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Nosotras sí saltaríamos

En el mítico final de Dos hombres y un destino, Robert Redford (Sudance Kid) y Paul Newman (Butch Cassidy) están acorralados por los perseguidores que los han acosado durante toda la película. La única opción que tienen para escapar es saltar desde un impresionante acantilado. Sundance Kid no lo ve nada claro:

— ¿Qué te hace pensar que no vendrán tras nosotros?, le pregunta a Butch Cassidy.

— ¿Saltarías tú si no tuvieras que hacerlo?

Eso es lo que nos preguntó Belén Gopegui en el 17º Festival de Zemos98. Y nos responde: «nosotras sí, nosotras saltaríamos». Y es cierto, saltaríamos porque necesitamos demostrar que hay otra manera de organizar las cosas. Saltamos porque la realidad sería intolerable si no lucháramos para cambiarla.

Belén Gopegui reivindica la necesidad de «las historias bonitas». Entendiendo lo bonito como la defensa de lo común, como las victorias de historias de dignidad.

Porque tejer redes, cooperar, dotarnos de normas, resistir, luchar, trabajar juntxs cada día… agota. Y algunos días nos vence la desgana y nos ponemos tristes. Y otros días, hacemos las cosas por hacerlas, pensando, en el fondo, que nada servirá de nada.

Por eso tenemos que creer que las cosas, a veces, pueden salir bien; que si saltamos y nos arriesgamos, puede que dejemos a los malos con un palmo de narices.

Por eso queríamos escribir este artículo, porque tenemos que narrar nuestras victorias para terminar creyendo que, en ocasiones, ganamos nosotras. Por supuesto, nuestras victorias no son como las de las películas bonitas que nos enseñaba Gopegui. No son victorias redondas y definitivas. Nuestras victorias, están siempre teñidas de grises, cargadas con una mochila de matices. Nuestras victorias nunca son aplastantes. Es importante analizar los procesos, no caer en el triunfalismo y hacer autocrítica; pero, en ocasiones, también tenemos que pararnos y poner el foco en lo que conseguimos, en el pedazo que ganamos.

Por esta razón queremos dedicar esta sección a algunas de nuestras victorias en el territorio andaluz. Sabemos que a estos triunfos podemos ponerles muchos peros, pero lo importante de estas victorias no es que sean rotundas, lo importante es que son nuestras.

Esta vez nos saltamos las de Sevilla ya que las visibilizamos número a número. Y respecto al resto de los territorios, os animamos a poneros en contacto con nosotras para así poder visibilizarlas.

CUANDO ANDALUCÍA SE ORGANIZA

La extensión de Andalucía dificulta mucho la organización y coordinación territorial, aun así, existen numerosos procesos que lo van consiguiendo. Diferentes iniciativas, como el Coop 57 o el Movimiento por la Vivienda, que están contribuyendo o han contribuido a la transformación social, hacia el tipo de «vida que merece ser vivida», ya han sido mostradas en otros números. En esta ocasión nos centraremos en otras.

Plataforma Andalucía Libre de Fracking (PALF)

En junio de 2012, varios colectivos (EeA, ISF, Greenpeace, Amigos de la Tierra, WWF) formaron un grupo de trabajo para analizar la problemática del fracking en Andalucía. En febrero de 2013, este grupo, con el apoyo de otras organizaciones sociales, sindicales y políticas crearon la PALF.

La actividad de la PALF ha sido incesante desde entonces. De una parte, han tenido un proceso de autoformación en la técnica del fracking y sus perniciosos efectos; y en paralelo, han hecho una labor de difusión a través de decenas de charlas y debates en toda Andalucía; han requerido información a las administraciones públicas «competentes»; han organizado protestas, concentraciones y manifestaciones en contra del uso de la técnica. Se ha trabajado también la incidencia política en partidos, concejales, diputadxs y parlamentarixs.

Resultado de estas acciones, cada vez más personas rechazan el fracking y sus efectos. Decenas de entes públicos —Ayuntamientos, Mancomunidades y Diputaciones— han aprobado declaraciones contra el uso de la técnica en su territorio. El propio Parlamento andaluz se ha pronunciado dos veces en contra del uso de esta técnica y establecido una moratoria de dos años al final del año pasado.

Sin embargo, queda mucho por hacer, ya que, aunque se niegue, se sigue investigando fracking en la comunidad. La Ley de Prohibición Andaluza, que podría suponer un punto y aparte, no ha salido adelante. Además, estamos ante graves riesgos por la decidida apuesta del Gobierno del Estado actual por el uso intensivo de la técnica. 

BUENA ENERGÍA

La Plataforma por un Nuevo Modelo Energético, formada por 345 organizaciones y más de tres mil personas, lleva años luchando a nivel estatal contra el oligopolio eléctrico. Documentales como #OligopolyOff o campañas como #Desolbediencia han puesto en la agenda el timo eléctrico, la falta de soberanía energética y la pobreza energética.

En este ámbito, Som Energía (en menos de 4 años) ha conseguido formar una cooperativa de consumo de energía verde, sin ánimo de lucro, con más de 19 300 socixs de los que 550 son andaluces. Cuenta con un grupo de trece trabajadores, que están alcanzando un alto nivel de conocimiento sobre el sistema eléctrico español. 

Van a iniciar su mayor proyecto. Consiste en una planta fotovoltaica de 2 MW valorada en dos millones de euros que se va a desarrollar en Alcolea del Rio (Sevilla), sin primas, y financiada por los socios, que tendrán el retorno de su inversión cuando paguen la electricidad que consuman a un precio más barato. Esto supone un nuevo sistema de financiación al que llaman Generation Kwh.

Zencer es una sociedad cooperativa andaluza de consumidores y usuarios de suministros especiales, en particular la electricidad. Se constituyeron en noviembre de 2011, pero no empezaron la actividad económica hasta enero de 2013. En solo dos años ya son 900 socias y 1100 contratos de suministro, tienen como su proyecto más ambicioso la construcción de una planta de biomasa que generará electricidad a partir de la quema de los restos de explotación del olivar.

Colectivos feministas y el tren de la libertad

Es complicado concebir como victoria el mantenimiento de una Ley del Aborto que aún no garantiza el aborto libre, seguro y gratuito para todas. No somos tan ingenuas para pensar que en la dimisión de Gallardón no jugaron otros factores, y aun así, es importante reconocer que, de alguna manera, ganamos. 

Porque se consiguió organizar a miles de personas para una gran movilización en Madrid (muchas fueron de Andalucía). Porque cientos de mujeres cineastas trabajaron en red para grabar y editar un documental que dio la vuelta al mundo. Y porque hizo que nos sintiéramos fuertes para seguir luchando.

CÁDIZ POR LA COSTA Y POR EL AGUA

Proyecto de macrohotel en el Palmar

El Ayuntamiento de Vejer (Cádiz), respaldado por la Junta de Andalucía, lanzó en 2010 la noticia bomba de que planeaba un proyecto para construir un macrohotel a 500 metros de la playa de El Palmar, uno de los pocos espacios vírgenes que quedan en la costa gaditana. El proyecto incluía hoteles y apartahoteles con un total de 680 habitaciones, en 270 000 metros cuadrados que fueron recalificados como urbanizables. 

Plataformas ecologistas y ciudadanas se unieron para empezar una campaña en las redes sociales.

Desde 2010, el proyecto ha ido pasando de promotora en promotora, a medida que la oposición ciudadana crecía en fuerza y difusión. A día de hoy, el Ayuntamiento da el proyecto por abandonado. Como siempre en estos casos, las razones pueden tener mucho más que ver con que la crisis haya ahuyentado a las promotoras, que con la movilización ciudadana. Pero ahí esta: la playa de El Palmar sigue virgen de edificaciones.

En lo relativo a la gestión pública del agua cabe resaltar la lucha de la Coordinadora del Agua de Jerez. Se ha conseguido la remunicipalización del agua urbana de tres pedanías de Jerez: Guadalcacín, Estella y Torrecera. Esto, representa un hecho histórico que servirá de freno a las prácticas negativas —habituales en la gestión llevada desde Aquajerez Aqualia-FCC—, y pondrá en evidencia, la traición que el Ayuntamiento de Jerez ha perpetrado sobre lxs jerezanxs, privatizando el servicio público más imprescindible para la vida de la ciudadanía jerezana.

En este mismo ámbito, Ecologistas en Acción, apoyados por la Federación local de Asociaciones de Vecinos Guadalquivir (y otras personas y colectivos sanluqueñxs) han conseguido que el Ayuntamiento de Sanlúcar de Barrameda y Aqualia-FCC reconozcan, por primera vez, que se están cobrando tasas ilegales en el recibo del agua, y que vayan a devolver «algo» a algunas personas.

CÓRDOBA «LA TIERRA PA QUIEN LA TRABAJA, Y LOS EQUIPAMIENTOS PÚBLICOS… TAMBIÉN»

Somonte

Somonte es una finca en Palma del Río (Córdoba), propiedad de la Junta de Andalucía, ocupada por jornaleros del SAT desde 2012. El sindicato denunciaba la intención de la Junta de vender el terreno a manos privadas. Después de tres años —a pesar de algún intento de desalojo por parte de la Guardia Civil— casi una decena de trabajadorxs (a los que se unen más compañerxs en campañas concretas) permanece en la finca poniendo en producción el terreno. Este año ya han recogido heno, espárragos, habas y productos de la huerta, y si tuvieran la inversión necesaria para crear una infraestructura de riego, podrían ampliar la producción. Queda mucho por hacer, pero ahí siguen, dando ejemplo.

Rey Heredia

Comedor social, cocina, Radio Dignidad… son algunas de las iniciativas del antiguo colegio Rey Heredia tras su recuperación por la Acampada Dignidad de Córdoba en octubre de 2013. Después de casi dos años de trabajo y de poner en evidencia la función social que cumplen en el Distrito Sur, lograron un acuerdo con el Ayuntamiento por el que se les cedía el espacio. El Gobierno municipal, sin embargo, se está demorando en hacer efectiva la cesión, lo que ha provocado varias movilizaciones recientes para exigir el cumplimiento. Lo lograrán.

HUELVA: ENTRE «CHOCOS» Y «POLOS» ANDA EL JUEGO

La Mesa de la Ría

Ni la dimensión del enemigo, ni la connivencia de políticos, ni el silencio de los medios han podido con La Mesa de la Ría de Huelva en sus más de treinta años de lucha.

El Polo Químico lleva en la Ría desde los años 60 con consecuencias nefastas: mayor incidencia de cáncer que en otras provincias, vertidos de aguas ácidas, montañas de residuos radiactivos, etc. Con ese panorama, y a pesar de los ataques sufridos, la Mesa no ha parado de denunciar ante todas las instancias posibles, y ha ganado algunas batallas: sentencias contra industrias químicas por delitos contra el medio ambiente, apercibimiento al Gobierno español por parte de la UE por los vertidos de fosfoyesos a la marisma, sentencia de la Audiencia Nacional obligando a FERTIBERIA a paralizar los vertidos y regenerar las marismas.

MÁLAGA: VISIBILIZANDO LO INVISIBLE

La Casa Invisible

La Casa Invisible de Málaga es un centro social y cultural gestionado por los ciudadanos, que en 2007 decidieron okupar un antiguo palacio del s. XIX propiedad municipal y en estado de abandono.

La Casa Invisible ha conseguido dar cobijo a una amplitud de colectivos e iniciativas que dan a La Invi la fuerza de su diversidad: la librería asociativa La Libre, creadores culturales, hackers, una Universidad Libre, los «yayoflautas», la PAH, migrantes, niñas…

Desde sus inicios, La Invisible optó por la negociación con las instituciones, en este caso el Ayuntamiento de Málaga, aunque ha sido un proceso conflictivo. La Invisible reclamaba la cesión de uso del espacio, y en 2011, gracias a un importante apoyo ciudadano, el Ayuntamiento firma un «Protocolo de Intenciones» que llevaría, en un año, a preparar el camino para la ansiada cesión de uso.

El Ayuntamiento ha estado, desde 2012, dilatando sin ninguna explicación la firma de la cesión. Se ha negado a mantener reuniones con la Casa y ha impedido la realización de obras de rehabilitación. El pasado 23 de diciembre se llegó a un punto crítico cuando el Ayuntamiento, a través de la Policía Local, clausuró La Casa Invisible —excusándose en un informe técnico de Urbanismo— hasta el acometimiento de una serie de intervenciones en el edificio. La Invisible se puso manos a la obra e inició una movilización ciudadana y un crowdfunding para poder acometer las obras. La respuesta de la comunidad estuvo más que a la altura de las expectativas: las calles se llenaron apoyando a la Casa y el crowdfunding consiguió el 200% del mínimo necesario en un tiempo récord.

La Casa Invisible sigue abierta a todxs —y con fuerzas tras esta victoria— en el camino para seguir reclamando la cesión de uso.

En definitiva, estos son solo algunos de los triunfos que conseguimos cuando somos capaces de organizarnos, y empoderarnos, para denunciar y proponer nuevas maneras de gestionar la vida, que integren criterios de justicia ecosocial en sus maneras de desarrollarse. 

por [Mar, Maka, Óscar y Ana]

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