¿Qué hay detrás de la SE-35?

Desmontando la operación inmobiliaria de IKEA

mapa se35

A finales de año, una veintena de asociaciones y cooperativas de diversos colectivos manifestaban por escrito su oposición a la ronda urbana SE-35 en Sevilla, mientras en una campaña de recogida de firmas en internet se recibía el apoyo de más de dos mil personas. Concluía así, con casi treinta alegaciones y a raíz del impulso de la Plataforma en defensa del Parque Tamarguillo, el trámite de exposición pública previo a la ejecución de la obra para la que tanto el alcalde, Juan Ignacio Zoido, como la ministra de Fomento, Ana Pastor, habían acordado destinar 52 millones de euros en materia presupuestaria.

En este escenario de austeridad impuesto, asistimos al recorte de la inversión en ciencia, nuevas tecnologías o cultura y a la merma dramática, hasta su práctica desaparición, de las partidas destinadas a los barrios. Pese a que, siguiendo el plan de ajuste del Ayuntamiento, se ahorra calefacción en los colegios y no hay dinero para abrir las bibliotecas por las tardes, el alcalde declaraba disponer de una reserva de crédito de 29 millones para abordar la construcción del primer tramo (de tan solo 2,5 kilómetros de longitud) de la nueva autovía.

Sin embargo, como señala Ecologistas en Acción, la SE-35 no figura ni en el Plan de Ordenación del Territorio de Andalucía, ni en el Plan de Transporte Metropolitano del Área de Sevilla, ni en el Plan de Ordenación del Territorio de la Aglomeración Urbana de Sevilla. De hecho, solo está incluida en el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) que el Ayuntamiento tiene la obligación de revisar —como la propia Junta de Andalucía reconoce— para ajustarse al principio de sostenibilidad de dichos planes. Otros municipios, como Mairena del Aljarafe y Salteras, ya han eliminado esta infraestructura de sus planeamientos por ser innecesaria para la movilidad metropolitana.

A pesar del interés del alcalde, con mayoría absoluta en Sevilla, los Presupuestos Generales del Estado solo recogían un millón de euros para su ejecución. Por tanto, como ya viene siendo tónica habitual, las obras comenzarían sin contar con el presupuesto total de ejecución y sin que conozcamos cómo se financiará su coste final. Esto plantea otras preguntas: ¿por qué genera debate?, ¿a qué se debe tanta urgencia? (paradoja que no caracteriza a nuestra administración). Y, sobre todo, ¿por qué esta polémica obra se presenta como una prioridad absoluta para el gobierno municipal?

Para responder a la primera cuestión es necesario remontarse a la peculiar génesis del espacio donde comienza el trazado de la ronda urbana: el parque fluvial de la cabecera del arroyo Tamarguillo. Su cuenca estuvo ocupada por un vertedero incontrolado hasta que, en 1996, a instancias de una asociación juvenil, se aprobó en el pleno municipal el Plan Especial de Parque y, posteriormente, se llevó a cabo con fondos europeos. En total, el presupuesto invertido superó los 30 millones de euros.

El origen reivindicativo del parque — gracias al trabajo de las asociaciones locales implicadas decididamente en su recuperación— adecuando las obras públicas a las necesidades del entorno, poniendo en marcha proyectos y dinamizando el parque para un sector de la periferia con más del 50% de paro, ha extendido entre la población la necesidad de disponer de espacios libres. Las actividades llevadas a cabo a lo largo de casi dos décadas para salvaguardar el Parque Tamarguillo han hecho posible su existencia y ello forma parte de la raíz misma y de su valor más importante: la cultura de disfrute y respeto por la naturaleza, la actividad saludable al aire libre, así como un ambiente de convivencia alegre y humano, que contrasta con las prioridades de la sociedad de consumo, el beneficio privado y el egoísmo personal.

Recientemente, han sido publicadas noticias sobre la apertura inmediata de un expediente de infracción por parte de la Unión Europea a la Gerencia Municipal de Urbanismo del Ayuntamiento al considerar que no cumple con la Directiva de Impacto Ambiental. De confirmarse la cancelación definitiva de la SE-35, se habría puesto fin al último intento de continuar con el modelo económico que nos ha traído hasta la actual crisis. Pero hasta entonces, la situación levanta suspicacias. Quizás responda más al temor que despierta la posibilidad de llegar de nuevo a un punto G (de Gamonal) que a cuestiones plenamente administrativas.

A pesar de la cercanía de la A4 —auténtica arteria que irriga instalaciones aeronáuticas, industriales y comerciales—, las autoridades plantean la SE-35 como irrenunciable argumentando la conectividad urbana del entorno. Según figura en el proyecto, cercenará por la mitad el parque sobre un talud de tierra, sin viaducto alguno, canalizando los arroyos Tamarguillo y Ranillas a su paso. Los barrios colindantes, el parque y la actividad agrícola de los terrenos adyacentes se verán afectados de forma radical por su trazado, lo que va en contra de las políticas europeas de sostenibilidad. Según el alcalde, la operación está estrechamente ligada a la implantación de la segunda tienda IKEA y se convierte de este modo en un ariete político con el aliciente de la creación de empleo. Para instalarse en el municipio, la multinacional sueca exigió a la Gerencia Municipal de Urbanismo una recalificación en el PGOU, que se llevó a cabo, triplicando la superficie edificable de los terrenos de San Nicolás Oeste.

Sin embargo, a pesar de la existencia de alternativas, la modificación para desviar la SE-35 es presentada por el delegado de Urbanismo como un reto casi imposible. No deja de ser otro caso de especulación urbanística que beneficiaría claramente ciertos intereses privados en detrimento de la economía local. Se pretenden destruir puestos de trabajo consolidados en el sector agrícola y mercantil por otros de carácter precario o restringidos al tiempo de duración de la
obra. Y, más frustrante aún, con el erario público repitiendo el patrón que ha llevado a la situación de crisis de la que somos herederos ilegítimos. Resulta cuanto menos paradójico que la rehabilitación preferente de Parque Alcosa no encuentre financiación para con tratar mano de obra o que en el interior del parque haya un Centro de Formación Profesional cerrado por falta de recursos. Si lo que realmente prima es acabar con el desempleo, ¿por qué no se desarrolla el tejido productivo existente con el mismo interés que se tramitan las grandes áreas comerciales?

Como apunta Esteban de Manuel en su artículo Aprendiendo de la operación IKEA, este caso ilustra muy bien cómo se ha hecho el urbanismo en los últimos años y hasta qué punto este modo de proceder, basado en una ilusión de crecimiento y sustentado por mecanismos especulativos, ha demostrado ser manifiestamente insostenible. Los ayuntamientos se han financiado fundamentalmente a base de convenios y licencias de obras. En el caso que nos ocupa, los propietarios pagaron al Ayuntamiento 20 millones de euros al suscribir el convenio, en virtud del cual este suelo rústico, de alto interés agrícola, pasaría a ser urbanizable y haría posible la infraestructura urbana, considerada necesaria para la viabilidad de la operación. Pero esos ingresos, como ha sido norma en muchos ayuntamientos, se destinaron a financiar otras operaciones, confiando que en el futuro nuevos convenios e ingresos por licencias financiarían a su vez la SE-35. Este proceso, que alimentó la burbuja inmobiliaria, fracasó estrepitosamente dejando un nivel de endeudamiento municipal que nos va a lastrar en las próximas décadas.

¡Al fuego con ella!

De apropiaciones y otros hechizos

«Eres una bruja de oro, eres un pequeño gángster…» (Radio Futura)

La última víctima mortal de la inquisición en el estado español fue María de los Dolores López, también conocida como «la beata ciega». Esta mujer sevillana murió en la hoguera en 1781, acusada de brujería. Le atribuían la extraordinaria «capacidad» de  poner huevos.  Desde luego, manda ídem que este tipo de sucesos no estén denunciados, que no se muestren en las escuelas y que, a día de hoy, lo único que parece que haya cambiado sea el combustible que usan para «quemar» al personal que se revela. Si antes las rebeladas ardían en la hoguera, ahora somos quemadas a golpe de multas y denuncias, en muchos casos falsas, y en otros criminalizando reivindicaciones más que legítimas. El fuego moderno se alimenta también de precariedad laboral, censura, pérdida de derechos y libertades.

Resulta sorprendente que del terrible feminicidio acontencido durante la transición del feudalismo al capitalismo solo queden fábulas. En ellas muestran a las «brujas» como unos seres despreciables que se alimentan de infantes, que blasfeman y hechizan, sobre todo a los hombres…

Hoy en día, la palabra bruja se suele utilizar para hacer referencia a alguna mujer acusada de ser «más mala que un doló». Sin embargo, se desconoce que todas aquellas señoras asesinadas cometieron el único delito de ser conocedoras de los saberes asociados al conocimiento del cuerpo y la procreación, y rebelarse ante la iglesia y el estado.

Y así se apropiaron de nuestros cuerpos.

El estado tenía que saber y controlar la capacidad de dar vida, ya que era la única manera de «crear» fuerza de trabajo (trabajadores y trabajadoras) que generaran plusvalía sin poner demasiados problemas.

Se apropiaron de nuestros cuerpos y se apropiaron de nuestras mentes. La apropiación de los cuerpos mediante la violencia, la apropiación de las mentes…

¿Qué está pasando con nuestras mentes? ¿Quién marca nuestra agenda intelectual? En la televisión nos aturden con vidas ajenas que nada deberían importar pero que adquieren relevancia por el simple hecho de tener detrás una serie de corporaciones financiando una programación aletargamentes.

Y en las escuelas y universidades, pretenden que esas mismas corporaciones sean las que marquen los contenidos con los que adiestrar a las futuras generaciones de series de seres manodeobrabarata-consumidores.

Se han apropiado del territorio, subordinando su ordenación a los intereses del mercado. Se han apropiado de la posibilidad de existir de manera saludable, emponzoñando todo lo que nos rodea con sustancias de las que muchas veces desconocemos sus verdaderos efectos. No sé, no me imagino yo con el tercer ojo visible.

Se apropian del lenguaje de la gente, se lo apropian, lo vacían de contenido y lo devuelven con  efecto de marca registrada, participativo, sostenible, democrático. Se apropian de la ilusión y la esperanza, engañándonos, confundiéndonos con espectáculo barato y con discursos y procederes engañosos. Y se apropian del amor, hasta de eso se apropian. Programándonos como sufrientes y sumisas damiselas (a ellas), como negadores de emociones y salvavidas (a ellos). Por supuesto, atendiendo a que solo haya ellas y ellos, dicotomizando nuestra existencia, no nos vayamos a liar.

En fin, por apropiarse, se han apropiado hasta de «la roja», que además seguro que también hubiera acabado calcinada en una hoguera.

Poco a poco deberemos ir reapropiándonos, o vamos reapropiándonos, de los comunes saqueados. Hay personas que lo consideran pequeños logros, insignificantes. Otras lo consideran fechorías propias de gentes de mal vivir. Pero, aquí entre nosotras, no puedo evitar sentir cierta alegría, consuelo o paz,  cuando veo que el vecindario de un barrio es capaz de recuperar el territorio pretendidamente arrebatado para construir una carretera cuya única finalidad es facilitar que lleguen más personas a consumir muebles de usar y tirar. Reconozco que me reconforta un poquito la conciencia ver como espacios destinados a la especulación más atroz han sido rescatados como espacios públicos, verdaderamente públicos, que no estatales. Espacios gestionados por y para la gente. Y no puedo evitar que se me escape una sonrisilla al ver que un edificio y un enorme solar vacío, «propiedad» del banco malo, situado en uno de los centros históricos con menos metros cuadrado de espacios verdes de Europa, se haya «liberado» y se quiera abrir al barrio para que la gente disfrute, conviva, produzca…

¿Será que soy mala? ¿Será que yo misma soy más mala que un doló? ¿Será que soy una bruja? Será que somos las nietas de las brujas que no pudieron quemar. Y, por supuesto, lo que no vamos a hacer es dejar de echar «palitos en candela»; pero ahora, que en el fuego ardan otros.

¡Volviendo al Mercado!

Un edificio no es un espacio acotado por cuatro paredes, al igual que un ser humano no es un conjunto de células. No es solo vigas, ladrillos y hormigón; todos los edificios tienen algo detrás: una vida, una historia… Os queremos hablar de un edificio que para mucha gente había pasado completamente desapercibido y que desde nuestra asociación estamos intentando que vuelva a tener vida y que siga con su curiosa historia.

Aparentemente, el edificio del Mercado Cruzcampo estaba abandonado, pero no era así. «El frutero» resistía cual aldea gala ante el asedio de las tropas romanas. Miguel Ángel, que así se llama el frutero, estaba ya algo cansado de que vinieran gente de uno y otro partido político a hacerle promesas que siempre quedaban en nada. El resto de los placeros habían terminado dejando el Mercado por culpa del estado de abandono en el que lo tenía el Ayuntamiento, pero él quería permanecer allí porque aquel negocio había sido de su padre y ese era su lugar.

Nuestra asociación, Descentrados, acababa de nacer con la intención de devolver la cultura a los barrios. De ahí el nombre de Descentrados, no es porque estemos algo loquit*s (que también).  Ya que la mayoría de los espacios y actividades culturales se encuentran en el centro de la ciudad, creímos buena idea buscar la rehabilitación de espacios abandonados de una manera participativa, sirviendo de unión entre tod*s l*s interesad*s en darle un nuevo uso.

El  Mercado Cruzcampo nos pareció un sitio ideal para comenzar con nuestra labor. Con las encuestas en mano y muchas ganas fuimos por el barrio a preguntar a todo el mundo. Much*s vecin*s (sobre todo l*s más jóvenes) ni siquiera conocían el mercado pero tenían muchas ideas  acerca de lo que se podía hacer allí: una biblioteca, talleres para personas mayores, actividades culturales, usos sociales, pequeños comercios locales… 

Un edificio público no debe ser un coto privado del Ayuntamiento. L*s vecin*s son l*s que van a darle uso y por tanto deben poder decidir qué se hace en ellos. Descentrados actuó como ente aglutinador de todas las opiniones de vecin*s, asociaciones y comerciantes de la zona, pero para conseguir que la gente opinara teníamos que lograr que conocieran el Mercado y por eso comenzamos a realizar actividades alrededor de él.

Las actividades que hemos hecho desde marzo de 2012 han sido variopintas, algunas con más éxito y otras con menos: desde una exposición fotográfica de los vecin*s del barrio empapelando el Mercado (dentro del proyecto internacional InsideoutProject) a un modesto cine de verano, pasando por conciertos de flamenco o jazz, actividades para niños pequeños, un partido de fútbol con reglas absurdas, etc. Todo ello, para qué nos vamos a engañar, ha hecho que nos encariñemos con el Mercado, ya no solo es un edificio: nos parece un lugar entrañable y único.

Parece ser nuestras acciones no pasaron inadvertidas para el Ayuntamiento. Un día recibimos la llamada de una comisión del distrito que se había creado para tratar el tema del Mercado Cruzcampo invitándonos a exponerles nuestras ideas. El encuentro fue bastante decepcionante al comprobar que la información que recibimos en la comisión por parte del Ayuntamiento era bastante reducida. Al parecer, la titularidad del Mercado era de una empresa llamada La Vizcaína, que disponía de una concesión de 50 años, hasta 2014. Desafortunadamente, era imposible contactar con los dueños de dicha empresa porque hacía años que había desaparecido. Sin embargo, nuestras pesquisas detectivescas (usamos Google) nos llevaron a descubrir que en realidad la concesión terminaba en enero de 2013 y que no era tan difícil dar con el paradero de los dueños de La Vizcaína, a los que llamamos por teléfono. Cuando descubrimos todo esto intentamos convocar una nueva reunión de la comisión pero descubrimos con estupor que ya no éramos bienvenid*s.

Como el Mercado ya era titularidad del Ayuntamiento de Sevilla, nuestro siguiente paso fue interesarnos por abrir un puesto en él de manera simbólica y apoyar al único comerciante que quedaba allí. Nuestra sorpresa fue que era imposible pedir un puesto. El Área de Consumo ni siquiera consideraba ya a nuestro querido Mercado Cruzcampo como un mercado de abastos más de la ciudad. Tras una desagradable entrevista, la responsable de Consumo nos transmitió que ese Mercado estaba abandonado porque nadie del barrio lo apreciaba y porque desde hacía años nadie había solicitado puestos en él.

A las pocas semanas, a través de una acción en la calle, recibieron unas 20 solicitudes de vecin*s de la zona para un puesto que, por supuesto, fueron rechazadas.

Después de un gran trabajo participativo que ha durado más de dos años, empezamos con la elaboración de un proyecto (perfectamente adaptable y modificable) que recogiera las necesidades y propuestas del barrio. El proyecto se centra en tres pilares fundamentales:

– La creación de la Plataforma Mercado Cruzcampo que gestione el uso del espacio y participe en el proceso de rehabilitación. Estará formada por asociaciones, comerciantes y vecin*s interesad*s en el proyecto.

– La adaptación del espacio para un triple uso: comercial, social y cultural. Un pasillo mantendrá la distribución actual de puestos para la parte comercial. Otro pasillo será convertido en una gran sala polivalente de formación y talleres. Una tercera ala será habilitada para exposiciones, biblioteca, sala wifi, etc. El espacio central se aprovechará para la colocación de una tarima-escenario. Todos estos espacios podrán independizarse o unirse según la necesidad.

– Una financiación diversificada, que aúne fondos públicos, patrocinios privados, colaboraciones, escuelas taller, etc.

Tras la presentación del proyecto a l*s vecin*s, queremos mostrárselo al Ayuntamiento de Sevilla, que al fin y al cabo es quien tiene que ceder el espacio para su rehabilitación y quien tiene la obligación de implicarse con l*s vecinos en este proyecto. Para ello lo hemos subido a la nueva plataforma web (1) que ha creado el Ayuntamiento y que permite a cualquier ciudadan* presentar propuestas. L*s vecin*s del distrito San Pablo–Santa Justa pueden consultar y votar por las propuestas que les resulten más interesantes. La propuesta más votada de cada mes podrá ser presentada en el próximo pleno de la Junta Municipal del Distrito. Entre tod*s, una ciudad mejor es posible.

Descéntrate… ¡si te atreves!

Mercaos Sociales –

Transformación Social desde el Consumo

Un nuevo tejido socioeconómico se está abriendo paso en Andalucía y, en particular, en Sevilla. Esto está sucediendo al margen de las grandes superficies comerciales, las enormes cadenas de supermercados y las redes de franquicias internacionales. Una forma diferente de entender la relación entre las personas productoras y consumidoras, cuyo objetivo compartido es la creación de redes que permitan cubrir una parte significativa de las necesidades de sus participantes desconectando así la economía real doméstica de la economía capitalista en la medida de sus posibilidades.

En estos espacios la ciudadanía puede ejercer su opción de consumo, apoyando a iniciativas de economía libre y solidaria, además de a empresas de inserción que proponen bienes y servicios con compromiso social.

Hablamos de los Mercaos Sociales andaluces. Proyectos que han surgido principalmente en el último año en diversos rincones de la comunidad y que se inspiran en otros que ya llevan décadas funcionando, como por ejemplo las cooperativas de consumo como La Ortiga (1). La Tejedora (2), pionera de los Mercaos Sociales, nació en diciembre de 2011 en Córdoba. Otras iniciativas similares han ido surgiendo después gracias a la energía de las personas que la constituyen y las ganas de compartir su proyecto.

Actualmente, en la provincia de Sevilla existen tres Mercaos Sociales (MS en adelante):

Estos proyectos, aunque diversos e independientes entre sí, comparten una serie de objetivos y criterios que apuestan por la justicia ecológica y social.

¿Cuáles son estos criterios?

La puesta en valor de la producción de bienes y servicios locales, ecológicos, artesanales, cooperativos y de comercio justo.

Establecer un diálogo abierto y continuo entre quienes producen y quienes consumen mediante redes de apoyo mutuo.

¿Qué productos podemos encontrar en estos Mercaos?

Mieles, mermeladas, panes ecológicos, conservas vegetales y de pescado, cervezas artesanas locales, vinos de la tierra, productos de higiene y cosmética ecológicos, ropa para bebes, juguetes y mucho más. Esta lista de productos está abierta a nuevas propuestas surgidas de la participación activa de las personas socias.

Pero como hemos indicado anteriormente, cada proyecto tiene sus particularidades propias. Tanto La Alacena como Casa Cornelio son proyectos del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT) que partieron de la apuesta del mismo por el empleo digno y contra la precariedad laboral. Según Lolo, responsable de Casa Cornelio, estos proyectos buscan apoyar el cooperativismo histórico andaluz desde un consumo local, artesanal, ecológico y de comercio justo. Toñi, compañera de Casa Cornelio, va más allá y comenta que «es un proyecto con vocación social y de marcada tendencia ideológica a favor de la autogestión obrera. Hacemos nuestro el modelo de las cooperativas del SOC y compartimos los principios del movimiento cooperativo (ayuda mutua, esfuerzo propio, responsabilidad, democracia, equidad, igualdad y solidaridad)».

En Casa Cornelio, las personas socias han organizado también Grupos de Consumo de productos frescos, que reciben frutas y verduras ecológicas cada 15 días, procedentes de las cooperativas que colaboran en el proyecto.

Para participar en Casa Cornelio, nos cuenta Dani, «solo hay que pasarse por allí». Las personas consumidoras pasan a ser socias del mercao y pueden participar en todos los ámbitos que en él se desarrollan, ya sea proponiendo nuevas iniciativas productivas, ayudando a su gestión o proponiendo actividades diversas que se desarrollan en el local.

En el MS La Alacena de Alcalá de Guadaira, además de los productos no perecederos, también se recogen semanalmente cestas de productos de la huerta, siempre ecológicos, y pan artesanal hecho con ingredientes ecológicos. Las personas de la asociación se comunican por correo electrónico haciéndose pedidos por esta vía, asegurando que se recoge todo producto perecedero que llega el día acordado.

El MS la Rendija, promovido por la Asociación el Enjambre sin Reina, Buenaventura Comunicación Social y la ONGD Ingeniería sin Fronteras, es el tercer MS de Sevilla. En su sede tienen lugar también multitud de charlas, talleres, coloquios, cine fórums, debates y cursos. El espacio es cedido además para el uso de otros colectivos y movimientos sociales. Esta diversidad y riqueza —tanto de personas como de iniciativas— trae como consecuencia que además de bienes y servicios, se generen e intercambien aprendizajes colectivos, innovación tecnológica, cultura, relaciones sociales, proyectos y valores, recuperando la función originaria de los mercados como lugares de encuentro e intercambio.

Otra característica importantísima de los MS es la invitación a la participación activa en el proyecto tanto de las personas productoras como consumidoras. El acto de consumir deja así de ser automático, ciego, desinformado y pasivo. El consumo se convierte en un acto de posicionamiento político en el que las consumidoras conocen por qué tipo de consumo están apostando, con sus valores y repercusiones socioeconómicas y ambientales.

El contacto continuo con las personas productoras hace que estas adapten sus productos y formas de producción a las necesidades reales del colectivo, siendo retribuidas de forma justa.

Estas iniciativas buscan la transformación social y apuestan de este modo por el poder transformador personal y colectivo del consumo. Los tiempos están cambiando. Y también las mentalidades.

Un debate aún abierto en el funcionamiento de los MS es la utilización de las monedas sociales locales. Actualmente, ninguno de los tres mercaos sevillanos trabaja con monedas sociales. Sin embargo, el MS Casa Cornelio ya ha empezado a estudiar la posible utilización de la Moneda Social Puma (3) en sus intercambios. Según nos comenta Toñi, «es importante encontrar el equilibrio euro/puma, para poder asumir los gastos que nos vienen en euros como el alquiler, la luz y el agua». Además, señala la necesidad de hacer partícipes cada vez a más iniciativas productoras en la red de la Moneda Social, para poder así asumir su uso como moneda de cambio, «pero seguro que poquito a poco lo lograremos».

En todo caso, con la decisión de realizar las transacciones únicamente en euros, el MS La Rendija se ha abierto más al público. «La gente del barrio empieza a entrar, empieza a conocer los productos y a comprar como en un comercio más. También comienza a entender la filosofía de lo que ofrecemos y eso está muy bien», señala una socia. De paso, así se intenta evitar la endogamia que a veces acompaña a este tipo de iniciativas. Sin embargo para Toñi, de Casa Cornelio, todavía hay mucha gente que percibe este tipo de espacios como tiendas gourmet a las que ir para darse un caprichito, y no como tiendas del día a día. «Este es un tema importante en el que trabajar si queremos llegar cada vez a más gente», afirma Toñi.

¿Por qué pertenecer y colaborar con estos proyectos?

Aquí los tres MS sevillanos coinciden en invitar a la ciudadanía sevillana a participar: «Porque son proyectos de economía alternativa y solidaria, autogestionados y autónomos que se mantienen gracias a las aportaciones, las iniciativas y el consumo responsable de sus socias y amigos. Necesitamos tu participación para que proyectos como estos se conviertan en una alternativa real a las relaciones de producción y consumo dominantes en nuestra sociedad».

(1) http://www.laortiga.com/

(2) http://www.latejedora.org/

(3) http://monedasocialpuma.wordpress.com

Nota: ¡En Granada también tienen su MS! – http://mercaosocialgranada.org/

Lanzamiento del nº3 de El Topo. ¡La primavera To-Topera ya llegó!

Tenemos el placer de anunciaros que nuestro tercer Topo saldrá de sus galerías el próximo sábado 22 de Marzo.

Será en el emblemático rincón sevillano del Huerto del Rey Moro y como merecen las grandes ocasiones, con una Gran Comida Popular.

Trifolium nos brindará sus talleres de sostenibilidad y medio ambiente para todas las edades durante la mañana.

Además tendremos la suerte de disfrutar de la música de Jazz de Marras y Yomuri después de comer, a eso de las 17h.

Y para rematar este planazo, se sorteará entre las suscripciones un fin de semana en el Centro de Naturaleza la Cañá del Corchuelo (Cala – Sierra de Huelva)

¿OS lo vais a perder? ¿No se lo vais a contar a vuestra vecina?

Participen y difundan por favor.

¡Gracias!

Algo se muere en el agua cuando un amigo se va…

El último culebrón del Guadalquivir y Sevilla

Sobreexplotado, desplazado, contaminado… Nuestro río Guadalquivir se nos va. El nuevo proyecto de dragado de río, aún más profundo que el actual, puede terminar por darle la puntilla a nuestro malherido amigo.

Y dentro de mí, y de muchas personas más que piensan como yo, algo se remueve y se llena de rabia, más aún cuando todo este daño se pretende realizar con dinero público. Guadalquivir, ¡no te vayas todavía, no te vayas por favor!

Sevilla y el Guadalquivir: una relación de amor y odio

La historia de la ciudad de Sevilla y el río Guadalquivir ha sido una relación de amor y odio. Las ventajas de asentarnos junto a un río rico en recursos naturales han sido cruciales en la historia sevillana. Pero los ríos son salvajes, cambiantes e impredecibles, algo que nos cuesta entender. Por eso, Sevilla ha estado marcada desde sus orígenes por el miedo a las inundaciones y la lucha por mantener de forma artificial una comunicación comercial con el mundo a través de un río navegable.

Desde hace unos 200 años la maquinaria urbano-agroindustrial ha ido engrasándose hasta ser capaz de transformar el paisaje planetario a velocidades vertiginosas. Una de las sociedades científicas más prestigiosas de geología, Geological Society of London, consideró que el Holoceno, etapa milenaria en la que se han desarrollado las distintas civilizaciones humanas, ha terminado para dar paso a otra era histórica marcada por la incidencia de la «especie humana» en el planeta Tierra (1). Los ríos son quizás uno de los ecosistemas más maltratados: 1 de cada 10 grandes ríos no llega a desembocar en el mar y, de promedio, la mitad de los ríos del planeta posee al menos un gran embalse (2).

Fuertemente transformado desde hace más de 200 años

Los ríos han sido fuertemente transformados. El Guadalquivir no es una excepción. Ni su propia madre lo reconocería en su tramo bajo. Desde hace poco más de 200 años sus llamadas «vueltas» (meandros) han sido anegadas rectificando su trazado mediante «cortas» que han supuesto que la distancia de Sevilla al mar pasara de los 128 a los 80 kilómetros actuales. Los brazos en los que se dividía el Guadalquivir aguas abajo de la ciudad han sido reducidos a un solo cauce, que actualmente se draga para mantener una profundidad de 6,5 metros y permitir así la entrada de buques mercantes. El trazado a su paso por Sevilla ha sido también muy transformado desde hace siglos. Pocas personas conocen que el río recorría la actual Alameda de Hércules (La Laguna), la calle Sierpes o Plaza Nueva (antigua Laguna de la Pajería).

A estas grandes presiones y transformaciones del río Guadalquivir en su tramo bajo hay que añadirle la contaminación y la demanda de agua en continuo aumento (principalmente para la agricultura de regadío) que ocurre en buena parte de su recorrido y sus afluentes. Así que, pese a discurrir junto al Parque Nacional de Doñana, el Bajo Guadalquivir está fuertemente alterado.

La puntilla para el Guadalquivir: el nuevo proyecto de dragado

La Autoridad del Puerto de Sevilla, organismo público dependiente del Ministerio de Fomento, lleva desde 1999 tratando de que se apruebe el nuevo dragado de profundización del Guadalquivir. El dragado ampliaría la profundidad del Guadalquivir desde los 6,5 hasta los 8-9 metros, permitiendo la entrada de buques mayores (de hasta 10 000 toneladas). Tras la entrega de la memoria del proyecto y el proceso de información pública, el ministerio daba luz verde al proyecto en 2003 con su Declaración de Impacto Ambiental (DIA) positiva. Pero la DIA se olvidó —¡qué despiste!— de la opinión del Patronato de Doñana contra el proyecto. Así que en 2005, la entonces ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, acordó junto con la Autoridad Portuaria y el Patronato de Doñana la creación de una sola comisión científica que estudiara con rigor las afecciones del nuevo dragado.

Como resultado de esta comisión, en 2010 vio la luz uno de los estudios científicos más completos sobre un estuario de río: Propuesta metodológica para diagnosticar y pronosticar las consecuencias de las actuaciones humanas en el estuario del Guadalquivir. El estado catatónico del Bajo Guadalquivir quedó más que demostrado.

El estudio, realizado por el CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas) y coordinado por Miguel Losada y Javier Ruiz, concluye que el río no soportaría una profundización del actual dragado (de los 6,5 actuales hasta los 8-9 metros de profundidad). No por el impacto del proyecto en sí, sino por la multitud de presiones a las que actualmente se ve sometido el Bajo Guadalquivir. El estudio aboga por una «gestión integral de los recursos naturales». Es decir, para que este dragado fuese ambientalmente «viable» debería acometerse primero la restauración del estuario que obligaría a sentar en una misma mesa a todas las partes implicadas para ver cómo se disminuye la presión humana sobre el río.

¿Cómo finalizará el culebrón?

La cosa aún se complica más para el Guadalquivir. La recién estrenada esclusa, que ha costado unos 160 millones de euros, no sirve para nada si no llegan barcos de mayor calado, condicionando su utilidad a la realización del nuevo dragado. Por lo que la Autoridad Portuaria intentará por todos los medios sacar adelante el proyecto. Para ello cuenta con bastantes apoyos. Sin embargo, actualmente tiene en contra a otros grupos: arroceros, pescadores, empresas de acuicultura, sindicatos de Cádiz y Málaga, ONGs, Patronato de Doñana…

De momento, el Ministerio espera a que la Autoridad Portuaria le envíe un nuevo proyecto, el definitivo, que asegure que no perjudicará al entorno de Doñana ni a los arroceros… ¿se olvidaron de los pescadores?

En breve volveremos a escuchar eso de que «la protección del Medio Ambiente está garantizada», así que, ¡prepárense para salir de sus galerías!

(1) El Antropoceno: la crisis ecológica se hace mundial. Ramón Fernández Durán, 2011.

(2) Impactos ambientales de las presas de Alcalá del Río y Cantillana sobre las comunidades acuáticas del Bajo Guadalquivir. Carlos Fernández Delgado, 2009.

La privatización y la burbuja financiera de las empresas de agua

El pasado diciembre, la Fundación Nueva Cultura del Agua organizó en Lisboa la VIII edición del Congreso Ibérico sobre Gestión y Planificación del Agua. En este tipo de foros se suelen tratar distintos problemas asociados a la gestión de los recursos hídricos, desde la dificultad para acceder a una fuente de agua limpia en ciertas regiones del mundo hasta el impacto ambiental que generan cierto tipo de actividades sobre los recursos hídricos como ríos o acuíferos. Nos ha llamado la atención que, con el paso del tiempo, los problemas que se discuten han adquirido un nivel mayor de sofisticación. La llegada (¡y la instalación casi permanente!) de la crisis económica ha traído consigo nuevos problemas asociados a la gestión de los recursos naturales y de los servicios sociales. Y, claro está, también ha salpicado (nunca mejor dicho) a la gestión del agua. ¿A qué nos referimos con eso de privatización y financiarización? Vamos a verlo.

La privatización de las empresas del agua

Comencemos por el principio. Privatizar una empresa pública significa que su propiedad pasa de manos públicas (generalmente, de un ayuntamiento o gobierno regional) a manos privadas (de una sociedad anónima o limitada, por ejemplo). Este proceso se justifica de varias maneras, generalmente, por la gestión más eficiente que hace de una empresa una entidad privada que una pública. ¿Por qué? Los motivos que se esgrimen son varios. Pero, principalmente, se argumenta que las empresas privadas tienen ánimo de lucro mientras que las empresas públicas no, y por eso responden mejor a la lógica de mercado y se adaptan mejor a las exigencias de los consumidores. Es decir, que cuando se dice que una empresa privada es más eficiente en la gestión de un servicio, en realidad se hace referencia a la eficiencia económica, dando por sentado que el mecanismo de mercado lleva a la prosperidad social.

Una justificación que casi nunca se hace pública, pero que tiene mucho peso en este tipo de decisiones, es que las empresas públicas son un bien que tienen los gobiernos y que pueden vender para hacer dinero en un momento difícil. Con la crisis económica, muchos gobiernos tienen menos ingresos y encuentran una buena forma de ganar un dinero extra vendiendo empresas públicas.

Los servicios de abastecimiento y saneamiento de agua los provee a la ciudadanía el ayuntamiento o la mancomunidad correspondiente a través de empresas que hace unos años solían ser públicas, como Emasesa. A cambio, las ciudadanas y ciudadanos pagamos una tarifa. Las tarifas pueden regularse para que la población tenga garantizado el acceso a un mínimo de agua o no, pero esa es otra historia… La parte de los gastos que no queda cubierta por lo que las personas usuarias pagan en sus facturas de agua es lo que crea el déficit de las empresas y, en el caso de las públicas, debe ser asumido por parte de los ayuntamientos o las mancomunidades o, en general, por la administración que sea la «dueña» de la empresa.

En los últimos años, con la disminución de ingresos fiscales que ha traído la crisis económica, muchos ayuntamientos han decidido vender estas empresas que gestionan el agua. ¿Qué beneficios consiguen vendiendo? Por un lado, el año que la venden, los gobiernos aumentan sus ingresos y tienen que declarar menos déficit. Por el otro, se aseguran que se siga dando el servicio de abastecimiento y tratamiento de agua. Para las empresas es muy rentable por dos motivos. El primero es que a las empresas privadas solo se les pide que se encarguen de gestionar el suministro del agua, mientras que la infraestructura (presas, canales de transvase y tuberías) se financia con dinero público y se les da ya construidas para garantizar el acceso de la población al agua. El segundo motivo es que las empresas pueden ejercer su actividad sin competencia. Esto es así porque las concesiones para explotar las infraestructuras y ejecutar el servicio de abastecimiento o tratamiento se dan en exclusividad. Y porque ninguna empresa podría costear la infraestructura necesaria para competir con otra que ya opera en la misma zona. De hecho, las inversiones iniciales que se requieren son tan elevadas, que ninguna empresa privada se hace cargo de ellas y, generalmente, es realizada por la administración pública. El acceso al mercado del agua queda por tanto muy limitado, asimilable a un estado de monopolio, y aunque esté regulado, deja cierta libertad a las empresas para poner sus precios al agua y no les obliga a suministrar un mínimo social.  Esto va en contra del principio de acceso universal al agua, reconocido desde hace dos años por la ONU como derecho humano.

Sirva como ejemplo la privatización de la compañía Aguas del Ter y Llobregat (ATLL), abastecedora en alta de la mayor parte de la población de la región metropolitana de Barcelona (RMB). Con una deuda de 700 millones de euros, ATLL fue vendida en el 2012 a un consorcio que tiene como accionista mayoritario a Acciona Agua. ¿Qué ha pasado con la deuda? Se la ha quedado el gobierno catalán (es decir, los catalanes) a cambio de unos 260 millones de euros que pagó el consorcio y que sirvieron para relajar el déficit de la Generalitat en el ejercicio fiscal de 2012. Además de eso, el consorcio debe pagar unos 1000 millones de euros como canon durante la duración de la concesión: 50 años. El caso no deja de ser otro ejemplo de visión cortoplacista, que ha resultado en subidas de la tarifa de agua previstas a partir del 1 de enero de 2014 de hasta un 15% en algunos municipios de la RMB.

La financiarización de las empresas del agua.

La financiarización es el proceso de transformación de cualquier tipo de capital actual (como pagos por sueldos) o futuro (como la promesa del pago de las deudas de las tarjetas de crédito o las hipotecas) en valores financieros (capitales usados para aumentar los títulos o el valor financiero de una empresa). Este proceso lleva a un aumento inmediato del capital disponible. Es decir, las empresas consideran los valores financieros como si fuera capital que ya han cobrado (los sueldos que han ingresado) o los que tienen que cobrar (tarjetas de crédito). La compraventa de valores financieros y las ganancias que se generan con ellas es lo que llamamos especulación. Como la financiarización se basa en los ingresos esperados en el futuro, cuanto más predecible sea el pago, tanto mejor. De esta forma, las empresas pueden aumentar su volumen de negocios rápidamente.

Desde los años 70, en España se ha producido un proceso de financiarización de algunos sectores económicos, incluidas las empresas de la construcción o del agua. Estas últimas son especialmente interesantes porque el recibo del agua es perfecto para la especulación: los consumos de agua son muy predecibles y los precios muy estables. La privatización de las empresas que gestionan el suministro del agua es necesaria para que puedan salir a bolsa. En este sentido, la privatización es una herramienta de mercado muy utilizada y cada vez más controlada por el sector financiero. En España, Agbar (aguas de Barcelona) es líder de las empresas de agua en la bolsa[1].

El proceso de financiarización está muy relacionado con el desarrollo de la economía real. Cuando el crecimiento económico se estanca, la forma de mantener el valor de la economía constante es aumentar la emisión de valores financieros en forma de deuda. Así, las empresas mantienen su valor y, por tanto, la economía también. En este contexto, la privatización y financiarización de las empresas de abastecimiento y tratamiento de agua son dos caras de la burbuja financiera que mantiene artificialmente el poder adquisitivo de la economía. El problema es que las burbujas especulativas crean un aumento del valor de las actividades económicas que no se corresponde con la capacidad productiva real. En otras palabras, la única finalidad de la financiarización de las empresas es la acumulación monetaria por parte de sus gestores.

En una situación de crisis en la que muchas familias no pueden hacer frente al recibo del agua o, simplemente, reducen su uso doméstico disminuyendo los pagos a la empresa gestora, la burbuja puede explotar en cualquier momento. En definitiva: las empresas del agua se privatizan para mantener el nivel de ingresos a escalas regionales y se financiarizan para mantener el volumen de beneficios empresariales. La estrecha relación que existe entre los agentes financieros, las empresas y los gobiernos facilita ambos procesos.

[1]

(http://labolsa.com/mercado/AGS/; http://www.eleconomista.es/indice/MAD-AGUA-Y-OTROS/resumen/Mejores).

Remunicipalización del agua en Andalucía

En países como Francia y Alemania, hace años que ha comenzado un debate sobre la remunicipalización de servicios urbanos de agua, especialmente en aquellas áreas más sensibles. En nuestro país, el Tribunal de Cuentas español, en su informe de fiscalización del sector público local de 2011 a los municipios de menos de 20.000 habitantes (el 95% del total) concluye que la gestión pública directa de los servicios básicos como el agua, la recogida de basura y la limpieza viaria, cuesta mucho menos que su externalización.

El modelo de gestión privada se caracteriza en España por resultar costoso para el ciudadano (que ve incrementada su tarifa: en Huelva, un 65% en los últimos tres años), oscuro (no existen órganos reguladores, indicadores de calidad de gestión o datos y estadísticas fiables) y medioambientalmente insostenible (a mayor consumo de agua, mayor es el beneficio y cuanto menos se depure, menores son los costes, como ha denunciado Ecologistas en Acción en Sanlúcar de Barrameda). Además de todo esto, la privatización supone una auténtica pérdida del control de las administraciones públicas sobre el servicio.

Estas cuestiones han hecho que el proceso de remunicipalización esté vivo en Andalucía desde inicios del año 2000. Los primeros casos conocidos fueron Medina Sidonia y los 22 municipios dependientes de agua del Huesna. Casos motivados por los numerosos incumplimientos de los pliegos de explotación y que se hicieron por la vía de la negociación, permitiendo acceder a fondos y cerrar acuerdos con entidades financieras para invertir en aquellas áreas que el sector privado había desatendido. En ambos casos, el control de lo público y el compromiso de lo político estaban en la base de la remunicipalización.

Ahora vivimos un resurgir de la calle del que la remunicipalización también se impregna. Ya no es solo una élite técnico-política la que está al frente del fenómeno; ahora es la sociedad civil organizada la que está forzando a los grupos políticos a posicionarse ante esta cuestión. El caso más ilustrativo lo tenemos en las pedanías de Jerez de la Frontera.

Recientemente, el Pleno de la Mancomunidad de la Sierra de Cádiz ha dado luz verde al proyecto de agua pública de tres entidades locales autónomas de Jerez, Guadalcacín, Torrecera y Estella. Las tres pedanías cierran así un convenio a diez años de gestión pública de su agua urbana, a espaldas de la privatización realizada para el resto del municipio de Jerez, que mantiene dicha gestión concesionada a Aqualia. Lo interesante ha sido que el catalizador del proceso ha sido fundamentalmente la sociedad civil agrupada a través de una Coordinadora de más de veinte colectivos. La Coordinadora ha sido capaz de mediar y dar soporte técnico —sin duda, con el apoyo de instancias como Aeopas (Asociación Española de Operadores Públicos de Abastecimiento y Saneamiento) — a una operación donde cuatro mil familias jerezanas se puedan acoger a un servicio público que —además de partir con una factura mucho más barata— supone un referente de lucha para demostrar que desde lo público se puede, a la vez que representa un muro de contención para que en adelante la empresa privada no pueda hacer —como mayoritariamente sucede en España— subidas descomunales de los recibos, ni bajar el listón de alta eficacia que ya poseía el sistema público de Jerez, dejando de conservar su calidad.

Cuchillas en la valla para contener e ignorar

Promulgar medidas con nombres inocuos es un deporte gubernamental. Razón por la cual la última decisión relacionada con las vallas de Ceuta y Melilla asimila los alambres dentados en espiral que las culminan con un gran acordeón: concertina. Sin embargo, basta mirar las webs de las empresas encargadas de su fabricación para palpar la realidad: «alambres de cuchillas tipo concertina® para la seguridad perimetral». Se refleja así el enfoque en la gestión de la inmigración por parte de Europa. A falta de políticas conjuntas que respeten unos derechos mínimos fundamentales, los gobiernos nacionales pueden tomar medidas sin respetarlos. Ceuta y Melilla son las fronteras de Europa. Y el estado español debe ejercer de gendarme de la Unión.

Fronteras

La Europa Fortaleza: contención y control como política prioritaria para las migraciones

En consecuencia, la política más extendida es la contención y el control de la inmigración no comunitaria. Las cuchillas son un hito más en la gestión a lo «militar» de un hecho natural e histórico como son las migraciones, por ello se instalaron en 1999 en un sistema ya de por sí violento. Aunque la presión popular obligó a su retirada en 2007, permanecieron en la valla de Ceuta y se mantuvo en gran parte en la valla de Melilla en lugares no visibles. Que en 2013 se vuelva a esta medida no es casualidad, pues si la respuesta a las desigualdades regionales pasa por lo policial, nunca habrá suficientes refuerzos para defender la Europa Fortaleza. Los resultados contabilizan 20 000 muertes en una década en el Mediterráneo; las cuchillas llevan 2 muertes en su haber anterior a 2013. No importan las muertes, importa que no lleguen. ¿Qué medida en Europa quedaría sin revisar si provocara tan solo una hospitalización?

Tampoco importa la austeridad. Este tipo de  «control» necesita de ingentes inversiones. En los presupuestos para 2013 se estimaron 50 millones de euros para el control de la frontera exterior, el mantenimiento de Centros de Internamiento, las repatriaciones forzosas —la mitad del total— y el reforzamiento de la valla de Ceuta y Melilla1. Sin embargo, desde 2009 se instauró una reducción paulatina en las políticas de integración y refuerzo educativo que finalmente fue eliminada en 20122.

Reducción de entradas, reducción de asilos

La última tragedia de Lampedusa no es un error, es el sistema. Un sistema de alejamiento de una realidad que se sustenta sobre helicópteros, aviones, barcos, sensores y leyes que permiten las cuchillas o la regulación racista italiana3. Soluciones edificadas sobre una estructura militar como Frontex4 para alejar el resultado de un movimiento poblacional provocado por intereses estratégicos y situaciones históricas.

A la vez, permite a la Unión externalizar —trasladar— el control fronterizo más allá de sus líneas, allí donde los derechos fundamentales tienen menos control5. Los acuerdos con Argelia, Marruecos, Mauritania, etc., permiten, no ya taponar previamente el flujo de personas migrantes, sino reducir las entradas y, por tanto, la petición de asilo. ¿Cuántas personas interceptadas en las fronteras o embarcaciones podrían haber sido solicitantes de asilo? La reducción de personas que solicitan asilo o el estatuto de refugiados es otra prioridad europea. Las guerras, los regímenes sangrientos, el hambre o los desastres medioambientales —relacionados con el cambio climático— son razones por las que las personas comienzan a emigrar. Sin embargo, la contención policial en países terceros, apoyadas por Frontex, se soluciona con expulsiones al desierto de Argelia (200 en el último año6) o con el abandono a la miseria, las mafias, los golpes y la vida en la exclusión que representa el monte Gurugú7. Esta marginalidad e invisibilidad es además una fuente de violencia contra las mujeres migrantes.

Mercado laboral y fronteras interiores

Comentaba Hannah Arendt que la ciudadanía se posee cuando se tiene derecho a tener derechos. La Ley de Extranjería y las modificaciones legales paralelas imponen limitaciones a la propia cotidianidad de las personas migrantes. En cierto modo, otorga una ciudadanía prestada (dependiente del empleo y los ingresos) que reduce las posibilidades para el desarrollo personal y familiar por su potencial revocación, generando más vulnerabilidad y precariedad.

La razón principal es que la política migratoria española se supedita al mercado laboral. Al asimilarse migración a empleo, se niega la complejidad del hecho migratorio. Así, en un momento que los trabajadores y las trabajadoras migrantes pierden puestos de trabajo (900 0008 en los últimos años), se puede ignorar el movimiento migratorio y encaminar los esfuerzos institucionales a dificultar la adopción de ciudadanía; en consecuencia, las vías legales de estancia, que permiten una ciudadanía sin contratiempos, se estrechan aún más. Como ejemplo, las restricciones al reagrupamiento familiar, el arraigo o el derecho de asilo. También se activan actuaciones de control y expulsión como las redadas selectivas, la aprobación de la directiva europea de retorno que permite detener durante 18 meses a personas «sin papeles» que no han cometido ningún delito, los CIE o los vuelos de repatriación forzosa.

Una lucha sin cuartel para expulsar el fenómeno migratorio que solo incrementa la existencia de personas sin documentación, sin permiso para trabajar o permanecer en el estado, ya sea por la dificultad del arraigo, o porque el mercado laboral los vuelve a expulsar a la tierra de nadie de los «irregulares». A esto hay que añadir los discursos institucionales de fragmentación y segregación que extranjerizan a la población migrante. Valga como ejemplo el caso de la limitación de la sanidad primaria a las personas sin documentación, olvidando rápidamente la contribución de los y las trabajadoras migrantes a la economía española9.

Las políticas migratorias son una parte más del sistema a cambiar

La política de migraciones no debe dejarse en el patio de atrás. Debemos tener transparencia y control. De lo contrario, al pertenecer a los márgenes de nuestra sociedad, la violación de derechos se hace más continuada y flagrante, se repite asiduamente, generando situaciones de indefensión y abuso. Se debe tener un control exhaustivo sobre estas políticas —que no pasa por la contención y el control— exigiendo un respeto absoluto sobre los derechos fundamentales y las vidas de las personas que comienzan la experiencia migratoria.

Existen alrededor de 5 millones de personas extranjeras en el estado español, además de otro millón de personas en situación administrativa no regular. ¿Son justificables estas políticas si no es por una intención de precarizar y doblegar más aún a la clase trabajadora a la que pertenece la población migrante?

Según el Informe Fronteras Sur, se frenan alrededor de 14 000 personas anualmente; 7 000 consiguen entrar: 21 000 personas con una carga de dolor y sufrimiento que no les impide jugarse la vida ante los sistemas de contención de la Europa Fortaleza. ¿Son estas medidas las más idóneas para ordenar un movimiento natural de las personas que es a la vez consecuencia de la globalización y de la libertad de movimiento de mercancías y capitales? Hay que abogar por la libre circulación de las personas10.

La ODS es un colectivo asambleario para la organización en defensa de los derechos sociales. Junto con las asesorías jurídicas gratuitas sobre extranjería, luchamos contra la política de frontera y  por el cierre de los Centros de Internamientos de Extranjeros, promoviendo la libre circulación de las personas y la organización de las personas migrantes.

1 Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía. Derechos Humanos en la Frontera Sur. 2013.

2 Europa Press. El Gobierno elimina el Fondo para la Integración, Acogida y Refuerzo Educativo de los Inmigrantes (30/03/2012).

3 Web Migreurop: Observatorio de fronteras. Frontex ¿Vigilar o salvar vidas?, 2013.

4 Agencia europea para la gestión de la cooperación en las fronteras exteriores.

5 Claire Roider. Frontex y sus silencios. Rebelión (01/10/2011).

6 Informe Derechos Humanos en la Frontera Sur. Op. cit.

7 Más información sobre los abusos de la policía marroquí en el monte Gurugú en Basta de violencia en las Fronteras: http://www.youtube.com/watch?v=SfeWqY017Ns. También es recomendable el reportaje sobre el monte Gurugú y las redadas producidas en el último año publicado en eldiario.es, en el especial dedicado a las concertinas y la valla de Melilla.

8 Javier de Lucas. Modelo Blade Runner. Le monde Diplomatique, junio 2003.

9 Al respecto: Carlos Gómez Gil. El acelerado cambio en la política migratoria de España. Rebelión (11/10/2009).

10 Este debate iniciado hace una década es defendido por personalidades como Sami Naïr: Una catástrofe anunciada, El País, 30/10/11; Morir en Lampedusa, El País, 04/10/13; La inmigración a debate, El País, 29/11/13. También resulta ilustrativo el artículo de Gonzalo Fanjul La política de inmigración del PP va en la dirección equivocada publicado el 28/11/11 en el blog «3500 Millones».

 

 

El castigo como herramienta de contención social:

la nueva Ley de Seguridad Ciudadana y más allá

Para reflexionar sobre la reforma de la Ley de Seguridad Ciudadana, es necesario abordarla más allá de una estricta perspectiva jurídica y enmarcarla dentro de un contexto social y económico determinado. Desde el punto de vista jurídico no es un hecho aislado sino que cierra un círculo de reformas legales que conlleva un recorte de determinadas libertades fundamentales encaminadas a la contención de la protesta social.

¿Cuándo empezó todo?

En marzo de 2011, la huelga general era un primer termómetro para advertir el nivel de descontento social que la crisis económica estaba provocando. Las masivas manifestaciones que se sucedieron por todo el territorio y el nivel de conflictividad que se originó pusieron en alerta al poder político y la respuesta represiva no tardó en llegar.

Este descontento tuvo su mayor visibilización en el movimiento 15M que sacó a la calle a miles de personas pidiendo una democracia real. A partir de mayo de 2011, los movimientos de disidencia política son reforzados y los movimientos por la vivienda se extienden y reinventan nuevas formas de protesta y acción directa.

¿Cuál es la respuesta del poder político?

Desde el año 2011, hemos visto aumentar el presupuesto del Ministerio de Interior: el gasto en las unidades antidisturbios se ha triplicado cuando el resto de ministerios ha sufrido recortes en sus presupuestos.

Los discursos políticos y los medios de comunicación han comenzado a asimilar las protestas ciudadanas a conductas pseudoterroristas, en un intento de crear un estado de opinión que legitime la suspensión de garantías que las reformas legislativas pretenden imponer.

La ecuación en la que nos encontramos ahora podría resumirse de la siguiente forma: recortes sociales que provocan la precarización de la vida de gran parte de la ciudadanía; protesta social ante esta precariedad; exceso punitivo desde el poder para reprimir estas protestas sociales. En resumen, ante un retroceso del estado del social se impone un avance del estado penal.

La reforma del Código Penal

El castigo contra la protesta social se observa con claridad en la futura reforma del Código Penal. Una reforma que establece la cadena perpetua, que criminaliza la pobreza y que crea la figura del «disidente político» a través de un endurecimiento de las penas en los delitos de orden público. Un ejemplo de ello sería el nuevo delito de desobediencia que plantea la reforma del Código Penal, que consiste en castigar hasta con dos años de prisión a las personas que practiquen la desobediencia civil de forma no violenta. Un ejemplo sería una sentada para impedir un desahucio. La pena es desproporcionada en comparación con el «daño» que esta desobediencia está produciendo en el orden social. Realmente, lo que esta excesiva pena castiga es el empoderamiento ciudadano ante situaciones de injusticia. Asimismo, desaparecen las faltas del nuevo Código Penal, criminalizando ahora —a través de la figura del delito— comportamientos nimios y estableciendo penas desproporcionadas como, por ejemplo, para los pequeños hurtos. Por último, el nuevo Código Penal —en un estado como el nuestro que es el que mayor población penitenciaria tiene de los países de nuestro entorno— establece una restricción de la posibilidad de suspensión de las condenas, lo que va a provocar una masificación de nuestras cárceles por pequeños delitos.

¿Y la Ley de Seguridad Ciudadana?

Una vez eliminadas las faltas del Código Penal, estas conductas pasan a castigarse como faltas administrativas a través de sanciones recogidas en la nueva Ley de Seguridad Ciudadana.

Además, nuevas conductas que hasta ahora no eran constitutivas de falta penal ni administrativas aparecen ahora recogidas en el texto de la ley. Estas conductas están redactadas de forma especialmente descriptivas, lo que pone de manifiesto que la voluntad del poder político es castigar conductas que los movimientos sociales han llevado a cabo durante estos últimos años en forma de protesta. Ejemplo de ello serían: los escraches, las pancartas colgadas en fachadas de edificios o las acampadas en la vía pública que hasta ahora escapaban al castigo.

Cuando el castigo se impone en la vía administrativa y no en la penal se vulneran varias garantías jurídicas:

  • La presunción de inocencia y el derecho a la defensa ante un juez desaparece. Será la autoridad administrativa la que tipifique los hechos e imponga la sanción y será la persona sancionada la que tendrá que acudir a la justicia a través de un proceso contencioso administrativo si no estuviera de acuerdo con la sanción. Los principales obstáculos que la vía administrativa contempla es que es más lenta y que, durante el proceso, la persona ya ha sido declarada culpable y solo podrá ser declarada inocente al final, invirtiendo así la presunción de inocencia que impera en el orden penal.

  • En la nueva reforma de la Ley de Tasas el derecho a la justicia gratuita se ha visto recortado, por lo que si la persona quiere demandar para que un juez juzgue si la sanción que le han impuesto se ajusta o no a Derecho tendrá que pagar una tasa.

  • Las multas administrativas que impone la ley contemplan una cuantía enormemente más elevada que las penas multas del orden penal. La misma acción que podría ser castigada con una multa de 60 € en un juzgado penal puede castigarse ahora por el poder político hasta con 300000 euros.

Este exceso punitivo alejado de cualquier ordenamiento europeo pone de manifiesto el temor que el poder político siente ante los intentos de transformación social de la ciudadanía. En la lucha por un mundo más justo e incluyente para todas y todos, el miedo está cambiando de bando. La exhaustividad de la redacción de las conductas sancionadas en la nueva Ley de Seguridad Ciudadana muestra cómo se pretende reprimir las formas de lucha no violenta que la ciudadanía reinventa cada día. Para las personas comprometidas con la justicia social, este miedo del poder es nuestra mejor ventaja pues demuestra que la inteligencia colectiva y las redes de apoyo mutuo que originan las acciones de protesta social siempre irán por delante del miedo y el castigo que el poder intenta imponer.

Pérdidas que hacen crecer el PIB. Una crítica a la economía convencional desde la economía ecológica.

Si se mira la realidad, sin dejarse llevar por la valoración de la economía convencional, se observa que una enorme máquina (formada por autopistas, fábricas, urbanizaciones, parkings, excavadoras, antenas, pegotes de chapapote, grúas, monocultivos, vertederos, centrales térmicas y residuos radiactivos entre otros), crece y crece comiéndose la riqueza ecológica (base de la vida) que encuentra a su paso: la capacidad de realiUna crítica a la economía convencional desde la economía ecológicazar la fotosíntesis, los ríos limpios, las relaciones comunitarias, las variedades de semillas, los bosques autóctonos, las relaciones cara a cara, la biodiversidad, los juguetes autoconstruidos, los caminos de tierra, los animales de los que tuvimos noticia en nuestra infancia, las maneras poco costosas (energéticamente) de calentarnos y enfriarnos, las aguas subterráneas no contaminadas, la fertilidad del suelo, etc. El metabolismo de la sociedad tecnoindustrial se alimenta de los elementos que generan la vida mientras va dejando atrás residuos tóxicos, desiertos, suelos pobres y contaminados, riberas muertas, superficies cementadas, radiactividad descontrolada, mentes homogéneas y un negro futuro para la mayor parte de las personas y las especies de la Tierra.

Y todo ello se minimiza, se eclipsa e incluso se celebra bajo la denominación de crecimiento económico. Gobiernos, medios de comunicación, analistas y consejeros delegados miran más el crecimiento del PIB que la realidad misma para establecer sus valoraciones y sus políticas. El Producto Interior Bruto es el valor monetario total de la producción corriente de bienes y servicios de un país durante un período. Un indicador que, según la economía convencional, viene a reflejar el grado de desarrollo e incluso de riqueza de un país.

La economía ecológica, sin embargo, propone mirar la realidad física en lugar de los indicadores monetarios para entender lo que pasa. Por eso, está más interesada en la cantidad de materia orgánica que se produce o que se pierde, en la huella ecológica, en la disponibilidad y el uso de la energía, en los ciclos de materiales, en la riqueza ecosistémica, en la evolución de la tierra fértil, en la resolución de las necesidades humanas o en la eficiencia ecológica que en el crecimiento del PIB, en los «ciclos» económicos o en la renta (media) per cápita.

La economía ecológica denuncia el problema de la monetarización, que consiste en mirar solo aquello que tiene valor monetario, dejar de percibir el resto de la realidad y sacar conclusiones indebidas. Para la economía ecológica, el sistema económico es un subsistema del sistema de la biosfera, y no al revés.

Resulta por tanto útil examinar algunas de las pérdidas y destrozos que contabilizan positivamente en el PIB y son considerados en consecuencia como riqueza y desarrollo:

– La extracción y degradación de materiales de la corteza terrestre

Cuando un material se extrae de la corteza terrestre, el sistema económico al uso considera que se ha «producido» ese material. Por eso se habla de países «productores» de petróleo. Cuanto menos petróleo queda en las bolsas donde la biosfera lo ha almacenado durante millones de años, más suma en los indicadores de «producción». Lo mismo pasa con los minerales o incluso con la materia viva, como es el caso de la pesca industrial de especies en peligro de extinción. La confusión entre extracción y producción que regularmente muestra el sistema económico tiene fatales consecuencias, pues vaciar la «despensa» de la biosfera se contabiliza como algo positivo. Si analizamos este fenómeno desde el punto de vista termodinámico, la interpretación es muy diferente: los materiales ordenados (petróleo, carbón, gas) almacenados en la corteza terrestre son extraídos y desordenados (pues no pueden volver a ser aprovechados por los seres vivos). Son sumados solo por ser «introducidos» en el sistema económico y por eso se dice que se «producen». Lo que en buena lógica tendría que ser una resta, es contabilizado como una suma. Se llega a la paradoja de que cuanto más se esquilma a un territorio, más «rico» es considerado. La degradación de la corteza terrestre es buena para la economía.

– La apropiación de los bienes comunes

Si un bien es de todas las personas (o no es de nadie), no se considera un bien económico, pues no se puede o no tiene sentido intercambiarlo. Pero si este bien es arrebatado del común, apropiado y comercializado, entonces aumenta el PIB. Una playa pública no puntúa en el sistema económico, pero si alguien le pone una valla y cobra por entrar entonces se considerará «producción». Cuantas más vallas tiene un país, más «rico» y «desarrollado» es. El uso libre de los bienes de la tierra contabiliza menos que el acceso privado. El empobrecimiento de la colectividad y las privatizaciones «aumentan» la «riqueza» de esa colectividad.

– El deterioro y la destrucción de la naturaleza

Si el agua del río se contamina porque una industria vierte sus residuos a su curso, los habitantes que viven río abajo se verán obligados a dejar de beber el agua cercana y tendrán que comprar agua embotellada en el supermercado. Al comprarla será contabilizada como actividad económica, lo que no sucedía al beberla de forma directa cuando estaba limpia. El agua contaminada por tanto hace «crecer» el sistema económico. Un país se considerará más rico si sus recursos naturales sanos y abundantes han sido deteriorados. Un bosque quemado contribuye más al PIB que un bosque vivo. El aire contaminado de la ciudad impulsa la construcción de segundas residencias en el campo. La playa insalubre hace más atractiva la instalación de piscinas. El crecimiento económico degrada el medio y el medio degradado impulsa el crecimiento económico. La naturaleza muerta contribuye más al PIB que la viva. Por eso Vandana Shiva dice que el PIB es una medida de la destrucción.

– La insatisfacción

La insatisfacción es uno de los principales motores del mercado. Las personas felices con lo que tienen —ricas en relaciones, que cultivan su espíritu y disfrutan de su cuerpo— necesitan menos de los bienes y servicios del mercado que las personas insatisfechas, hastiadas, incómodas con sus últimas adquisiciones y aburridas de sus vidas. Esto lo sabe bien el discurso publicitario y por eso nos recuerda unas tres mil veces al día que necesitamos cosas que ni hemos pensado, que lo que tenemos ya no sirve, que seríamos más felices enchufándonos al mercado y en especial a las propuestas de las compañías más grandes del mundo. Para la economía, el crecimiento representa el bienestar y, por tanto, en cierta medida la felicidad, pero la psicología de la felicidad ha demostrado que una vez resueltas (o en proceso de resolución) las necesidades imprescindibles, esta depende más de las relaciones afectivas, del humor, de la sabiduría, del compromiso y de los logros relacionados con el esfuerzo, que de la relación con los objetos y bienes propuestos por el mercado. Precisamente la incapacidad de una buena parte de las conductas de consumo para hacernos felices de forma duradera es aprovechada por la provocación publicitaria para colarse hasta el fondo de la mente y ofrecer más y más nuevas propuestas. La psicología positiva ha demostrado también que la felicidad no aumenta por encima de un cierto nivel de renta. La mayor parte de las culturas, de una manera u otra, han tratado de buscar la felicidad y la plenitud a lo largo de la historia de la humanidad, tratando de controlar los deseos y desarrollando equilibrios y satisfacciones más centradas en el ser que en el tener y en el compromiso con la comunidad. Por el contrario, el mercado trata de inducir incluso deseos que todavía no se han producido. El mercado aprovecha los diferentes resortes del sistema nervioso para colocar sus propuestas al precio que sea. La necesidad de estimulación y entretenimiento, la habituación y el rendimiento decreciente de los estímulos, la curiosidad natural, la necesidad de pertenencia al grupo, la seducción que provocan las novedades, inducen el deseo, y este es manipulado para que sea percibido como necesidad. La risa y la alegría contabilizan poco o nada en el PIB, sin embargo, todo el consumo de psicofármacos reguladores de las emociones lo hacen crecer de forma significativa.

– La desigualdad

El ser humano, aunque puede tener deseos ilimitados, tiene en realidad un conjunto más o menos finito de necesidades. Como el resto de los animales, podría saciarse y conformarse con una cantidad limitada de recursos materiales. La desigualdad introduce la comparación y con ella la idea de necesidades ilimitadas. Tener lo que tienen los que tienen más se convierte en una necesidad. Pobre es quien no tiene un televisor, pero si el país se desarrolla, entonces pobre es quien no tiene tres televisores. Se crea así una imparable espiral de necesidades. De hecho, los indicadores de pobreza se miden en magnitudes comparativas. Algunos economistas llegan a afirmar que la desigualdad funciona como un motor económico que hace que finalmente todos tengan más, pues parten de la idea de un mundo infinito. La realidad es que las «necesidades» ilimitadas creadas desde la desigualdad hacen crecer el sistema económico en un planeta que tiene límites.

– La ineficiencia ecológica

Cada mañana se cruzan camiones transportando galletas de parecidos sabores desde ambos extremos de Europa. No es difícil ver que se abre varias veces la acera de una calle para introducir varios tipos de conductos que podrían ponerse juntos y al mismo tiempo. En buena medida puede decirse que la economía realiza numerosos trabajos de Sísifo para engordarse. Pasar frío en verano y cogerse catarros en el cine o en el transporte, mientras se pasa un calor desagradable en invierno. Así mismo, el mercado fragmenta la actividad humana y trata de hacer negocio con cada una de las partes resultantes. En la actualidad no es difícil ver a personas que van en coche al gimnasio, en el que caminan en una cinta andadora. No resulta extraño ver subir en ascensor a personas que van a hacer stepping (subir y bajar un escalón de plástico). Las tiendas están llenas de objetos que permiten ahorrar tiempo y aparatos que sirven para gastar el tiempo ahorrado.

– La pérdida de autosuficiencia y soberanía

Cuando una comunidad humana obtiene los recursos y alimentos que consume de las tierras que habita, su actividad alimenticia no es registrada económicamente, por lo que tiende a considerarse pobre. Sin embargo, si es altamente dependiente de recursos externos, aumentará el volumen de su economía. Una familia que come de su huerta contribuye menos al PIB que si compra los productos alimenticios en el supermercado. La pérdida de soberanía activa el sistema económico y lo hace crecer.

– La escasez

Se dice que la economía es aquella materia que estudia la gestión de los recursos escasos. Si un bien es abundante, entonces no es considerado económico. Pero si la disponibilidad de este bien disminuye, si se deteriora o se hace escaso, entonces pasa a ser un bien económico y es contabilizado como riqueza. Se da el caso de que el avance de la maquinaria tecnoindustrial deteriora muchos recursos abundantes (agua, aire, biomasa, relaciones interpersonales, medio ambiente sano, risa, etc.) haciéndolos escasos. La expansión de la mancha gris de la biosfera, por tanto, contabiliza dos veces.

– La sinrazón y la irresponsabilidad

A pesar de que una parte importante de la teoría económica clásica se basa en la supuesta racionalidad de los agentes económicos, cualquier persona que trabaje en investigación de mercados o en agencias de comunicación sabe que precisamente, para aumentar las ventas de cualquier producto o servicio, hay que hurgar en la sinrazón. Vender cosas que no se necesitan, comprar cosas que no se usan, tirar cosas nuevas, realizar trabajos absurdos, destruir lo que todavía vale, aumentar la ineficiencia, engañar con la apariencia, derrochar, asociar valores contradictorios (cuidar el planeta comprando coches), provocar la frustración, crear complejos de inferioridad, suscitar la envidia o la avaricia: son mecanismos habituales del sistema económico que hacen crecer la riqueza de un país. Cuanto menos responsable se es, más se dinamiza el mercado. En realidad puede decirse que la inmoralidad es buena para el PIB.

econo cembranos web 2En general, las estructuras injustas y antiecológicas hacen crecer más el PIB. Las fórmulas antiecológicas de resolver las necesidades consumen más energía, requieren mayor cantidad de materiales organizados, emiten más residuos, consumen más espacio, concentran más poder y, por lo tanto, crean más desigualdad. Es muy destructivo mantener el crecimiento como objetivo principal de las políticas de los estados.

Si no es una medida de la riqueza ecológica, ni del bienestar humano, ni de la justicia, ¿qué es entonces el PIB? Es, a lo sumo, una medida del grado de mercantilización de la realidad. Los cuidados realizados sobre todo por mujeres no contabilizan en el PIB a pesar de ser más necesarios para la supervivencia y la reproducción que una parte importante de las ofertas del mercado. Los trabajos que realiza la naturaleza para mantener la vida, reproducirse y, cuando la dejan, complejizarse y ampliarse, tampoco son visibilizados por este indicador económico. Cuando estos procesos claves para la supervivencia se ven deteriorados o suprimidos no se reflejan de forma negativa. La aceleración de la entropía no tiene su expresión en el PIB, a pesar de que nos va la vida en ello.

El grado de mercantilización, en el capitalismo avanzado, es un indicador de la cantidad de realidad que pasará a ser controlada por las grandes compañías multinacionales, quizá por eso goce de tan buena prensa. Tal vez el Producto Interior Bruto, sea bruto de verdad.

Una sociedad preocupada por la justicia y la sostenibilidad dispondrá de nuevos indicadores de medición tales como el grado de equidad, el grado de suficiencia, la resolución no violenta de conflictos, el mantenimiento de la biodiversidad, el consumo energético por habitante, la huella ecológica o la relación entre felicidad y recursos.

(Una ampliación de este artículo puede encontrarse en el capítulo publicado en el libro: Taibo, C. (2010) Decrecimientos. Madrid: Catarata).

Bibliografía

Carpintero, Oscar. (2005). El metabolismo de la economía española. Recursos naturales y huella ecológica 1955-2000. Madrid. Colección Economía vs Naturaleza. Fundación César Manrique.

Ecologistas en Acción. (2008). Tejer la vida en verde y violeta. Cuadernos de Ecologistas.

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Fernández Durán, R. (1993). La explosión del desorden. Madrid. Fundamentos.

Galbraith, John K. (1960). La sociedad opulenta. Barcelona. Ariel.

Herrero.Y, Cembranos.F y Pascual M. (2011). Cambiar las gafas para mirar el mundo. Madrid. Libros en Acción.

Mander, Jerry. (1996). En ausencia de lo sagrado. Palma de Mallorca. José J. de Olañeta Editor.

Naredo J.M. (1987). La economía en evolución. Madrid. Siglo XXI.

Neef, Max. (1994). Desarrollo a escala humana. Barcelona. Icaria.

Riechmann, Jorge (coord.). (1998). Necesitar, desear, vivir. Madrid. Los libros de la Catarata.

Shiva, Vandana. (1995). Abrazar la vida. Mujer, ecología y desarrollo. Madrid Horas y horas.

La plantilla de eventuales de LIPASAM en lucha

Las calles no se limpian solas, las limpiamos currantes y currantas todos los días. Y cuando dejamos de hacerlo todo se llena de basura, como estamos comprobando últimamente en las huelgas del servicio de recogida de muchas ciudades. Pues en Sevilla, en la empresa pública de limpieza y protección ambiental, LIPASAM, hay un colectivo en la plantilla desconocido por la ciudadanía: el colectivo de eventuales.

Más de 400 personas, de las que dependen otras tantas familias, configuramos la bolsa de eventuales. Personas que en algunos casos tienen una vinculación de 12 años con la empresa. Se nos contrata mediante contratos regulares y cíclicos que se suelen dar en verano, semana santa, feria y navidades, además de cualquier otra situación especial que requiera nuestro servicio. Nuestro trabajo no está debidamente respetado ni protegido, ni por la dirección del comité de empresa ni por la empresa, si bien gozamos de los mismos derechos por convenio que el resto de la plantilla. Sufrimos una enorme incertidumbre en cuanto al mantenimiento de nuestros empleos y poca carga de trabajo anual, lo que nos empuja a la precariedad, especialmente dura en la situación actual de crisis.

El origen de nuestra situación comenzó hace unos dos años, cuando desde la empresa empezaron a aplicarnos un año en el desempleo, de manera injustificada, con la promesa de volver a contratarnos. Este hecho conllevaba, legalmente, nuestra desvinculación de la empresa, lo que entendimos como despidos encubiertos. La respuesta del comité de empresa, controlado por CC. OO., fue nula, reflejando una actitud de conformismo.

Así que un grupo de trabajadores y trabajadoras decidimos autoorganizarnos en pro de nuestros derechos y lo hicimos utilizando como herramienta sindical al SAT, Sindicato Andaluz de Trabajadores/as, por ser un sindicato de base, asambleario, solidario y combativo. Desde que nos organizamos no hemos parado de movernos, involucrando a la plantilla, explicándole nuestra situación y la importancia del apoyo mutuo entre currantes fijos y eventuales. Y todo esto soportando calumnias, injurias e incluso amenazas. Los primeros pasos fueron asambleas de plantilla y reuniones con la empresa, siempre con el apoyo de la Unión Local de Sevilla del SAT y sus secciones sindicales. Puesto que la empresa no mostró intención en resolver el conflicto, decidimos interponer una demanda judicial en favor de nuestro paso a plantilla fija discontinua, y organizamos una marcha por el mantenimiento del empleo. Estas medidas dieron resultado pues no se nos ha vuelto a aplicar el año de parón. No obstante, la empresa no admite nuestra calidad de fijos discontinuos.

Con respecto a la última huelga en LIPASAM de inicios de 2013, dos fueron los motivos principales que la provocaron y los dos tenían consecuencias en el personal eventual. Por un lado, una rebaja salarial y, por otro, el aumento de jornada laboral en forma de días completos de la plantilla fija, lo que influiría muy negativamente en la contratación de eventuales. La huelga finalizó con la firma de un acuerdo que se nos vendió como ventajoso por el comité de empresa, en especial a los eventuales, vendiendo una regularización de la bolsa que aseguraría nuestros puestos de trabajo. Más tarde, ya desconvocada la huelga, cuando leímos el acuerdo, vimos que nos habían mentido sobre nuestra bolsa, y que el acuerdo nos expone a un proceso selectivo discriminatorio y que muchos podríamos no superar debido al nivel de estudios y a la avanzada edad de muchos componentes de la plantilla eventual. Para contrarrestar estas medidas, pedimos que nos invitaran en la negociación y creamos unas propuestas alternativas para la regularización de la bolsa de eventuales. Desde entonces, hemos repartido entre la plantilla numerosos panfletos informativos y de concienciación y más de 1000 copias de los acuerdos de huelga, ya que mucha gente, aunque parezca mentira, no lo había podido leerlo.

En cuanto al juicio por el paso a fijos discontinuos, en un primer momento, tuvimos que pedir su suspensión ya que la empresa no entregó la documentación que le requería la jueza. Ahora estamos a la espera de una nueva fecha para su celebración. Mientras tanto, el pasado mes de noviembre organizamos una concentración en apoyo a nuestras reivindicaciones, tanto por nuestro paso a fijos discontinuos como por la calidad y el mantenimiento del empleo.

La empresa ha convocado recientemente plazas para peones en LIPASAM, peones que ocuparían nuestras plazas. Por esto y porque una empresa como LIPASAM es un bien público de gran valor, pensamos que la ciudadanía debe conocer la existencia de un colectivo, el de los eventuales, que defendemos nuestros puestos de trabajo y la calidad del servicio público de recogida de basuras, limpieza viaria, etc. Defendemos la creación de empleo pero no a costa de la destrucción de otros empleos. Sabemos de primera mano la necesidad de creación de empleo para garantizar un servicio digno en una ciudad que aumenta día tras día y con una plantilla fija muy por debajo en número de lo que debería ser incluso por convenio. Vemos en nuestras mismas familias la necesidad de luchar contra el paro, para lo que no confiamos en los políticos de turno, y ofrecemos todo nuestro apoyo a las luchas que desde abajo se den en este sentido.

Como trabajadores y trabajadoras buscamos día tras día poder llegar a hacer del sindicalismo lo que en su día fue, una herramienta útil y efectiva que dé como resultado la mejora de nuestros derechos y garantice nuestra dignidad y calidad de vida frente a un sistema que no deja de agredirnos y nos deja en último lugar. Pero para poder conseguir esto es imprescindible recuperar valores como la solidaridad, el compañerismo, el apoyo mutuo y, sobre todo, la conciencia de pertenecer a una clase trabajadora que solo obtendrá sus derechos mediante la lucha y la ilusión por un mundo nuevo y más justo para la mayoría. Este cambio no solamente es posible sino que es imprescindible.

Gratis Commons. El derecho a la cultura en internet

Para la mayoría de aficionados a la cultura, temas como el copyright, Creative Commons, SGAE, el canon digital, los derechos de autor o la piratería son temas actuales pero bastante opacos. Cuesta trabajo entenderlos, y la verdad es que son temas llenos de detalles legales y ramificaciones hasta aburrir. Lo que yo destacaría de todos ellos, detrás de todo el barullo, es que hay una batalla abierta por internet. De un lado, activistas y ciudadanos que luchan por una internet barata y accesible para todos, una internet que ayude a que la población se forme y adquiera cultura critica. Por el otro, un conglomerado enorme de empresas e instituciones que solo buscan más beneficio económico en la red, que la ven como un negocio más, negando el resto de posibilidades. Dinero frente a derechos. De eso se trata.  

Es algo parecido al problema con las hipotecas, por poner un ejemplo muy conocido y cotidiano; allí tenemos a los bancos y al sistema financiero cometiendo abusos y negando derechos, y aquí pasa más o menos lo mismo. En el mundo de internet y la cultura también hay empresas similares con la misma conducta abusiva.  

Nuevas leyes amenazan continuamente con convertir la red en un espacio lleno de censura y bloqueos, leyes como la famosa ley Sinde, o la ley SOPA, grandes paquetes de sanciones al usuario y prohibiciones. El objetivo es que si te bajas un disco o una peli, te cortamos internet. Hasta ese punto pretenden llegar estas leyes. En esta «guerra» contra la piratería, la víctima al final es la educación y la cultura de la gente. Por eso es tan importante conocer y defender estos asuntos. De esta forma, cada vez que se oye la palabra copyright, patente o propiedad intelectual, todo lo demás va detrás. Por no hablar de los problemas con las patentes en el mundo industrial, farmacéutico o agroalimentario (Monsanto y demás multinacionales), que son otro reflejo del concepto erróneo de propiedad intelectual que predomina.

Antiguamente, quienes tenían el copyright de todo eran las monarquías, la iglesia, etc. No se podía imprimir un libro sin su permiso y los piratas de esa época eran quienes se saltaban esas prohibiciones y editaban los libros prohibidos para venderlos en el mercado negro. Gracias a esos «piratas» llegó la Ilustración, la Revolución francesa, etc. Porque, con su mercado underground de libros censurados, dieron a conocer obras clave para que estas sociedades se desarrollaran. Hoy día pasa algo parecido con internet y los movimientos sociales de protesta y desobediencia civil que están apareciendo en los últimos años. Hoy día, los «monarcas» que poseen y censuran la cultura son las grandes empresas de Hollywood, la industria musical multinacional, los políticos de nuestras democracias zombis, las entidades de gestión de derechos de autor (hay muchas, no solo está la SGAE). Todos ellos conforman un conglomerado de empresas e instituciones que solo ven la cultura de una forma: dinero. Estas grandes empresas piensan que copiar es robar, y que compartir archivos es un crimen. Todo es piratería. Ese es el mensaje oficial. En el mundo de la cultura, las entidades de gestión de derechos de autor apoyan esta internet censurada: por ignorancia la mayoría de la veces y otras por inmovilismo ante un modelo de negocio que no entienden y que a priori no es su monopolio habitual. Y es que a los monopolios les cuesta soltar la presa, ha pasado siempre, por eso es necesario conocer y apoyar estos movimientos activistas que tenemos alrededor, que son quienes realmente están mejorando internet, movimientos como el de las licencias copyleft, cultura libre, etc.

Es importante también señalar que cultura libre no significa todo gratis, ni tampoco significa para un artista regalar el trabajo, es simplemente otra forma de comerciar con la cultura, más justa y transparente, eso es todo. Usar licencias copyleft no implica perder tus derechos de autor. Se puede ganar dinero de esta forma también, se puede hacer negocio; lo que no se puede es montar mafias, eso es más complicado, de ahí su utilidad. Es todo más participativo, más transparente y hay menos abusos, porque todo el mundo sabe perfectamente cómo te lo montas, hay menos escondites.

En el caso de la música, todos hemos visto en las noticias los abusos del lobby de los derechos de autor: gente que se cuela en bodas y pide dinero por la música que se pone, acosando a dueños de bares, acosando a internautas, blogueros, desarrolladores de software libre, DJs, artistas de remezcla, artistas plásticos, etc. Son abusos de la mentalidad de antes, con el apoyo de nuestros políticos de cartón pluma y con el apoyo de las grandes estrellas mediáticas de nuestra cultura: músicos de la vieja escuela, los de toda la vida, estrellas del cine, de la música, gente que ha ganado mucho dinero con el sistema de antes, a los que vemos en los medios hablar de la piratería como el enemigo número uno, sin hacer mención a estos otros asuntos que son más importantes todavía.

En el caso concreto de los grupos musicales de aquí, si tienes un grupo de música en España y no eres socio de SGAE no puedes cobrar tus derechos de autor. Ellos lo cobran por ti —por ley— y se lo quedan si no firmas con ellos. Así de sencillo. No tienes libertad para decidir que no quieres que ellos te gestionen tus derechos. Tienes libertad para elegir discográfica, elegir mánager o local de ensayo, pero con tus derechos de autor solo existe la SGAE. Así funciona. Suena a película mala o a teoría de la conspiración, pero es la realidad. Se han convertido en un intermediario forzoso que se lleva su corte, su parte, aunque tú no quieras. Están protegidos por leyes antiguas de la era preinternet, conformando una realidad: en España, por ley, un autor no es dueño «económico» de su obra si no forma parte de este tipo de empresas. Solo ellos pueden recaudar, tú no puedes, es absurdo pero así funciona. A muchos amigos y músicos se lo contamos y no se lo creen, pero es cierto. Los grupos copyleft  estamos luchando desde hace años, pero somos tan pocos que supongo que pasamos desapercibidos.

De todas formas, hay esperanza, en el mundo de la música poco a poco se va demostrando que otro modelo de negocio es posible, y en el mundo editorial vemos también pequeños avances. En el mundo del cine las soluciones son más complejas ya que el volumen de dinero que cuesta hacer una película es muy superior al dinero que cuesta hacer un disco o escribir una novela. Eso, ya de entrada, dificulta mucho que un modelo de negocio para el cine basado en internet y en compartir archivos pueda funcionar fácilmente, pero podríamos decir sin miedo a equivocarnos que, en general, este otro modelo de negocio está avanzando, está demostrando que es posible hacer las cosas de otra forma a todos los niveles, y que esta forma de mover la cultura tan hippy puede dar muchos beneficios para todos: artistas y público. Hace años era un tema desconocido, una utopía, pero hoy existen ejemplos por todo el mundo. Una nueva industria florece basada en internet y en un modelo de negocio más transparente y justo, aunque también es cierto que todavía queda mucho camino por recorrer. No hay una solución sencilla, es un tema áspero que va a tardar en solucionarse (si se soluciona).

En este mundo de internet quedan muchos temas importantes por tratar que estoy dejando atrás en este artículo, temas importantes para entender todo esto, como el software libre. O la importancia de los programadores e informáticos, que siempre han sido grandes luchadores por internet desde sus inicios. O la importancia de los nuevos géneros artísticos de remezcla que estamos disfrutando gracias a internet: DJs, VJs, fotomontajistas, videocreaciones, mashups, etc. Géneros que solo van a sobrevivir si seguimos luchando para que lo hagan, porque usan material con copyright como fundamento de ese lenguaje. Las leyes actuales en estos temas son tan abusivas y absurdas que impiden y dificultan su desarrollo.

¿Soluciones? Una de las soluciones para todo esto es que los creadores de la propiedad intelectual — los autores, en el caso de la cultura — sean dueños de su copyright, que no lo vendan ni lo cedan a otra gente simplemente porque es lo que se suele hacer, que no se hagan socios de empresas opacas. Una vez dueños de su copyright, que lo transformen en copyright abierto, básicamente que usen licencias Creative Commons en vez del copyright de siempre. De esta forma tan sencilla se solucionaría una gran parte del problema. Mientras todos los músicos sigan apoyando el modelo antiguo, estos monopolios seguirán teniendo una fuerza aplastante y todas las leyes de su lado.

Internet no es la solución a todos los males, eso está claro, y también es verdad que una internet más social con un intercambio de archivos libre y legal no asegura que la población vaya a adquirir cultura crítica por arte de magia. Hacen falta muchas más cosas, pero mucho peor será el panorama si dejamos que estas nuevas leyes sobre piratería que asoman la cabeza tengan éxito. Todavía estamos a tiempo de cambiar las cosas, pero hace falta que los aficionados a la cultura demos ese salto mental y moral hacia el activismo, ya sea con la pancarta en la mano o desde tu propia casa, el tema es luchar por algo que amamos y con lo que hemos crecido: el cine, la música, la cultura, el libre acceso a todos los discos, docus, series y películas de la historia. El derecho a formarnos y educarnos como ciudadanos libres y críticos. YouTube. Emule. Pirate Bay. Todos los discos piratas que hemos devorado, copiado y pasado a nuestros amigos. Las tiendas de vinilos. Pequeñas librerías. Salas de conciertos. Artistas que controlan su obra y sus derechos sin intermediarios. Por esas cosas merece la pena luchar. Internet y la cultura no son solo de los dueños del copyright, también nos pertenecen a todos.

Para terminar, os recomiendo varios documentales muy interesantes sobre el tema, todos están en la red, en ellos explican mucho mejor que yo todos estos argumentos.


Documentales recomendados sobre copyright, copyleft, internet, etc.
– RiP!: A remix manifesto
– Copyright Criminals
– La verdad según Wikipedia
– Roba esta película (Steal this film – partes I y II)
– The Pirate Bay – Away from keyboard
– La revolución virtual – el precio de lo gratuito
– Good copy,  Bad copy
– Todo es un Remix de Kirby Ferguson
– This film is not yet rated
– Pápa Piquillo (esta para relajarse)

Érase una vez la ecología política…(1)

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Recientemente, llevando a mis hijas a la biblioteca, me encontré con un cuento de mi infancia cuya historia va así: En tiempos lejanos, tres bandoleros asaltaban en las carreteras las carrozas y desvalijaban a sus viajeros/as de todas sus pertenencias en oro y dinero. Luego acumulaban sus tesoros en un castillo perdido en la montaña. Un día, atacaron una enésima carroza pero solo había una niña en su interior. Al no poder apoderarse de otra cosa y para no irse con las manos vacías, se la llevaron a su castillo. Al llegar, la niña, temeraria e impertinente, descubrió los tesoros acumulados desde hacía años y les preguntó con ingenuidad por qué guardaban tantos baúles llenos de metales preciosos en sus bodegas. Los tres bandoleros se miraron atónitos, incapaces de contestar: ¡nunca se habían hecho tal pregunta!

Lo mismo ocurre en los tiempos modernos. La ecología política, como esta niña sincera y rebelde, mira a los ojos a los políticos, economistas y otros bandoleros de las crisis actuales con una pregunta sencilla: señores (utilizo el masculino exclusivo a propósito), ¿por qué acumulan todas estas riquezas materiales y monetarias? Y luego mira a todas aquellas personas que conformamos esta sociedad diversa y nos pregunta: ¿por qué y para qué (hiper)producen, (hiper)consumen y (hiper)trabajan tanto? ¿Esto les hace más felices? ¿Les asegura un futuro seguro para sus hijos y nietas? ¿Garantiza un medio ambiente sano y una buena calidad de vida para la gran mayoría de la población, vivan en el Norte o en el Sur?

Quizás algunas cifras nos ayuden a entender mejor la profundidad y la carga social y política de estas preguntas. Está probado, por ejemplo, que por encima de un umbral de 15 000 dólares por habitante y año, no existe ninguna correlación positiva o negativa entre crecimiento del Producto Interior Bruto y el aumento del bienestar. En cuanto a la esperanza de vida y a la escolarización, desaparece cualquier tipo de correlación con el aumento de ingresos respectivamente por encima de 18 000 $ y 12 000 $ per cápita/año3. Lo que significa en lenguaje llano que el aumento continuo de nuestras rentas y la opulencia material, principalmente en los países del Norte y élites del Sur, no nos hacen más felices, ni aumentan nuestro bienestar4 pero sí son altamente agresivos con la biosfera. Fíjense ustedes, si todas las personas de este planeta vivieran como la ciudadanía española, necesitaríamos tres planetas. Como bien decía Kenneth Boulding allá en los setenta: quien crea que un crecimiento infinito es posible en un planeta finito, es un economista o un loco… o, añadiría yo, simplemente un homo sapiens del Antropoceno5, drogado a base de trabajo productivo y de consumo de masas.

Ahora bien, cambiemos las gafas para mirar este mundo y hagámoslo con el Happy Planet Index (HPI). Se trata de un índice ideado por la fundación inglesa New Economics Foundation, que calcula la riqueza de un país mediante tres factores: el grado de felicidad de sus habitantes multiplicado por la esperanza de vida media y dividido entre su huella ecológica. España, que a pesar de las crisis sigue manteniendo orgullosamente un puesto alto de país de «primer mundo» en la clasificación por PIB per cápita (el 30)6, retrocede con esta fórmula al puesto 62 de 1517, es decir, casi a mitad de tabla: un país de riqueza media que queda bien lejos detrás de Costa Rica, que encabeza el listado… Al mismo tiempo, como —pobre— consuelo, le lleva 42 puestos de ventaja a Estados Unidos (6º en el PIB per cápita), un país que el economista chileno Max Neef no duda en calificar de país en vías de subdesarrollo por su alta ineficiencia en el uso de recursos naturales y la continua recesión social que vive desde los años 808.

En esta dinámica de empobrecimiento social y ecológico de los países mal llamados «desarrollados», no queremos más cuentos de la lechera: ni en Andalucía, ni en España, ni en Europa, ni en ninguna otra parte. La prosperidad futura no se basará ni en más crecimiento irracional e innecesario, ni en una austeridad impuesta para socializar las deudas económicas y ecológicas contratadas por una minoría. La prosperidad residirá en nuestra capacidad de construir un nuevo pacto social y ecológico donde, de forma participativa y solidaria, nuestras sociedades evolucionen hacia niveles de vida acordes con los límites ecológicos del planeta y que cubran las necesidades básicas de sus componentes así como sus legítimas aspiraciones a la autonomía y a la felicidad. Dicho de otra manera, una nueva etapa para la humanidad basada en una prosperidad sin crecimiento y el buen vivir.

A modo de conclusión, es de justicia dejar constancia que en el cuento de mi infancia, una vez que escucharon la pregunta de la niña, los tres bandoleros dejaron su negocio e invirtieron toda su riqueza en acoger a las y los niños huérfanos de la región, transformando su castillo del terror en pueblos solidarios. Dejando a un lado los tintes paternalistas y caritativos de esta historia, una auténtica transición socioecológica no tiene por qué quedarse en un simple cuento de hadas. Eso sí, hará falta más de una pregunta —y de una lucha en redes y alianzas— para llevar el cambio a todos los rincones de la sociedad. Por esta razón, necesitamos y podemos aunar una ecología política fuerte e impertinente desde abajo hacia arriba.

1 Adaptación y actualización de un artículo publicado originalmente en el blog de Florent Marcellesi: http://florentmarcellesi.eu/2012/03/19/erase-una-vez-la-ecologia-politica/

3 Asimismo, algunos países alcanzan niveles significativos de florecimiento con solo una fracción de los ingresos de los países más enriquecidos. Por ejemplo Chile, con un PIB anual per cápita de 12 000 $, tiene una esperanza de vida de 78,3 años, mayor que la de Dinamarca, con 34 000 $/año per cápita. Por supuesto, habría que afinar este análisis: 1) cruzándolo para cada país con el coeficiente de GINI, un coeficiente de medición de la desigualdad; 2) recordando que Chile basa su desarrollo en el extractivismo (modelo que tampoco representa una alternativa sostenible). Para más información sobre umbrales, riqueza y bienestar, véase: Gadrey J., Marcellesi F., Barragué B. (2013). Adiós al crecimiento. Vivir bien en un mundo solidario y sostenible. Ed. El Viejo Topo.

4 Es más, en tiempos de recesión, la economía de crecimiento nos lleva al colapso social bajo forma de paro, pobreza y desigualdad masivos.

5 Según el concepto acunado por Paul Crutzen, hemos entrado desde hace un par de siglos en el Antropoceno, es decir, una era en la que la humanidad actúa como fuerza geológica. Véase también: Zalasiewicz J. et al. (2008). Are we now living in the Anthropocene?. GSA Today 18 (2), pp. 4–8.

6 Según los datos del Fondo Monetario Internacional (estimaciones de PIB per cápita del 2013).

7 Según los datos consultados el 22 de diciembre del 2013 en http://www.happyplanetindex.org/

8 Por ejemplo, en 1989 uno de cada cinco niños vivía por debajo de la línea de pobreza en Estados Unidos; en 2010, el 32,3% de los niños de todo el país eran pobres.

Entrevista a las Corraleras – Corrala Utopía

La Corrala Utopía constituye un referente del movimiento por el derecho a la vivienda dentro y fuera de Andalucía. El edificio de San Lázaro, en el barrio de la Macarena, ha cumplido más de un año y medio de ocupación y las 36 familias que lo habitan mantienen el espíritu de lucha del primer día. Un equipo de El Topo se ha reunido con varias vecinas de la Corrala para hablar del presente y el futuro.

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Dignidad, orgullo, lucha… Son las palabras más repetidas entre las vecinas de la Corrala para referirse al proceso iniciado en mayo de 2012 con la ocupación de un bloque vacío de viviendas, propiedad de la entidad bancaria Ibercaja. Tras más de veinte meses de reivindicaciones, manifestaciones, acampadas y reuniones con el banco y las administraciones, continúan sin llegar a un acuerdo y la amenaza de desalojo no desaparece. Ellas no se rinden «porque no tenemos nada que perder», dicen. No quieren caridad ni que les den los pisos, solo una casa con agua y luz por la que puedan pagar un alquiler social.

La cita es en una concentración contra los recortes sociales en el Parlamento de Andalucía. Hace dos años, casi ninguna de ellas había participado en acciones reivindicativas. Ahora son asiduas a actos de protesta y no solo en relación con la vivienda. Tras finalizar, compartimos un rato con Toñi Rodríguez, Marisa Delgado y Aguasanta Quero, tres mujeres muy diferentes entre sí cuyas vidas se han unido en una lucha común. Tres mujeres que transmiten fuerza en cada una de sus palabras.

El Topo: ¿Cómo recordáis el principio de la ocupación? ¿Cómo se gestó todo?

Aguasanta: La ocupamos el 16 de mayo de 2013. Antes estuvimos trabajando y reuniéndonos durante cuatro meses. Éramos 14 familias y queríamos conocernos porque sabíamos que lo que íbamos a hacer no era un huevo que se echa a freír, sino que íbamos a tener que convivir. Todas teníamos el mismo problema tanto de vivienda como económico. Ocupamos el bloque. Se hizo público. Fueron entrando otras familias con el mismo problema. La verdad es que aquel día yo no sabía si podía estar dos horas o podía estar siete, pero aquí llevo veinte meses.

ET: Un elemento fundamental de todo este proceso es que se trata de una iniciativa llevada a cabo principalmente por mujeres.

A: Hay hombres también, pero es verdad que el paso lo dimos las mujeres. Los hombres están ahí, pero las mujeres somos más «echás palante». Ellos ayudan en el mantenimiento de los bloques y dan sus opiniones pero las que llevamos el mango de la sartén somos las corraleras.

ET: La ocupación de La Utopía os convirtió de la noche a la mañana en un referente social y de lucha. ¿Qué significa eso para vosotras?

A: Nos produce mucha satisfacción a todas porque es muy bonito, no solo para las 36 familias de la Corrala sino por lo que supone de lucha contra el problema de la vivienda que hay en Sevilla.

ET: De hecho, a partir de La Utopía fueron muchas las familias que decidieron dar el paso y ocupar otros edificios vacíos, no solo en Sevilla sino en el resto de Andalucía: seis en la capital, dieciséis en toda la comunidad autónoma, aunque no todas ellas se han mantenido. ¿Cuál es vuestra relación con el resto de corralas?

A: Al principio se hacían actividades juntas pero ahora la batuta la lleva La Utopía, que es la que está haciendo más movilizaciones. Las otras están más despegadas.

ET: ¿Cuál es la situación actual de la Corrala?

Marisa: El 10 de enero se reanudó la mesa de negociación con el Ayuntamiento, Ibercaja y la Junta y de momento no hay desalojo.

A: Ni lo hay ni lo va a haber. El día 11 hubo una manifestación para pedirle la expropiación del edificio a la Junta de Andalucía.

M: Una manifestación que estuvo organizada por la plataforma de apoyo a la Corrala, en la que participan 33 asociaciones.

ET: ¿Cuál es vuestra relación con las administraciones después de todo este tiempo?

M: Llevamos 20 meses y no hay respuesta política real, no han buscado una solución. El Ayuntamiento lo único que ha hecho es cortar los suministros y hacer una campaña de desprestigio hacia La Utopía. Es increíble que pisen los derechos como lo hacen. En los plenos a los que hemos asistido nos ha sacado la Policía. Hay una persecución directa hacia personas que lo único que hacen es defender los derechos humanos.

ET: ¿Seguís sin abastecimiento de agua y luz?

M: Sí. Lo único que ha hecho el Ayuntamiento es poner una fuente. Los servicios sociales te tratan con la punta del pie en vez de ayudarte, sin embargo, la delegada de Asuntos Sociales, Dolores de Pablo-Blanco, ha afirmado alguna vez que no ayudan a la Corrala porque la Corrala no quiere ayuda.

A: Yo creo que si el Ayuntamiento desde un principio hubiera querido ayudar lo habría hecho dejando el abastecimiento de agua, ya que el señor Zoido además de alcalde es el presidente de Emasesa. Sin embargo, lo único que ha hecho es poner una fuente.

Toñi: …Y la fuente después de que os llevarais 14 horas encerradas…

A: Nos llevamos 14 horas encerradas porque nos engañaron. Habíamos pedido a la delegada del distrito Macarena, Evelia Rincón, que solicitara el suministro por emergencia social porque había muchas personas, incluidos niños. Ella en un principio dijo que sí, pero después de varias horas esperando volvió a decirnos que lo único que podía hacer era poner una boca de riego en los jardines con agua durante una hora. Nos negamos porque es imposible abastecer a 36 familias con una hora de agua al día. A raíz de aquello nos encerramos en el Ayuntamiento y allí nos dijeron que al día siguiente iban los camiones. Esperamos durante una semana y como en ese plazo no llegaron fuimos a Emasesa. Después de 14 horas dentro nos dijeron que lo único que podían hacer era instalar la fuente. Una vez instalada, un grupo de la Universidad de Sevilla creó un sistema para llevar el agua de la fuente hasta el bloque, pero el procedimiento se hacía a través de una manguera que retiraba la Policía cada vez que pasaba porque decía que era ilegal.

ET: Vuestro proyecto ha despertado la admiración de numerosas personas y movimientos sociales. Os invitan a actividades y habéis organizado un evento como el Corrala Rock, celebrado en diciembre y al que asistieron más de cuatro mil personas. Todo eso supone una exposición pública a la que, imaginamos, no estabais acostumbradas.

T: En el Corrala Rock estaba muy nerviosa por hablar delante de tanta gente que no conocía. Pero una vez que empiezo a hablar no lo pienso, me sale del corazón y quiero que me escuche todo el mundo, no solo los que están delante. Quiero que me escuchen fuera, la gente que tiene la mente cerrada y no quiere ver lo que está pasando.

M: La Utopía es un referente de dignidad para otros movimientos sociales no solo en relación al problema de la vivienda. Hemos apoyado muchas causas: a los estudiantes, a la sanidad.

ET: ¿Cuáles pensáis que son las claves del buen funcionamiento de la Corrala?

M: La Corrala es una muestra de que la unión funciona a pesar de estar sin luz, sin agua y perseguidos de alguna manera. Es una utopía real. Yo me enteré de su historia a través de una charla en la universidad. Fui a visitar la casa invitada por ellas y allí había gente muy normal que llevaba toda la vida trabajando y que se había quedado sin casa y sin trabajo. Y esa necesidad extrema les llevó a ocupar un piso no por placer sino para vivir. Y a mí me pasó lo mismo. Después de muchos años trabajando, estudiando y pagando mi alquiler, de repente me quedo sin trabajo y sin poder pagar una vivienda.

T: Si no lo hubiéramos luchado nos hubiéramos desinflado como ha ocurrido con otras corralas. Lo que pasa es que hemos entrado tías «echás palante». Nosotras pensábamos que solo valíamos para limpiar y llevar la casa y ya está. Y hemos demostrado que somos mujeres-hombres y llevamos el trabajo de la casa, de la calle y todo lo que venga. ¡Y a lo que ha llegado una!, yo de mi casa no salía. Mi vida era mi trabajo, mi hijo, mi casa. No tenía amigas. Tenía 44 años cuando entré en la Corrala y me dolió mucho perder mi casa y quedarme en la calle. Pero ahora me alegro de lo que ha pasado por todo lo que he sacado de mí. Por todo lo que he hecho y que nunca pensé que sería capaz de hacer, además de por la gente tan maravillosa que he conocido.

M: Hay una mezcla…Si no fuera por la Corrala no nos habríamos conocido porque somos muy diferentes. Nuestras vidas no tenían nada que ver. Y en la casa a veces coincidimos y a veces no, pero todo lo discutimos de manera asamblearia y al final siempre llegamos a buen puerto, hemos creado una familia. En todos los pisos de alquiler en los que he vivido, nunca he tenido una relación con el vecindario como tengo con mis vecinas de la Corrala. Yo nunca me hubiera imaginado ocupando ningún sitio pero de repente en una situación ilegal me he sentido más protegida y más querida que nunca.

A: Quien entra no se quiere ir.

T: Lo que se lucha se valora más aunque se pierda y mira donde hemos llegado y esto no se va a quedar parado. Vamos a seguir, aquí o donde sea.

ET: ¿Cómo veis la situación actual? ¿Qué mensaje os gustaría hacer llegar a la ciudadanía?

T: Yo pienso que como no nos apoyemos no conseguiremos nada. La gente tiene miedo. Pero sería bonito que se uniera todo el mundo, incluido la policía y los militares (risas). Y que se reconociera el derecho al trabajo y se pague menos por la luz y el agua. El agua es lo principal, eso no debería costar dinero porque cae del cielo. Y si el agua y la luz cuestan menos y te garantizan tu casa, todo funcionaría. Si hay pisos cerrados que se caen, ¿por qué no dejan a una familia que viva allí? Esto se tiene que solucionar sí o sí.

M: Los organismos públicos deben tomar medidas tanto en relación al trabajo como a la vivienda y otros asuntos. Cada vez hay más familias desahuciadas y la gente no se va a quedar en la calle. Desde luego yo no me voy a quedar nunca a vivir en la calle. Jamás. Porque es un derecho universal, porque he trabajado siempre que he podido, he pagado siempre que he podido. Nosotras vamos a defender La Utopía hasta el final, pero si tenemos que ir a otro sitio iremos porque hay muchísimas casas vacías. No hacemos nada malo, ejercemos nuestros derechos mientras que los organismos públicos los pisotean.

A: Y la gente está perdiendo el miedo a pesar de leyes como la de seguridad ciudadana.

M: El miedo se agota.

A: Yo solo digo una cosa: que pongan todas las piedras que quieran que ya las iremos quitando.

Sin noticias

Sin noticias las 24 horas. Unas cabras fuera de control se han saltado una valla y se han comido los cultivos de una huerta. Se buscan responsables con forma humana. Las lagartijas del muro han sido interrogadas sin obtener pistas concretas. Alguien ha visto a una niña llorar. La comunidad internacional ha emitido una nota en la que expresa su profundo malestar y rechazo ante cualquier acción.  

Nada que noticiar. Es posible ponerse de acuerdo, lo han demostrado recientemente entre varias personas. No había nadie mirando, ni escuchando, ni mucho menos prestando atención. Pero un satélite que pasaba lo grabó accidentalmente. La soldadura imperfecta de un microchip perfecto ha sido la responsable en última instancia. Se están tomando medidas en alguna parte para que no vuelva a suceder ni por azar.

Seguimos sin noticias destacables. Acabamos de extinguir otra especie única en el universo conocido. Una olla a presión cargada de legumbres y grasas inunda con su olor a puchero y su sonido de locomotora de vapor el ojo de patio comunitario. Quizás mañana suceda exactamente lo mismo. El tiempo ya no es predecible.

Sin noticias importantes. Una persona se ha puesto triste de repente al contemplar la inevitable caída de una hoja. Sus vecinas, grandes y poderosas, hablan entre ellas a gritos sin rencores ni odios. La fuerza de la costumbre es casi tan poderosa como la que ejerce el Sol sobre la Tierra. La sección de deportes apesta a colonia y desodorante hormonado.  

No tenemos noticias relevantes. Un barco lleno de juguetes se ha hundido en algún lugar indeterminado del océano Pacífico. Las corrientes marinas, cargadas de sorpresas manufacturadas a bajo coste económico y alto sufrimiento humano, han realizado una entrega estocástica por las playas del mundo. Cangrejos y gaviotas adornan sus casas entre risas y abrazos.

No-noticias balbuceantes. Nada importante está pasando a cada momento. Mejor no mirar para otro lado porque seguro que allí la cosa estará peor, así que mejor sigue mirando hacia aquí. Hacia este rectángulo concreto de proporciones áureas que forma parte de tu vida desde que tienes recuerdos. Con sus letras tan bien puestas y sus colores tan sensuales. Los cuellos se llenan de pies ajenos.  

La mala noticia de cada día. Está en ti, metida en tu cerebro a base de titulares, imágenes, sonidos, profesionales de la incomunicación que te miran directamente a los ojos de tu parte de reptil. Nada que decir, nada que añadir. Trabaja, consume y muere. Tu vida no vale nada en los mercados financieros. De sabiduría materna, que les den por tanto.

Las mujeres no olvidamos: 1936-2013. Sevilla

Los zapatos de tacón pisaron los adoquines sevillanos con tal rotundidad que hicieron que de debajo de estos se escapara la acústica metálica de otra época. Aquella en la que las balas de los fusiles fascistas perforaron la garganta de un pueblo que venía entonando cantos nuevos donde las mujeres comenzaban a ocupar su legítimo espacio público como constructoras sociales. Con este sonido libre y con el balanceo solemne de las faldas negras a media altura, el pasado 24 de mayo se vio entrar a un pequeño grupo de mujeres a la plaza del Pumarejo como un racimo de campanas llamando a congregarse. Y así sucedió, porque a las seis de la tarde ya se habían concentrado una treintena, todas de luto, con mantillas, rebecas o delantales, en silencio, abrigadas por la voz de una abuela que le cantó un día a Sevilla «la roja».  

Los transeúntes se detenían a mirar, las cortinas de las ventanas se corrían y en el centro de la plaza una mujer daba vida a Isabel Atienza Lucio, quien le hablaba al requeté que la había asesinado en aquel mismo lugar en 1936: «Qué puedes matar más de mí, si no han parado de matarme con cada uno de sus gritos, con los golpes que nos rompen los huesos, con las cabezas que nos rapan a jalones o con las enaguas manchadas de nuestros propios excrementos por el aceite de ricino que nos obligan a beber intentando mostrarnos sucias por haber parido hijos, hermanos, maridos o padres».

Con la representación de los minutos previos al asesinato de Isabel —mujer de 72 años que luego sería desnudada y abandonada en la plaza por no haber revelado el escondite de su hijo, el líder obrero Saturnino Barneto— dio comienzo en Sevilla el homenaje «Las mujeres no olvidamos: 1936-2013», conmemorando el Día Internacional de las Mujeres por la Paz y el Desarme. En él, diversos colectivos feministas quisieron recordar y realzar a todas aquellas que fueron represaliadas durante el golpe militar, la guerra civil y la dictadura franquista. Mujeres que habían cometido el crimen de proponer y vivir un modelo social equitativo y libre, dispuestas a construir un mundo nuevo donde su papel no estuviera limitado al de madres-esposas. Algunas habían sido militantes de organizaciones de izquierdas, agricultoras, carpinteras, ceramistas, etc., y todas cuidadoras de la vida. Esta apuesta por la vida y la renovación se enfrentaba frontalmente a la propuesta fascista basada en el sometimiento y la reproducción de los modelos conservadores.  

En Andalucía, la represión a las mujeres tuvo su máximo exponente en la figura del teniente general Gonzalo Queipo de Llano, quien incitaba a las tropas a reeducar a estas «rojas de dudosa moral» enarbolando el escarnio público o la violación, de las que, según dijo, «no se van a librar por mucho que berreen y pataleen». Esta utilización del cuerpo de la mujer como botín de guerra iba más allá de la práctica militar que busca humillar moralmente al enemigo. Se pretendía también, con ello, golpear las propuestas de igualdad que se fueron fraguando en la II República y que simbolizaban estas mujeres y su ejemplo de vida y resistencia.

Rememorando todo ello, los tacones sonoros de las mujeres sevillanas se encaminaron hacia la basílica de la Macarena. Iban con los brazos entrelazados, con gesto sereno. Por el camino se colocaron placas con los nombres de cuatro de estas mujeres a las que se les arrebató su salud, su profesión o su vida. Así se recordó a Manuela Beltrán Gómez, obrera de la Cartuja, asesinada por bando de guerra dictado por Queipo de Llano; a Ángeles García Palacios, maestra «sumariamente expulsada del magisterio» y acusada por «mostrarse con indiferencia religiosa»; y a las hermanas Ana y Teodora, la una asesinada y la otra muerta en la miseria tras haber tenido que quemar el arpa, su instrumento de trabajo, para calentar la comida que le llevaba a su marido encarcelado.  

Unos meses antes de realizarse este acto de homenaje, el 23 de enero en Gerena comienzan los trabajos de exhumación de la fosa común en la que se encontraban amontonados los cuerpos de diecisiete mujeres del pueblo de Guillena que fueron asesinadas en 1937. Este crimen ocurrió un año después de que las tropas del general Franco hicieran huir a los hombres vinculados a organizaciones de ideología anarquista o comunista. El señalamiento grotesco y la persecución a las mujeres cercanas a estos fue constante. Muestra de ello son estas diecisiete mujeres, dos de ellas embarazadas, que fueron torturadas y violadas previamente, para acabar formando parte de un macabro juego en el que se las hizo correr por el cementerio mientras las iban cazando a balazos una a una. Desde entonces habían permanecido desaparecidas. La apertura de esta fosa las ha devuelto a su historia pudiendo sus propios cuerpos terminar de contar lo sucedido, para descanso, en cierta media, de los familiares que nunca cesaron su búsqueda.

Las paladas de arena que poco a poco fueron descubriendo los huesos también destaparon la indignación de muchas personas que pudieron comparar dolorosamente aquel hueco anónimo con la majestuosidad de la tumba con honores políticos y religiosos que acoge, en la basílica de la Macarena, los restos de Gonzalo Queipo de Llano, responsable en última instancia de esta y de tantas otras ejecuciones. Por eso, el acto con el que las mujeres sevillanas quisieron decir que no olvidaban culminó en la propia basílica. Algunas entraron a depositar sobre la tumba del general una corona fúnebre repleta de alusiones a las represaliadas. Otras, fuera, zapateaban por seguiriya con la necesidad de justicia sobre una reproducción de dicha tumba, dejando mellada cada una de las cifras del año 1936 y cada una de las letras que componen el nombre de Gonzalo Queipo de Llano. Un coro de mujeres amplio despidió el homenaje recordando en su canto que «de las cuatro mujeres la de la cara blanca hermana mía no tiene miedo, no tiene miedo»

Hacer la cama…

«Echo de menos la cama revuelta», Kiko Veneno

«Hacer la cama» ofrece el anticipo de una situación de placer. El placer cotidiano que sientes justo en el momento en que te introduces en ella, toda ordenadita, normalmente para ponerle fin a un día que puede haber estado, o no, lleno de marrones, de alegrías o de momentos simples, unos tras otros.

«Hacer la cama» evita que, justo en el instante en que llegas más o menos perjudicada al lecho, tengas que organizar todos los elementos que la componen: bajera, altera, edredones… Sobre todo en invierno, ¡qué aparatoso es el invierno!

«Hacer la cama» dignifica, al menos en apariencia, el habitáculo donde, de manera solitaria o compartida, transcurren tus horas de descanso, durante las horas que no estás descansando, claro.

Y «hacer la cama» también es una expresión coloquial que significa «engañar a alguien para obtener algún provecho». Curiosa metáfora referida al trasto en el que se duerme.

El primer acto político que alcanzo a recordar fue el hecho de negarme a hacer la cama de mis hermanos mientras ellos jugaban alegremente en las calles.

Muchas camas hechas y deshechas se han sucedido desde entonces.

Después de haberme negado durante años a hacer camas propias y ajenas, no puedo evitar una certeza intranquila sobre  la existencia e insistencia de una serie de individuos que llevan mucho tiempo haciéndose, o haciéndonos, la cama; pero no precisamente para facilitarnos el momento de placentera introducción al catre.  

En este hacer deshaciendo, nos encontramos que después de 56 reformas laborales desde el estatuto de «los trabajadores», cada vez cobramos menos, trabajamos más, cotizamos menos, peligramos más, descansamos menos y nos tragamos más.

Los almohadones han ido acomodándose mientras aumentaban el presupuesto destinado a las unidades antidisturbios, los hombres de azul, las fuerzas del des-orden; mientras veíamos cómo desaparecían los recursos destinados al bienestar de las personas, a la educación, a la salud, a la libertad.

La Ley Mordaza, pretende penalizar los escraches, las pancartas colgadas desde los edificios y las acampadas en la vía pública. Pero ando preocupá, porque en Sevilla van a tener serios problemas a la hora de delimitar exactamente el delito. ¿Habrá de tener cuidado la Macarena, o más bien sus adoradores y adoratrices, a su paso por San Gil? ¿Se considerará un escrache? Desde luego, una multitud clama a la puerta de su casa. ¿Se supondrán pancartas los telajes que cuelgan de los balcones? Y lo que sucede en el Duque en la Madrugá, ¿lo interpretarán como un intento de acampada? ¿Somos todas iguales ante la ley?

Nos han vendido la moto, sí; y el coche, utilitario primero, todoterreno después; y el chalete en la playa; y la tele de plasma. A cambio, nos queda cemento por dehesas, la atmósfera podrida y el agua embotellada.

Y el agua, que cae del cielo, como dijo una sabia mujer. ¿Cómo nos están privatizando el agua? El agua, ¿no debería ser de todas y para todas? ¿Es un negocio o es un derecho?

Se les podría reconocer —si cayéramos en la trampa— que al menos han tenido el detalle de lavar de vez en cuando la ropa de cama, aunque usando suavizante de la marca «Santa Eufemia», que suaviza un poco y oculta (que no elimina) el olor a podrido.

Ponen nombres de instrumentos musicales a las terminaciones desgarrapersonas de las vallas que separan Europa del Sur del otro Sur.

Niegan la censura, cuando la censura existe e insiste.

Se han apropiado de nuestras mentes, de nuestros deseos y de nuestros cuerpos. Pero mi cuerpo es mío, o por lo menos nuestro, pero no de ellos.

En fin, que meticulosamente han ido haciendo la cama, una cama aparentemente mullida, pero llena de migajas —o de cristales, si me apuras— y en la que muchas veces parece que estemos dormidas.

Menos mal que, de la misma manera que estos individuos existen e insisten, otras personas deshacen la cama.

Ahí andan, alborotando las sábanas, quitando las mantas, tirando los edredones al suelo y dándole la vuelta al colchón. Las Corraleras, liberando edificios que estaban sin gentes, para llenarlos de gentes que estaban sin casas. Los Descentrados, que pretenden recuperar espacios públicos, disfrazados de privados. Los Mercaos Sociales, que están sensatizando y facilitando una toma de decisiones más justa, ecológica y social a la hora de adquirir los bienes que nos hacen falta para la más feliz de las subsistencias.

Habrá que ponerse y asumir que quizás no sea tan placentero que otros nos preparen el nido. Que más bien deberemos ser nosotras las que decidamos si sí o si no; cuándo, dónde y de qué manera organizar y gestionar el lugar donde descansen nuestros cuerpos, nuestras mentes y nuestros espíritus.

¡Ah!, hace poco leí un artículo que anunciaba que hacer la cama es malo para la salú. Para que luego digan.

Pestañas cerradas de par en par

Hoy, una mañana aburrida de octubre, he decidido dejar de pestañear. Sí, así, mantener las pestañas abiertas. No es una decisión tomada a priori, es una habilidad que he constatado frente al espejo, delante del cual hacía muecas, como todas las mañanas, esta mañana aburrida de octubre. Lo he visto. Claro, ahora lo veo todo. No pierdo una sola imagen. No se me escapa un solo píxel de mi existencia. Qué digo de mi, de LA existencia. Lo veo todo. Lo percibo todo. Ya no me aburro. Con todas las pestañas abiertas, el mundo me muestra todos sus estímulos. Yo, recibo. Una conferencia en YouTube de Chimamanda Ngozi Adichie titulada El peligro de una sola historia. El manifiesto de la plataforma No somos delito. El set de flickr de la biblioteca pública de Detroit abandonada. Un post de blog donde Manuel Delgado te da consejos para hacer una tesis. La web de Teenagers, una peli que, sí o sí, hay que ver. Un enlace al artículo de El País que tantas respuestas provocó. Una de las respuestas. Un post llamado Microfascismos. Un mapa de relaciones. Mi mail. El twitter. El dropbox, el facebook, el skype, un tumblr de tatuajes antiguos… Ya no parpadeo. Así participo. Para la sequedad, uso colirio. Para el empacho de estímulos y tareas aún no tengo receta. Ni para el proceso de acelere.

Dormir es lo más difícil. Me salto y añoro mi siesta. Pero, a cambio, lo veo todo, estoy en todos los debates, contribuyo con mis comentarios y respuestas, perfecciono mi capacidad de relacionar unos temas con otros, palabras clave, me río con todo, conozco todos los virales. Soy una persona omnipotente, casi. ¿Soy dios? Nah. Ese asunto es taaan siglo XX, nadie habla de eso por aquí. ¿Pero me estoy desviando? Arf. Mantener las pestañas abiertas es muy divertido pero cansa. No pestañear desgasta. Por la tarde-noche de ese mismo día estoy agotada, no me puedo ir de cañas porque no puedo cerrar las pestañas. ¡Anda, rima! De verdad, que no puedo salir, hay muchos temas e imágenes que requieren de mi atención. Mis amigos se preocupan. No solo tengo los ojos rojos sino que la cabeza me está creciendo ostensiblemente por momentos.

Me llevan a ver a Remedios. Remedios es una especie de chamana. Es rubia platino y lleva la máscara muy maquillada. Habla en susurros para poder poner algunas cosas en su sitio. Me receta Elogio del Párpado, una tisana que hay que aplicar justo después de la jornada laboral (¿pero eso sigue existiendo?) y antes de cerrar el ordenador. Yo lo llamo espejo, le digo. Sin él ya no me sé ver. No me reconozco. Y eso no está mal, me contesta. Solo prueba a estar unas horas al día sin mirarte en ESE espejo. Mira a tu alrededor, levanta la cabeza, fíjate en los edificios, en la cara de algunas personas. Pero muchos van  también mirando sus espejos de mano, le digo. Bien. No pasa nada. No juzguemos. No está tan mal. Tú solo concéntrate en tratar de separarte del espejo unas cuantas horas al día. Y tómate la tisana. Te costará, aviso. Te sentirás perdida, aburrida. Probablemente sola. Ni caso. Escucha todo eso, a ver.

Mis ojos están recobrando su color. He podido echarme la siesta. Me fui de cañas, salí sin móvil. Uf. He visto que todas las cúpulas de mi ciudad están resquebrajadas. Mis pies han percibido un incendio subterráneo. Quizá era eso lo que mis pestañas cerradas de par en par no me dejaban percibir. No me extraña. Ahora tengo miedo. No pasa nada. Me restriego los ojos. Me concentro un poco en, simplemente y por ejemplo, hacer la digestión. Sigo caminando.  

La que esté libre de pecado…

Me han pedido que escriba sobre las beatas. ¡Qué raro es todo esto!, me digo. Y yo, que debo tener un toquecito de Asperger y siempre voy por lo literal, me pongo a preguntarme sobre dónde está la trampa.

beatas

¿Querrán que hable sobre esas mujeres libres de la Edad Media, que fueron quemadas por la Inquisición por una vida díscola apartada de sus funciones mujeriles? ¿Tendrá que ver todo esto con aquellas que sin querer ser monjas se organizaban en comunidades sororarias en las que se dedicaban al estudio, a la autogestión y solo tenían que responder ante ellas mismas? Miren, yo es que soy más de Hildegarda, de la Tere, la Juanita y todas las mujeres a las que les gustaba más chupar huesos de santo que entretenerse meando pilas. Y es que mientras te subes la falda y te bajas las bragas, el santo se te ha ido al cielo y ha vuelto con un pan y un par de peces bajo el brazo.  

Leo con detenimiento un interesante artículo sobre beguinatos medievales: colegios para pobres, hospitales, huertos comunitarios, escritura y filosofía… y descubro absorta en mi fascinación y envidia antañesca, que a las beguinas en un cierto momento, se las pasa a denominar beatas. Con este vocablo se señalaba su condición de bienaventuradas o felices. Y he aquí que como rata que soy, me acabo comiendo el queso. ¡Encontré la trampa! Estos lo que quieren (así en bajito lo digo) es que hable de las del «cogollito» del barrio Salamanca, Porvenir o los Remedios, de las que llevan faldas pastel a los mercadillos solidarios, murmuran al son de «pero oye, que no voy a ser yo la que diga» en el brunch de los domingos y recuerdan aun el día en que optaron por el culo antes del matrimonio, para guardar su honra ante Dios y por el Papa. Y entre imaginarios colectivos y prejuicios propios me doy cuenta de que ya ni se me vienen a la cabeza los carteles de la Sección Femenina, ni los siete hijos de Pitita, sino las portadas de los periódicos nacionales repletos de coronas y neofascistas con laca. Estas son las beatas modernas, las bienaventuradas y felices con el dinero de muchos y la vergüenza de todos, las que «acompañan» a los héroes firmando con tinta invisible, las que administran en la sombra y reforman casas durante el día. Esas que ya no se acuerdan de las antiguas, de aquellas que escribían cartas de denuncia a los papados y poemas calientes en el claustro en vez de «skipear» con Soto del Real. Se olvidan de las autogestionadas, empoderadas, endemoniadas y libres que pusieron nombre al malestar que hoy, las ha colocado en sus tribunas.

Así que vuelvo a pensar y me digo, ¡qué mamonas! Con lo feliz que estaba yo con mis monjitas, y sus huertos comunitarios, sus casas de acogida y sus escuelas para niñas y vengo a encabronarme pensando en esto del género y el poder, viendo pasar por mi mente las «carusas» recién empolvadas con natural sun skin Nº6 de MAC (Oh-My-God!) de las infantas, las Pantojas, las de Alba, las Mato y las Botellas, todas ellas, tuiteadas y retuiteadas hasta el fin.

Y oye, que no voy a ser yo la que diga, pero todas estas señoras, amigas de sus amigos —y de las «amigas» de sus amigos—, esposísimas de sus maridos, testaferras, pajeras —¡uy!, disculpen: «mujeres de paja»—, portavozas sin voz ni voto… Todas estas mujeres, insisto, están hoy, tranquilas en sus porches de la Moraleja observando a sus hijos crecer, mientras los visten; disfrutando de una relaxing cup of… Esa era fácil, ¿eh?… cup of tea, entregadas al arte de averiguar la fórmula por la cual, los años de democracia son inversamente proporcionales a nuestros derechos.

Mi conclusión es sencilla y tiene algo de no sé qué jipiesco que me viene de los noventa, (sí jóvenes y medios de comunicación, antes del 15M ya existían las asambleas): si tengo que elegir me quedo con las librepensadoras viejunas antes que con las mujeres libres del postacherismo, creando alternativas y generando micropoderes en colectivo y oye, si al final cambian el Código Civil por hogueras medievales, ¡que me quemen!, les digo; que yo podré descansar en paz, porque al menos, habré tirado ya, todas las piedras que merecen.

Cooperativas Integrales 2:

autogestión en todos los ámbitos de la vida

cooperativa integral esquema

Sistema público cooperativo integral (Continuación)

El objetivo de esta gran red de autosuficiencia es el de cubrir las necesidades básicas de todas las personas que la forman, mediante la acción colectiva y el arte de la autogestión. Algunas de estas necesidades básicas serían la alimentación, la educación y la cultura popular, la salud, la vivienda, el transporte y la energía para el transporte, la luz y el calor, por citar las más relevantes (1).

«Es nuestra labor recuperar lo público, entendido lo público como bien colectivo, no estatal ni privado»

Esto significa por un lado promover la colectivización de bienes, terrenos, viviendas, y por otro, recuperar la salud y la educación pública, como servicio autogestionado al margen del monopolio doctrinario establecido por el Estado y el capital. (2)

Desde este enfoque de servicio público se están desarrollando herramientas como la renta básica cooperativa o la bolsa de trabajo.

La renta básica cooperativa es el proyecto de generar recursos comunes (monetarios o no) para garantizar las necesidades básicas de las personas que forman parte de una comunidad; dotación de recursos que no puede ser acumulada, ya que su objetivo es cubrir ese bienestar mínimo.

La bolsa de trabajo cooperativa es otra herramienta para que las personas con necesidad de recursos puedan interaccionar con aquellas personas o iniciativas que los puedan ofrecer. La relación entre ofertante y demandante deberá ser totalmente horizontal y sin intermediarios privados, siendo la remuneración tanto monetaria como no monetaria.

En línea con el enfoque del apoyo mutuo (3), se desarrollan también acciones de trabajo comunitario autoorganizado y desinteresado al servicio de una comunidad o colectivo. Su arraigo es notable en Euskal Herria donde se conoce como auzolan, auzalan o vereda. También se la conoce por tornallom en Valencia y por sextaferia en Asturias, entre otros.

¿Cómo iniciar el proceso de constitución de una cooperativa integral?

Este tipo de procesos complejos no tienen desafortunadamente una fórmula mágica cuyo seguimiento a pies juntillas nos asegure el éxito, pero aun así nos aventuramos a esbozar un simple itinerario orientativo.

Lo primero de todo es generar una pequeña masa crítica (20-30 personas) que tenga interés por construir una cooperativa integral, y que de este interés nazca un mínimo de afinidad y de confianza. A partir de aquí, una vez compartido el objetivo, se prepara la convocatoria para una asamblea abierta, contactando con colectivos afines y difundiendo masivamente el encuentro.

Las asambleas iniciales serán espacios para poner las primeras bases y principios compartidos, mientras se trabaja en el mapeo de recursos para ir tejiendo esa necesaria red de iniciativas y proyectos. En paralelo se comienzan a crear comisiones desde donde avanzar en el desarrollo de la cooperativa integral, por ejemplo: gestión económica y jurídica, acogida, coordinación (y extensión), comunicación, moneda social (e intercambios), etc.

Por otro lado, situamos a los grupos temáticos (vivienda, salud, educación, alimentación, energía, etc.), que se van generando según el interés y la disponibilidad para desarrollar el modelo público cooperativista en cada ámbito, además de los recursos que pueda aportar la cooperativa integral para ello.

A partir de aquí, partiendo de la línea de trabajo iniciada, cada grupo o comisión desarrolla su propia dinámica y sus propias asambleas, siendo las jornadas asamblearias el espacio de coordinación general donde se definen las estrategias comunes.

¿Qué pasa en Andalucía?

En Febrero de 2012 se llevaron a cabo unas jornadas en torno a las cooperativas integrales de la mano de Enric Duran que, organizadas por la Sociedad Obrera Apoyo Mutuo, tuvieron lugar en el CSOA la Huelga y en Tramallol. Aquellas jornadas fueron el primer impulso para intentar replicar en Andalucía el modelo desarrollado en Cataluña.

Se trató la constitución de una CIA (Cooperativa Integral Andaluza). La intención era dinamizar ese grupo promotor o masa crítica que facilitase el proyecto común y la expansión de la red por toda Andalucía. El debate se originó en torno a la necesidad de constituir cooperativas formales o de la acción social al margen de ningún formalismo, como es el caso del colectivo afín de Málaga. Desde entonces, la CIA es un proyecto a largo plazo que se está gestando principalmente entre Granada y Almería, donde ya trabajan las cooperativas integrales correspondientes. Almería es la única constituida legalmente y está en un proceso de experimentación de formas de organización y economías sociales que incluyen la moneda social La Pita. La actividad principal en la Cooperativa Integral Cabo de Gata, en estos momentos, es facilitar una mayor soberanía alimentaria mediante grupos de consumo que localizan productores ecológicos y/o artesanales, de proximidad y con quienes se establecen relaciones de confianza, con grupos de consumidores/as que se comprometen a hacer la compra en este grupo, aportan una cuota mínima para mantener el servicio de reparto y se benefician de una mejor alimentación que crea riqueza en el entorno y mejora las condiciones de trabajo de las personas productoras más cercanas. En Granada, la actividad de la cooperativa integral se inició en torno al mercado de productos ecológicos que ha venido siendo un punto de encuentro entre las personas que han ido adquiriendo un compromiso con la cooperativa y formándose para facilitar los trabajos necesarios. También tienen la moneda social El Chavico y, después de un año y medio de trabajo, ya cuentan con tres mercados semanales.

+ info

http://cooperativaintegralcabodegata.wordpress.com/
http://ci-granaina.org/

¿Y en Sevilla?

Por lo que respecta al núcleo local de Sevilla capital, a raíz también de las jornadas de febrero de 2012, se continuó trabajando durante un tiempo para ver cómo se podría adaptar el modelo a la realidad de esta ciudad. Tras un mapeo de realidades existentes, algunas de las personas que integraron el grupo motor del núcleo local llegamos a la conclusión de que no existía un tejido cooperativo previo lo suficientemente desarrollado como para empezar a constituir una cooperativa integral. Por tanto, había que dar un paso atrás y comenzar a generar ese tejido político y cooperativista que, si bien existía, no alcanzaba a estabilizarse y desarrollarse hasta el grado de favorecer la creación de una cooperativa integral.

Desde entonces, se puede observar cómo intentan consolidarse distintas iniciativas concretas. Por citar algunos ejemplos: los grupos de consumo, la Red de Producción y Consumo, las centrales de abasto como los Mercaos Sociales de Casa Cornelio y La Rendija, la moneda social del Pumarejo y el Mercapuma. Experiencias que van construyendo el sustrato necesario para que podamos empezar a plantearnos retomar el proceso y desarrollar modelos que, como las cooperativas integrales, vayan experimentando en la autoorganización y abriendo el camino a una vida sin capitalismo y sin Estado.

(1)   A. Max-Neef, Manfred: Desarrollo a Escala Humana (1993). Editorial Icaria. Disponible en: http://www.max-neef.cl/descargas/Max_Neef-Desarrollo_a_escala_humana.pdf

(2)   Illich, Ivan: La sociedad desescolarizada (1971). Editorial Brulot. Disponible en: http://www.mundolibertario.org/archivos/documentos/IvnIllich_lasociedaddesescolarizada.pdf

(3)    Kropotkin, Piotr: El Apoyo Mutuo (1902). Disponible en: http://www.kclibertaria.comyr.com/lpdf/l028.pdf

Cooperativas Integrales 1:

autogestión en todos los ámbitos de la vida

En estos días que nos toca vivir, en los que las perspectivas de presente y futuro que se nos ofrecen en los diversos ámbitos de la vida son tan «esperanzadoras» y «motivantes», donde la educación y la sanidad «públicas» están en peligro de extinción, el empleo es inalcanzable incluso en condiciones laborales propias de siglos pasados y la vivienda se considera un bien de lujo, las Cooperativas Integrales (CI) son una de las muchas propuestas de resistencia que están surgiendo ante todas estas formas de agresión que como sociedad padecemos dentro del sistema de dominación capitalista en el que vivimos. Son, por tanto, una herramienta para construir contrapoder desde la base, partiendo de la autogestión, la autoorganización y la democracia directa.

«Queridas clases política, empresarial y financiera, gracias por el esfuerzo que han realizado gestionando nuestras vidas, pero habiendo manifestado serias dificultades para cubrir las necesidades básicas de la inmensa mayoría de la ciudadanía, hemos decidido prescindir de sus servicios»

Objetivo: sustituir al Estado desde la desobediencia y la autogestión, para reconstruir la sociedad desde abajo recuperando las relaciones afectivas, de proximidad y basadas en la confianza.

La primera referencia sobre las cooperativas integrales apareció en la página 14 de la publicación PODEMOS que se distribuyó de forma masiva el 17 de marzo del 2009. En estos últimos años se ha producido un intenso desarrollo del modelo y su difusión, a través de la primera iniciativa de este tipo que comenzó a gestarse a partir de mayo del 2010: la Cooperativa Integral Catalana. A partir de este ejemplo práctico de autoorganización, en la actualidad ya son diversas las iniciativas en marcha, principalmente en la península ibérica, pero también fuera de ella.

La clave está en utilizar las cooperativas como herramientas colectivas, reduciendo al máximo su gestión y la inversión de tiempo en el tortuoso proceso burocrático.

¿Qué es una Cooperativa Integral?
Se trata de una forma jurídica aceptada por la Ley de Cooperativas del estado español (capítulo XI, sección I de las Cooperativas Integrales, artículo 105), de manera que permite construir relaciones económicas autogestionadas de una forma totalmente legal, aunque también, en muchos casos, sean proyectos vinculados a la economía informal. Por tanto, se benefician de las ventajas fiscales, jurídicas y laborales del modelo de cooperativismo.

¿Cuáles son sus principios?
Los principios básicos son los acuerdos mínimos que deberán asumir todos aquellos procesos que interaccionen en el marco de la cooperativa integral, como herramienta para generar redes de autosuficiencia, afinidad, apoyo mutuo e igualdad, partiendo de la autogestión y la asamblea. Es así mismo fundamental el respeto a la autonomía y el fortalecimiento de esta mediante la solidaridad, eliminando la burocracia y fomentando la confianza y el libre albedrío.

Formas de participar
Cualquier persona individual o jurídica puede formar parte de la Cooperativa Integral, siguiendo los criterios decididos asambleariamente. Se acepta utilizar el euro para facilitar intercambios de bienes y servicios que se produzcan fuera de la CI pero permitiendo, a la vez, el uso de otras monedas alternativas entre las personas de la intracooperativa. Se potencia una gestión económica que supone una alternativa anticapitalista radical, que supera los proyectos de supervivencia que se venían realizando hasta ahora, que no solucionaban todas las necesidades básicas.

La participación debe ser totalmente abierta (principio fundamental de la asamblea) y libre (al margen de ser asociad@ o no). Se aconseja encarecidamente practicar el consenso en los procesos de toma de decisiones, para asegurar el respeto a la diversidad de opiniones, la cohesión del grupo y el desarrollo óptimo del proceso.

Organización territorial

El modelo de organización por el que se ha apostado sería el de red descentralizada, siendo esta una estructura de autoprotección y supervivencia muy eficaz. Si alguno de los nodos es agredido desde el exterior o se corrompe desde el interior, la red mantendrá su robustez gracias a las interconexiones multirrecíprocas existentes entre los nodos que participan en ella.

Esta red se compone de diferentes espacios o niveles de autoorganización según el territorio que abarcan. Los proyectos autónomos, los de menor escala, son iniciativas que realizan una actividad concreta y que se basan en la confianza mutua de todos sus integrantes. Englobaríamos aquí los proyectos de vida comunitaria (rurales o no), iniciativas productivas y proyectos no productivos (de educación libre o salud autogestionada, por ejemplo), además de las iniciativas individuales autónomas.

Los núcleos de autogestión local o cooperativas integrales locales son espacios de interacción basados en la proximidad, donde iniciativas colectivas y proyectos autónomos interactúan a un nivel alto de confianza. La referencia territorial sería un barrio de una ciudad, un pueblo medio, un conjunto de pequeños pueblos próximos entre sí, etc. Las redes de autogestión biorregional (las llamadas ecoxarxes en Catalunya) son el espacio biorregional o comarcal (un valle, por ejemplo) donde interaccionan los elementos anteriormente mencionados, en igualdad de condiciones. A este nivel se gesta una economía de proximidad basada en relaciones de confianza, fomentando el uso de monedas libres o sociales.

Por último, la cooperativa integral es un marco de referencia y coordinación desde donde se generan medios colaborativos y colectivos que cualquiera de los procesos anteriormente mencionados pueden escoger y utilizar: desde herramientas legales, hasta herramientas telemáticas o informáticas, y especialmente formas y planes de acción para profundizar en la autogestión y autoorganización.

Continuará…

Basado en el artículo de ¡Rebelaos! y en conversaciones con personas involucradas en estos procesos en Andalucía

La reforma eléctrica en un modelo energético insostenible

¿Saben ustedes que, en cifras redondas, el precio de la electricidad de su vivienda (impuestos excluidos) aumentó un 70 % entre 2006 y 2011, mientras que en el área euro el aumento fue solo de un 13 %? (1) Compárenlo con la inflación acumulada en el mismo periodo: un 12 %. A esa subida hay que incrementar otro 10 % en los últimos 2 años, por lo que vamos camino de duplicar los precios en una década.

El pasado agosto se reestructuraron otra vez las tarifas de acceso. La parte fija o término de potencia de su factura subió un 77 %, mientras la variable o término de energía de acceso  bajó un 23 %. A modo de ejemplo, he hecho un pequeño cálculo con la factura de mi hijo: con una potencia contratada de 4,6 kW y 2600 kWh de consumo anual, a mi hijo le supone un 5,6 % de incremento en su factura.  

Tenemos una de las tarifas domésticas más caras de Europa (1) y, sin embargo, el gobierno tiene en las Cortes un proyecto de ley de reforma del sector eléctrico cuyo objetivo principal es eliminar el déficit de tarifa (la diferencia entre los costes «reconocidos» a las empresas del sector y los realmente ingresados por la facturación de las tarifas de acceso), esto es, unos 4500 millones de euros anuales, que acumulados a los de años anteriores, amenazan con acercarse al importe del rescate bancario (30 000 millones de euros).

Este déficit tarifario no está incluido actualmente en las cifras oficiales del déficit público y la UE amenaza con obligar a introducirlo si no se toman medidas radicales. Y, a estas alturas, ya saben ustedes a lo que los tecnócratas europeos llaman medidas radicales.  

En cifras del gobierno, de estos 4500 millones, 2700 los asumirá el sector, la mitad las empresas tradicionales y la otra mitad las renovables. Otros 900 millones correrán a cargo del presupuesto público y, el resto (900 millones), los pagaremos los consumidores a través de la subida de las tarifas de acceso de agosto (¡ellos estiman en un 3,2 % lo que para mi hijo ha sido un 5,6 %!), además de otros recortes.  

Como siempre ocurre en estas ocasiones, esta reforma del sector eléctrico no es más que otra chapucera y oscura negociación entre la administración y los lobbys implicados, donde siempre gana el lobby que más recursos «técnicos» puede colocar para convencer a todos los niveles de la administración de la bondad de sus posiciones. Aquí, las eléctricas clásicas son unas verdaderas maestras. Y, claro, siempre pierde la ciudadanía. No pierden, sin embargo, los consumidores grandes organizados en otros grupos de presión, que ya están obteniendo mejoras a base de, por ejemplo, eximirlos del pago del impuesto eléctrico.

Así, buena parte de los recortes a las eléctricas tradicionales (1350 millones de euros anuales) serán contrarrestados por la subida de los precios de la energía que estas colocarán en el mercado. Subida que pagaremos los consumidores, tanto vía los presupuestos del Estado (900 millones de euros anuales) como con la subida de las tarifas de acceso (otros 900 millones de euros anuales).  

El resto (1350 millones de euros anuales) le corresponde al otro agente —el sector de las renovables— que lo tiene más crudo ya que le eliminan las primas que le habían garantizado, tiene que vender a precios de mercado y le retribuyen adicionalmente un beneficio estándar sobre la inversión realizada que, sumado a los nuevos impuestos a la generación, le puede suponer la quiebra en muchas instalaciones.  

Y se preguntarán, ¿cómo se ha podido llegar aquí? Esta situación no es más que la lógica consecuencia de la privatización de las empresas eléctricas iniciada por Felipe González y culminada por José María Aznar, unida a la posterior desregularización del mercado eléctrico, la llamada liberalización del sector.

Y es que, al pasar de un sistema regulado basado en costes estándares y retribuciones bajas al capital (el Marco Legal Estable de los años 80 y 90) a este gran invento del neoliberalismo llamado liberalización, llegó al sector otra forma de hacer las cosas.  En vez de centrarse en mejorar e innovar para bajar los costes (con precios de venta regulados), se asumen gran parte de estos y se suben los precios (ahora en libre mercado), una política mucho más rápida y eficaz para generar el lucro que exigen los nuevos dueños: fondos de pensiones americanos, hedge funds, etc.  

A la vez, cambiaron los gestores, ya no valían tecnócratas internos, hacían falta tiburones financieros, tal Wall Street. Y había que crecer, comprando y concentrando empresas en unas pocas, convirtiéndolas en verdaderas transnacionales con capacidad de montar cárteles y lobbys bien dotados y profesionalizados, a semejanza de los que ya existían tiempo atrás en otros muchos sectores de la economía.  

Y en esas estamos hoy. La única diferencia actual es que ya se ha hecho evidente que los recursos energéticos básicos están en declive (el 80 % de la energía que utilizamos son combustibles fósiles) y que no hay futuro en este sistema de crecimiento continuo del consumo energético (este y el PIB son proporcionales), ya que las energías renovables no dan ni para un tercio del consumo de energía primaria actual.  

A esto habría que añadir que este modelo basado en quemar combustibles fósiles es responsable del 80 % del cambio climático, el cual se acerca a un punto de no retorno según el último informe del IPCC (2). Salvo que los gobiernos tomen medidas drásticas, si se continúa como hasta ahora, se producirá una subida del nivel del mar de 82 centímetros y de la temperatura media de 4,8 ºC en este siglo. Eso de media mundial, porque en Sevilla, por ejemplo, la subida de la temperatura media será de 6 ºC. ¿Se imaginan pasando julio y agosto con máximas de 50 ºC?

Pues bien, cuando más evidente es la necesidad de fomentar el ahorro y la eficiencia energética, se hace ese cambio estructural de las tarifas de acceso del que les hablé al comienzo: tendencia a la tarifa plana, fomento del consumo irresponsable. Y esto en un país que tiene una de las mayores intensidades energéticas (3) de Europa. Eso sí, esto implica una mayor utilización de las plantas de generación, que están infrautilizadas. Las eléctricas tradicionales han invertido en la última década en plantas de ciclo combinado hasta duplicar hoy la potencia instalada necesaria en el Estado.  

¿Y qué pasó con las renovables? Se está cavando su tumba. Se está preparando otra ley para regular la autoproducción y el consumo de los particulares y las empresas. Esta ley obliga al registro oficial de las instalaciones de producción de electricidad y nos impone el pago de un peaje a las empresas eléctricas por la energía que autoproducimos y autoconsumimos; y cuando nos sobre, ¡estamos obligados a regalarle la energía al sector eléctrico!


Esta barbaridad hace que, pese a que el precio de los paneles fotovoltaicos se haya dividido por 6, ya no sea más barato producirse la electricidad que comprarla. De esta manera se evita que hasta un 20 % del consumo del país pudiese estar en manos de pequeños consumidores. En resumen, la reforma eléctrica del gobierno no responde más que a intereses a corto plazo de los lobbys empresariales, carga las tintas sobre los consumidores y desprecia la escasez de los combustibles fósiles y el cambio climático que su quema produce.    

(1)    Fuente “Eurostat”: http://goo.gl/twvqpU
(2)    Grupo Intergubernamental del Cambio Climático de Naciones Unidas
(3)    Cantidad de energía utilizada para producir un bien  

Las asambleas de base y la lucha por la vivienda digna en Sevilla

Desde 2011, en Sevilla se ha desarrollado una particular red de asambleas de barrio, en gran medida gracias al revulsivo que supuso el 15M, aunque también gracias a la herencia de trabajos y proyectos que datan de un periodo anterior. Aunque desde aquellas fechas algunas asambleas hayan desaparecido y otras hayan visto frustrados sus proyectos, hay que remontarse mucho tiempo atrás para ver tanta gente, tan diversa y de barrios tan diferentes, coordinados con objetivos de transformación social.

La mayor expresión práctica de esta red de asambleas ha sido una destacable labor en el ámbito del problema de la vivienda. En un contexto de desempleo masivo, pauperización y desahucios, esta red ha resultado decisiva en la organización de las principales víctimas de la crisis. La expresión más conocida de este entramado han sido las ocupaciones masivas y populares, autodenominadas «corralas», que se han desarrollado en el último año y medio en la ciudad y que se han podido extender más allá de sus límites.

Aterrizando en los barrios  

Tras las masivas manifestaciones y las acampadas del 15M, el movimiento de allí surgido planteaba en principio reivindicaciones globales en torno a la mejora de la democracia y críticas a la clase política. No obstante, enlazando con la crítica al sistema de democracia representativa, el movimiento encontró en el vecindario el espacio natural de militancia, descentralizándose en pequeñas asambleas. En estas, organizaciones previas y discursos de los movimientos sociales sevillanos se encontraron con una nueva generación de activistas. Asimismo, el aterrizaje en los barrios populares hizo que las grandes reivindicaciones políticas se enfrentaran con las problemáticas locales y concretas, presentándose con mayor urgencia el tema del paro y la vivienda.  

Hasta el momento, la intervención en la problemática del desempleo se ha limitado a algunas asambleas y no ha tenido toda la repercusión que fuera deseable. No obstante, el trabajo en el ámbito de la vivienda ha dado resultados muy palpables. Desde 2011, el movimiento a nivel del estado español, aliado con la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, se volcó en la lucha contra los desahucios. Sevilla no fue una excepción en ese sentido, y fueron varios los desahucios frenados aquel verano. Aquí, la estructura de asambleas de barrio sirvió, desde un principio, para contactar con los amenazados por el desalojo y organizar la resistencia al mismo. Las acciones de este tipo se encontraban y se encuentran fuertemente legitimadas, y muchas de ellas fueron seguidas masivamente por los vecinos, dando una muestra de la potencialidad de la solidaridad popular.  

Despegando con la Intercomisión de Vivienda  

Una de las estructuras informales más significativas que se crearon en el contexto del 15M sevillano fue la Intercomisión de Vivienda. Aquí se encontraron gentes de las distintas asambleas de barrio con activistas y organizaciones por el derecho a la vivienda que trabajaban en la ciudad desde hacía mucho tiempo.

Tras unos comienzos en los que la urgencia de parar los desahucios no permitía ver la importancia de mejorar la organización y las herramientas disponibles, en 2012 se dio un gran salto adelante con la conformación de una red de Puntos de Información de Vivienda y Encuentro (PIVEs), apoyados en las asambleas de barrio. En cada una de estas oficinas, un abogado y uno o varios activistas asesoran a las familias. Hipotecados bajo amenaza de desahucio, inquilinos que no podían pagar sus alquileres o personas que habían perdido su hogar y se encontraban prácticamente en la calle, pasan por allí.  

Desde que empezaron a funcionar, el mayor mérito de estos espacios no ha sido proporcionar una buena información legal, que también ha estado presente, sino el propiciar que los afectados se organizaran en grupos en los que encontrar apoyo y luchar por una causa común. Desde estos grupos se ha proporcionado apoyo moral, se ha presionado para conseguir la dación en pago de viviendas y se han realizado campañas para cambiar las leyes injustas. De uno de estos grupos surgió la Plataforma de Afectados por la Hipoteca de Sevilla en 2012 y de otro, ese mismo año, surgió la primera ocupación colectiva y pública del movimiento.  

En mayo de 2012, apoyadas principalmente por la asamblea del 15M del distrito Macarena, 38 familias ocuparon 4 edificios deshabitados, propiedad de una entidad bancaria, al que denominaron «Corrala La Utopía». El ejemplo se extendió rápidamente y el 5 de junio otras 5 familias ocuparon la «Corrala Conde Quintana». En los meses siguientes se abrieron cuatro corralas más en el municipio de Sevilla y otras cuatro en el área metropolitana, alojando a un total de 145 familias, a las que se suman múltiples ocupaciones individuales y no publicitadas que se apoyan en la estructura de PIVEs y de asambleas de barrio del 15M. Posteriormente, el modelo se expandiría a otras ciudades andaluzas, con hasta cuatro ocupaciones masivas en Málaga o con la ocupación de una barriada por 164 familias en Huelva. Muchas de estas corralas se encuentran hoy en situación precaria, sin luz y sin agua, otras han sido desalojadas y otras buscan la forma de regularizarse, bien negociando con la propiedad, bien buscando la intermediación de la Junta de Andalucía.  

Volando hacia el futuro  

En dos años, el movimiento por la vivienda de Sevilla, fundamentado en las asambleas de barrio, se ha convertido en un importante referente y ha acumulado una experiencia de gran interés. Ha conseguido conformar una estructura estable, a partir de la cual se conecta con la población más castigada por la crisis y que, en el mejor de los casos, permite que una parte de la misma se organice. Además, las acciones llevadas a cabo cuestionan la legitimidad de un sistema que protege la propiedad antes que a las personas y sitúa el debate en la raíz del problema. No obstante, es mucho el camino que queda por recorrer.  

El movimiento ha cometido errores y ha de aprender de ellos. Muchas veces se ha actuado con precipitación y pocas veces se ha pensado en estrategias a medio y largo plazo. Al mismo tiempo, el potencial es grande y los logros conseguidos hasta el momento no son pocos. El tiempo dirá si las asambleas de barrio y las corralas son flor de un día o, por el contrario, se convierten en un referente político de la ciudad con influencia social real.

Cuando la realidad desborda los tiempos

Cuando la realidad desborda los tiempos administrativos y las buenas intenciones, los movimientos sociales van por delante de los gobernantes, de sus leyes, sus decretos, incluso por delante de sus discursos. Se organizan creando redes solidarias, autorganizándose y proponiendo soluciones colectivas y reales a un conflicto social como es el de la Vivienda, que no nace con esta última crisis.  

Se viene reivindicando, desde hace más de una década, que el Derecho a la Vivienda debe garantizarse a todas las personas afectadas bajo cualquier circunstancia, pero faltan los mecanismos de diálogo necesarios para una participación efectiva de la sociedad civil organizada en la definición de las políticas públicas que lo hagan real.  

Frente a la solicitud de Declaración del Estado de Emergencia Habitacional, realizada por el Movimiento Andaluz por la Vivienda en marzo de este año, y que supondría la posibilidad de adoptar medidas extraordinarias para solucionar la problemática de la vivienda en todas sus facetas y aspectos, la Consejería plantea semanas después el denominado «Decreto Andaluz», donde se reconoce la función social de la Vivienda, la existencia de gran cantidad de viviendas vacías y el alquiler social como mecanismo de resolución. Sin embargo, este mecanismo solo se podría activar en el caso de familias que se encuentren inmersas en un proceso de ejecución hipotecaria y que reúnan ciertos requisitos. De este modo, la Administración continúa obviando otras muchas circunstancias como la dificultad generalizada de acceso a la vivienda, el hacinamiento, la precariedad de personas que sobreviven con los suministros de luz y agua cortados, o que habitan en infraviviendas y en edificios necesitados de obras de rehabilitación.  

 

 

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Viviendo la vivienda en Andalucía.

Más allá de la hipoteca

El Movimiento Andaluz por la Vivienda se caracteriza desde sus orígenes por reivindicar soluciones al problema de la vivienda que vayan más allá de las circunscritas al ámbito de las hipotecas. Entiende, en este sentido, que las iniciativas institucionales han sido hasta ahora limitadas e insuficientes.  

En Huelva, Almería, Sevilla, Granada, Cádiz o Málaga, como en el resto de las ciudades del estado español, ha habido y hay un problema de acceso a la vivienda. Este problema, que recorre nuestro territorio desde hace mucho tiempo, se ha visto agravado en los últimos años por la crisis económico-financiera que nos envuelve como consecuencia directa del boom inmobiliario anterior. En este sentido, tanto los poderes públicos como los partidos políticos, los movimientos sociales y los colectivos en defensa de los derechos humanos aportan ideas e iniciativas para resolver esta situación desoladora.

 Por un lado, los poderes públicos y los partidos políticos promueven leyes y hacen propuestas parlamentarias desde sus interpretaciones de lo que es mejor para nuestra sociedad. En este último año, tanto el gobierno central como el autonómico han aprobado un conjunto de leyes  entre las que encontramos el Decreto-Ley 6/2013, de 9 de abril, de medidas para asegurar el cumplimiento de la Función Social de la Vivienda de la Junta de Andalucía, o Ley 1/2013 de medidas para reforzar la protección a los deudores hipotecarios, reestructuración de deuda y alquiler social del Gobierno Central. Ambas leyes, a pesar de manifestar en sus exposiciones de motivos objetivos diametralmente opuestos, coinciden en referirse tan solo a la intervención en casos de desahucios por hipoteca, con personas en situaciones muy concretas de exclusión social y ninguna establece un carácter retroactivo, dejando fuera a las miles de personas desahuciadas con anterioridad al año 2013 o con problemáticas diferentes a las del sector referido. También las oficinas de asesoramiento de la Junta de Andalucía ofrecen intermediación personal a los afectados, convirtiéndolo nuevamente en un problema individual y no social y colectivo.  

En la misma línea, tanto la Ley 4/2013, de 4 de junio, de medidas de flexibilización y fomento del mercado del alquiler de viviendas, que ha modificado sustancialmente la anterior Ley de Arrendamientos Urbanos y que se aprobó sin prácticamente ningún debate social, como la Ley 8/2013, de 26 de junio, de rehabilitación, regeneración y renovación urbanas, vienen a reforzar los mecanismos legales por los cuales se protege el derecho de los inversores inmobiliarios, poniendo el valor de cambio por encima del valor de uso, la vivienda como negocio sobre a la vivienda como derecho, como expresan de forma explícita las introducciones a ambas leyes.  

Mientras, los movimientos sociales, más conectados a la realidad cotidiana de la población, generan procesos de autoorganización de la ciudadanía que permiten realizar aportes y poner en marcha iniciativas desde una perspectiva colectiva. Salen a la calle para exigir a los poderes públicos que se escuchen sus propuestas, y para que se pongan en práctica las medidas necesarias para acabar con esta lamentable situación.

Durante estos últimos dos años, los colectivos que conforman el Movimiento Andaluz por la Vivienda, han acompañado a muchas familias en situaciones muy duras. Han apoyado, y en ocasiones incluso se ha paralizado, el desalojo forzoso por la policía después de no poder afrontar el pago de sus hipotecas o alquileres. También han estado con las familias que, viéndose en la calle por muy diversos motivos, han decidido realizar realojos colectivos en algunas de las miles de viviendas vacías propiedad de inmobiliarias y entidades bancarias que hay en nuestra Comunidad. Se ha promovido la ILP (Iniciativa Legislativa Popular) presentada por la PAH para legislar la dación en pago retroactiva, la paralización de los desahucios y la posibilidad del alquiler social, se han organizado puntos de asesoramiento en los que se atiende a personas con cualquier tipo de problema de vivienda y se están llevando adelante negociaciones colectivas con entidades bancarias para la re-negociación de hipotecas.

El pasado mes de marzo, tras valorar la situación como dramática, el Movimiento Andaluz por la Vivienda pide a la Consejería de Fomento y Vivienda de la Junta de Andalucía que declare el Estado de Emergencia Habitacional en esta Comunidad. Su ejemplo ha sido seguido posteriormente tanto por colectivos madrileños como catalanes. En reuniones posteriores, según fuentes del movimiento, la Consejería se negaría a llevar adelante esta petición, y respondería aprobando en las siguientes semanas el ya mencionado «decreto andaluz por la vivienda».

Pero a pesar de este intento, nada incompatible con la resolución del problema existente, la institución parece no encontrar un lugar común desde el que poder trabajar con la ciudadanía organizada para resolver el grave problema de las personas sin vivienda.

En relación a la tramitación parlamentaria de este Decreto-Ley, el Movimiento Andaluz por el Derecho a la Vivienda ha denunciado a través de un comunicado, que «es necesario legislar escuchando al tejido asociativo que defiende el derecho a la vivienda», y continúan: «Nos resulta incomprensible que solo se cursara invitación para comparecer a dos colectivos integrantes del Movimiento Andaluz por el Derecho a la Vivienda, que, además, tuvieron conocimiento con apenas diez días de antelación, con escaso tiempo para preparar su intervención y mucho menos para intentar reflejar en ella el sentir de todos los colectivos que defienden en Andalucía el derecho a una vivienda digna».  

Desde el mes de julio, el Decreto Andaluz se encuentra paralizado por el Tribunal Constitucional a petición del Gobierno del PP, después de haber conseguido, en sus 3 meses de vigencia, paralizar doce desahucios e iniciar la expropiación de 18 viviendas. Por su lado, el PSOE desoye las condiciones de la PAH y presenta como propio el recurso de in-constitucionalidad de la Ley Estatal 1/2013. Mientras, los movimientos sociales continúan con las movilizaciones en las calles, en las puertas de los bancos y en las puertas de las casas, continuando en su lucha por el Derecho a la Vivienda recogido en el artículo 47 de la Constitución española.

Participación electoral, participación ciudadana, ¿participación?

Hace un tiempo, en un spot publicitario de Repsol, se distinguía entre los litros de la multinacional y los «litritos» de las otras compañías. Lo mismo se podría decir del voto en este sistema electoral: hay votos y «votitos».

El sistema electoral español, como reconocen abiertamente sus diseñadores, tenía tres objetivos: dar estabilidad al sistema mediante un bipartidismo fuerte, no penalizar a las formaciones nacionalistas para evitar tensiones territoriales y limitar en lo posible la influencia del Partido Comunista. Un sistema pensado para que la participación ciudadana, reducida a la emisión de un voto en un juego amañado, sea una mera coartada para hacer pasar por democrático un sistema esencialmente oligárquico.

Los números hablan por sí solos: en las últimas elecciones generales el censo electoral ascendía a 34 301 332 según datos del Ministerio del Interior. De este censo, ejercieron su derecho al voto 24 590 557 personas, poco más de dos tercios. A partir de estos resultados electorales, es posible calcular un «índice de sobrerrepresentación»; es decir, cuántos diputados de más tiene cada formación en relación a su proporción de votos (bien sobre votos emitidos, bien sobre el total del censo). Estos son algunos resultados.

  • PP: un 20 % más de diputados que votos en relación a los votos emitidos, y un 70 % más en relación al censo.
  • PSOE: un 10 % más de diputados que votos en relación a los votos emitidos, y un 55 % más en relación al censo.
  • CIU: un 10 % más de diputados que votos en relación a los votos emitidos, y un 55 % más en relación al censo.
  • IU LV: un 55 % menos de diputados que votos en relación a los votos emitidos, y un 35 % menos en relación al censo.

Lo mismo se podría hacer con el resto de formaciones. Con estos números podemos preguntar: ¿a quién representan los partidos? ¿Y a quién no representan?

A la vista está que la ley electoral cumple con los objetivos que se marcaron sus diseñadores. A menudo se culpa a la ley d’Hont de la falta de proporcionalidad del sistema. Dicha regla es bastante proporcional en su aplicación. Lo que realmente imposibilita la proporcionalidad del sistema (es decir, su representatividad en la forma más simple), es la selección de la provincia como circunscripción electoral y el establecimiento de un mínimo de dos diputados por circunscripción. Es la combinación de todos estos elementos, cuidadosamente seleccionados, lo que da lugar a los resultados anteriores. El sistema juega con las cartas marcadas. Hay votos y «votitos», y algunos, como los que deciden no votar, son simplemente ignorados, como si no participar no fuese una forma legítima de participación.

Pero quienes controlan el juego no se limitan a amañar las reglas. También se preocupan de establecer una determinada forma de percibir la política dentro del paradigma del consumo: se trata de inculcar la autopercepción de ciudadanos como meros consumidores de marcas políticas. Es una cuestión más sutil, y por lo tanto más difícil de detectar, que la cuestión aritmética del voto. La idea del ciudadano consumidor está tan enraizada que se vuelve invisible. Por eso es poderosa.

Desde la perspectiva de la política entendida como un objeto de consumo, los partidos funcionarían como la televisión: uno compra el aparato, y después el aparato muestra lo que otros deciden. Quien compra no tiene más opciones que seguir viendo cabreado ese canal, cambiar de canal o apagar el aparato. Lo que no puede hacer es interpelar a quien sea que esté al otro lado.

El 15M ha significado, desde esa perspectiva, una ruptura cultural, una negación de ese paradigma del ciudadano-consumidor: el movimiento rompió la pantalla del televisor y se presenció en medio del plató para decir «no queremos que sigan diciendo que programan lo que el público quiere; el público somos nosotros y venimos a pensar qué queremos ver». No a «decir» qué queremos ver, sino a «pensar» qué queremos ver. El 15M nos invitó a no ser espectadores, sino participantes (ciudadanos). Y ahí es donde muchos empezaron a mirar ese movimiento con extrañeza, como si hubiesen sintonizado un canal con una película birmana sin subtítulos. Una gran mayoría quiere convertir al 15M en algo reconocible: una nueva marca política a consumir. Nuestra percepción de ciudadanos consumidores está tan arraigada que la mayoría de nosotros somos incapaces de imaginarnos en formas de ciudadanía distintas a las del impotente votante espectador. Ello nos ahorra el trabajo de participar, pero también nos priva del aprendizaje de los otros, y de la construcción colectiva de una sociedad distinta. Preferimos votar a un partido que sabemos que no hará nada de aquello que promete y después enfadarnos cínicamente, como si nos pillase por sorpresa la mentira tantas veces repetida.

Sin embargo, la política es sobre todo, o debería ser, una reflexión y una práctica sobre nuestros anhelos y deseos, tanto individuales como colectivos, sobre su legitimidad y sentido ético, y a la vez sobre la manera en que nos relacionamos entre las personas para hacerlos realidad. Y en esa reflexión y en ese anhelo necesitamos al otro. No somos ciudadanos-consumidores de diferentes marcas políticas. Debemos preguntarnos por nuestro sistema político. ¿Hasta qué punto el proceso político con estas reglas permite un debate abierto y colectivo sobre nuestras metas y fines? ¿Cómo nos relacionamos entre nosotros para conseguirlas? ¿Son esas metas legítimas, éticas, buenas? ¿Permite el sistema un debate abierto sobre estos aspectos donde todas las voces puedan ser escuchadas? ¿Hasta qué punto el resultado es en forma alguna representativo? ¿Representa nuestras aspiraciones, nuestras necesidades, siquiera nuestra voluntad? En definitiva, ¿hasta qué punto puede considerarse democrático nuestro sistema político?

Sobra decir que el entramado político y mediático nos hurta estos debates necesarios, y silencia sistemáticamente discursos alternativos con la excusa de no ser representativos. Lo que más necesitamos escuchar hoy es precisamente lo que se silencia. Necesitamos pensar fuera de nuestro pensamiento habitual, justo el lugar donde se impone el silencio. En cambio, seguimos instalados en un sistema que sustituye el debate por el marketing.

Decía Aristóteles que aquellos incapaces de entrar en esta participación común —o que, a causa de su propia suficiencia, no necesiten de ella— no forman parte de la ciudad, sino que son bestias o dioses. Esa es la fantasía que aspiran a realizar quienes verdaderamente detentan el poder: esa oligarquía en la sombra que impone una narración y un discurso únicos, que impiden todo debate colectivo sobre cómo queremos vivir, y sobre cómo debemos vivir. Pero no son dioses, sino bestias, y como bestias se comportan. Nosotros no queremos ser ni lo uno ni lo otro. Aspiramos simplemente a ser seres humanos que se desenvuelven con dignidad, y solo podremos serlo si cambiamos en primer lugar las reglas del juego.

Ahora y siempre, fuera la guerra de la historia

Hace dos años y medio, un levantamiento ciudadano pacífico salió a la calle exigiendo libertad y justicia social en Siria. El estado sirio en manos de Bachar Al Assad respondió con una represión feroz, rechazando toda posibilidad de diálogo que no fuera sobre la base de la continuidad del régimen y provocando la escalada de una guerra civil que se ha convertido en una crisis geopolítica en la que diferentes estados defienden sus intereses en la región. El balance es espeluznante para el pueblo sirio: más de 100 000 personas muertas, 4 millones de desplazadas que han perdido todo y 1 500 000 exiliadas. Y un país devastado.

Dos años y medio después del inicio, el conflicto se ha agudizado. Diferentes países, por unos intereses u otros, han empujado a las partes a radicalizarse dejando que el conflicto se pudra para justificar una intervención directa que les permita ganar posiciones.

Hoy, Mujeres de Negro de Sevilla, nos encontramos en la calle diciendo «No a la intervención militar de ningún país en la solución del conflicto sirio».

El sistema patriarcal, en la defensa del capitalismo, amparado en su brazo militar y legitimado por los medios de comunicación, se cree con el derecho de injerencia y de castigo desde su tradicional doble moralidad y utiliza múltiples manipulaciones para llevarlos a cabo.

Un buen ejemplo es la ausencia de voces de mujeres, aunque podemos intuir que, como siempre, ellas son las mayores víctimas de la guerra. Está claro que no nos las hacen visibles, no tenemos testimonios directos de ellas. Los únicos que nos llegan son los de los hombres de ambas partes con sus armas, y todos ellos cargados de razones para destrozar la vida.

Como mujeres, pensamos que es tiempo de hacer memoria de otros conflictos para dejar de identificar la necesidad del castigo militarista con la resolución de un conflicto. Sabemos, tanto en lo personal como en lo colectivo, que toda «acción punitiva» va unida a la voluntad de mantener un orden determinado para la consecución de intereses determinados. Y que esta vez, una vez más en la historia, tras la devastación se crearán relaciones de dependencia. Y con una terrible consecuencia: una guerra generalizada en la región.

Por todo ello, Mujeres de Negro decimos:

  • No a más desastre y más trampas que reprimen y asesinan las voces civiles de mujeres y hombres que piden libertad y justicia desde la resistencia civil no violenta.
  • No a toda la situación de terror que, tanto el poder autoritario y represivo de Bachar Al Assad como las bandas armadas (con nombre de Ejército libre) generan contra la población.
  • No a más crímenes de guerra.
  • No a las futuras relaciones de dependencia con todas las potencias que quieren tomar directamente las riendas de la guerra.

Pensamos que existen alternativas que cuestionan este orden internacional impuesto:

  • Embargo inmediato de todo tipo de armas a los contendientes, exigencia de alto el fuego y desmilitarización del territorio.
  • Castigo y exigencia de responsabilidades a todos los estados, empresas y organizaciones que introducen armas y soldados para avivar el conflicto con el consecuente negocio que ello supone.
  • Campaña de promoción para la deserción del ejército y abandono de las armas.
  • Búsqueda de actores y espacios para la mediación y resolución pacífica del conflicto.

​Lo que el pueblo sirio necesita ya es la paz, el fin del conflicto. Lo indispensable para la población es poder vivir, alimentarse, tener un techo, acceso a la educación y la sanidad y poder expresarse libremente. La guerra impide todo esto. En la situación actual de Siria, cualquier intervención militar solo puede añadir destrucción a la destrucción, debilitando cualquier opción de diálogo político.

Las mujeres tenemos fuerzas, saberes y creatividad para acabar con estas dinámicas de locura y para tejer relaciones donde el castigo, las manipulaciones, los intereses especulativos y destructivos desaparecerán ante la fuerza de la coexistencia y el respeto por la vida.

¡NI ARMAS QUÍMICAS NI CONVENCIONALES!

POR UNA RESOLUCIÓN PACÍFICA DEL CONFLICTO

Con el sudor de las de enfrente

«Con el sudor de las de enfrente» es sin duda, una expresión que sintetiza maravillosamente uno de los principios rectores más importantes del funcionamiento del actual sistema económico: la acumulación por parte de un*s poc*s solamente es posible gracias a la desposesión de un*s much*s. De esta forma, la famosa frase de abuelo que dice «en la vida siempre habrá ricos y pobres», lejos de ser un mero enunciado que constata una realidad histórica, constituye una de las trampas ideológicas más importantes (en el sentido de que es comúnmente aceptada y se reproduce en lo cotidiano) que promueve la ficción de que las desigualdades sociales son un destino inevitable. Si aceptamos la hipótesis de la «desposesión» estamos abriendo la puerta a uno de los problemas más importantes y más silenciados de nuestros tiempos: el problema de la riqueza. Sí, lector/a has leído bien, el problema, o mejor dicho, los problemas consustanciales de la riqueza.

La hipótesis de la desposesión apunta hacia la idea de que la riqueza actual se ha construido y acumulado a costa de generar pobreza. En otras palabras, no existen personas ricas y pobres, sino más bien existen personas enriquecidas a costa, no solo del empobrecimiento de otras, sino también de la destrucción de las bases materiales que sostienen las diferentes formas de vida en el planeta, incluida la de las personas: los ecosistemas. Así nos podríamos preguntar, ¿por qué unos países y/o personas han llegado a ser ric*s y otr*s pobres?, ¿cuáles han sido los procesos históricos que explican esta situación? Para empezar a indagar en estas cuestiones es necesario reflexionar, e incluso permitirse el lujo de poner en suspensión, algunas de las ideas clave que sostienen lo que hoy entendemos por economía. Estas ideas están relacionadas con las normas sociales que legitiman a día de hoy el cómo se reparten las plusvalías, cuáles son y por qué existen las diferencias salariales o por qué existen trabajos remunerados y otros que no los son… Sin duda, estas y otras cuestiones constituyen principios sociales que rigen la economía tal y como la entendemos a día de hoy, que dan legitimidad a la acumulación de la riqueza «con el sudor de las de enfrente». Indaguemos pues un poquito más sobre ello… En el siglo XIX, Marx hablaba de la apropiación de la plusvalía por parte de la clase capitalista. La plusvalía es un concepto que hace referencia al excedente en términos de valor monetario que produce la clase trabajadora tras la remuneración de su trabajo y de la que se apropia, de forma gratuita, la clase capitalista. En otras palabras, la clase capitalista se apropia de una parte del pastel por el mero hecho de tener la propiedad, y por lo tanto el oligopolio, de los medios de producción —tierra y capital—, así como el control de la tecnología. El objetivo del capitalismo y de su clase por excelencia no es otro que maximizar este proceso acumulativo1. En el capitalismo de Marx, la clase trabajadora, al estar desposeída de sus medios de producción y subsistencia, solamente puede vender su fuerza de trabajo en el mercado a cambio de un salario, a sabiendas de que parte del valor de su producción y su trabajo será para la clase capitalista. Aquí tenemos, por tanto, una primera forma de «con el sudor de las de enfrente»2.   Además, cabría añadir, que la configuración de la propiedad privada y las reglas del juego de la acumulación no ha sido un proceso limpio, ni desde luego democrático. Por el contrario, el capitalismo se ha construido en base a procesos extremadamente violentos y destructores de la diversidad cultural y ambiental, no exentos de luchas y resistencias, por otro lado. La privatización de la tierra con su consecuente expulsión de campesin*s, la destrucción de propiedad comunal/colectiva y formas de apoyo mutuo rurales y urbanas, la mercantilización creciente del trabajo humano, los procesos de invasión colonial, neocolonial e imperialistas que promueven la apropiación de saberes, recursos y espacios geoestratégicos… no solo forman parte de un pasado «lejano» sino del presente más cercano. Con la globalización y el avance de la financiarización de la economía, los procesos anteriormente descritos resultan enormemente más complejos. No vamos a entrar en ello por cuestiones de espacio, pero sí nos gustaría apuntar una segunda forma de «con el sudor de las de enfrente» que se amplifica y expande durante este proceso: la institucionalización y normalización de las diferencias salariales del trabajo. Es decir, la aceptación generalizada de que deben existir trabajos mejor remunerados que otros sin una discusión democrática de cuáles deberían de ser esos trabajos3, cuáles deberían de ser sus remuneraciones y si deberían de existir límites al respecto. Así, por ejemplo, a día de hoy, el «trabajo» de un general del ejército o de un notario está mejor remunerado que el trabajo de una agricultora. Estas diferencias salariales hacen posible que el notario o el general puedan apropiarse del producto de varios días de trabajo de la agricultora a cambio de una hora de trabajo propio4. Este mecanismo de intercambio desigual se extiende no solo entre clases del trabajo, sino también entre regiones, territorios y países. Los análisis críticos al capitalismo sin perspectiva feminista han centrado su atención mayoritariamente en las formas de explotación del trabajo asalariado. Estos enfoques, por tanto, suelen adolecer de una ceguera estructural hacia aquellas otras relacionadas con el trabajo no remunerado. Estamos hablando del trabajo reproductivo (doméstico, de cuidados…) realizado mayoritariamente por mujeres al margen de los tiempos del mercado. En este sentido, la expresión «con el sudor de las de enfrente» cobra dimensiones estratosféricas. La acumulación del capital, y por lo tanto de la «riqueza», solamente es posible si existe una cantidad ingente de trabajo invisibilizado, que no está reconocido como tal, sin remuneración alguna.

No vamos a ser ingenu*s, el patriarcado/capitalista necesita consustancialmente del trabajo gratuito de millones de mujeres5 que, en términos economicistas, sostienen las condiciones materiales y afectivas de las personas y reproducen de esta manera la fuerza de trabajo. Es más, esta forma de «con el sudor de las de enfrente» no solo alimenta las relaciones de explotación y apropiación entre clases, sino que también es uno de los mecanismos que sustentan y amplifican las relaciones de dominación y desigualdad entre hombres y mujeres. En contextos capitalistas como el nuestro, donde las relaciones sociales están cada vez más fragmentadas debido al individualismo —y el estado menos presente en términos de políticas sociales6—, los bienes y servicios generados por el trabajo doméstico y de cuidados no pueden ser intercambiados por otros bienes y servicios al tener una «tasa de intercambiabilidad» (entiéndase: salario) nula. Esta realidad económica no solo eleva hasta el infinito las formas de intercambio desigual del trabajo (como en el ejemplo del notario/agricultora), sino que además perpetúa una interdependencia jerarquizada e injusta de las personas que realizan estos trabajos a las personas asalariadas y a su vez, a los designios del mercado. A lo que habría que añadir la falta de corresponsabilidad por parte de los hombres como «clase» de cuidar igualmente al resto de las personas y a sí mismos. Podríamos seguir con una cuarta, quinta, sexta… formas de «con el sudor de las de enfrente» que permiten, bajo el amparo institucional, a una minoría constituida por los países enriquecidos y las élites de los países empobrecidos la apropiación a gran escala de los recursos naturales7, la destrucción de los ecosistemas, el «derecho a contaminar» todo, todo y todo… el control de las semillas y recursos fitogenéticos por parte de las multinacionales, del conocimiento… a costa de la mayoría, las generaciones futuras, la vida de otras especies… y del planeta mismo. ¿Con el sudor de mi frente?   Agradecimientos: Me gustaría agradecer a Ana Jiménez por darme la idea original de “Con el Sudor de las de enfrente”. Así mismo agradecer a Olga de Marco y al equipo de redacción del Topo por la lectura y los comentarios al primer manuscrito que sin duda ha contribuido a la mejora del mismo.     Nota: para profundizar, leer trabajos de Silvia Federici, David Harvey, Amaia Pérez Orozco y José Manuel Naredo. 1 Lo que en términos modernos podríamos llamar el beneficio empresarial y el crecimiento económico. 2 Un ejemplo no tan lejano. En 2012, el producto interior bruto del estado español se estimó en 1 029 002 millones de euros (ver: INE). De los cuales el 43,9 % tuvo como destino la remuneración del capital, la tierra (alquileres) y el beneficio empresarial. El 46,9 % remuneró el empleo y el 9,1 % fueron impuestos netos sobre la producción y las importaciones. Datos bastante significativos de por sí, sin entrar en las diferencias salariales y la creciente concentración del capital y la tierra en pocas manos. 3 Como, por ejemplo, en función de su importancia para el bienestar de las personas, y no en función a los intereses del mercado. 4 Nota para las mentes más conservadoras: ser agricultor/a también requiere de un largo aprendizaje, esfuerzo y años de dedicación, la diferencia fundamental es que este proceso de aprendizaje está mucho menos valorado socialmente; ¿clasismo tal vez? Otro ejemplo clásico, es lo que cobran los deportistas de élite o los grandes empresarios (sí, en masculino)… 5 En el estado español, alrededor del 70-80 % del trabajo no remunerado es realizado por mujeres (desde hacer la comida, cuidar a las personas más dependientes, ir a por l*s niñ*s al colegio…). Siendo este, según la socióloga Ángeles Durán, más del 60 % del trabajo total. 6 …y es más cómplice de los procesos de acumulación y sinvergonzonería… ¡Si es que alguna vez no desempeñó este papel! 7 Por ejemplo, si todo el mundo tuviese los niveles de consumo de Estados Unidos, con una huella ecológica 8,0 hectáreas por persona para el 2007, harían falta 4,5 planetas. Menos mal que en el caso del estado español solo harían falta 3 planetas.  

Acerca de la utilización de un lenguaje no sexista

Este trabajo ha sido redactado con el símbolo asterisco (*). El uso del asterisco tiene un significado político: el de intentar no incurrir en un lenguaje sexista (evitar el supuesto «genérico masculino»). Como cualquier otra, esta es una opción con sus pros y sus contras. El motivo por el cual se ha elegido esta y no otra, ha sido porque simbólicamente el asterisco pretende representar una identificación sexo/género de forma más abierta que otro tipo de simbología más próxima al binarismo del sexo/género.

Este tipo de representación simbólica no es reconocida a nivel institucional y, por lo tanto, no es aceptada como vehículo legítimo de representación lingüística en la escritura. Es más, suele existir una invitación sutil en la academia, cuando no una prerrogativa, hacia el cumplimiento de las «formas de escribir» que se adecuen al cumplimiento de las Normas Gramaticales establecidas. Al ser la lengua y la gramática un producto social, es evidente que existe una estrecha conexión entre el sexismo social y el sexismo lingüístico (Ayala et al., 2002; Lledó, 1992). De esta forma, una «invitación sutil» al cumplimiento de la Norma se convierte en una «sutil invitación» al cambio de posicionamiento político a favor de las posiciones más institucionalizadas (supuestamente neutras) que no deben ser cuestionadas ni trasgredidas (bajo amenaza implícita/explícita de sanción).

En este sentido, existe una necesidad imperante de interpelar las normas en pro de la construcción de un lenguaje no sexista que sea reflejo de una sociedad no sexista. A lo que habría que añadir:

«Considerar que aceptar la gramática aceptada es el mejor vehículo para exponer puntos de vista radicales sería un error, dadas las restricciones que la gramática misma exige en el pensamiento; de hecho, a lo pensable» (Butler, 2007, p. 2). Entiéndase radicales en un sentido de «raíz», o si se prefiere, crítica.

Sin más, expresar nuestro deseo de que algún día este tipo de notas no sean necesarias.

  • Butlher, J. (2007): El género en disputa. El feminismo y la subversión de la identidad. En Ed. Paidós Estudio 168.
  • Ayala, M. C., Guerrero, S., Medina, A. M., 2002. Manual de lenguaje administrativo no sexista. Asociación de Estudios Históricos sobre la Mujer y Ayuntamiento de Málaga.
  • Lledó, E., 1992. El sexismo y el androcentrismo en la lengua: análisis y propuestas de cambio. ICE Universidad Autónoma de Barcelona.

¡Ayyy, la sostenibilidad!

El lamento habitual de los que estamos entre los que nos creemos la idea profunda que impregna todo aquello relacionado con la sostenibilidad, con respecto a los debates candentes que podemos seguir a diario en estos tiempos de crisis, es siempre el mismo: «con esto de la crisis económica, todo lo relacionado con el medio ambiente ha sido expulsado de la actualidad y de las preocupaciones del común de los españoles». Aunque comparto el espíritu de tal queja, deseo confesar en estas breves palabras que no estoy de acuerdo con la afirmación en sí, entre otras cosas, porque cuando uno está convencido de la sostenibilidad[1] y de lo que esta plantea (desde el punto de vista de lo que Naredo considera «sostenibilidad fuerte») se sabe que la sostenibilidad plantea otra economía y otra sociedad como base para el cambio político que resulte en un comportamiento más razonable con respecto al uso de los recursos naturales de los que todo lo físico se nutre. Y nada más candente y más oportuno que plantear a la propia sostenibilidad como paradigma que conduzca a la generación de otro modelo productivo y de desarrollo. Evidentemente, esto de la sostenibilidad tiene varias patas (no me atrevo a cuantificarlas porque siempre hay alguien que rebusca y encuentra alguna más), pero su objetivo primordial es que los sistemas humanos sean viables desde el punto de vista de la ecología, así como el objetivo fundamental de cualquier organismo es poder permanecer vivo para, solo después, buscar y conseguir otras metas que hagan más satisfactoria su vida. Desde luego, la relación entre lo ecológico y lo socioeconómico no es unívoca, porque ambas dinámicas se realimentan entre sí, pero una cosa debe quedar clara, el gran perjudicado de no ser sostenible será todo lo relacionado con lo socioeconómico y no el planeta, como muchos plantean mediática y paternalistamente. Es decir, las sociedades humanas, si no son sostenibles, no serán, así de claro y de contundente.   Pero: ¿qué plantea la sostenibilidad? No creo que peque de exagerado si afirmo que se han escrito no ya ríos sino tsunamis de tinta sobre este particular. El término, no solo de sostenibilidad, sino también su variante cultural, el desarrollo sostenible, son lo suficientemente ambiguos como para tener mucho éxito y a la vez ser lo suficientemente elásticos como para contentar a todo el mundo. Son, en definitiva, conceptos modulables a las intenciones, expectativas e intereses de cada uno. Los que nos dedicamos a esto, sin embargo, cada vez tenemos las cosas más claras: la sostenibilidad es un término esencialmente político que, para hacerse realidad, necesita de enfoques técnicos novedosos en todos los estratos de la vida de la gente, desde lo más macro, macro, macro a lo más micro, micro, micro. El consumo de recursos naturales por parte de las sociedades humanas, globalmente consideradas, supera en mucho lo que los sistemas naturales son capaces de producir (esto está cuantificado gracias a indicadores tales como la huella ecológica), por lo que estas sociedades encuentran sustento solo si incurren en una deuda de carácter físico con respecto a los sistemas naturales y las generaciones futuras. Para que las sociedades y las economías sean más sostenibles primero ha de quedar claro qué es lo esencial, qué es lo importante (pero no esencial) y qué es lo accesorio. Mi humilde punto de vista al respecto es el siguiente: – En los temas de la ecología, lo esencial es dotar a los sistemas socioeconómicos de viabilidad física en el tiempo que les permitan perdurar y para esto ha de considerarse la existencia de límites en el consumo y en la capacidad de absorber recursos. Como conclusión, para ser sostenibles ecológicamente es imposible crecer de manera indefinida. Conceptos importantes, pero no esenciales, son la biodiversidad, el medio ambiente, todo lo relacionado con las diferentes contaminaciones, etc. – En los temas sociales, lo esencial es atender al deseo de felicidad de la gente. Esto parece una tontería, pero muchos estudios revelan que lo que de verdad quiere la gente es ser feliz, y que el consumo exacerbado no es precisamente un factor definitivo de felicidad, sino que hay cosas que hacen a la gente realmente feliz (buena salud, buenas relaciones familiares y con amigos, trabajos interesantes, etc.). Tenemos la suerte de que muchas de ellas no consumen necesaria e intensivamente recursos naturales. Conceptos importantes son los derechos humanos, la educación, la sanidad, el tiempo, el bienestar, la calidad de vida, etc. – En los temas económicos, lo esencial es la recuperación del poder de la producción mediante formas de economía cooperativa (en todos sus diferentes términos). Cuestiones importantes al respecto son la producción, las finanzas, el empleo y todas las restantes variables económicas. Y, para finalizar, una herramienta: democracia. Pero democracia no solo para ir a votar cada cuatro años, sino democracia real, democracia en la política, en lo personal, en lo biológico, en lo económico (porque no hay mayor dictadura que la que sucede dentro de una empresa) y en lo cultural. Democracia entendida como proceso político en el que la decisión estratégica recae en un grupo social lo más amplio posible y que se ejerce con responsabilidad y conocimiento. Ya veis, para conseguir la sostenibilidad es condición sine qua non incrementar los niveles de democracia. Bajo mi punto de vista, no hay nada más urgente que incrementar los niveles de democracia en las relaciones económicas y de producción. ¡Para que luego digan que la sostenibilidad está fuera del debate!

[1] La sostenibilidad puede definirse como el anhelo por conseguir sociedades ecológicamente viables, a partir de lo cual, estas deben también ser socialmente justas y económicamente funcionales.

Nuevas soluciones frente al VIH: nuevos retos

En los treinta y dos años que llevamos conviviendo con el virus de la inmunodeficiencia humana o VIH, virus causante del sida en la etapa final del proceso infeccioso, la atención médica y el desarrollo de fármacos son los aspectos que más han evolucionado. Esto ha permitido que hoy en día pocas personas seropositivas en seguimiento médico especializado y tratamiento mueran a causa de la infección por VIH, así como que su esperanza de vida aumente y sea muy cercana a la de la población general. Sin embargo, la realidad es diferente para aquellas personas en situación de exclusión social (personas sin techo, personas indocumentadas, personas con problemas de adicciones sin supervisión) en las que las cifras de muertes anuales se sitúan en un número no desdeñable, lo que nos debería hacer sonrojar como sociedad por nuestro fracaso. Muy pronto, después de los primeros casos de sida a inicios de la década de los ochenta, los médicos y epidemiólogos dejaron claras las vías de transmisión del VIH y, por tanto, las medidas preventivas para evitar la transmisión de la infección. Sin embargo, en España —al igual que en el resto del mundo occidental— los nuevos diagnósticos de infección por VIH se han mantenido estables año tras año en la última década, afectando especialmente a ciertos grupos de población considerados más vulnerables (hombres que tienen sexo con hombres, jóvenes y personas inmigrantes, entre otros).   Actualmente, la comunidad científica tiene claro que la combinación de estrategias es la mejor apuesta para reducir el número de nuevas infecciones. Entre ellas destacan la educación en salud sexual y en prevención, el uso del preservativo y el diagnóstico precoz, el seguimiento médico y el tratamiento de las personas afectadas. A pesar de que las vías de transmisión de la infección por VIH están bien definidas, esta información no llega de manera efectiva a todos los sectores de la población. Nuestra experiencia resolviendo las dudas y preguntas de los/las usuarios/as en un centro comunitario nos recuerda enormemente a los interrogantes de hace treinta años. La evaluación del riesgo de transmisión del VIH en cada una de las prácticas sexuales no es habitual, simplemente porque es una información desconocida para la mayoría. Si no se puede evaluar el riesgo de una práctica sexual tampoco se pueden asumir los riesgos que esta conlleva, ni las responsabilidades derivadas. Por otro lado, la promoción del uso del preservativo como apuesta única frente a la epidemia del VIH ha demostrado no ser totalmente efectiva, o al menos en la medida en que se esperaba. Eso sí, los investigadores tienen claro que si no se utilizara el preservativo con la frecuencia con la que se ha hecho hasta ahora, las consecuencias en el número de nuevas infecciones y en la magnitud del problema sanitario serían nefastas. Si bien las campañas de información —desde el «Si da. No da» de 1989, pasando por el «Póntelo, pónselo» de 1990, o el más reciente «Yo pongo condón» de 2008— no han conseguido disminuir como sería deseable el número de nuevas transmisiones, nuevos y mayores esfuerzos han de realizarse para hacer llegar la información de manera efectiva a la ciudadanía. La actual ausencia de educación en salud sexual en los itinerarios educativos limita la correcta información de los jóvenes al inicio de su edad sexual activa. Además, los recortes económicos también han llegado a las entidades no gubernamentales, quienes —en ausencia de servicios de la administración— llevan asumiendo desde hace años la atención e información a personas en situación de mayor vulnerabilidad frente a la infección por VIH. En 2012, los presupuestos estatales redujeron en un 75 % las ayudas destinadas a entidades sin ánimo de lucro en su convocatoria del Plan Nacional del Sida. Pero además de continuar en este entorno hostil con el desarrollo de ideas e iniciativas que hagan llegar la información y convenzan de los beneficios del uso del preservativo, también hemos de incorporar nuevas estrategias, entre ellas el diagnóstico precoz, el seguimiento médico y el tratamiento de las personas afectadas. Se cree que una de cada tres personas que vive con VIH no sabe que lo tiene. Este desconocimiento no solo tiene consecuencias para la salud de la persona afectada, sino que además facilita y perpetúa las nuevas transmisiones. Recientemente se ha demostrado que personas con VIH en seguimiento médico y tratamiento tienen muchas menos posibilidades de trasmitir la infección. Esto es así porque la medicación reduce las cantidades del virus en los fluidos infectivos de la persona afectada, a niveles prácticamente indetectables, manteniendo al VIH en un estado de letargo en el que tiene muy difícil generar una nueva infección. Pero todo diagnóstico pasa previamente por una prueba. En España, la prueba del VIH es gratuita y confidencial en el sistema público de salud, y además rápida y anónima en centros comunitarios y ONG. Pese a ello, la prueba del VIH no es una práctica tan habitual como aconsejan investigadores y expertos en salud pública. ¿Quién sabe dónde y cómo hacerse una prueba de VIH? ¿Qué médico o ginecólogo en nuestra visita nos ha propuesto hacernos la prueba? ¿Por qué es bueno que me haga una prueba de VIH? Para aquellas personas con resultado positivo, es decir, que tienen VIH, el seguimiento médico y la medicación antirretroviral está incluida en la cartera básica de servicios del sistema de salud español. Medidas tomadas en la época de crisis actual, como es el caso del Real Decreto 16/2012 que excluye de la asistencia sanitaria a personas inmigrantes en situación irregular, hacen flaco favor a la salud pública y a las estrategias de tratamiento como prevención, sin olvidar la vulneración de los derechos humanos que suponen. Pero, independientemente de las decisiones políticas que hacen oídos sordos a las opiniones e informes de científicos expertos, hay una causa que fundamenta, al menos en parte, el fracaso de todas las medidas aplicadas hasta ahora, y que asimismo pone en juego el potencial de las nuevas estrategias. El VIH/sida y las personas afectadas por él siguen siendo víctimas de un estigma y discriminación que poco ha variado desde los primeros casos en los años ochenta. Este fenómeno nos impide acercarnos a una información fiable y de utilidad, así como superar las barreras infranqueables que nos separan de tratar el tema con naturalidad en familia, en pareja o con amigos, con nuestro médico habitual, o incluso nos aleja de hacernos la prueba. Todo ello por no hablar de las consecuencias que genera en las personas seropositivas y su entorno social. Y este cambio de mentalidad sí que está en nuestra mano, o mejor dicho, esperemos que ocurra en nuestra cabeza. www.adharasevilla.orgwww.porunageneracionsinvih.com

Luchando contra la precariedad en la hostelería sevillana

Con niveles de paro del 34 %, en general, y del 60 % entre la juventud, son muchos los empresarios que se aprovechan de las circunstancias: «Si tú no trabajas en estas condiciones, habrá otro que lo haga y más barato». Estos abusos están muy extendidos, por ejemplo, en el sector de la hostelería en Sevilla. En muchos bares y restaurantes no se cumple el Convenio Colectivo de Hostelería de la Provincia de Sevilla. No se cobra lo que se tendría que cobrar, no se pagan las horas extras ni la nocturnidad, no se respetan los descansos legales (mínimo de 12 horas entre turnos), se acosa a la gente para que dejen el empleo sin cobrar el finiquito, etc. Y para colmo, muchos currantes desconocen sus derechos y lo que dice el convenio colectivo. Además, en muchos bares, un o una camarera lleva ahora muchas más mesas que antes cobrando lo mismo o menos. Con las «vacas gordas» se llevaban los beneficios los empresarios; ahora, con las «vacas flacas», las plantillas sufren las pérdidas. Esta situación es especialmente grave en plena crisis, cuando muchas familias dependen de un solo sueldo, y muchas veces ese único sueldo viene de la hostelería. De hecho, el papel de zona subdesarrollada otorgado a Andalucía desde los inicios del siglo XX por los terratenientes andaluces y las burguesías vasca, madrileña y catalana, vació nuestra tierra de fábricas, condenando a gran parte de la población a la precariedad del sector servicios y del campo. Esta tendencia se está agravando ahora en plena crisis económica. Una crisis que está sirviendo de excusa para los recortes sociales de la austeridad. Recortes para los y las de abajo que significan más dinero para los de arriba a la vez que se asienta nuestro papel de patio trasero de Europa y se incrementa la precariedad a todos los niveles, también en el laboral. En este sentido, es especialmente grave la nueva reforma laboral que nos deja a los pies de los caballos de los empresarios, facilitando y abaratando el despido. En estas condiciones, mucha gente se calla porque desconocen sus derechos o porque tiene miedo a perder el empleo si los reclaman. Sin embargo, cada vez son más los y las camareras, cocineras, pinches, repartidores, etc., que alzan la voz, como ha sucedido en los últimos meses en las Pizzerías Orsini, en Telepizza, en la heladería La Ibense-Bornay, en el bar Levies, en el restaurante de la Torre de los Perdigones, en La Sureña… Todos estos negocios no cumplen o no cumplían el convenio de hostelería y en todos ellos alguien dijo hasta aquí hemos llegado. Y las plantillas han conseguido victorias… Por ejemplo, el restaurante de la Torre de los Perdigones no pagaba a tiempo a sus trabajadores y trabajadoras, a las que debía mucho dinero. Con esta estrategia se pretendía que gente que llevaba muchos años en la empresa no tolerara más la situación de impago y pidiera el despido renunciando al finiquito. Y cuando abandonaran estas trabajadoras, se contrataría a gente nueva en condiciones mucho más precarias. Esta situación intolerable, utilizada por muchos empresarios, se prolongó hasta que una trabajadora montó una sección sindical, en este caso del Sindicato Andaluz de Trabajadores/as (SAT). La sección sindical informó a la empresa de que si no cumplía con el convenio colectivo y no pagaba a tiempo, el sindicato actuaría con todas sus consecuencias. Desde ese momento, la situación cambió radicalmente y se abonaron los atrasos. No muy lejos de este restaurante, en el nuevo bar de La Sureña en la Alameda de Hércules, el mismo sindicato consiguió la readmisión de una trabajadora despida por exigir sus derechos. Estas victorias, por pequeñas que sean, muestran que es posible luchar contra la precariedad laboral en el sector de la hostelería, y ganar. Tradicionalmente, los sindicatos mayoritarios burocratizados no se han centrado en defender los intereses de las plantillas más precarias, especialmente en centros de trabajo con pocos currantes. Son tajos que requieren mucho esfuerzo sindical para organizar a pocos trabajadores en condiciones muy frágiles… Así, las denuncias en el sector de la hostelería en Sevilla están siendo apoyadas ahora, especialmente, por sindicatos alternativos como la CNT y el SAT. Este último cuenta con una campaña específica por el cumplimiento del Convenio Colectivo de Hostelería. No es fácil luchar en una empresa donde hay apenas unas pocas personas en plantilla. Sin embargo, la cosa cambia cuando se recibe apoyo exterior de un sindicato asambleario y combativo, pues se cuenta con gente para movilizaciones y para impulsar campañas de boicot a los negocios explotadores, además de con un gabinete jurídico para denunciar en los tribunales todos los incumplimientos patronales. Además, también es especialmente importante la solidaridad del tejido asociativo y los vecinos y vecinas del barrio, ya que pueden colaborar en la denuncia de la precariedad e impulsar el boicot. En sectores donde los y las trabajadoras estamos tan divididas en pequeños centros de trabajo, tenemos que aprender de luchas pasadas en las que la gente se organizó desde el tajo, pero territorialmente, para sumar fuerzas. Contamos con muchos de estos ejemplos: desde la Comuna de París en los inicios del movimiento obrero (1871) hasta hoy en día en El Alto (Bolivia). La lucha en la hostelería sevillana avanza. Esperemos que se establezcan asambleas de barrio de currantes de hostelería que agrupen a las diferentes plantillas de una zona para coordinarse en la mejora de sus condiciones laborales y contra el abuso patronal. De estas asambleas territoriales de hostelería podrían surgir también iniciativas de autoempleo, por ejemplo, mediante el impulso de cooperativas de hostelería que aseguren condiciones laborales dignas, gestión democrática de la empresa y consumo de productos ecológicos locales. Se abre así un horizonte lleno de posibilidades, y frente a la precariedad actual en la hostelería en Sevilla surge la posibilidad de barrios más sanos, ecológicos, dignos, democráticos y combativos en los que colaboren los movimientos sociales y vecinales con el movimiento de los y las trabajadoras.

Autocensura

Poco o nada me gustan las personas que al hablar, en su manera de pronunciar, dejan colgado en el aire el sonido de la última letra pronunciada. Sonido que evoca el sabor calambrítico que provocan los kiwis en un punto intermedio entre el paladar y las fosas nasales. Kiwis, que lejos de ser locales, viajan largas distancias, consumiendo seres vivos, ya no vivos, pero que vivieron hace miles de años. Y al consumir a estos seres —testigos de un pasado orgánico en la tierra— liberan gases alteradores del clima que están quitando vida a los seres que viven ahora. Aunque cabe cuestionarse, ¿la culpa es de los seres testigos, de los kiwis, o de las personas que en su última letra pronunciada evocan sabores calambríticos? Los seres testigos mirarían al cielo en busca de respuestas. Respuestas buscadas en reflejos del pasado. Mirar a las estrellas es mirar al pasado. Mucho me gusta pensar que las luces que miro de noche, colgadas del cielo, son antiguas, muy antiguas. Más me gusta imaginar que dentro de miles de años, quizás, algún ser en otro planeta, me podrá estar viendo mientras escribo estas palabras. Es preciso cuestionarse: ¿me verán dentro de miles de años?, o ¿me ven ahora, en este justo instante? Según mis esquemas mentales, dentro de miles de años de mí no quedará más que materia diseminada por el cosmos. Según los esquemas que me han prestado, la energía que desprendo podrá ser observada constituyendo mi forma dentro de miles de años. Mis esquemas mentales, determinan y definen mi toma de decisiones. O pretenden definir mi toma de decisiones, tratan de definir mi toma de decisiones. Decido no tomar kiwis que viajan largas distancias, consumiendo seres testigos de entonces y de ahora. Decido no escuchar a las personas que al hablar evocan sabores calambríticos. Decido no esperar a que mi forma se revele dentro de miles de años. Y ahora me cuestiono, creyéndome dueña de mis esquemas mentales, aun sabiendo la fuerza de los esquemas prestados. Sin saber si estoy siendo, o seré dentro de miles de años, o si yo misma al hablar evoco sabores calambríticos. Yo ahora me cuestiono, y las estrellas mientras tanto siguen contando su historia.

«El topo que cava galerías sin que se noten en la superficie hasta que esta se desploma»

La palabra escrita tiene, entre otras utilidades, la de transmitir información de un momento y un contexto determinado a otro contexto y momento. Es prácticamente imposible captar con palabras todo lo que sucede en un instante, sobre todo si no queremos quedarnos en la superficie y anhelamos profundizar en sus entresijos. De ahí que sean tan frecuentes las versiones, incluso opuestas, que describen un mismo momento. Sin tener que recurrir a la acusación de falsedad, la información expuesta por diferentes personas puede ser totalmente desigual. Varía en función de donde se ponga el foco, del nivel de profundidad con que se trate, de los conocimientos y de las vivencias previas, o incluso —y desgraciadamente—, del origen de la nómina que mes a mes sustenta a quien escribe. Por otro lado, un periódico puede tener diferentes utilidades: puede servir como elemento dignificador de cristales y espejos; se puede usar como suplente del papel de estraza o cualquier otro material similar para envolver pescado, huevos o verduras; puede convertirse en un sugestivo sustituto emergente del papel higiénico; constituye una indudable aportación a la anhelada apariencia de persona leída que pretendemos muchas; es un perfecto elemento ocultador para las espías; o una cobertura extra para el pecho en las frías mañanas de invierno. Pero lo que nos interesa aquí y ahora es que puede ser una interesante manera de usar y difundir la palabra escrita. De manera que un periódico nos puede servir para transmitir información de un contexto a otro. Sin lugar a dudas, a día de hoy, muchas palabras escritas transmiten información. Nos cuentan de la Familia I-real, del Euríbor, del Betis; nos hablan de Bruselas, del Supremo y de que el «necesario crecimiento económico» vendrá en 2014; nos dicen que ETA está en todas partes, como otro personaje histórico que ahora no recuerdo; y también nos enseñan que las mujeres se acaban de incorporar —como aquel que dice— al «trabajo» y que no está nada mal que adquieran carguitos de poder, siempre y cuando sean buenas madres y amas de casa y vayan siempre monísimas. Hemos aprendido que la única manera de gestionar el dinero es a manos de malhechores, como ese fulano con apellido de calzado deportivo o cualquiera de sus secuaces; o que lo lógico es invertir en armamento y recortar en educación y salud. Sabemos más de Messi que de Rosa de Luxemburgo. Y somos incitadas a consumir para alcanzar nuestra «extrema satisfacción» como personas, teniendo como único criterio de castración el límite que te imponga la Visa. Que no es por criticar, que es por referir. Que seguro que esta información será necesaria para alguien. Pero no podemos evitar la continua sensación de que nos falta algo más para que podamos retomar el poder sobre la toma de decisiones que rigen nuestra existencia, y la capacidad y la posibilidad de ser felices. Así que no nos ha quedado otra: nos hemos juntado un montón de personas para usar la palabra escrita acompañada de imágenes e intentar compartir información que no suele ofrecerse de manera generalizada. Recuperar «los olvidos» (que de verdad que no les atribuimos mala intención). Y es que estarán ocultos en el subsuelo, de ahí que nuestro tótem cave galerías, para sacarlos a la superficie. De manera que hemos decidido ver qué tienen de cierto los mitos, o intentar traducir la economía, ya que «tan importante» es en nuestra vida. Queremos saber qué sucede en el tajo, realmente. Queremos saber qué recursos ofrece la Tierra y cómo gestionarlos, de manera que las siguientes generaciones puedan seguir teniendo una existencia feliz. Nos da curiosidad bucear en la historia porque seguro que habrán tenido lugar mas acontecimientos aparte de las insignes batallas, los tratados firmados o los varones pudientes de los que nos han hablado y que siempre eran los que firmaban tratados y «protagonizaban las batallas». Queremos saber de política, pero a ser posible, de la política que a nosotras nos interesa: qué sucede en la calle, cómo nos estamos organizando, cuáles son las necesidades y reivindicaciones reales. Y queremos reírnos y divertirnos y contribuir a la creación de redes. Mujer, ¡ya que estamos! Todo esto teniendo en cuenta que no estamos solas, que tenemos grandes aliadas en esta tarea como el periódico Diagonal, la revista Noton, la revista Papeles, El viejo topo, o rebelión.org, por nombrar a algunas. Y que estamos ilusionadas y entusiasmadas y acojonadas, hay que reconocerlo. Pero la tranquilidad que da la manada nos envalentona, y aquí estamos. Esperemos disfrutarlo y generar disfrute, solo nos queda desear: ¡larga vida a el topo! NB: Hablamos en femenino porque todas somos personas independientemente de lo que nos penda entre las piernas.

¡Ya estamos aquí!

Sumario Nº 1

En el número 1 de El Topo, reflexionaremos sobre el sabor calambrítico que provocan los kiwis (p. 3) y sobre la precariedad laboral de la hostelería sevillana (p. 3); de la mano de Adhara conoceremos nuevas soluciones frente al VIH y nuevos retos (p. 4); ¿Sostenibili-qué? (p. 5); profundizaremos en el concepto de plusvalía o, lo que es lo mismo, el sudor de las de enfrente (p. 6 y 7); volveremos a decir no a la guerra (p. 8); daremos una vuelta al concepto de participación en nuestra democracia (p. 9); conoceremos al Movimiento Andaluz por la Vivienda (p. 10-12); descorticaremos la nueva reforma eléctrica (p. 13); descubriremos el modelo de la Cooperativa Integral (p. 14 y 15); los Pony Bravo hablan de la cultura libre (p. 16); Raquel nos desmonta el mito de las Beatas (p. 17); Maspe nos da una lección de historia y nos recuerda que las mujeres no olvidan (p. 18); volaremos de la mano de la ficción de Silvia Nanclares (p. 19); Ana Jiménez, promotora del proyecto, se desnuda ante El Topo (p. 20 y 21); espiaremos lo que la gente va diciendo por ahí (p. 22); y descubriremos un planazo decrecentista en Sevilla (p. 24). Todo esto condimentado y aderezado con fotografías e ilustraciones que nos ayudarán a hacer aún más mágico este viaje de la mano de El Topo.

La máscara que no ves

Ecología de los Cuerpos

Soberanía alimentaria

Tejiendo red desde la agricultura familiar

La memoria invertebrada. Hacia la reinterpretación conjunta de la huella memorialista en Sevilla

No es una cuestión de extracción de gas, sino de emergencia climática

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La Junta aprovecha la pandemia para aprobar un decreto de desregulación neoliberal

El Gobierno de la Junta de Andalucía ha aprovechado el actual estado de alarma para aprobar y convalidar un decreto ley titulado «de mejora y simplificación de la regulación para el fomento de la actividad productiva de Andalucía». Un golpe que pretende desregular nuestra economía para favorecer los intereses privados en contra del control e interés público.

Urbanismo Feminista

Genealogía para hacer ciudades que pongan la vida en el centro

Antonio Sáseta

LA PRECISIÓN EN LAS MENINAS ES SOBRECOGEDORA

Entrevista a Antonio Sáseta Velázquez (Sevilla, 1949) en el marco de la exposición-homenaje en torno a su trayectoria docente y profesional Antonio Sáseta. Mágico Maestro, que, por las circunstancias actuales, se está realizando en forma digital en quijeta.nam42.cc hasta que el confinamiento social se reduzca y sea posible un encuentro en La Carbonería.