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Miguel Ángel Rosales: “La esclavitud le dio un gran impulso al capitalismo español en el XIX”

Coincidiendo con su presentación en el Festival de Cine Europeo de Sevilla del documental Gurumbé. Canciones de tu memoria negra, hablamos con su director, Miguel Ángel Rosales, sobre la película y sobre ese episodio silenciado de nuestra historia. El documental ha sido galardonado en varios festivales como el de Sáo Paulo o el Iberoamericano de La Rábida. Recientemente ha sido seleccionada entre las mejores películas del African Diaspora Film Festival y acaba de ser nominada como mejor documental para los premios al cine andaluz de ASECAN

 

En el antiguo Hospital del Pozo, en la plaza del Pozo Santo, hay un cuadro de autoría anónima que refleja los estragos de la peste que asoló Sevilla en 1649. La escena se ubica en el patio del Hospital de las Cinco Llagas (actual Parlamento andaluz) y describe el caos del momento a través de figuras variopintas: curas, soldados, monjas, familias ricas huyendo y gente asustada en general. Pero escudriñando un poco descubrimos entre todas ellas a un personaje que apenas se distingue pero que cuenta con varios elementos que lo diferencian del resto: está en el centro, se está muriendo y es negro. «Es curioso —dice Miguel Ángel Rosales—, porque creo que este cuadro representa a la perfección la historia de la población negra de Sevilla. El personaje está tan en el centro que no lo ves, parece una sombra». Sobre esas sombras y su presencia durante siglos en la península ibérica, sobre la importancia de la esclavitud en el desarrollo de la economía española y su ocultación de los libros de historia, sobre la influencia de esa población en las manifestaciones culturales andaluzas habla Gurumbé. Canciones de tu memoria negra, un documental dirigido por Miguel Ángel Rosales y producido por Intermedia Producciones que ya ha pasado por la SEMINCI, el Film Africa de Londres o el Festival Iberoamericano de Huelva, y que acaba de estrenarse en el SEFF.

El Topo: ¿Cómo surge el proyecto?

Miguel Ángel Rosales: [ríe] Esta es una pregunta difícil de responder porque cuando se hace se espera que hable de una especie de iluminación repentina, y no es así. Todo empieza en una reunión de amigos, entre los que estaban José Miguel Hernández y Lénica Reyes —posteriormente asesores musicales del proyecto—, en la que empezamos a hablar de la influencia negra en la música andaluza, un tema que ellxs estaban estudiando en la Universidad Autónoma de México. A partir de ahí empezó a interesarme el tema y lo que había detrás, es decir, que esa influencia en la música implicaba la existencia de una población negra en Andalucía durante siglos. Esto me hizo volver a cuestionarme como se ha escrito la historia de este país y cuántos episodios han sido silenciados. Cuando empecé a leer investigaciones sobre este tema me di cuenta de que era algo completamente desconocido y de que había numerosas investigaciones que hablaban de entre un diez y un quince por ciento de población negra en ciudades como Sevilla o Cádiz.

¿Por qué crees que ese episodio ha sido silenciado?

Yo creo que entra en la lógica de cómo se ha construido toda la historia de España. En realidad se puede decir que ha habido un mismo régimen desde el s. XV que ha ido escribiendo la historia oficial y, dentro de esa historia oficial, se ha insistido en transmitir una homogeneidad etnorreligiosa del país opuesta a su realidad histórica. Es cierto que se han tenido que admitir capítulos demasiado evidentes como la presencia musulmana (aunque quitándole importancia) o la judía, pero todo lo demás ha sobrado. La historia oficial de España siempre ha tachado de «leyenda negra» todo lo que no convenía a la imagen de un país esencialmente católico y racialmente homogéneo.

Hay países que sí han incorporado el capítulo de la esclavitud dentro de su historia oficial, ¿quizá porque fue más evidente?

No sé si era más evidente. La discusión que se tuvo aquí sobre la abolición de la esclavitud podía ser igual de candente a nivel político de lo que es ahora el independentismo.

Lo que sí es cierto es que en esos otros países después de la Segunda Guerra Mundial hubo cambios sociales, se produjo una crítica de la identidad y de los valores, y aquí no. En España nos sumimos en un agujero de 40 años que cimentó aún más la historia oficial de la España etnorreligiosa. La historia de España se puede entender como el triunfo de un régimen totalitario etnocida en el s. XV que dura prácticamente hasta el s. XIX y que tiene una especie de traca final con el franquismo. Eso explicaría que tengamos una visión tan deteriorada y homogeneizada de nuestra propia historia. Christiane Stallaert, participante de la película, lo muestra en algunos de sus libros, que por cierto cayeron bastante mal en algunos círculos académicos españoles.

¿Cómo era esa población esclava de la Península? ¿Tenía unas características propias? ¿Qué nos cuenta el documental?

Lo que caracteriza a la península ibérica es que es el único sitio en Europa donde hubo poblaciones esclavas negroafricanas que terminan formando poblaciones autóctonas y mestizas. Es decir, en el s. XVI o XIX podemos hablar de afroespañoles o afroandaluces. El papel de la esclavitud para las economías de Reino Unido, Francia u Holanda fue importantísimo, y no solo para los ricos, algunos pequeños empresarios tenían sus acciones de esclavxs, pero era una esclavitud en diferido. Aquí, en la península ibérica, había una población que llega al 10 o el 15%, podía haber un 10% de población esclava y otro 2/3% de mestizaje. Esto supone que, al no ser agentes pasivxs, hubo una influencia cultural. Hacían muchos tipos de trabajo: agrícolas, domésticos, en las minas, pero hay una gran parte de esxs esclavxs en las ciudades que trabajan en la calle, van al mercado, venden cosas, son ayudantes de artesanos y muchxs de ellxs no duermen con sus amxs, sino que pueden volver a dormir a sus casas. Ahí hay una mínima participación en la vida de la ciudad y eso obviamente crea un mestizaje, unos contactos.

Una participación que les lleva a tener un papel pionero incluso en la Semana Santa

Aquí en Sevilla la primera hermandad de Semana Santa que se funda es una hermandad de esclavxs, como cuenta Isidoro Moreno en el documental[1]. Hermandad que se funda antes de 1492, lo que pone de manifiesto la cantidad de población negra que había y la demanda de esclavxs que existía previamente a la explotación comercial de América. Lo que estaba ocurriendo es que había muchxs esclavxs que cuando dejaban de ser útiles se veían en la calle y, parece ser, esto provocó un debate moral en el seno de la Iglesia, llevando a un obispo de la época a poner en marcha un hospicio para recogerlos. Ahí se origina la Hermandad de los Negritos, en principio para integrar religiosamente a lxs esclavxs y tenerlxs controladxs, pero también fue utilizada por ellxs mismxs para organizarse. Parece claro que hubo muchos casos de rebeldía y de fuga. De hecho, probablemente los fugados que venían de las zonas rurales de Extremadura tuvieron un papel importante en el aporte de población negra libre que había en los arrabales de Triana y de San Gil en Sevilla. Esto tuvo que pasar muchísimo en Sevilla, Huelva, Cádiz o Granada. Hay muchas crónicas de la época que hablaban de las fiestas que formaban lxs negrxs, algunas de ellas diciendo que eran un escándalo, sobre todo en zonas limítrofes entonces como Santa María la Blanca.

¿De qué época estamos hablando?

Se tiene constancia de que en Sevilla hay una población negra importante desde 1442, cuando se funda la Hermandad de los Negritos, hasta 1800. En Cádiz, a finales del s. XVIII hay otra vez un 10/12% de población negra y mestiza. Su desaparición en Sevilla tiene que ver por un lado con la epidemia de peste del siglo XVII, porque la gente rica huyó y quienes se quedaron fueron lxs pobres; y, por otro, con el mestizaje que hubo y que hace que probablemente una gran parte de la población de la Baja Andalucía tenga en sus genes la memoria de aquellas poblaciones negroafricanas.

Uno de los puntos de partida del documental es indagar sobre la influencia de este colectivo en nuestras tradiciones musicales culturales, especialmente el flamenco.

Sobre eso hay todo un campo de investigación abierto muy difícil de rastrear, pero lo que yo he querido contar en la película —que no pretende hacer ninguna tesis sobre el tema ni ninguna afirmación categórica— es que, si hablamos de que el flamenco nace a principios del s. XIX recogiendo un enorme legado de música popular que viene de siglos atrás, y tenemos crónicas clarísimas de que la población negra esclava participó de todo eso hasta el s. XVIII, ¿cómo se puede pensar que no esté influido por ello? Es decir, esa música que después está viajando, yendo y viniendo entre el golfo de Guinea, América y la península ibérica, influyéndose de un lado a otro, es lógico creer que tiene raíces negras. Hay estudios muy interesantes a este respecto realizados por etnomusicólogos como José Miguel Hernández o Lénica Reyes[2].

Por otro lado, hay cosas bastante evidentes como que casi no hay otras músicas populares en toda Europa que tengan ritmos mezclados de 3 y 2. Si escuchamos toda la variedad de músicas populares del Mediterráneo, hay muchas similitudes con la música andaluza en elementos como los melismas (la forma de modulación de la voz) pero hay una cosa que marca el flamenco y es una impronta rítmica que es única en todo el Mediterráneo. Si escuchas cierta música libanesa o iraní notas la influencia porque la presencia musulmana en la Península dejó una huella clara, pero la impronta rítmica es única y en el baile es aún más claro. ¿Qué tiene que ver la forma de zapatear y pisar del baile flamenco con cualquier otra música europea o mediterránea? El flamenco pisa y pisa como lo hacen los africanos, es una manera de llamar a la tierra, de golpear el suelo. Gran parte de las músicas africanas son músicas polirrítmicas que mezclan los ritmos de 3 y 2, y eso es lo que ha heredado y ha quedado tanto en el flamenco como en otras músicas del entorno afro-caribeño-andaluz.

Otra evidencia de la existencia de las poblaciones negras de la que se ha hablado poco es su presencia en el teatro del Siglo de Oro[3]. De hecho, es a partir de estas obras como se va extendiendo el estereotipo del negro que después retomaran los imaginarios racistas del s. XVIII.

Una ideología que sigue estando presente. ¿Podemos hablar de paralelismo entre aquella situación histórica y la actualidad?

En la película se trata este tema, pero no podemos establecer un paralelismo, es imposible. Los procesos, los tiempos, la voluntariedad, son diferentes. Lo que sí está claro es que todo viene del mismo proceso: la esclavitud, el colonialismo y ahora el postcolonialismo han creado una situación en África que obliga a la población a irse porque no hay futuro o, en el peor de los casos, por la situación de violencia en que se vive. Como dice Abuy Nfubea, miembro del movimiento panafricanista de España y participante en el documental, «esclavitud, colonialismo y migración no son lo mismo, pero tienen las mismas lógicas». Al final también es un proceso de regularización y control de la mano de obra que necesita el sistema para producir capital: tanto la esclavitud como las regulaciones de inmigrantes tienen que ver con la fijación de mano de obra y con el derecho o no de ciudadanía, de existencia social.

Y esa similitud con la narrativa de ficción provoca que se vea como una película más, en vez de como una realidad cercana.

Que se sepa que muchas de las grandes fortunas inglesas se hayan construido sobre la esclavitud y no importe nada me parece escandaloso. Y esto también ocurrió en España, uno de los bancos principales creados en el s. XIX fue el Banco Hispano Colonial, fundado por Antonio López y López que era un esclavista que regresó de América a la Península cuando allí el movimiento abolicionista cogió fuerza y la esclavitud ya era inadmisible en Europa. De hecho, España se pone las botas durante los 50 o 60 años en los que sigue manteniendo la esclavitud de manera ilegal. Muchas grandes fortunas españolas se amasan o crecen en ese negocio: Koplovitz, Vidal Cuadra, Güell, los Epalza, la casa de Borbón… Antonio López crea la primera banca de crédito, tal y como se entiende hoy, y con ese dinero se hacen, entre otras cosas, el ensanche de Barcelona o el barrio de Salamanca de Madrid. En general, se puede decir que la esclavitud le da un gran impulso al capitalismo español en el s. XIX.

¿Qué crees que podría hacerse hoy día para subsanar de alguna manera lo ocurrido?

Creo necesaria una reparación que debe venir a través de un reconocimiento histórico de ese episodio, integrarlo de una vez en nuestra historia. La retirada de algunos nombres del callejero como O´Donell, por ejemplo, férreo capitán general de Cuba y cruel represor de esclavos cimarrones; o Cánovas del Castillo, que era un defensor acérrimo, (dado los intereses económicos que tenía en el negocio) como puede comprobarse en algunos de sus discursos en el Congreso; la estatua de Antonio López y un largo etcétera. Todo eso sería positivo, pero lo realmente reparador sería que se modificaran las políticas migratorias, que se acabara con los CIE y las devoluciones en caliente, que los medios dejaran de dar la misma imagen sesgada de lxs migrantes africanxs, o que cambiaran las políticas económicas que crean violencia y pobreza en las sociedades africanas.

Mar Pino

Mar forma parte del equipo de El Topo

 


[1] Moreno, I. La antigua hermandad de los negros de Sevilla: etnicidad, poder y sociedad en 600 años de historia. Universidad de Sevilla, 1997.

[2] http://www.gerinel.org/index.php

[3]Sobre este asunto se extiende Baltasar Fra Molinero en su libro La imagen de los negros en el teatro del Siglo de Oro. Siglo XXI, 1995.

 

 

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