Sindicalismo estudiantil

Aprender luchando

Muchas personas comienzan a activarse políticamente en sus años de estudiante. Algunas además se organizan en sindicatos estudiantiles. Entrevistamos a Alejandro, estudiante de Biología en la Universidad de Sevilla y militante del Sindicato de Estudiantes, y a Hada que estudia Literaturas Comparadas en la Universidad de Granada y participa en la Unión Sindical Estudiantil.

Hada comenzó en el sindicalismo estudiantil cuando «se estaban llevando a cabo campañas contra recortes. Yo sabía que las condiciones de mi centro no eran las mejores y había gente que peleaba. Poco a poco, me acerqué al sindicato y entendí que conjuntamente podíamos lograrlo. Al final, esa experiencia de lucha fue la que me convenció de la necesidad de estar organizada». Alejandro también comenzó en el instituto: «el Sindicato había hecho muchas asambleas, desde la lucha contra la LOMCE hasta contra la guerra imperialista en Siria. Empecé a participar activamente contra la LOMCE, haciendo pancartas con mis compañerxs de clase. Varixs nos dimos cuenta de que no era suficiente con luchar, había que organizarse».

Desde que se organizaran sindicalmente, Hada y Alejandro han participado en numerosas movilizaciones. Alejandro comenta que «durante 2016 participé en la lucha contra la LOMCE. Hicimos tres huelgas educativas (dos de ellas en unidad con profesorxs), lo que fue toda una escuela política. Las reivindicaciones eran claras: No a la LOMCE, más profesorxs y recursos para la pública, fin de la concertada y echar atrás las reválidas que pretendían vetarnos la entrada a la Universidad a hijxs de clase obrera. Quisieron aplicar las reválidas al final de curso, a modo de prueba. Las boicoteamos. Aunque no conseguimos acabar con la LOMCE, conseguimos acabar con las reválidas». Entre las luchas en las que ha participado, Hada destaca que «el pasado noviembre, un estudiante de secundaria nos contactó porque no estaban cubriendo plazas de personal en su centro, ni tenían materiales e infraestructuras suficientes». Tras elaborar una tabla reivindicativa, comenzaron a hacer «asambleas estudiantiles, notas de prensa y convocamos una huelga». La lucha fue apoyada por sindicatos de profesorado. «Finalmente, se cubrieron las plazas del sector laboral, se modificó el régimen interno del centro, y conseguimos que en un centro donde no había sección sindical se tomase conciencia de la necesidad de organizarse».

Mirando hacia el futuro, Hada piensa que «las políticas educativas no son nada halagüeñas. Los recortes en educación no dejan de darse. Y los ataques no se dan solo en materia económica, sino que vienen de la mano de propuestas segregadoras, homófobas, machistas y xenófobas (como el pin parental). Ante esto, el estudiantado no ha dejado de movilizarse, aunque no de manera coordinada. Por eso, nuestro sindicato considera que debemos tener una hoja de ruta común que nos permita conseguir más victorias para la educación pública». Respecto a este contexto de recortes en plena pandemia, Alejandro ve que «hay mucho descontento en el alumnado, hay ataques del trifachito contra la universidad pública. Hay muchas ganas de luchar, pero hay que ponerse las pilas, atender a las demandas de las bases, tener un plan de lucha y huelgas contundentes». Hada añade que «las políticas de recortes llevan años masificando las aulas, si en un curso normal no se respetaba la ratio, ¿cómo pretenden, sin contratar más personal y sin las infraestructuras pertinentes, respetar las medidas higiénicas necesarias?».

La lucha es la mejor escuela. Por ejemplo, Alejandro ha aprendido «que luchando unidxs podemos cambiar las cosas, hay descontento pero hay que convertirlo en organización. Es fundamental la unidad entre profesorado y estudiantes, entre clase obrera y juventud. Lo principal que he aprendido, es que tenemos que acabar con el capitalismo de una vez por todas». En esta línea, Hada piensa que «el aprendizaje básico es darse cuenta de que pelear junto a otras personas de manera organizada es la única manera de conseguir mejoras». Tanto Alejandro como Hada se organizarán en sindicatos en sus lugares de trabajo.

Por

Jesús M. Castillo

Equipo de El Topo