16 Desmontando Mitos (Marta Gonzalez Villarejo) WEB

Este es el principio (activo) de una bonita amistad

Supongan, por ejemplo que los hombres solo figuraran en la literatura como amantes de las mujeres, y nunca como amigos de los hombres, soldados, pensadores, soñadores, ¡qué pocos roles en las piezas de Shakespeare podrían confiárseles!

Virginia Woolf, Un cuarto propio

 

La amistad implica compartir, ponerse en la piel del otro, tener un compromiso y aprender a aceptar las diferencias. Es un bien de valor incalculable, que nos hace mejores personas. «Quien tiene un amigo tiene un tesoro». Sin embargo, aún pervive en nuestro imaginario una tesis casi irrefutable: es imposible que un hombre y una mujer sean amigos. Esta idea estrangula la posibilidad de jugar con fórmulas diversas para construir las relaciones entre los sexos. ¿Resulta tan horrible quedarse tan solo en la zona amigos?

Dedicado a todos mis amigos, os quiero, dudes.

 

La amistad: un asunto de hombres

La amistad ha sido considerada por la filosofía como uno de los sentimientos más elevados del ser humano. En la Grecia Antigua este era un bien supremo asociado al concepto de ciudadano y, por tanto, reservado solo a los hombres de la polis, cultos y libres.

Las mujeres y los esclavos, al ser considerados inferiores, estaban tan solo capacitados para un sentimiento mucho más vulgar y secundario: el amor.

Parece que esta idea pervive aún en algunas cabecitas. Tim Hunt ha tenido que devolver el Nobel de medicina por las siguientes declaraciones: «Pasan tres cosas cuando (las mujeres) están en el laboratorio: te enamoras de ellas, ellas se enamoran de ti y, cuando las criticas, lloran».

Se ve que él es muy de método científico y que esto le ha pasado 12 de cada 10 veces. Algo razonable si echamos un vistazo al hashtag #distractinglysexy y observamos lo provocativas que van las científicas con sus batas y monos protectores.

Esta idea de que un hombre y una mujer se van a sentir irremediablemente atraídos el uno por el otro (sobre todo la una por el otro) parte de esa idea esencialista de que la amistad solo se puede dar entre iguales —en una sociedad profundamente desigual—, que las relaciones entre hombres y mujeres deben dar prioridad al interés sexual y en la premisa de que todas las personas son heterosexuales.

Esta ecuación se repite una y otra vez en las ficciones modernas. Pongamos de ejemplo series como Friends, Big Bang Theory, El Mentalista, Cómo conocí a vuestra madre, Anatomía de Grey, Castle o Bones, por citar algunas de las más conocidas. Es cierto que todas muestran universos muy cerrados en los que las relaciones suelen ser muy endogámicas.

Pero la fórmula siempre es la misma: si existen personajes de diferente sexo que trabajan o conviven estrechamente, su relación se ve abocada al romance. Aunque el argumento fuera perfectamente verosímil si fueran solo amigxs o compañerxs de trabajo.

Perdón, se me olvidaba que en Will y Grace no se enrollaban.

Will era gay.

Esperando la recompensa

Cómo salir de la zona amigos, evitar amigo mujer, cómo evitar caer en la zona amigos.

Es escalofriante comprobar en Google la cantidad de artículos que advierten de los tremendos traumas que puede ocasionar que una mujer quiera ser tu amiga.

La zona amigos es un concepto que sugiere que lo único para lo que sirve tener una relación con una persona del sexo opuesto es para tener una relación amorosa o sexual con ella. Habitualmente la friendzone no aplica en ambas direcciones. A algunos hombres les cuesta asumir que no son irresistibles.

Analizando superficialmente los relatos en los que estamos inmersos siempre, encontramos a la mujer como objeto de deseo o trofeo, sea en el cine o en la publicidad. Pero aplicar este valor de cambio a la amistad, cuando esta, se supone un sentimiento desinteresado, es poco menos que enfermizo: «La recompensa por ser amigo de alguien no es sexo, es amistad. Si es cierto que esa persona es amiga tuya, su amistad debería ser recompensa suficiente»1.

No vamos a negar que sentirse atraído por un amigx es algo natural y deseable. Cuando conoces a una persona y tienes vínculos más profundos puede surgir este sentimiento. Incluso puede darse la situación en la que dos personas que son amigas tengan sexo esporádico o una única vez y que este hecho no suponga que «se hayan cargado la amistad».

Esta constante sexualización de las relaciones sociales tiene su origen en los discursos que definen la masculinidad y la feminidad. Ellos, se ven obligados a demostrar constantemente su virilidad, que se valida a través del deseo hacia cualquier mujer que consideren atractiva. Ellas, porque existe una especie de mandato no escrito por el que deberían estar sexualmente disponibles o, al menos, inclinadas a comenzar una relación amorosa. Si cada individuo es libre de tomar sus propias decisiones, no se comprende por qué entonces una mujer que rechaza a un amigo es una mala mujer. Solo por eso, por querer ser solo amigos.

Existe toda una corriente en Twitter bajo el hashtag #niceguysOKCupid en la que chicos doloridos insultan y humillan públicamente a sus amigas por haberles rechazado. « (…) La friendzone sugiere que para lo único que sirven las mujeres es para el sexo». Y en sentido inverso, que lo único para lo que existen los hombres es para convertirse en príncipe azul.

Todxs somos hetero hasta que se demuestre lo contrario

Otra de las premisas en las que se basa la tesis de que hombres y mujeres no pueden ser amigos, es porque damos por hecho que cualquier persona del sexo opuesto es heterosexual.

Una vez que se ha demostrado lo contrario, si ambas personas son del mismo sexo suele desencadenar un comportamiento extraño en el amigx heterosexual. Una especie de miedo irracional a tener que rechazar a una persona, ya que esta, de nuevo, se sentirá irremediablemente atraída por ellx.

De nuevo, la fórmula contiene el principio activo de la diferencia. Si existe diferencia (en la orientación) sexual, el mandato de género se activa, impidiendo cualquier tipo de relación como iguales.

Las series en las que aparecen personajes gays o lesbianas muestran también esta tendencia a la sexualización de la amistad. Basta con echar un vistazo a Orange is the new Black, the L world o Queer as friend. Lo curioso es que en ninguna de ellas (vale, Jenny de L estaba muy loca) existen amigxs vengativos tuiteando su rabia si les han rechazado. Simplemente, con el tiempo, recuperan la amistad. Parece que eso de la diversidad, al menos en sus relatos, lo tuvieran mucho más claro.

Hay que escapar de las jaulas que nos separan a machos y a hembras para comenzar a relacionarnos como nos dé la gana, olvidándonos de fórmulas y leyes.

Ahora que Tim Hunt está prejubilado podría probar un nuevo experimento. Mezclar ratas de ambos sexos para ver si es posible que se hagan colegas sin enrollarse. Igual se confirma su teoría y le salen todas #distractinglysexy.

por [Raquel Campuzano]

Periodista

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