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Desmontando el mito del Polígono Sur

pero aquí abajo abajo
cerca de las raíces
es donde la memoria
ningún recuerdo omite
y hay quienes se desmueren
y hay quienes se desviven
y así entre todos logran
lo que era un imposible
que todo el mundo sepa
que el sur también existe

Mario Benedetti

 

¿Qué es el Polígono Sur?
El Polígono Sur lo forman 7000 viviendas, aunque el mundo entero lo conoce como las Tres Mil Viviendas de Sevilla. El Polígono Sur son muchos barrios: Nuestra Señora de la Oliva, La Paz, Antonio Machado, Martínez Montañés, Murillo y Las Letanías. En total tiene una superficie aproximada de 145 hectáreas y unos 50 000 habitantes. La mayor parte está ocupado por viviendas públicas en régimen de alquiler protegido de la Junta de Andalucía. El barrio está encerrado por grandes infraestructuras viarias y ferroviarias que actúan como fronteras físicas, aislándolo geográfica y socialmente del resto de la ciudad.

En los años 70, el Instituto Nacional de la Vivienda edificó las primeras promociones de viviendas que pretendían alojar a población procedente de la inmigración rural, a las afectadas por las riadas de 1961 y el terremoto de 1969, y a la población desalojada de las chabolas y de las viviendas en ruinas del casco histórico sevillano. Así, desde los años 70 se pone en marcha el peor plan de realojo de la historia de Sevilla, en el que primaba el colocar a gente en pisos por encima de su derecho al arraigo y obviando las circunstancias socioeconómicas de la población. Un mal ejemplo de solución para el problema de la marginación social y el chabolismo, que limpió literalmente de la ciudad a familias enteras y las hacinó verticalmente en un barrio sin dotaciones de ningún tipo. Dotaciones que tuvieron que ir conquistándose posteriormente a través de la movilización ciudadana. Un claro ejemplo de conquista vecinal es el Centro Cívico Esqueleto, el corazón del barrio, llamado así porque durante años la obra estuvo parada dejando la obra en «el esqueleto».

El resultado actual en el Polígono Sur es una heterogeneidad de familias con un alto número de persona en situación de pobreza. El resultado en el centro de Sevilla y los barrios históricos es la desaparición total de la pobreza y el chabolismo.

Para justificar esta labor de exclusión social y expulsión geográfica a la ciudadanía sevillana, es necesario acompañarla de un duro discurso dominante: «las Tres Mil son así y su vecindario es el responsable», «las Tres Mil están habitadas por gente peligrosa y lo mejor es que estén allí juntas y controladas para que la gente de bien podamos vivir en paz en el resto de Sevilla». El cielo es azul y esto es así.

El mito del peligro de las Tres Mil
El Polígono Sur es bien conocido por su fama de violencia, drogas y crímenes. El poder necesita construir este mito para no solo justificar la necesidad de la exclusión y el aislamiento, sino también para que a nadie se le ocurra ir a comprobarlo en persona, pues el intento de crearse una opinión propia podría ser un riesgo para su integridad. Así construyen el mito los medios de comunicación masivos:

«Las 3000 viviendas, uno de los lugares más peligrosos de España», titular del programa Espejo Público de Antena 3.

«Las tres mil viviendas, el barrio más peligroso de Sevilla. El 80% de los vecinos se dedican a la venta ambulante. El mayor problema del barrio son las hogueras», titular en el programa de Ana Rosa de Telecinco.

Se repite el mantra «las Tres Mil son peligrosas, no vayas». Así que nadie va y todas aliviadas de vivir lejos. El vecindario del Polígono Sur carga con el estigma a sus espaldas y oculta su dirección para conseguir un trabajo en el centro, porque no todas son vendedoras ambulantes, diga lo que diga Ana Rosa; o mienten para entrar en la piscina del barrio de al lado donde está prohibida expresamente la entrada a personas residentes en Polígono Sur; o te deja el novio en Celestino Mutis y haces como que entras en un portal y después, cuando ya se va, andas hasta tu casa en la barriada Murillo que es donde vives de verdad.

El mito del arte de las Tres Mil
El segundo mito más común sobre el Polígono Sur es «el arte de las Tres Mil». El estereotipo menos dañino del Polígono es el que lo concibe como un barrio de artistas donde el día a día es un eterno corrillo de juergas y hay burros en los balcones. Esta es la visión que podemos ver en la película Polígono Sur, el arte de las Tres Mil que presenta una realidad descontextualizada socioeconómicamente y centrada en la genuina creatividad artística del vecindario del barrio. Si bien es cierto que la marginación de esta zona de Sevilla ha dado lugar a que se creen redes comunitarias y una propia cultura de la resistencia muchas veces manifestada a través de la música, no deja de ser una visión romántica y reduccionista de la compleja realidad que allí acontece y que pesa como un estigma más sobre las personas que la habitan.

¿Qué hay en el Polígono Sur de verdad?
Sin duda, un barrio que el poder político ha convertido en un lugar de hacinamiento de familias con problemas de integración social y que ha sido el recurso fácil para erradicar asentamientos chabolistas de la ciudad, presentará numerosas problemáticas sociales. El abandono de la Administración pública y la mafia policial en connivencia con el mercado de la droga ha generado, desde luego, situaciones de habitabilidad no deseables. Pero en el Polígono Sur hay más de 50 000 almas que han creado una forma de vida en resistencia a espaldas de la sociedad mayoritaria, que han ideado redes de apoyo y supervivencia envidiables. En las Tres Mil hay un Ateneo Cultural puesto en pie por el vecindario, hay proyectos de pedagogía alternativa en alguna de sus escuelas, hay una cocina solidaria autónoma, hay un estudio de grabación autogestinado por músicxs y hay un mercadillo los jueves, entre otras muchas cosas.

Pero no tienen por qué creerme. Es más, no me crean. Es mejor que cojan el autobús nº 31 o el nº 32 y lo vean. Y lo vean de verdad, no en los periódicos o en visitas fugaces e interesadas. Vayan a la Recogymkha, un paseo lúdico y de convivencia que realiza la Universidad[1], y vayan el jueves al mercadillo. No repitamos mantras del discurso dominante, conozcamos la realidad de cerca, con todos sus matices, y creemos discurso de contrapoder. Construyamos una sociedad sin muros que dividan barrios ni pensamientos que dividan mentes y consigamos lo imposible, que todo el mundo sepa que el Sur también existe.

 

 

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1 comment for “Desmontando el mito del Polígono Sur

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