10-11 POLI ANDALUZA - Andres Garcia Simarro-web

Transgénicos en la agricultura y alimentación andaluza: riesgos, situación y perspectivas

La Plataforma Andalucía Libre de Transgénicos (PALT)i es una red integrada por numerosas entidades andaluzas, presentes en todo el territorio, vinculadas a los ámbitos del consumo, la producción agraria, la ecología y la soberanía alimentaria. Comenzó su andadura a finales de 2004 con un único objetivo, que se refleja en el propio nombre de la organización: una Andalucía libre de transgénicos, tanto en el campo como en el plato.

Motivos para decir «no» a los transgénicos en Andalucía

La PALT exige una alimentación, agricultura, ganadería, transformación y distribución libre de transgénicos por seis razones fundamentalmente:

  1. Es un derecho de las personas vulnerado. La población ha manifestado, en distintas ocasiones, su rechazo a la alimentación transgénica a través de muy variadas vías; pero, pese a esta oposición ciudadana, los mecanismos legales actuales son claramente insuficientes y contrarios al derecho de las personas a elegir una alimentación libre de transgénicos. Por ejemplo, la regulación europea sobre etiquetado es sumamente tramposa, al no exigir que se indique que la carne y productos de origen animal (leche, huevos, quesos, etc.) provienen de ganado que ha sido alimentado con piensos y granos transgénicos.
  2. Los cultivos transgénicos tienen riesgos sin beneficios sociales. Los conocimientos científicos actuales no son suficientes para predecir, con exactitud, todas las consecuencias de la manipulación de un nuevo organismo en el que se han introducido genes extraños, ni su evolución, ni su interacción con otros seres vivos, una vez liberado un transgénico al medio ambiente. Pero, ¿los riesgos que entraña el uso de cultivos y alimentos modificados genéticamente (MG) están justificados por posibles e importantes beneficios? Claramente, no. La agricultura transgénica daña gravemente las iniciativas sociales y empresariales, fuente de empleo, desarrollo rural, sostenibilidad y soberanía alimentaria. El uso de este tipo de cultivos provoca un aumento de los costes, no solo para las personas agricultoras, sino también para las empresas de los sectores de abastecimiento de alimentos ecológicos y convencionales y la propia administración, que pueden incrementar un 13% el precio final del producto.
  3. Los riesgos para la salud no han sido suficientemente estudiados: ¡con la comida no se juega! Existe una evidencia creciente de los riesgos de los alimentos transgénicos para la salud, y cada vez más grupos de investigación independientes muestran sus repercusiones adversas o, cuanto menos, ponen de manifiesto la necesidad de dedicar más esfuerzos a la evaluación de esta tecnología, dado su elevado nivel de incertidumbre.

Los daños potenciales de los alimentos MG sobre la salud se clasifican, incluso por la propia Comisión Europea en: cambio en la composición de los alimentos y toxicidad, respuesta inmune y alergenicidad, propagación de resistencias a antibióticos y transferencia genética horizontal. Otros impactos negativos son los derivados de los residuos tóxicos de los cultivos tolerantes a herbicidas.

Sirva como ejemplo el maíz modificado genéticamente Bt StarLink, que tuvo que ser retirado en el año 2000 por sus efectos alergénicos. O el maíz de Syngenta Bt176, con un gen marcador de resistencia a la ampicilina, autorizado en 1997 en Europa, que fue retirado en 2007 por el peligro de propagación de la resistencia a antibióticos.

4. Se han documentado numerosos casos de daños sobre el medio ambiente. Además, la contaminación genética es un hecho.

En cuanto a los impactos de los cultivos y alimentos MG sobre el medio ambiente nos enfrentamos, entre otros, a un desarrollo creciente de resistencia a los agrotóxicos entre las hierbas adventicias y las plagas, a impactos sobre insectos no diana y a cruzamientos con plantas domesticadas o silvestres, es decir, contaminación genética.

Como ya sabemos, la coexistencia no es posible y, por ello, la producción convencional está probablemente muy contaminada. Pero la falta de controles, de trazabilidad y de voluntad de mostrar los problemas hace que esta pase desapercibida. El caso de los piensos es alarmante ya que es imposible encontrar piensos convencionales no transgénicos.

5. Los cultivos transgénicos son un negocio de las multinacionales, que están apropiándose del patrimonio genético colectivo a través de las patentes biotecnológicas. Las semillas transgénicas patentadas están controladas por un reducido número de empresas multinacionales que impulsan esta tecnología como un nuevo negocio (con el objetivo de aumentar su propio beneficio), a costa de la autonomía de personas agricultoras y ganaderas y de la sociedad civil en su conjunto.

Lógicamente, este oligopolio debilita enormemente nuestro sistema agroalimentario y su resiliencia.

6. Existen alternativas viables y seguras: la agricultura y ganadería local y ecológica. Los cultivos transgénicos son innecesarios, lo que hace incluso más absurda su utilización. La producción agraria ecológica, a pequeña escala, respetuosa con el medio ambiente, que utiliza variedades locales y que está orientada a mercados de proximidad, tiene una mayor capacidad de generar empleo, a la vez que garantiza una alimentación suficienteii, segura y con un reducido impacto ambiental.


El caso de los piensos es alarmante ya que es imposible encontrar piensos convencionales no transgénicos


Distribución geográfica de los cultivos transgénicos

En Europa, el único transgénico que está actualmente autorizado para su cultivo es el maíz insecticida Bt MON810, mal llamado «resistente a insectos», propiedad de Monsanto. Este maíz produce una proteína de origen bacteriano, la proteína Cry, que es tóxica para las larvas de insectos barrenadores del tallo (plaga no endémica en Andalucía), que mueren al comer hojas o tallos de este maíz transgénico. Solo hay en Europa un Estado que lo cultiva a escala comercial: el Estado español.

Por otra parte, nueve países apuestan por una agricultura libre de transgénicos y han prohibido la siembra en sus territorios por sus efectos negativos sobre el medio ambiente y la salud. Estos países son: Alemania, Francia, Italia, Austria, Polonia, Hungría, Luxemburgo, Bulgaria y Grecia.


El Estado español es el conejillo de indias de la producción de cultivos modificados genéticamente en Europa


Claramente, el Estado español es el conejillo de indias de la producción de cultivos modificados genéticamente en Europa. Y, además, también es el laboratorio de los cultivos experimentales, ya que según datos de la propia Comisión Europea, el 67% de los ensayos al aire libre que se han realizado en la Unión Europea durante los últimos años, se han desarrollado en este territorioiii.

Los datos oficiales de la superficie de cultivo de maíz transgénico en el Estado español son poco claros y transparentes. El Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (MAGRAMA) estima la superficie cultivada a partir de las ventas de semilla por provincia que le comunican las empresas… ¡cómo si ese dato pudiera ser fiable!

En la campaña 2014, y según el MAGRAMA, la superficie cultivada de maíz MON810 a nivel estatal ha sido de 131 537,67 ha y, a nivel andaluz, de 10 692,12 ha.

El Gobierno andaluz le toma el pelo a la sociedad civil

La Plataforma Andalucía Libre de Transgénicos (PALT) elaboró, en 2013, un documento de reflexión para una moratoria de transgénicos en Andalucíaiv, que ponía de manifiesto el «baile de cifras» existente, según fuentes, sobre la superficie cultivada de transgénicos. Las diferencias ascendían a un 70% —en términos de superficie— entre los datos aportados por la Consejería de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural (CAPDR) de la Junta de Andalucía y el MAGRAMA.

Pero la CAPDR no ha explicado nunca claramente el porqué de las diferencias, y desde la publicación del documento no ha vuelto a dar datos propios sobre la superficie y localización exacta de cultivos de maíz MON810 en Andalucía, excusándose en una supuesta «protección de datos».


La falta de voluntad política de la Junta de Andalucía en erradicar los transgénicos de nuestro territorio es total


Esta opacidad en la gestión de la información —relativa a los cultivos transgénicos— es descarada y viola claramente las normativas internacionales, estatales y autonómicas de transparencia y acceso a la información. Frente al incumplimiento de las responsabilidades institucionales, la sociedad civil andaluza necesita datos para realizar labores de trazabilidad, vigilancia y control. ¿Hasta cuándo la CAPDR va a ocultarlos?

La falta de voluntad política de la Junta de Andalucía en erradicar los transgénicos de nuestro territorio es total, a pesar de que en el Acuerdo por Andalucía firmado por los dos partidos que conforman el Gobierno —PSOE Andalucía e IULV-CA— en abril de 2012, se comprometía a establecer «…una moratoria en Andalucía sobre la liberalización de cultivos transgénicos…».

Así pues, la sociedad civil andaluza continúa esperando que la CAPDR y la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio (CMAOT) hagan efectivo el acuerdo suscrito por el Parlamento de Andalucía (en septiembre de 2013) para la prohibición de transgénicos en espacios naturales protegidos y en zonas donde la producción ecológica tiene una presencia importante y de interés social y económicov. De hecho, la siembra del maíz transgénico de la campaña 2014 se ha realizado sin que estas consejerías hagan ningún esfuerzo en poner en marcha mecanismos que lo eviten. Incluso el Instituto de Investigación y Formación Agraria y Pesquera (IFAPA) de la CAPDR organizó, el pasado 15 de julio de 2014, una jornada (y visita) en la que se presentaron ensayos de maíz con algunas variedades comerciales transgénicas. En ella, representantes de las casas comerciales pudieron hablar de las bondades de estos cultivos con las personas productoras asistentes. Esta actividad es un claro ejemplo de fomento institucional de la agricultura transgénica, contraria a la voluntad parlamentaria y ciudadana.


Más de 40 municipios andaluces se han declarado ya Zonas Libres de Transgénicos


El pasado mes de abril, el Parlamento de Andalucía instó al Comité Andaluz de Control de Organismos Modificados Genéticamente (CACOMG) a establecer una moratoria de transgénicos experimentales para la agricultura, la alimentación y el medio ambiente en Andalucíavi. Nueve meses después de su aprobación, la CAPDR (que ostenta la presidencia del citado Comité) todavía no ha establecido una hoja de ruta, ni ha dado ningún paso para el cumplimiento de este segundo acuerdo parlamentario en materia de transgénicos. Todo lo contrario, durante la campaña 2013/2014 se ha ensayado un trigo modificado genéticamente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en Fuente Palmera (Córdoba), que ha provocado que la sociedad civil andaluza exigiera al CACOMG que tomara cartas en el asunto ante el MAGRAMA —frente a la ausencia de transparencia y defectos de forma en la resolución de aprobación de dicho ensayovii—. Desgraciadamente, el Comité no atendió dicha petición.

Hoy en día, el trigo transgénico se ha recolectado y desconocemos qué seguimiento, transformación y utilización van a tener los 500 kilos de grano producidos con los que el CSIC planifica elaborar harinas y realizar un ensayo clínico en el Hospital Reina Sofía de Córdoba. Tras su interpelación por parte de la PALT, el CACOMG plantea que la competencia de ese ensayo es del MAGRAMA y no atiende a la solicitud de información. Otro «balón fuera » del Gobierno andaluz.

Pero no todo son malas noticias. Ante la oscuridad y silencio de la Junta de Andalucía, la voluntad popular está buscando apoyo en otras instituciones y son ya más de 40 municipios andaluces los que se han declarado Zonas Libres de Transgénicos, apostando así por una agricultura y alimentación segura, sana, sostenible, fuente de desarrollo rural. El último, Monda, en la provincia de Málaga. ¡Enhorabuena!

por [Plataforma Andalucía Libre de Transgénicos]

 

i FACUA-Consumidores en Acción Andalucía, Unión de Consumidores de Andalucía/UCA-UCE, Ecologistas en Acción Andalucía, VSF Justicia Alimentaria Global, Federación Andaluza de Consumidores y Productores Ecológicos (FACPE), Asociación Valor Ecológico, Red Andaluza de Semillas “Cultivando Biodiversidad” (RAS), CERAI, Ingeniería sin Fronteras Andalucía, SlowFoodSevillaySur, A-liadas por la Soberanía Alimentaria, Plataforma de Huertos Urbanos de Sevilla y Asociación La Talega. Colaboradoras: COAG Andalucía, Sindicato de Obreros del Campo-SOC/SAT, Greenpeace, Amigos de la Tierra, Entrepueblos y Alianza por la Soberanía Alimentaria de Córdoba (ASACO). Más información: http://www.redandaluzadesemillas.org/palt

ii El Diario.es (2014). La agricultura ecológica tendrá capacidad para alimentar al mundo en 2050. Nota de prensa de 01-10-2014. En línea: http://www.eldiario.es/norte/euskadi/agricultura-ecologica-capacidad-alimentar-mundo_0_309019968.html

iii Amigos de la Tierra (2013). El 67% de los experimentos con transgénicos al aire libre de la UE se realizan en España. En línea: http://www.tierra.org/spip/spip.php?article1773

v Proposición no de Ley relativa al establecimiento de una moratoria de transgénicos en Andalucía. Expediente 9-13/PNLP-000042 (BOPA nº 296, de 20-09-2013). En línea: http://www.parlamentodeandalucia.es/webdinamica/portal-web-parlamento/pdf.do?tipodoc=bopa&id=83353

vi Proposición no de ley relativa al establecimiento de una moratoria de transgénicos experimentales en Andalucía. Expediente 9-14/PNLC-000060. (DSPA nº 260, de 23-04-2014). En línea: http://www.parlamentodeandalucia.es/webdinamica/portal-web-parlamento/pdf.do?tipodoc=diario&id=91933

vii Carta abierta de la sociedad civil al CACOMG de la Junta de Andalucía para que exija al Consejo Interministerial de OMG (CIOMG) la prohibición del ensayo de trigo transgénico en Córdoba. 27-12-2013. En línea: http://www.redandaluzadesemillas.org/IMG/pdf/131230_carta_abierta_palt_x_cacomg_ensayo_trigo_ogm.pdf

 

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1 comment for “Transgénicos en la agricultura y alimentación andaluza: riesgos, situación y perspectivas

  1. Vicente
    25 febrero, 2015 at 10:53 am

    “El caso de los piensos es alarmante ya que es imposible encontrar piensos convencionales no transgénicos”, imaginaos con que alimento engordan a los animales de granja, os apetece seguir comiendo carne.

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