Fentanilo 2020

El fentanilo es un narcótico sintético opioide utilizado en medicina por sus acciones de analgesia y anestesia. Tiene una potencia superior a la morfina.

Tratamiento paliativo que no cura, pero alivia la transición hacia el final. Lo conocí en agosto, pero quiero imaginarme, así a posteriori, las dosis que hubiera necesitado para digerir este 2020 que por fin se acabó… Inspira, ponte el parche, lee y expira.

Confinamiento de marzo: sorpresa, nervios, miedo, memes, llamadas, trabajo, trabajo, trabajo. 12,5 mg. Teorías distópicas, datos, China, economía, emergencia climática, te lo dije. Ciencia, ¿qué ciencia?, artículos, referencias y de fondo cifras, curvas, lugares comunes, carteles, balcones, aplausos, botellines, vecindario. Abril: teletrabajo, teleocio, telecharla. Cine en casa. Subimos a 25 mg.

Encerrada a 4 km de distancia de ella, de ellxs, de tanto… Subo la dosis a 50 y me sigue doliendo. ¿Zoom o Jitsi? Skype no me funciona, llámame por wasap… Yo estoy hablando por hangaouts… Google, Facebook, Amazon, Netflix y el resto nos agradecen contar con ellos, ya nos lo pagarán con más control, que parece que nos va molando eso de dar datos por nuestro bien. «Este virus lo paramos juntos», «de esta salimos mejores”, claro que sí, guapi. Súbeme esto a 75 que se está disparando.

Mayo, puedes salir pero no te pases. Nunca pensé que asumiríamos la obediencia con esa facilidad. Un perfil que se va extendiendo: vieja, sola y asustada. No te acerques, no la abraces, no la roces. Déjala sola que es por su bien… Dame veneno y dáselo a ella. 100 mg que nos hagan viajar. Las residencias, ese eufemismo para no decir asilos a las que hemos dado la espalda, se convierten en campos de exterminio. La centralidad del turismo, la centralidad del trabajo, la centralidad del consumo; el capitalismo en general en crisis. Ruina. ¡Oportunidad de transformación! Ah no, alimento del fascismo. Ponme un parche de 200 que no quiero ver más.

Verano. Vamos a mirar para otro lado con mascarilla. Ella enferma. Miedo, evasión, descanso, disfrute, playa. Todo es llevadero… Baja la dosis, anda… Déjala en 100. Septiembre, la pesadilla de vuelta, pero no pasa nada, es mejor eso que morirse. Ya no hay otra forma de morirse. No hay pobreza, no hay contaminación, no hay violencia, no hay guerra y no hay enfermedades galopantes que te quitan de en medio sin rastro de virus. Vuelvo a los 200.

Sigue el otoño. Más fascismo, más control. Conspiranoias, app, rastreos, fiebre, pruebas, hospital, confinamientos sí pero no. Trabajo sí, cultura no. Me ha dado tiempo a dos conciertos, tres espectáculos y un festival de cine a medias. Otoño demoledor, otoño de muerte, otoño de arenas movedizas. 300 mg que todavía queda diciembre.

Puente sin puente, trabajo, grietas, cambios, casa, orfandad, adultez. Navidad. Consume pero no te roces. Compra pero no te alejes. Toque de queda, cepa, vacuna, miedo, enfado, prohibido escaparse. Soledad. 400 para llegar al 31. Todavía me quedan gramos. Tranquila. Feliz año nuevo.

Por

Mar

Equipo de El Topo