nº70 · Feb 2026 | ¿hay gente que piensa?

Gordas VS control social

El control del cuerpo es una constante en la historia de la humanidad. Ya fuese a través de la religión o la ciencia, las mujeres hemos vivido especialmente esclavizadas a estándares de todo tipo y, desde el siglo XX, esta circunstancia se ha convertido en una dictadura que presiona nuestras formas y nuestras mentes. De ahí que no parezca casualidad que los momentos de mayor auge del fascismo (o pensamientos reaccionarios en general) sea cuando mayor control hay sobre nuestra apariencia física.

La creación de la idea de insatisfacción continua con tu cuerpo desarrollada en la sociedad capitalista se convierte en un arma de destrucción masiva de la libertad que nos arroya a casi todas por igual, todo por hacer que no pares de consumir aquello que te promete que serás socialmente aceptada y sexualmente deseable. Porque sí, esto va de que la validación de la mujer sigue pasando por la aprobación de su físico, por mucho que nos creamos desmarcadas de ese pensamiento supuestamente pasado de moda.

Pero no nos engañemos, no todas sufrimos este yugo por igual, porque aquellas que no cabemos en sus moldes por exceso de volumen estamos condenadas desde un punto de vista no solo estético, sino también médico. Además, ser gordas se ve como una circunstancia de la cual solo tú eres responsable, porque solo es gordo quien quiere, quien no hace nada para evitarlo, sin atender a la diversidad de la constitución de los cuerpos cuando hablamos de gordura.

Crecer siendo gorda es crecer pensando que estás enferma, no solo porque desde pequeñas a nuestro alrededor nos estén diciendo que esa es una circunstancia a cambiar, sino porque también hay todo un cuerpo médico que te lo corrobora «por tu propia salud». De ahí que intenten medicalizarnos con fármacos (¡fármacos!) y someternos a dietas imposibles sin importar cómo eso afecta a otras facetas de nuestra salud más allá de la tan requerida pérdida de peso. Todo un crisol de aspectos referentes a la salud mental ignorados con tal de que bajes los kilos que sean necesarios.

Cuando estás gorda y vas al médico, un alto porcentaje de las cosas que te pasan se arreglarían si perdieras peso, ya sea una hipertensión arterial, una artritis o un cáncer… Lo primero que te recomiendan es perder peso como base de tu curación. Lo más importante, perder peso y dejar de ser gorda. Siendo así, ¿Cómo no vamos a creer que estamos enfermas?

Hace algunos años hubo una cierta esperanza de cambio cuando los cuerpos curvy (palabra inventada por el capitalismo para dar caché a las gordas) pasaron a ser tendencia. Pero la jugada nunca fue una apertura de mente real, sino solo una moda para abrir una nueva línea de mercado para esos cuerpos que quedaban en los márgenes. Hoy, con las ideas fascistas de nuevo en alza, las gordas volvemos a ser seres enfermos, poco saludables, y se nos acusa de hacer apología de la gordura si queremos visibilizar nuestros cuerpos como válidos y reales. Pero me pregunto yo ¿la enfermedad es nuestra o de la sociedad que no nos acepta como las diosas neolíticas que fuimos?

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