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Ecocuidadanía: resignificando la ciudadanía tradicional

Estamos inmersas en una crisis multidimensional y civilizatoria. Frente a una salida de la misma que refuerce la exclusión, la desigualdad y el deterioro ambiental, queremos hacer propuestas feministas, anticapitalistas y ecologistas que aboguen por un cambio cultural profundo y que establezcan como epicentro la sostenibilidad de la vida humana y no humana, especialmente en los contextos urbanos.

Reformular la ciudadanía hegemónica

Parece claro que las relaciones entre la administración y la ciudadanía se están transformando. El Estado «está perdiendo buena parte del protagonismo político que había alcanzado en la época de bienestar, al mismo tiempo que se refuerzan otras formas de implicación de la ciudadanía en los asuntos públicos, otras formas de participación política y de acción colectiva»1. Todos estos fenómenos que se venían gestando desde hace décadas, se han acentuado con la actual crisis, en la que se ha producido una deslegitimación profunda de los gobiernos tradicionales como representantes de la ciudadanía, y un desajuste de la acción política al marco nacional e institucional. De hecho, han emergido contestaciones y nuevas formas de ciudadanía que:

  1. Critican el sentido homogeneizador clásico y visibilizan la heterogeneidad y la diversidad sociocultural.

  2. Tienen en cuenta la existencia de condiciones distintas y desiguales de las y los sujetos.

  3. Conciben las formas diferentes de participar en la vida pública, alterando por completo la forma en que se ejerce la ciudadanía imaginada y vivida como derecho a la membresía política y territorial al Estado–nación2.

Visibilizar las preocupaciones feministas y ecologistas

Nuestra propuesta, por un lado, es anclar las siguientes reflexiones a espacios físicos concretos como son las ciudades, por el alto porcentaje de población mundial que hay ya viviendo en ellas, por el fenómeno de urbanización a escala planetaria que se ha dado durante el siglo XX y por las dinámicas migratorias y de crecimiento poblacional que, en conjunto, sitúan a los contextos urbanos como el virtual receptáculo de la sociedad del siglo XXI3.

Por otro lado, frente a concepciones dominantes, nuestra idea es visibilizar otras formas de entender, usar y participar en la ciudad, subrayando la multiplicación de sujetos urbanos que están mostrando una concepción distinta de «lo político», y en concreto, reflejando preocupaciones feministas y ecologistas que están contribuyendo a reformular la ciudadanía abstracta/individualista/patriarcal/consumista.

Existen ya numerosos actores y actoras locales que han incorporado la sostenibilidad ambiental como una de sus principales reivindicaciones para acceder a una buena vida en las ciudades. Esta ciudadanía ecológica se siente comprometida con el territorio, el agua y todos los bienes naturales que necesita para llevar a cabo su proyecto de vida, tanto individual como colectivo, es decir, se conecta con su huella ecológica, potenciando la soberanía territorial y la responsabilidad comunitaria.

Por otro lado, son cada vez más cuantiosos los movimientos sociales en las ciudades que proponen (y practican), desde una perspectiva feminista, la desgenerización y universalización de los trabajos de cuidados realizados fundamentalmente por las mujeres, para que sean asumidos por toda la sociedad y sostenidos por estructuras comunes, en gran parte desmercantilizadas. Algunas autoras4 han acuñado el término cuidadanía para referirse a este tipo de ciudadanía que asume el cuidado como elemento central para satisfacer las necesidades vitales. Según las mismas, la cuidadanía es un concepto político que pone el foco de atención en la vulnerabilidad de los cuerpos, en la interdependencia humana a lo largo del ciclo de vida y en el trabajo de cuidados para el sustento del resto de procesos sociales y económicos. Al igual que la huella ecológica, que visibiliza los territorios, bienes y servicios ambientales que necesitan las personas para desarrollar sus proyectos de vida, la cuidadanía, es una forma política de visibilizar los cuidados, tiempos y esfuerzos dedicados para reproducir y recrear la vida.

Vincular ambas preocupaciones: la ecocuidadanía

Para vincular ambas preocupaciones ciudadanas cabría decir que la responsabilidad de la que hablamos no solo debe contraerse con el territorio, sino también con el trabajo realizado por las mujeres, y especialmente por las mujeres pobres, porque son las que tienen en los diversos lugares del mundo un menor impacto sobre el territorio y una obligación ecológica mayor.

Para que la sociedad, en este caso urbana, sea sostenible, debemos asumir la deuda ecológica contraída con otros espacios y territorios, pero también la deuda de cuidados y ecológica contraída con las mujeres, que son fundamentalmente las que aumentan la cantidad de tiempo dedicado a la satisfacción de las necesidades vitales de sus familias y comunidades realizando trabajos de reproducción ambiental y social5. Una vez visibilizadas estas asimetrías e injusticias, podrían modificarse determinadas pautas de comportamiento para tender a espacios urbanos más inclusivos, radicalmente democráticos y ecológicamente viables.

La noción que proponemos para visibilizar las preocupaciones feministas y ecologistas emergentes en las ciudades, poner en valor las prácticas sostenibles locales, y tratar de promoverlas, es la de ecocuidadanía. Entendemos la ecocuidadanía como:

  1. Un concepto que integra la conciencia ecológica con la perspectiva feminista, vinculando:

  • Las reivindicaciones de soberanía y defensa de los cuerpos frente a normas heteropatriarcales, con las reivindicaciones de soberanía territorial que lleven a cada espacio urbano a ser energética y materialmente autosuficiente.

  • El metabolismo urbano ecológico y el social, al considerar las pautas de producción y consumo material, pero también las dinámicas de reproducción humana y las energías amorosas invertidas en atender necesidades relacionales y afectivas vitales.

  • Las reivindicaciones de democratización política y del espacio público, con las reivindicaciones de democratización de los hogares y la vida cotidiana.

  • Las reivindicaciones de una ciudad compacta, multifuncional, cohesionada y energéticamente viable, con las de una ciudad segura, inclusiva, accesible y que garantice el ejercicio de derechos de todos y todas.

  1. La manera de resignificar la ciudadanía tradicional que nos incomoda, y mostrar nuestra implicación en el cuidado de la vida humana y no humana en el ecosistema urbano.

por [Laura Pérez]

Aprendiz de ecofeminista

1 Subirats y Parés, 2014:111-112.

2 Holston y Appardurai, 1996.

3 Delgado y Álvarez, 2013.

4 Precarias a la deriva, 2005; Pérez Orozco, 2006, 2011.

5 Mellor, 2011; Puleo, 2011.

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