nº34 · May 2019 | se dice, se comenta

Bien mal

«No hay bien que por mal no venga»*

¿Te gusta viajar? ¿Quieres conocer Estambul, Lisboa, Granada, Toledo, New York?

¿Te gustan los barrios auténticos? ¿Los mercados, el bar con la cerveza a buen precio, la ferretería de toda la vida?

¿Quieres viajar mucho pero tu presupuesto es corto?, ¿te encantaría quedarte en casa de alguien, hacer como que vives cuatro o cinco días como si fueras local?

¿Te vendría bien un ingreso extra y alquilas un cuarto de tu casa de vez en cuando?

¿Empiezas a despertarte con ruido de ruedas sobre los adoquines?

¿Te gustaría vivir en un hotel?, ¿quieres cambiar de vecinas cada tres días?

¿No es interesante escuchar pasar por tu calle inglés, francés, ruso, chino?

¿Quieres vivir en un hotel, sin recepción?

¿Envidias las reuniones de trabajo que ocurren debajo de tu balcón, en plena calle, bajo el quicio del portal?

¿No es curioso ese ruido de aspiradoras, esas mujeres que entran y salen con bolsones azules de Ikea cargados de sábanas?

¿Te gusta viajar?, ¿quieres conocer los lugares auténticos de los sitios a los que vas?, ¿no mola eso de la economía colaborativa?, ¿quieres seguir comprando en el mercado?, ¿te gustaría seguir teniendo vecinas?, ¿estás harta de que crezcan carrefures and go por todas las esquinas?

¿Tiemblas cada vez que anuncia el «cierre por jubilación» una tienda de toda la vida?

¿Estás harto de que nazcan mesas como setas sobre las aceras de la calle Feria?

¿Recuerdas dónde había una mercería, una tienda de ultramarinos, una perfumería; que Regina era un reino de zapaterías?

¿Estás apostando qué será más barato que en El Mato? ¿De precios de alquileres mejor ni hablamos?

* D. suele venir a clase con la mirada perdida. A veces hablamos. A veces me escucha y trabaja. Muchas veces me enfado porque no lo hace. El otro día iba diciendo un refrán. «No hay bien que por mal no venga». M. se rió. «No hay bien que por mal no venga.»

Nos apoya

Las comadres somos la comadre Vanesa y la comadre Begoña, dos amigas que nos conocemos desde hace ya varios años y que hemos tenido la suerte y oportunidad de emprender este camino juntas. Contando con que las dos tenemos una capacidad innata para relacionarnos con todo aquello que se mueve, sabíamos que teníamos que trabajar de cara al público y si estábamos sintiendo el proyecto como algo nuestro, mejor que mejor. Un proyecto que fuera una forma de vida y una apuesta por un futuro saludable y responsable. Para llevarlo a cabo y sentirlo aún más nuestro decidimos quedarnos en el barrio y así ha sido. Gracias al apoyo de familiares y amigos hemos podido “poner en pie” nuestra frutería – verdulería, un espacio que nos gustaría que lo sintierais como vuestro y que lo disfrutarais cada vez que os acerquéis. En Las Comadres no sólo queremos ofreceros productos de gran calidad, a buen precio; sino que nos gustaría aprender, intercambiar saberes y convertir nuestro local en un espacio de encuentro en el barrio.