El pasado mes nos invitaron a participar en la III Bienal Anarquista de Madrid. Muy a nuestro pesar, por razones varias relacionadas con los tiempos, las conciliaciones, la precariedad de sostenernos y la multiplicidad de eventos como la Feria de Abril en Sevilla (esa que se inunda de influencers de fuera que nos dicen a las sevillanas cómo tenemos que ir y vivir nuestra festividad), no pudimos asistir. Pero no queríamos dejar pasar la oportunidad de contaros qué se iba a cocer en el evento y que comprobaseis por vosotras mismas porqué nos daba tanta pena tener que faltar.
Y dado que nosotras ni formábamos parte de la organización, ni seríamos asistentas, hemos entendido que lo más conveniente es dejar aquí reflejadas sus propias palabras a través del comunicado que su asamblea nos hizo llegar. El cual dice así: Abajo el trabajo, ahora y siempre.
«Nos encontramos lejos de aceptar las teorías que indican una desafección de la gente común de lo que sucede en el mundo. Esa visión difundida por los medios de comunicación que le hacen el juego al statu quo capitalista, y quienes encuentran privilegios en este sistema, hasta el punto de que inhiben lo que duele lo más mínimo la dominación y las opresiones. Pero sabemos que no es real. Al contrario, más allá del ruido de esas líneas, siendo hijos e hijas de nuestro tiempo, y de la clase a la que pertenecemos, compartimos nuestras preocupaciones, deseos y frustraciones. La incertidumbre siempre permanente, vivenciamos malestares muy concretos: el alquiler que asfixia, el curro que agota, el tiempo que no alcanza. Y cuando esas experiencias se ponen en común, lo que aparece no es indiferencia, sino una búsqueda constante —a veces tímida, a veces rabiosa— de alternativas.
Si en alguna ocasión no has sentido culpa de pensar que ojalá te despidieran del trabajo, que los lunes te dan urticaria y los viernes te aumentan la dopamina, o que currar no dignifica en absoluto; tranquila, estamos en el mismo barco. Seguramente has gritado alguna vez al viento: ¡Abajo el trabajo! Y te has quedado más ancha que larga. Cuando has vivido en tu cuerpo las consecuencias de la explotación laboral, en tu mente los ecos infames de la precariedad; de lo que supone recibir un mísero salario a final de mes (con suerte) a cambio de vender tu tiempo, no es que seas una inadaptada, es que es completamente saludable no alienarse ni adaptarse a ello. La vida es mucho más que eso. Y quizá, precisamente por eso, empieza a abrirse paso una pregunta incómoda: ¿y si el trabajo, tal y como lo conocemos, no fuera algo que mejorar, sino algo que superar?
Con esa inquietud de fondo se celebra los próximos 24, 25 y 26 de abril la III Bienal Anarquista de Madrid, en el CSO La Enredadera, en el barrio de Tetuán. Bajo el lema «Recuperar nuestro tiempo. Abajo el trabajo», esta tercera edición propone un espacio para pensar colectivamente algo que muchas ya intuyen: que la vida podría organizarse de otra manera. El primer paso para superar el orden del trabajo capitalista actual es tomar conciencia, organizarse y pasar a la acción con una estrategia. Decían los revolucionarios franceses del siglo XIX que la revolución llega tras la revelación. En este caso revelación quiere decir pensar juntas cómo son las experiencias de explotación que padecemos y cómo podemos superarlo construyendo otro mundo posible.
La Bienal nace pospandemia en Madrid, ligado al movimiento anarquista del ciclo anterior, pero intuyendo en el horizonte un ciclo político nuevo que necesita acercar las teorías y prácticas libertarias a los espacios amplios, presentando alternativas reales de las que podamos enriquecernos para salir de la desesperanza y la desmovilización. Tras dos ediciones pasadas en 2022 y 2024, continuamos queriendo ser un espacio de difusión de las ideas anarquistas, de la autogestión y el apoyo mutuo como herramientas que nos ayuden a edificar ese mundo que aún llevamos en nuestros corazones, y que estos tiempos de imperialismo atroz quieren arrinconar en lo más oscuro de su cruel sombra.
En esta edición exploraremos todas las prácticas que podemos enfocar hacia la abolición del trabajo bajo el capitalismo para conocer nuestras posibilidades en el presente e imaginar otras formas de vivir en el futuro. Para ello, charlas, talleres, mesas redondas, y un fin de semana completo de tiempo y espacio donde encontrarnos en torno a una crítica al trabajo asalariado, viendo los límites del cooperativismo o analizando la huelga a día de hoy en las luchas sociales. El evento está acompañado de numerosos puestos editoriales, librerías, distribuidoras y colectivos políticos. Hay, además, una ruta de memoria histórica por el barrio de Tetuán, comida y cena popular, exposiciones sobre el Primero de Mayo, e incluso un espectáculo de flamenco.
Decía Bob Black, ensayista anarquista estadounidense, que para dejar de sufrir tenemos que dejar de trabajar. Y es que cuando la reproducción de la vida ponga en el centro el común, cuando hayamos eliminado toda matriz de explotación, y no el enriquecimiento de una minoría a costa de muchos, quizá en esa labor colectiva es donde encontremos la fragua de la nueva sociedad que aspiramos a conquistar. Mientras tanto, seguimos encontrándonos, pensando y organizándonos. Y, de vez en cuando, recordando en voz alta algo que cada vez más gente siente como propio: abajo el trabajo.»

