco contextualizado, ayuda poco a la visibilidad de gays y lesbianas del reinado alauita. Todo lo contrario, esas francesas traen consigo el símbolo del Estado colonialista del que el pueblo marroquí está orgulloso de haberse librado. En esta ocasión, llega en forma de estilos de vida que la población debe adoptar en nombre de la libertad. Dos días después, dos chicos eran detenidos por besarse, mientras que estas simpáticas chicas de FEMEN eran puestas en libertad. En el artículo creo que se puede entender mejor. 

La cuestión no es sobre FEMEN, la cuestión está en detenernos a pensar si el desetiquetaje ayuda o, por el contrario, nos dejamos atrás, como han hecho las chicas francesas, todos los procesos que conlleva llegar hasta la meta de derribar las desigualdades. Y aquí es donde entran esos hombres que quieren dejar de serlo. O al menos que están cansados de serlo. Es fácil recurrir a la necesidad de desetiquetarnos como hombres rompiendo el sistema sexo-género. Desterrar sencillamente la etiqueta para así convertirnos en seres, lo que quiera que sea, mucho más igualitarios y generar así nuevos contextos en los que sea fácil tratarnos como personas nuevas parece que se vislumbra como el objetivo máximo. ¡Y un mojón!

En el encuentro de hombres feministas que se celebró en junio en Andanza en el que tuve la oportunidad de participar, pusimos en duda la pertinencia de usar la palabra «hombres» para definir el encuentro. También surgieron dudas sobre si se trataba de trabajar los privilegios que generan nuestras «masculinidades», y por ende si hay algo ahí que sea masculinidad. Incluso se ponía en duda si la asociación de «hombres» y «feministas» era la más acertada para entrar en un terreno de lucha prioritariamente ejercido por mujeres. En la convocatoria virtual que se creaba para tal encuentro, una chica increpaba incluso esgrimiendo que qué chorrada era esa de que los «privilegiados» se reuniesen a tratar sobre sus privilegios. Aunque en ese momento no estuve lúcido, me hubiera gustado preguntarle qué hace una persona vegana, si no es tratar de abandonar su situación de privilegio. O una cooperante.

Esconderse bajo el prisma de lo «queer» cuando se trata de dar respuesta a la llamada de romper el sistema binario desde identidades que se han construido en masculino, es decir como hombres, desde mi punto de vista puede conllevar que no sean tratados los privilegios que ostentamos. Antes de dejar de ser hombres, tenemos que ser conscientes de quiénes hemos sido y de quiénes somos de forma colectiva, pues nadie aprende por cabeza ajena. Los micromachismos, el paternalismo, la ocupación de los espacios, la agresividad, el pensamiento universal y abstracto que tantas emociones esconde, la excesiva «autoescucha», la complacencia, la alimentación desmesurada de egos… y un sinfín de características más están presentes en nosotros con más asiduidad de lo que pensamos. En un nosotros que es evidentemente masculino y que goza de cierto estatus hasta en los lugares de confianza. Desetiquetarnos sin el proceso que nos ponga frente al espejo para saber qué es aquello que se debe abandonar, puede dejarnos muchas de esas cosas arraigadas e incardinadas a fuego en nuestros cuerpos, sin ser revisadas y trabajadas. Y quizás en ese proceso pueda ser positivo el reconocerse como hombre que quiere dejar de serlo, hombre al que no le importa abrazar, priorizar y dejarse llevar (en todos los sentidos) por los feminismos. En definitiva, y extramuros, donde la realidad no es tan «queer» como quisiéramos, transitar en hombres feministas puede ser una identidad que más que restar, sume pluralidad y desmonte el binarismo por despuntar una bifurcación en la línea que une a los dos polos. Es un mojón, pero un mojón de los que nos marcan los caminos, puesto que las luchas contra las desigualdades nunca son metas definitivas; son, sin lugar a dudas, caminos por los que transitar. ¡Y menudos caminos!

1 http://www.pikaramagazine.com/2015/06/carta-abierta-a-femen-descolonicemos-el-feminismo/

Realismo mágico

(o la historia de Antonio II)

Esta es la historia de OTRO ANTONIO. Uno que ahora tendría ciento y pico años. Para ser de un pueblo de la Murcia profunda y de procedencia humilde, Antonio tenía la ventaja de LEER Y ESCRIBIR. De manera imprecisa, me contaron que había aprendido en el convento donde su madre limpiaba. Pasó largas temporadas de su vida trabajando en Barcelona y, de hecho, su hija —que es mi abuela— nació allí, en el Hospital de Sant Pau. Cuando llegó la Segunda República, «le escribieron para que volviera al pueblo porque habían ganado los republicanos y se precisaban ROJOS que supieran leer y escribir». «Pero no hizo mal, nena, nunca hizo mal». PERO-NUNCA-HIZO-MAL. He escuchado tantas veces esa frase, como si las víctimas tuvieran que pedir perdón a sus verdugos.

Cuando cayó la República, como tantos otros, fue detenido y liberado por un conocido que debía tenerle cierto aprecio. Pero la represión no era solo el fusilamiento, la tortura. Era el no poder trabajar y comer, el estar señalado, el exilio interior. Y así llegó mi bisabuelo Antonio a nuestras vidas. Recuerdo a ese hombre arrugado, las arrugas profundas del sufrimiento de aquellas gentes, su aspecto digno, sabio y austero. De su MEMORIA nos llegaron historias INCREÍBLES. Para poneros en situación: estando mi abuelo en la guerra de Marruecos, en las montañas del Rif, días y días pasando hambre, frío y enfermedad en las trincheras… Mi abuelo veía llegar las bandadas de pájaros que migraban desde África camino de Europa. Y estos pájaros se posaban sobre los árboles a descansar y reponer alimento. Entonces, cuando echaban a volar hacia su próximo destino más allá del Estrecho… los pájaros arrancaban los árboles del suelo y, raíces al aire, se los llevaban volando. Y LOS ÁRBOLES VOLABAN SOBRE EL HORIZONTE camino de nuestra tierra. «—¿De verdad era así, abuelo? —Así era, nenes…».

Hace tiempo que pienso que la memoria de nuestros abuelos ha marcado definitivamente nuestras vidas. Pero no solo la memoria del silencio, el hambre y el dolor. La memoria de mi abuelo era la del REALISMO MÁGICO, una lente desde la que aprendimos a ver la vida: porque incluso en circunstancias de desesperación aprendimos a ver la esperanza, la chispa del sentido del humor, la imaginación de lo imposible.

Como decía Lezama Lima, lo IMPOSIBLE al actuar sobre lo POSIBLE crea posibles en el horizonte…

Charla-Debate «Agua Pública: Laboratorio de ideas y alternativas al neoliberalismo»

Compartimos aquí el audio de la charla-debate que organizamos junto a la Taberna de los Comunes en torno al agua como bien común y DDHH y a su gestión.

https://archive.org/details/DebateaguaPblicaLaboratorioDeIdeasYAlternativasAlNeoliberalismo

Abajo están los detalles de lo que fue la invitación al evento.

Compartímos alguna foto del mismo:

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14 días y 1700€ – #SalvaElTopo

¡Necesitamos un empujón para seguir apuntalando la viabilidad económica de El Topo!

Como ya sabéis nacímos hace más de un año, en noviembre de 2013. Durante ese primer año, todo el trabajo asociado a El Topo ha sido militante y voluntario, salvo las labores de imprenta y maquetación. Esta situación no puede perpetuarse en el tiempo: por nuestra salud y por la del proyecto. Nuestra intención es ir poco a poco remunerando las tareas más críticas y con más carga de trabajo de la actividad para seguir manteniendo así su calidad como plataforma informativa y hacerla compatible con una actividad profesional.

Teniendo esto en cuenta, el objetivo de este segundo año de El Topo es seguir llegando cada vez a más personas y entidades que sientan a El Topo como suyo. Para que esto sea posible, es necesario empezar a remunerar las labores de coordinación del proyecto con una media jornada a razón de 500 € brutos mensuales. Esto hace que el presupuesto de este segundo año de vida de El Topo ascienda a 15000 €.

La campaña de crowdfunding esta facilitando la difusión del proyecto y nos estamos acercando así a las cifras necesarias para su viabilidad. Somos conscientes de que el presupuesto reflejado en esta campaña no cubre todas las necesidades de El Topo. Hemos preferido ser cautas y optar por cifras razonablemente obtenibles para no poner en riesgo extremo al proyecto, jugándonos todo a una sola carta. Pero aún nos queda un último empujón que dar en estos 14 días. Necesitamos tu apoyo y difusión. ¿Nos ayudas?

#SalvaElTopo

http://goteo.cc/topo

Denuncian el uso generalizado de herbicidas en solares

Ecologistas en Acción ha comprobado como el uso de herbicidas para el control de las hierbas en solares se ha generalizado, fumigándose en zonas donde se venía actuando con medios mecánicos.

Sevilla, 13 de febrero de 2015

Los herbicidas son tóxicos para las personas y el medio ambiente. El herbicida más utilizado es el glisofato, un herbicida no selectivo que aniquila todo tipo de plantas. El glifosato se vende bajo diversas marcas, siendo el más vendido el RoundUp, comercializado por Monsanto, cuya venta le supone miles de millones de euros cada año.

Estudios de la Universidad de Caen en Francia han demostrado que el glifosato estimula la muerte de las células de embriones humanos. También descubrieron que algunas células de la placenta humana son muy sensibles
al glifosato, incluso en dosis muy inferiores a las utilizadas en agricultura. Se ha llegado a determinar que una exposición 500 veces menor a la que tiene lugar en los campos tratados con este herbicida induce a la muerte celular.

Los riesgos son mayores para las mujeres embarazadas, pero no sólo les afectan a ellas. La práctica de deportes o el simple paseo por zonas fumigadas pueden dar lugar a efectos perjudiciales para la salud.

Otras pruebas toxicológicas independientes han revelado toxicidad subaguda por lesiones en glándulas de la saliva, toxicidad crónica con inflamación del estómago, daños genéticos en células sanguíneas, trastornos reproductivos como esperma anómalo en ratas y conejos y cancerígeno con aumento de la frecuencia de tumores de hígado y de tiroides en ratas.

Estos efectos han llevado a la Unión Europea a legislar para limitar el uso de los plaguicidas (Directiva 2009/128/CE) “Los Estados miembros […] velarán porque se minimice o prohíba el uso de plaguicidas en las siguientes zonas específicas: a lo largo de las carreteras […], en los espacios utilizados por el público en general, o por grupos vulnerables, como los parques, jardines públicos, campos de deportes y áreas de recreo, recintos escolares y campos de juego y los espacios cercanos a los centros de asistencia sanitaria”.

Pese a estas recomendaciones, el glifosato se emplea de forma habitual en nuestro entorno por los operarios públicos o de las subcontratas de Parques y Jardines. Especial proliferación del uso de herbicidas se viene
dando en solares próximos a viviendas como ocurrió en la huerta del Rey Moro y esta temporada en solares de Pino Montano.

El glifosato se infiltra en el suelo, es muy soluble en el agua y persiste de dos a seis meses. Contamina los acuíferos, es tóxico para la fauna acuática, los animales domésticos o el ganado y se esparce sin control por el subsuelo. Además, cada preparado herbicida que contiene glifosato viene acompañada de otras sustancias que facilitan su absorción y que multiplican su toxicidad.

Sofía Gatica, premio Goldman 2012, el equivalente al Nobel de Medio Ambiente, y las Madres de Ituzaingó han logrado demostrar la relación directa de las fumigaciones de glifosato a los campos de soja junto a las casas de su barrio en Córdoba (Argentina) con las decenas de casos de bebés con malformaciones, muertes por cáncer, leucemias, enfermedades respiratorias y dermatológicas, etc.

La prohibición del uso de herbicidas en la ciudad de Sevilla debe ser una exigencia ciudadana de responsabilidad de los responsables públicos para con sus ciudadanos y el entorno.

Hay alternativas. El glifosato se puede sustituir por métodos no contaminantes, que no dañan la salud ni el medio ambiente, escardas manuales o mecánicas mediante desbrozadoras, utilizadas por operarios de Parques y Jardines hasta hace poco en estos mismos lugares o térmicos con quemadores con infrarrojos son comunes en los países de la Unión Europea.

Es importante cambiar el concepto de “mala hierba”. Ninguna planta es mala, ya que fijan carbono y nitrógeno del aire y lo convierten en alimento para los animales, siendo la base del ecosistema; bombean con sus raíces nutrientes del suelo hacia la superficie, para ponerlos a disposición de otras plantas, animales y microorganismos; y protegen los suelos y la vida que hay en ellos del sol directo y la lluvia, frenando la erosión.

En parques, jardines y solares se deben diseñar suelos tapizados con vegetación natural y controlarla mediante siega. Esto ofrece la posibilidad de realizar el control de hierbas con ganado, con lo que del actual problema de contaminación podemos pasar a aprovechar racionalmente un recurso, la hierba, generando trabajo autosostenido por las producciones con el consiguiente ahorro para la comunidad. Ya hay experiencias y el ayuntamiento de París cuenta con un rebaño al servicio de estas tareas.

Las próximas elecciones municipales pueden ser la oportunidad para exigir a l@s candidat@s un compromiso por la erradicación del uso de herbicidas y otros agrotóxicos en el tratamiento de las zonas verdes y el compromiso por una jardinería ecológica que provea beneficios sociales y ambientales y no sea una fuente más de toxicidad para la ciudadanía.

Más información: Juan Cuesta 954903984 Fran Pérez 667202163

Nota: Foto de solar fumigado con herbicidas en el cruce de las calles Astronomia e Ingenieria

Amaia Pérez Orozco al #CompásElTopo

¡€ 3.149 y 57% y 24 días por delante! 87 personas ya han colaborado. ¡Esto es muy emocionante!

¿Necesitas aún más razones para apoyar la prensa libre, local, fuera del control capitalista? Pues Amaia Pérez Orozco lo tiene claro, y si además la publicación es en papel mejor que mejor, basta ya de tanta pantallita de colores…

¿Que nos dices?¿Te unes al #CompásElTopo?

 

 

 

Antropoloops

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Imaginaos que pudiéramos abrir una ventana y escuchar una grabación de flamenco de 1952 realizada por Alan Lomax en una cueva del Sacromonte, y de manera simultánea abrir otra ventana y escuchar un fragmento de una maravillosa grabación de 1929 de harmónica de Red Whitehead y Dutch Coleman, y que mágicamente esos dos fragmentos afinaran uno con otro, y que, encima, pudiéramos abrir otra ventana y que sonase un fragmento de percusión tradicional de Uzbekistán y otra más que nos llevara a 1968 a Sudáfrica escuchando una canción increíble de Izinthombi Zesi Manje Manje. Con estas 4 ventanas abiertas resonando armónicamente, podríamos abrir otra por la que nos fuéramos al Líbano en 1986 y oír un trozo de una versión de Jingle Bells de Fairuz, y otra ventana por la que saliera un grito de una tribu de la India que fue grabada por primera vez en 1980.

Imaginaos que toda esta música que entra por estas ventanas pudiera mezclarse manteniendo sus tonos originales y formar algo viejo y nuevo a la vez, una canción electrónica premoderna.

Antropoloops es este mecanismo de 8 ventanas por el que intento hacer sonar conjuntamente fragmentos de canciones de épocas y lugares diferentes, que nos hablan de cercanías y afinidades aleatorias más allá de fronteras espaciales y temporales.

Toda esta música que entra por estas 8 ventanas viene de internet, de amantes de la música que digitalizan y comparten vinilos descatalogados encontrados en mercadillos, de entidades sin ánimo de lucro que difunden catálogos de grabaciones de campo antropológicas… Toda esta enorme riqueza musical, todo este patrimonio cultural colectivo debería ser de dominio público, pero en muchas ocasiones no lo es. Antropoloops es un proyecto para remezclar estas músicas premodernas, y para hacerlo de manera abierta, mostrando sus orígenes y procedencias. Si os interesa, podéis escucharlo en: www.antropoloops.com

Puta, grande y libre

España, como la esquizofrenia, es una enfermedad. Y no se elige.

Nunca es libre la sangre.

No se eligen los padres que nos follan
a su imagen y remembranza (academias en sótanos
de ballet y piano, campamentos
católicos, esa tumba
grasienta que abrirá en la pared con gotelé del comedor
el diploma abortado de ingeniería nuclear).

Digo: soy española. Y estoy cantando: las deudas de aquel hambre.

Soy un poema con tres balas
igual que la Gacela Mártir De Las Cunetas.

Soy las sopas de ajo que vomitan los Zombies
Del Veinte De Noviembre.

Y el óvulo en su jaula,
el amor clandestino que excomulga,
el policía que sonríe a la prensa en los desahucios.

España, como las trompas de falopio, es una maldición. Tú no la eliges.

¿No hay pureza en la sangre?
¡Luchemos, pues, la sangre! Y es como estar diciendo: soy los ERES,
el Ébola,
desfiles militares de elefantes heridos, los jirones
de hombre cara al sol
por la estigia alambrada de Melilla.

Soy el tricornio triste del payaso más triste
del tristísimo circo del Congreso.

Soy la plaza con nombre de verdugo,
la sucursal cerrada de tu pobreza abierta; el éxodo
silencioso de tus hijos, repito, de tus hijos,
TUS HIJOS.
 
España.

Igual que mi esperanza, no se puede
curar. 

¡Un año cumplido! Gracias

El pasado sábado 22 de noviembre El Topo y la Fuga festejaron el último evento de su aniversario compartido. Todo sucedió en Tramallol, mágico espacio lleno de personas preciosas, y con el apoyo inestimable de Juan, del Obrador de Pan, que nos ofreció sus delicias culinarias.

Fue un día maravilloso, con participación masiva de principio a fin. La presentación realizada por Amaia Pérez Orozco de su libro «una subversión feminista de la economía» la compartimos con vosotras aquí: https://archive.org/details/101AmaiaPerezOrozco

A esta presentación le siguió el ¡Coro Dominguero del Pumarejo!, que hizo las delicias del respetable.

  

Y acabamos la noche con la música de Pre-Post con Francisco Torres y Pablo Peña, ¡bailoteo sin freno! para terminar de festejar este gran día.

¡Gracias, gracias, gracias y más gracias! ¡Y que no nos roben la ALEGRÍA!

¡Larga vida a El Topo! con ustedes cerquita.

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2º Evento Aniversario –

Recital poético de Martha y Laura

El pasado sábado 15 de Noviembre seguimos con los fastos y festejos del aniversario compartido «El Topo a la Fuga». En esta ocasión disfrutamos de un recital poético de la mano de Laura Casielles y Martha Asunción Alonso, que nos presentaron sus libros respectivos «Las señales que hacemos en los mapas» y «Skinny cap», ambos publicados por la editorial «libros de la herida».

Juan Antonio Bermúdez realizó una lectura-presentación de las poetas invitadas.

Todo esto aderezado con música y con videoproyecciones de nuestra compañera Nathalie Bellón Hallu. Resumiendo, para quien os lo perdierais, una delicia. Gracias a la Imprenta por cedernos su espacio tan precioso.

Aquí dejamos el link al audio que se grabó durante todo el evento: https://archive.org/details/101MarthaAsuncionLauraCasielles

¡Os esperamos a todas el próximo sábado 22 de noviembre en Tramallol para la traca final del aniversario compartido!

1º Evento Aniversario –

Repensar la Anarquía con Carlos Taibo

El pasado jueves 6 de noviembre tuvo lugar en la librería la Fuga el primer evento de nuestro mes de aniversario compartido «El Topo a la Fuga».

Carlos Taibo presentó su libro «Repensar la Anarquía» y dió pie a un riquísimo debate en torno a las propuestas libertarias.

El lleno fue absoluto y aquí compartimos con vosotras el audio del encuentro;

https://archive.org/details/101RepensarLaAnarquiaCarlosTaibo

Piel muerta

¿Sabías, amor mío, que el polvo doméstico está formado, en su mayor parte, por piel muerta? Por tu piel muerta. Tu piel muerta que he ido conservando todos estos años, rescatándola de los huecos del sofá, de los desagües, de las esponjas, de la piedra pómez. De mis uñas también.

De mis uñas, ya no tanto.

No ha resultado fácil, no te creas. Tantos años frotando durezas ―deja, yo lo tiro, me ofrecía cuando te exfoliaba los pies, ¿recuerdas?―, tantos años raspando callosidades, limando asperezas, tantos años recogiéndolo todo con esmero, ocultando tus sobras en la mano y guardándolas luego en la maleta sin que lo advirtieras. Lo más jodido es eso, reunir la voluntad suficiente para bajar al trastero sin despertarte, sacar la maleta de lo más profundo y guardar dentro tu piel muerta, venciendo al sueño y a las arañas.

Porque siempre hay que tener una maleta a mano, ¿sabes?, hay que tenerlo todo bien previsto en caso de calamidad, un kit de supervivencia preparado por si hay que salir por patas.

La dificultad radica en disimular tus costras en el hueco de la mano y esconder la maleta a conciencia, y también en no mezclar, en lo posible, la piel muerta con los ácaros, con el polen, con las migajas. La clave es la constancia: quedarme en el sofá cuando te vas a la cama, esperar un rato: media hora, la noche entera, el tiempo necesario hasta estar seguro de que te has dormido, y entonces remover con cuidado los cojines de tu lado del sofá, barrer la piel muerta de la superficie aplastada por tu cuello, apurar lo caliente del reposabrazos, no perder el tiempo con lo aplastado por tu ropa, repasar la esponja, mis uñas ―ya no tanto―, y confiar en que la muestra no se haya contaminado.

¿Sabías, amor mío, que la piel tiene memoria, que, por muy muerta que esté, al entrar en contacto con otro trozo de piel, se reconoce, se acopla, recupera su forma original? Como el mercurio. Al principio no te das cuenta, cuando llevas recogido solo unos gramos no reparas en que la piel muerta se agrupa y, cuando lo haces, lo atribuyes al movimiento de la maleta, a la atracción electrostática, al magnetismo, cosas así casi a diario. Se precisan meses, tal vez años, para percatarte de que esa adherencia no es casual, que obedece a una finalidad, a un motivo. Yo necesité tu pie, apenas una porción de tu pie hecho de piel muerta arrumbada en una esquina de la maleta y quererte recobró sentido, tantos años de abnegada arqueología sentimental recompensados. Lo supe de pronto, sin necesidad de explicaciones: te estabas rearmando. En lo oscuro del trastero, tu piel muerta reconstruía tu cuerpo, tu cuerpo al margen de ti, sobreviviéndote. Salvándome. Tu piel muerta tan como el mercurio, amor mío, tu piel muerta tan igual a ti pero sin ti dentro, tan perfecta.

La topa

Tú no te acuerdas. El patio de una escuela pública del 92 tiene pocas esquinas, sol infernal, maestras agotadas comiendo galletas de arroz y siempre los mismos juegos. Pero a ti el pasado ya no viene a buscarte. Mejor así.

No vas a pensar ni un minuto en escondites, refugios alternativos, una torre con dragones, una muralla con puente levadizo y pirañas si hace falta. Porque ya nunca viene a meterse en tu cama con los pies helados. Cuando no hay quien te cierre los ojos, quien cuente lobos disfrazados de ovejas, quien te abrace por detrás y te susurre conjuros para dormir. Eso a ti ya no te pasa.

No te acuerdas del patio de todas las escuelas donde jugamos a escondernos. Y ni falta que te hacen tres arbolitos torcidos, dos padre nuestros, un ave maría, una tila calentita y un Xanax debajo de la lengua. El hueco de una escalera, los abusones que te robaban la merienda otra vez y te gritan marica al pasar, el delantal de tu madre, las gafitas de la lista de la clase, una actitud asertiva, una galera llena de conejas, una caja con sables que no te atraviesan, esa terapia gestáltica que te quitará 200 euros al mes, la guapita que ahora tiene tres hijos y una hipoteca inmoral, una agenda apretada que no te dé tiempo a pensar. Sobre todo eso.

No pensar, no pensar, no pensar.

Una cuenta con 922 amigos, un avatar molón con alitas, 432 seguidores, un qué está pasando con 23 me gusta, diez filtros de Instagram que te emparejen la piel y te escondan las rojeces. No pensar, no pensar, no pensar. Siempre quedan madrigueras, represas de palos, actitudes auténticas fijadas con un bote de laca Nelly, baños sucios de las tres de la mañana, fauna nocturna, tacones sin hipo, cerebros psicotrópicos y de bollería industrial. Nosotros sabemos escondernos con disfraces cutres, en un blog que nadie lee, en un manuscrito nunca publicado, una poesía vengativa que no hace daño, una cara de tipo duro. Nosotras también vamos a jugar a escondernos en un callejón oscuro, una tatucera tupamara de un metro cuadrado, debajo de un suelo de listones que laten delatores, en el cuerpo de un tipo que cuenta proteínas, en unas tetas gordas, una jornada laboral extenuante casi ininterrumpida, una pantalla táctil, juegos que no nos interesan con reglas que escribieron otros, una boca gloss resplandeciente, un bigotito recortado con barba hípster, un aleph extraviado, una rayuela rota, una ovación de aplausos merecidos, una olla exprés de los chinos, un pincel de Photoshop recién bajado de Internet y una mentira que nos deje descansar. Sobre todo eso.

No pensar, no pensar, no pensar.

Respira. Esto no va contigo.

Tú por suerte no lo necesitas, tienes el mute mental. Controlas todo tu cuerpo, tu forma de andar empujando pelvis, tu olor. Sabes que se huele. El miedo apesta y espanta. Aprendiste hace mucho que nadie quiere olerte los miedos. Comiste refranes. El tiempo no cura nada. Te aferras a un clavo ardiendo si hace falta. Te limas las púas, porque volverá y será punzada. Volverá con una sopita de perdices y una mueca burlona, insoportable. Y no sabrás dónde esconderte. Así que vas arremangándote un par de rincones detrás de las orejas donde ni las moscas te vuelen. Para mentirte a ti mismo. Mentirte bien, hasta que te lo creas. Hasta que no sepas cuáles son las pecas que distinguen lo real de lo ficticio. Ni en qué patio juegas a esconderte.

¿Adónde vamos a escondernos cuando el miedo no sirva de escondite? ¿Adónde?

Vamos a olvidarlo todo.

Por suerte vienen los peces

a robar la memoria

de los elefantes.

Empieza la cuenta atrás. Dieeeeez, Nueeeeveeeee, Ooooochoooo…

En un patio de escuela de Uruguay los niños juegan a la topa. Ahora mismo. Se entrenan sin saberlo para esconderse el resto de sus vidas.

Por eso ahora escondemos

moscas en las galeras,

conejas en las sopas,

topos de a cientos

volando

o en mano.

Cuentos mínimos

Mujer devorando una pantera

Y se levanta, y el corazón del animal aún palpita entre los despojos, y ella hace ademán de limpiarse —la boca, el rostro, los brazos, el pecho—, pero decide quedarse quieta y contemplar la escena un rato más.

Un minuto, quizá dos, y luego volverá a sus quehaceres diarios —la comida, la ropa, la compra, los niños—. Nada de eso importa ahora que sabe de lo que es capaz.

La estación

Se suena la nariz como si acabase de despedir a un ser querido, saluda con la mano mientras suelta una lagrimita para que los demás puedan verla. Dirige una última mirada hacia la ventanilla del segundo vagón, y se queda allí, parada, mientras observa cómo se pone en marcha la locomotora para alejarse poquito a poco. Y qué más da que ni siquiera eche humo, piensa, y qué importa que ese no sea un tren de verdad.

Lanzamiento del nº3 de El Topo. ¡La primavera To-Topera ya llegó!

Tenemos el placer de anunciaros que nuestro tercer Topo saldrá de sus galerías el próximo sábado 22 de Marzo.

Será en el emblemático rincón sevillano del Huerto del Rey Moro y como merecen las grandes ocasiones, con una Gran Comida Popular.

Trifolium nos brindará sus talleres de sostenibilidad y medio ambiente para todas las edades durante la mañana.

Además tendremos la suerte de disfrutar de la música de Jazz de Marras y Yomuri después de comer, a eso de las 17h.

Y para rematar este planazo, se sorteará entre las suscripciones un fin de semana en el Centro de Naturaleza la Cañá del Corchuelo (Cala – Sierra de Huelva)

¿OS lo vais a perder? ¿No se lo vais a contar a vuestra vecina?

Participen y difundan por favor.

¡Gracias!

Pestañas cerradas de par en par

Hoy, una mañana aburrida de octubre, he decidido dejar de pestañear. Sí, así, mantener las pestañas abiertas. No es una decisión tomada a priori, es una habilidad que he constatado frente al espejo, delante del cual hacía muecas, como todas las mañanas, esta mañana aburrida de octubre. Lo he visto. Claro, ahora lo veo todo. No pierdo una sola imagen. No se me escapa un solo píxel de mi existencia. Qué digo de mi, de LA existencia. Lo veo todo. Lo percibo todo. Ya no me aburro. Con todas las pestañas abiertas, el mundo me muestra todos sus estímulos. Yo, recibo. Una conferencia en YouTube de Chimamanda Ngozi Adichie titulada El peligro de una sola historia. El manifiesto de la plataforma No somos delito. El set de flickr de la biblioteca pública de Detroit abandonada. Un post de blog donde Manuel Delgado te da consejos para hacer una tesis. La web de Teenagers, una peli que, sí o sí, hay que ver. Un enlace al artículo de El País que tantas respuestas provocó. Una de las respuestas. Un post llamado Microfascismos. Un mapa de relaciones. Mi mail. El twitter. El dropbox, el facebook, el skype, un tumblr de tatuajes antiguos… Ya no parpadeo. Así participo. Para la sequedad, uso colirio. Para el empacho de estímulos y tareas aún no tengo receta. Ni para el proceso de acelere.

Dormir es lo más difícil. Me salto y añoro mi siesta. Pero, a cambio, lo veo todo, estoy en todos los debates, contribuyo con mis comentarios y respuestas, perfecciono mi capacidad de relacionar unos temas con otros, palabras clave, me río con todo, conozco todos los virales. Soy una persona omnipotente, casi. ¿Soy dios? Nah. Ese asunto es taaan siglo XX, nadie habla de eso por aquí. ¿Pero me estoy desviando? Arf. Mantener las pestañas abiertas es muy divertido pero cansa. No pestañear desgasta. Por la tarde-noche de ese mismo día estoy agotada, no me puedo ir de cañas porque no puedo cerrar las pestañas. ¡Anda, rima! De verdad, que no puedo salir, hay muchos temas e imágenes que requieren de mi atención. Mis amigos se preocupan. No solo tengo los ojos rojos sino que la cabeza me está creciendo ostensiblemente por momentos.

Me llevan a ver a Remedios. Remedios es una especie de chamana. Es rubia platino y lleva la máscara muy maquillada. Habla en susurros para poder poner algunas cosas en su sitio. Me receta Elogio del Párpado, una tisana que hay que aplicar justo después de la jornada laboral (¿pero eso sigue existiendo?) y antes de cerrar el ordenador. Yo lo llamo espejo, le digo. Sin él ya no me sé ver. No me reconozco. Y eso no está mal, me contesta. Solo prueba a estar unas horas al día sin mirarte en ESE espejo. Mira a tu alrededor, levanta la cabeza, fíjate en los edificios, en la cara de algunas personas. Pero muchos van  también mirando sus espejos de mano, le digo. Bien. No pasa nada. No juzguemos. No está tan mal. Tú solo concéntrate en tratar de separarte del espejo unas cuantas horas al día. Y tómate la tisana. Te costará, aviso. Te sentirás perdida, aburrida. Probablemente sola. Ni caso. Escucha todo eso, a ver.

Mis ojos están recobrando su color. He podido echarme la siesta. Me fui de cañas, salí sin móvil. Uf. He visto que todas las cúpulas de mi ciudad están resquebrajadas. Mis pies han percibido un incendio subterráneo. Quizá era eso lo que mis pestañas cerradas de par en par no me dejaban percibir. No me extraña. Ahora tengo miedo. No pasa nada. Me restriego los ojos. Me concentro un poco en, simplemente y por ejemplo, hacer la digestión. Sigo caminando.  

¡Ya estamos aquí!

Sumario Nº 1

En el número 1 de El Topo, reflexionaremos sobre el sabor calambrítico que provocan los kiwis (p. 3) y sobre la precariedad laboral de la hostelería sevillana (p. 3); de la mano de Adhara conoceremos nuevas soluciones frente al VIH y nuevos retos (p. 4); ¿Sostenibili-qué? (p. 5); profundizaremos en el concepto de plusvalía o, lo que es lo mismo, el sudor de las de enfrente (p. 6 y 7); volveremos a decir no a la guerra (p. 8); daremos una vuelta al concepto de participación en nuestra democracia (p. 9); conoceremos al Movimiento Andaluz por la Vivienda (p. 10-12); descorticaremos la nueva reforma eléctrica (p. 13); descubriremos el modelo de la Cooperativa Integral (p. 14 y 15); los Pony Bravo hablan de la cultura libre (p. 16); Raquel nos desmonta el mito de las Beatas (p. 17); Maspe nos da una lección de historia y nos recuerda que las mujeres no olvidan (p. 18); volaremos de la mano de la ficción de Silvia Nanclares (p. 19); Ana Jiménez, promotora del proyecto, se desnuda ante El Topo (p. 20 y 21); espiaremos lo que la gente va diciendo por ahí (p. 22); y descubriremos un planazo decrecentista en Sevilla (p. 24). Todo esto condimentado y aderezado con fotografías e ilustraciones que nos ayudarán a hacer aún más mágico este viaje de la mano de El Topo.