Invisibles

Ser o no ser invisible, esa es la cuestión. Nadie es objetivamente invisible en un sentido corpóreo y, en términos relativos, solo los seres con la capacidad de camuflarse —pero en un sentido metafórico y desde el punto de vista del receptor, su falta de miras o sus sesgos cognitivos, tanto objetos como seres vivos— pueden ser invisibles a los ojos de otrxs. En este sentido, ser invisible no es tanto una cuestión del ser, sino de quien no quiere ver, o de a quien no le interesa, no le conviene, de quien no puede o no sabe ver. Es evidente que, en términos estrictos, el acto de ver es aquel que se realiza con los ojos, pero, cuando hablamos del ser, la cuestión de ver trasciende a los sentidos. Ser invisible es más una cuestión de condición, no de la condición del ser, sino de las condiciones que le rodean, pudiendo aludir a cualquier persona, grupo, objeto del universo, en el tiempo y en el espacio, de forma que lo invisible puede dejar de serlo en un momento dado, en un lugar concreto.

Y esa relatividad nos lleva de nuevo a la cuestión más relevante, que es la capacidad del o la receptora de ver o de no ver. En un mundo como el de hoy, desbordado de complejidad, encontramos numerosos casos de invisibilidad, y eso no quita que siempre los ha habido. Las personas invidentes, por muy irónico que parezca, pueden ser invisibles; las consideradas disfuncionales, las personas diferentes por cualquier razón. Y cuando digo disfuncional o diferente no quiero decir contrario necesariamente, sino simplemente desalineado con lo homogéneo. Ser homogéneo, no nos engañemos, es el requisito indispensable para que las demás personas puedan, quieran o sepan verte. Y que conste que ser invisible no tiene que ver con colores, creencias o ideologías, las personas invisibles existen dentro de sus grupos, entre amistades, dentro de una familia, en el arte o en la historia. La invisibilidad, al igual que otras cuestiones, son transversales, estructurales, son cuestiones de roles y no tanto del ser o no ser.

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Derechos Al Sur (DelSur - Estudio Jurídico) es una cooperativa andaluza de abogadas y abogados que nacemos de la experiencia acumulada de varios despachos colectivos y en el que el planteamiento ético de las relaciones jurídicas y económicas se configura como la principal característica de la empresa, siendo éste tanto la base deontológica del ejercicio de la profesión como el marco del compromiso personal con el cliente.

Derechos Al Sur se llama así porque estamos comprometidos con los derechos de nuestra tierra, Andalucía, en la que por desgracia muchas veces sus personas están carentes de los mismos. Así, nos configuramos como una empresa en lo que lo importante y lo primero es la defensa los derechos individuales y colectivos de la ciudadanía. Nuestra principal razón de ser es ofrecer un servicio jurídico de calidad a cualquier persona u organización que vea recortados, tanto por particulares como por instituciones, sus derechos y libertades.