nº72 · Ago 2026 | política estatal

Liberando espacios, agitando conciencias, construyendo alternativas

CSOA La Muela

La Muela es un Centro Social Okupado Autogestionado de Cáceres ubicado en un espacio expropiado por el ayuntamiento para construir una carretera que nunca llegó a pasar por allí. Este espacio público, compuesto por varias casas de campo, fue abandonado —y maltratado— durante años, hasta que un grupo de personas decidió liberarlo para iniciar un proyecto que tiene ya más de dos años de vida.

Los orígenes de La Muela se remontan tres años atrás, cuando un grupo de personas dispar, pero con inquietudes similares, comenzó a reunirse con el objetivo de crear un centro social autogestionado en Cáceres, un espacio que funcionase de forma colectiva y horizontal, un proyecto implicado con la ciudad y sus gentes y de carácter cultural, social y político, alejado de las lógicas consumistas e individualistas que imperan hoy día.

El contexto era complicado, con una gran criminalización del movimiento okupa, con desalojos de centros sociales por todo el Estado, con unos niveles de apoyo social bajo mínimos y con una escasa cultura de okupación en la ciudad. Pero por eso mismo nos parecía que era más necesario que nunca construir un espacio de este tipo, por lo que decidimos okupar —o liberar, como nos gusta decir— un edificio público abandonado, y elegimos la Semana Santa como fecha de entrada.

Al espacio accedimos por la puerta principal, la cual se encontraba abierta, sin cerradura. El inmueble, que consta como bien de dominio público, fue adquirido por el Ayuntamiento de Cáceres en 2006, sin que desde entonces haya ejercido ningún tipo de posesión efectiva sobre él. Por esta y otras razones, para nosotras siempre fue —y es— una okupación legítima frente al abandono institucional.

En todo este tiempo el espacio ha sufrido una profunda transformación, lo cual fue una de nuestras prioridades desde el principio: dejar claro que veníamos a mejorar el lugar y que lo íbamos a hacer mediante el trabajo colectivo y voluntario. A su vez, esta transformación también se ha producido en todas las personas que han contribuido en la mejora del espacio, aumentando los lazos y redes de ayuda mutua.

En estos dos años hemos realizado más de ciento treinta actividades, siendo todas ellas abiertas, gratuitas y muy variadas: talleres, charlas, exposiciones, proyecciones, debates, conciertos, convivencias, jornadas, etc. Esto hace que visiten La Muela personas muy diversas, de todas las edades y de sitios muy distintos, y esto a su vez hace que se genere una atmósfera muy especial, y se creen conexiones que serían muy difíciles de replicar en otros lugares.

En el CSOA La Muela funcionamos de forma horizontal, con un grupo motor que se reúne cada semana para tratar los diferentes temas que queremos abordar, siendo este un espacio de debate, apoyo, aprendizaje y transformación. Nos definimos como libertarias, antifascistas, transfeministas y nos sentimos comprometidas con la crisis ecosocial, la lucha de clases, la defensa de los territorios, la justicia social o el antimilitarismo, entre otras cuestiones.

Cualquier persona puede participar en varios niveles en el colectivo: uniéndose a la asamblea, asistiendo a las actividades, ayudando durante las mismas, realizando propuestas, difundiendo el proyecto, mejorando el espacio, aportando material, etc.

Es también un espacio de acogida temporal de migrantes en riesgo de situación de calle, donde además de convivir en un espacio seguro, pueden apoyarse en redes, mejorar el idioma y ayudarse mutuamente con trámites como la regularización. Además, el grupo de convivencia les ofrece apoyo y herramientas para poder autogestionarse.

También tenemos relación y colaboramos de forma habitual con varios colectivos de la ciudad, formamos parte de una red de centros sociales que se vertebra a través de la geografía extremeña y cultivamos vínculos con otros espacios sociales del Estado. Agradecemos en especial el apoyo del CSOA La Algarroba Negra, de Badajoz.

En cuanto a la situación legal, el Ayuntamiento de Cáceres inició en 2024 un procedimiento administrativo llamado «recuperación de oficio», que es una herramienta que solo tiene la Administración Pública. Presentamos alegaciones a la recuperación, pero el ayuntamiento las rechazó y puso fecha al desalojo, a pesar de que no tenía nada que reprocharnos (ni denuncias, ni quejas), ni existe a día de hoy proyecto alguno sobre el espacio.

En estas circunstancias y después de darle varias vueltas, acordamos utilizar sus propias armas, y llevar el procedimiento al juzgado mediante un abogado amigo de este tipo de espacios, para que tuviera que ser un juez quien decidiera. Con esto conseguimos paralizar el proceso y hacer entender al ayuntamiento que ahora tendrían que esperar a la sentencia de un juez antes de realizar cualquier intento de desalojo.

Han pasado casi dos años y, recientemente, se ha reactivado el proceso. Hemos hecho concentraciones a las puertas del juzgado para apoyar a las compañeras que han testificado, lo que ha tenido cierta repercusión en los medios regionales. Ya en anteriores ocasiones nos habían publicado varios artículos teniendo en cuenta nuestro punto de vista, con lo cual creemos que se ha revertido la opinión que se tenía en la ciudad sobre el movimiento okupa, unido a la gran imagen que se tiene del espacio en general. En estos momentos estamos a la espera de la sentencia, y en función de ella decidiremos los siguientes pasos a dar.

No obstante, tenemos claro que el proyecto de La Muela no terminaría con un hipotético desalojo del espacio. El sitio nos parece maravilloso, pero creemos que no sirve de nada sin todas las personas que lo utilizan. Creemos que un espacio abandonado es un espacio muerto, y desde el colectivo lo que queremos es llenar estos lugares de vida, de reflexión, de cuidados, de cambios, de lucha. Lo importante es el proyecto que llevamos tanto tiempo construyendo y este continuará, ya sea en el actual espacio o en cualquier otro edificio abandonado.

Y mientras tanto, seguiremos programando, seguiremos creando arte, seguiremos plantando semillas, seguiremos agitando conciencias. Porque lo que comenzó como un intento de crear un centro social en la ciudad, tiene ya más de dos años de vida y se ha convertido en un elemento transformador y de referencia de Cáceres, demostrando que se pueden hacer las cosas de forma diferente. Y ojo, porque funciona.

Nos apoya

Derechos Al Sur (DelSur - Estudio Jurídico) es una cooperativa andaluza de abogadas y abogados que nacemos de la experiencia acumulada de varios despachos colectivos y en el que el planteamiento ético de las relaciones jurídicas y económicas se configura como la principal característica de la empresa, siendo éste tanto la base deontológica del ejercicio de la profesión como el marco del compromiso personal con el cliente.

Derechos Al Sur se llama así porque estamos comprometidos con los derechos de nuestra tierra, Andalucía, en la que por desgracia muchas veces sus personas están carentes de los mismos. Así, nos configuramos como una empresa en lo que lo importante y lo primero es la defensa los derechos individuales y colectivos de la ciudadanía. Nuestra principal razón de ser es ofrecer un servicio jurídico de calidad a cualquier persona u organización que vea recortados, tanto por particulares como por instituciones, sus derechos y libertades.