12 poli local (Maria Merino) WEB

Golferío sevillano

Otro ejemplo de lucha vecinal frente a los intereses del capital

Es sabido que lxs urbanitas (muchxs de nosotrxs, trabajadores de cuello blanco) hemos desarrollado la necesidad de ir a practicar algún tipo de ejercicio o deporte semanalmente para mantener nuestra salud a flote. Esto ha hecho proliferar en nuestra ciudad una importante cantidad de gimnasios e instalaciones deportivas, muchas de ellas de titularidad pública. No obstante, en los últimos años se ha producido un fenómeno de privatización en la gestión de estas instalaciones, que además de los consiguientes problemas laborales en el seno del Instituto Municipal de Deportes (IMD), está generando un importante incremento de las tarifas, cada vez más cercanas a las de las instalaciones privadas.

Pero no es este el único negocio que en torno al deporte y la gestión del suelo municipal se está cociendo últimamente. Y es que parece que esto de mantener el tipín de la gente sale rentable, y no son pocas las propuestas que llegan al Consistorio ―por parte de aguerridos emprendedores― para convertir bienes inmuebles públicos en desuso (como la estación de San Bernardo) o suelos de propiedad municipal en nuevas y flamantes instalaciones deportivas en las que practicar un variado abanico de actividades deportivas.

El caso que nos ocupa es este último: el de un suelo de propiedad municipal que tiene enfrentados a vecinxs y gobernantes a causa de un controvertido proyecto para construir, por iniciativa privada, un campo de golf en la única parcela disponible para uso deportivo del barrio de los Bermejales y Elcano. Y, como es de prever, el proceso seguido hasta ahora por las instituciones no ha sido un ejemplo de transparencia y participación vecinal.

El proyecto inicial, tramitado a iniciativa de la empresa PIM GOLF SL, fue presentado en un consejo extraordinario del IMD en agosto de 2014 por parte del entonces gobierno municipal. La empresa proponía la concesión a 30 años de un suelo público para la construcción y explotación de un centro de prácticas de golf, una pista de pitch and putt y cuatro pistas de pádel. Según los planos entregados en la propuesta, el campo de golf requerido no solo ocuparía los 31 110 m2 previstos para usos deportivos por el planeamiento urbano, sino que también se extendería por una superficie de 11 000 m2 más, perteneciente a una zona verde adyacente. Para ello, ocuparía la parte central de la misma, reduciendo este espacio verde a una banda estrecha de terreno que separaría al barrio de la autovía SE-30. Por si fuera poco, para presentar el proyecto decidieron optar por una vía «rápida» en la que compactaban dos procedimientos que debían ser independientes y sujetos a sendos procesos de exposición pública: el estudio de viabilidad y el posterior anteproyecto.

Tanto la fecha elegida para el debate y exposición de la propuesta, como el contenido de la misma y los procedimientos legales seguidos, pusieron en alerta a la asociación de vecinos Bermejales Activa y a Ecologistas en Acción, que comenzaron así una intensa lucha para que el Ayuntamiento de Sevilla desista del proyecto y abra un proceso real de participación ciudadana, donde se ­­­­­decida el futuro uso de esta zona del barrio de Bermejales.

Tal y como argumentan lxs propixs vecinxs, se trata de un barrio que ha crecido en los últimos años exponencialmente como consecuencia de la adjudicación de varias promociones de viviendas de VPO. Es, por tanto, un barrio joven con uno de los índices de natalidad más altos de Europa. Por otro lado, las instalaciones deportivas existentes en el entorno, o bien se encuentran muy saturadas, como es el caso del SADUS ―que a menudo cuelga el cartel de completo― o son de acceso restringido, como el Centro Deportivo Militar Híspalis. De esta manera, este suelo es el último espacio existente en la zona en el que construir unas instalaciones deportivas multiusos de acceso público, que sirvan para la promoción del deporte de base y los valores sociales y de ocio sano que este promulga. Entienden así que el uso del campo de golf propuesto resulta elitista y excluyente, y que no responde a las necesidades de equipamiento público de la población residente.

Hasta ahora, lxs vecinxs y lxs ecologistas han presentado tres recursos al Consistorio, en los que se denuncia tanto el procedimiento de contratación como la ocupación ilegítima de un espacio verde para otros usos. Dos de estos recursos ya han sido rechazados aludiendo argumentos técnicos que desde Ecologistas en Acción rebaten frontalmente. Entiende esta organización que se está efectuando una modificación de la calificación de suelo, prescindiendo de todos los procedimientos legales previstos en la legislación urbanística y que, además, se ha vulnerado la Ley de Contratos del Sector Público en el procedimiento seguido.

El actual equipo de gobierno, que en el momento de presentarse el proyecto se encontraba en la oposición, ejerció entonces una férrea crítica al mismo y defendió junto a la asociación de vecinos Bermejales Activa la idea de un suelo público para sus vecinxs, el fomento del deporte base y un proceso participativo. En la actualidad, una vez alcanzado el sillón de mando, ha defendido frente a los vecinos una «nueva» propuesta de la empresa PIM GOLF SL para ese solar, consistente ―según el colectivo vecinal― en básicamente lo mismo que ya había proyectado: un campo de golf, al que han añadido una pista de fútbol 7, una pista de pádel y una sala de musculación.

Lxs vecinxs ―organizadxs en el grupo de trabajo Stop Golf― obviamente se sienten defraudadxs por las promesas incumplidas, pero no por ello desisten en su empeño. Han recogido hasta ahora 640 firmas a favor de la paralización del campo de golf y están realizando concentraciones en el solar de la discordia para exigir que se desista del proyecto y se abra un proceso real de participación ciudadana que permita a lxs vecinxs decidir el futuro de este suelo.

Una vez más, la ciudadanía organizada da una lección de democracia y capacidad de lucha frente a los malos gobiernos mediante la denuncia de prácticas torticeras que, de no ser por su combatividad, hubiera puesto en manos del beneficio privado lo que, por ahora, sigue siendo del común.

por [Ángela Lara García]

Equipo de EL TOPO

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