nº55 | entrevista

Memoria, patrimonio y futuro libertario

Entrevista a Juan Cruz, archivero de la Fundación Anselmo Lorenzo

¿Qué es la Fundación Anselmo Lorenzo (FAL)?

La FAL es la fundación cultural y el centro documental de la CNT creada en 1987. La Fundación nace con el objetivo de reunir todo el patrimonio documental de la CNT y del movimiento libertario para gestionarlo y divulgarlo de forma abierta. Nuestro objetivo es custodiar este patrimonio y que sirva para mantener viva la historia de la lucha libertaria y poder darle continuidad en la actualidad sin que el pasado anarquista sea enterrado por la historiografía oficial.

¿Quién era Anselmo Lorenzo?

Anselmo Lorenzo (1841-1914) «el abuelo del anarquismo español», era un tipógrafo de Toledo que estuvo en el aterrizaje de la I Internacional en España organizándose con otros compañerxs a través del movimiento obrero antiautoritario. Participó en los comienzos de la Internacional junto con Marx y fue representante de la misma en España, defendiendo postulados contrarios a la participación de los partidos políticos en el movimiento obrero y realizando una gran labor de propaganda tanto en el territorio nacional como en Portugal.

¿Cual es la labor del Centro Documental de la FAL?

La labor de este centro es salvaguardar el patrimonio documental del movimiento libertario desde su archivo y biblioteca, ayudando y poniendo a disposición la documentación para otrxs documentalistas, investigadorxs, personas que buscan datos de familiares desaparecidos, grupos de memoria… En este centro de documentación prestamos material del archivo de CNT, pero también de otras organizaciones libertarias como Mujeres Libres, FAI, Juventudes Libertarias… y de otros movimientos obreros, sociales y ecologistas. Este archivo es el músculo de nuestra organización, nos sirve para que la historia del anarquismo no sea enterrada y para activar esa historia en las luchas cotidianas. No es un archivo al uso, sino que ponemos la documentación al servicio de otras luchas.

¿Cómo llegó toda la información del archivo? ¿Cuáles han sido las fuentes principales?

La FAL empieza a rodar con una serie de fondos de CNT (los fondos madre, desde los 70 hasta 1987) y con documentación del fondo del Instituto de Historia Social de Ámsterdam (que recoge documentación salida de España durante la guerra). También han llegado fondos a través de donaciones de militantes anarquistas españoles e internacionales, de familiares de militantes exiliados que han donado la documentación de sus fallecidos, documentación de organizaciones afines que han confiado en la FAL para que la custodiemos y también tenemos fondos de otrxs investigadorxs que entienden que el mejor sitio para guardar sus archivos es nuestro centro. Tenemos que tener en cuenta que la FAL es un archivo vivo ya que acoge toda la documentación histórica de CNT hasta la actualidad. Nos llega documentación de muchas secciones sindicales de diferentes territorios para administrarla, catalogarla y conservarla.

¿Cómo se lleva a cabo el acompañamiento a los familiares de víctimas de la guerra civil que acuden al archivo buscando información?

Para todo lo relacionado con el tema memorialista tenemos tres líneas de trabajo importantes. Por una parte, estaría la atención a las peticiones de búsqueda de información de familiares militantes de CNT, y otras organizaciones afines, que se ponen en contacto con nosotrxs para ver si podemos obtener información de sus parientes desaparecidos. Esas consultas van llegando y se procesan durante todo el año. En el año 2021 tuvimos unas 477 consultas de investigación de las cuales 115 fueron directamente relacionadas con la búsqueda de familiares. Por otra parte, estaría todo lo relacionado con la atención a los grupos de memoria que se interesan por el archivo como una forma de acercarse a las historias más locales: cuál fue la respuesta fascista y de los militantes en ciertas localidades, quiénes eran… en estas consultas se intenta ser lo más certero en la reconstrucción de la memoria histórica antifascista. Por último, estaría la atención a la memoria libertaria en su generalidad, que se basa en la reconstrucción histórica de las organizaciones libertarias y sus militantes, sobre todo centrados en diferentes territorios donde esta memoria ha sido arrasada.

Como dato curioso, muchas veces se hace memoria en contra de las propias familias. Con esto quiero decir que en algunas familias se ha roto el lazo ideológico o existen problemas con este tema y no se quiere investigar, o, directamente, los familiares no quieren saber nada de ese vínculo. En estas ocasiones la FAL hace memorialismo, ya que para nosotrxs el rescate de la memoria de estos militantes de CNT está por encima de las continuidades familiares. Estos militantes murieron con su idea, lo dieron todo por la organización, la lucha y el proyecto social que defendían, y esa reivindicación de su nombre, su memoria y la reconstrucción de ciertos momentos no nos lo va a parar un bloqueo familiar. Sobre todo porque algunos están atravesados por cuarenta años de dictadura y de mentiras sobre el anarquismo, una historia construida a partir de mitos y mentiras elaboradas desde el fascismo, que ha intentado esconder la verdad sobre el anarquismo.

¿Qué importancia tiene el fondo fotográfico de la guerra civil en la divulgación y construcción de la narrativa histórica de la CNT y el anarquismo español?

Este archivo fotográfico de CNT está repartido en dos centros documentales: la FAL y el Instituto de Historia Social de Ámsterdam. En la fundación conservamos unos 1.700 positivos fotográficos del periodo de guerra y 7.500 posteriores a 1939. Este fondo del periodo de la guerra civil es actualmente el embrión de ese gran archivo fotográfico que queremos realizar y es un fondo de muchísimo valor. Actualmente en la sede de la FAL en Madrid hay una exposición que se llama Gráfica anarquista: fotografía y revolución social 1936-1939 en la que hay reproducciones del Instituto de Historia Social de Ámsterdam y del Archivo Fotográfico de Barcelona junto a positivos originales de Kati Horna, Margaret Michaelis, Pérez de Rozas o Antoni Campañà, entre otros. Tenemos muchas fotografías anónimas de militantes fotógrafos que se utilizaron para dar cuenta del esfuerzo bélico de los militantes durante la guerra y también de las realizaciones sociales que se estaban haciendo en la retaguardia. Ese fondo es muy importante por el uso público que se hace de él (apariciones en libros, recursos para documentales, etc.), y la colección en su conjunto es la base del esfuerzo de difusión que hizo el movimiento libertario. Muchas de ellas salieron en prensa libertaria y sirvieron para la guerra de propaganda, ya que la forma en la que se representaba el anarquismo, incluso en el bando republicano, era como descontrol, represión de retaguardia, actividad parapolicial… se mostraban aquellos aspectos negativos del movimiento obrero libertario, y este fondo da prueba de las colectividades, la socialización de las tierras o las colonias escolares: cómo las casas que abandonaron los ricos en la costa brava fueron transformadas en colonias escolares para implantar los modelos pedagógicos del movimiento libertario, como son la coeducación, el interclasismo… toda la pedagogía libertaria que luego aplicó el CENU en un momento en el que los chiquillos estaban viviendo en una especie de paraíso en un contexto bélico, y el fondo fotográfico lo hace visible. Hay fotos maravillosas y algunas que te quiebran. Eso hace que la colección de positivos fotográficos tenga un valor enorme.

¿Qué tipo de documentos alberga vuestro archivo?

Tenemos documentación en distintos soportes y de distintas tipologías. El soporte papel forma parte del archivo y tenemos una hemeroteca con unas 6.000 cabeceras de prensa de todo el mundo del anarquismo, movimientos sociales, movimiento autónomo y la contracultura de los 70. Es una joya. Tenemos todos los fondos personales de los compañeros y fondos afines, también la colección fotográfica, un archivo audiovisual muy grande con grabaciones de mítines, charlas, grabaciones de programas de radio, hasta recopilaciones de noticias de la oposición que hubo a la inauguración de la Expo del 92; y, por último celuloide, ya que cuando cayó buena parte de la industria cinematográfica, del teatro y del espectáculo durante el periodo de guerra, la CNT se encargó de colectivizarlo. El sindicato de espectáculos de CNT produjo la mayor parte de documentales de la época y se utilizan hoy como recursos de archivo en documentales contemporáneos. Se llegaron a grabar películas de ficción como Aurora y Esperanza, o musicales infantiles como Nosotros somos así, atravesadas por la propaganda libertaria. Tenemos una colección de cartelería brutal de todo el mundo. Hay 8.000 ejemplares de biblioteca catalogados, textiles, folletos, donde se incluyen los fanzines, y también un fondo digital puro.

¿Qué relación tiene la FAL con el centro de memoria histórica?

La relación es bastante conflictiva. Lo primero es que el centro documental de memoria histórica se levanta sobre un archivo que se creó con fines represivos. Para que os hagáis una idea, es un archivo que montó un alemán al servicio del franquismo. Conforme las tropas nacionales iban llegando a sitios controlaos por antifascistas tomaban los locales sindicales, ateneos, etc.; iban recabando documentación y aquella que tenía nombre o podría servir para recabar pruebas para matar gente era la que se procesaba. Mucha de ella se quemaba. Nosotros tenemos una lucha con ellos, la documentación de CNT está reclamada: queremos que se nos otorgue la propiedad sobre la documentación, tener copia de todo y que la podamos utilizar. Cuando se solicitó toda esa documentación, nos dijeron que no tenían recursos ni medios para saber qué documentación de CNT albergan. Les presentamos un inventario y ahora estamos en un proceso en el que esa reclamación está judicializada.

¿Cómo os afecta el auge de la ultraderecha? ¿Qué redes habéis tejido?

Este memorialismo, que en buena parte es el de los nietos y los biznietos, sin los miedos de la Transición, ha producido un discurso revisionista de la extrema derecha que les ayuda a generar músculo. Ojalá esto se multiplicase y la gente perdiese el miedo y estuviera orgullosa de la tradición de lucha, de la historia de los de abajo. A nosotros nos afecta el crecimiento de la extrema derecha en el ataque a este proyecto memorialista. Por otro lado, tejemos muchas redes. La fundación pertenece a dos estructuras internacionales de archivos: IALI, la Internacional de Archivos Obreros, centros documentales que custodian la historia del movimiento obrero a nivel internacional, y la FICEL, Federación Internacional de Centros de Documentación Libertaria y archivos de organizaciones libertarias repartidos por todo el mundo.

En lo que tiene que ver con otras redes, cedemos nuestro local a organizaciones que necesitan espacios para asambleas, servicios, etc. Ofrecer el local a organizaciones vivas y colectivos coloca a la Fundación en el centro de muchas luchas actuales, por ejemplo, la Comisión 8M de Madrid, Laboratoria Feminista, talleres de todo tipo, etc. Se tejen muchos lazos con la cesión del espacio, son alianzas vivas. De manera más consciente, se tejen redes con el memorialismo aunque no sean organizaciones libertarias, como por ejemplo con la Comisión de la Verdad que lleva el proceso de la reclamación en Argentina, o La Comuna de Madrid.

¿Y vuestra editorial?

La editorial forma parte de nuestro proyecto divulgativo y solemos publicar entre ocho y diez libros al año. Hay una línea que pone el foco en el pensamiento libertario, otra de memoria y una última relacionada con la actualidad del sindicalismo.

¿Cuáles son los retos futuros de la fundación?

Seguir progresando en las cuestiones de archivo; ser útiles a investigadorxs, a documentalistas; que siga ganando centralidad, no por nada, sino por la capacidad de trabajar bien los fondos, la gestión documental. Activar ese patrimonio documental y que potencie las luchas diarias.

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