nº50 | entrevista

TONY BURGUILLOS –DEL CBC DE SEVILLA– ENTREVISTA A El Topo

A LA INVERSA

No llegan a ser las once de la mañana y un par de topers están sentados en una icónica y taurina cafetería del sevillano barrio del Arenal, donde han quedado con el afamado periodista sevillano Tony Burguillos. La situación es extraña porque el CBC de Sevilla —medio más conservador y añejo de la ciudad— va a entrevistar a El Topo por su octavo aniversario. Se comenta en los foros taurinos de internet que algún redactor jefe se pasó dándole al DNI aquella mañana. El encargado de la pieza llega por el final de la calle con su CBC del día bajo la sobaquera, casi una hora tarde y con un Marlboro por la mitad entre labio y labio. Al reconocido Hijo Predilecto de Andalucía y polémico articulista local no se le puede exigir puntualidad, comentan lxs topers entre sí, mientras este se pide «lo de siempre», que resulta ser un whisky doble y una tostada de manteca colorá.

—A mí, lo primero de todo, me tenéis que explicar eso de que ustedes tienen un periódico. ¿Cómo que un periódico? ¡Si salís ca dos meses y llegáis tan tarde a las noticias que todavía no habéis contao la Expo del 92! —Burguillos suelta una risotada mientras toma el primer gran buche de su vasito ancho—.

—Deje que le expliquemos, señor Burguillos. No somos una publicación diaria, pero sí periódica —Tony Burguillos levanta una ceja—. Y nuestro proceso requiere tiempo, por la forma y los parámetros bajo los que lo hacemos. Nuestros contenidos son siempre elegidos en asamblea, entre todos y todas, por consenso y…

—¡Ya me estáis aburriendo! —interrumpe mientras golpea la mesa con la mano— ¿Es que no podéis contarme algo divertido?

—¿Divertido? Disculpe, pero creo que hacemos un trabajo serio y respetable —el periodista del CBC suelta una risa faltona—.

—¿Ahora a hacer propaganda de Bildu y defender a los okupas se le llama trabajo serio? ¡Me tengo que reír! ¿Y qué es eso de asamblea? ¿También levantáis las manitas para aplaudir como los sordos cuando alguien acierta a escribir una columna sin darle patadas al diccionario? ¿O estáis cuatro horas para poneros de acuerdo sobre cualquier chorrada? ¡Ja!

—Bueno, señor Burguillos, entendemos que a usted no le gusten las asambleas, pero a nosotras nos funcionan muy bien. Normalmente, son bastantes resolutivas y gustosas. Después de ellas, ponemos un plazo muy cómodo para escribir los artículos, para que nadie tenga que andar con prisas ni agobios. Y, una vez escritos, necesitamos otro margen de tiempo para que las personas que ilustran lean las piezas y hagan su parte. Finalmente, le dedicamos tiempo a las correcciones, la maquetación y el envío a imprenta.

—Vamos, que un poco más y hacéis un plan quinquenal por cada número que sacáis. ¡Estos rojos, como son…! Bueno, explicadme ahora por qué en vez de estar jugando al pádel con el alcalde, estoy aquí entrevistándoos para el CBC de Sevilla. ¿Qué habéis hecho para merecer tal distinción?

—¡Pues estamos sacando un número redondo, señor Burguillos! El número cincuenta de El Topo. Y, además, a finales del año pasado cumplimos ocho años. Para celebrarlo, hemos decidido hacer un número especial en colaboración con otros medios de comunicación libres. Ahora bien, ¿por qué el CBC te ha enviado? Eso, ya, no lo sabemos.

—Ahora que lo decís…, a nosotros no nos habéis invitado. ¿Qué pasa, el CBC no es un medio libre?

—Señor Burguillos, vamos a ver. ¿Acaso su medio no es propiedad de unas cuantas personas o empresas?

—¡Pues claro!, ¡cómo todo!

—Como todo no, Burguillos, El Topo no es de nadie.

—¿Cómo no va a ser de nadie? ¡Todas las cosas son de alguien!

—Que no…, que El Topo no es de nadie. En todo caso, es un pequeño hijo de cada persona que está en la asamblea, trabajándolo con mimo y dedicación.

—¡Paco, porme otra! —Burguillos no deja de beber whisky animosamente. Hace rato que lleva media camisa por fuera del pantalón y una babilla le recorre la comisura de los labios de manera bastante desagradable. La entrevista continúa a trompicones—. Sigo sin entender por qué el CBC no es un medio libre. ¡No nos habéis invitado a escribir!

—Vamos a ver, Burguillos, ¿cómo vais a ser libres? ¿No se anuncia Iberdrola en tu medio? ¿O el Banco Santander no os compra portadas a saco?

—¡Pero hablamos de Semana Santa, igual que ustedes! ¿Os creéis que no nos hemos dado cuenta de que ahora nos hacéis «apropiación cultural» de esa con la Semana Santa? ¡Que el otro día me saltaron los Canifatos del 4×4 y no veas como adoran a Cristo Rey!, ¿eh? O los dos muchachos esos que se visten de costaleros…

—Hombre, es que es una fiesta del pueblo. Lo que pasa es que los ricos se apropian de todo y claro…

—Pues la Semana Santa es un coñazo, ¡no dais una!

—¿Cómo?

—¿Qué?

—¿Acabas de decir que la Semana Santa es un coñazo?

—Yo no he dicho eso.

—Sí que lo has dicho.

—¡Calla, coño, que por aquí vienen los obispos y te van a escuchar! Para una cosa que me gustaba de los rojos y ahora vais de capillitas, ¡si es que yo me cago en vuestros muertos!

—No, si tiene usted razón. Pero nos mola defender cosas de fachas para molestar. Aunque, entre usted y yo, la broma se nos está yendo de las manos. De todas formas, señor Burguillos, como se enteren en el CBC de que no le gusta la Semana Santa…

—¡Ah, si eso ya lo saben! Los que no se pueden enterar son los cofrades, que nos meten mucha panoja en publicidad.

—¿Ve? Eso no nos pasa en EL Topo. Por eso somos libres.

—¿Qué pasa, ustedes no tienen publicidad o qué?

—Tenemos suscripciones, que son las que soportan el proyecto…

—¡Juan!, ¿cómo estás, primo? Ahora te veo, ahora… —interrumpe Tony para saludar al alcaldísimo que está dándole a la mantequilla fuerte contra una rebanada de pan—.

—Como iba diciendo, también hay entidades sociales que nos apoyan económicamente.

Entidades sociales es la forma que tenéis de decir que os paga algún grupo albano comunista venezolano, ¿verdad? ¡Se os ve venir de lejos!

—Si crees que la cerveza Bandolera es una tapadera…

—Hey, chico, ¿te estás riendo de mí? —Tony Burguillos cambia el gesto. En el bar se hace un silencio—.

—Señor Burguillos, le ruego que no se enfade, estaba bromean…

Pero es demasiado tarde. Burguillos saca una escopeta recortada de no se sabe muy bien dónde, encañona al chico de El Topo y aprieta el gatillo. La compañera topera valora, rápidamente, levantarse y huir, pero no todos los días aparece El Topo en un periódico de tanta tirada. Apechuga con la situación, se sacude los sesos de su amigo y pide continuar la entrevista. Paco, el dueño del local, limpia los restos con una bayeta que algún día fue amarilla, con tanta normalidad que parece que no es la primera vez que lo hace.

—¡Joder, Burguillos, cómo se pone!

—¡Ustedes, que me ponéis negro! ¡Ya me habéis cansado! ¡Tú, llama y ponme con el que mande!

—Señor Burguillos… Es que aquí no manda nadie. O mandamos todas y todos, mejor dicho. Que no hay jefe, vaya. Que, como te hemos explicado antes, lo hacemos en asamblea. Sí que hay un equipo de coordinación y gestión de ilustraciones que…

—Todos y todas y todes… —Tony remeda a la entrevistada con un tonito irritante—, ¿de verdad esperas que te crea? ¡Subvenciones! ¡Eso es lo único que buscáis los rojos! ¿Cuántos millones recibís en subvenciones para sostener esta chusma de periódico?

—¡Ojalá! ¡Que va, Burguillos, si estamos pelaos! Nos mantenemos con las suscripciones y, aunque nunca han sido muy elevadas, con las crisis y la pandemia han bajado. Así que, si algún lector o lectora del CBC se anima a suscribirse, nosotrxs encantadxs.

—¡Qué vergüenza, aprovechando para hacer publicidad!

—Es que, Tony, somos cuatro gatos. Bueno, tres contando al que te has cargao con el escopetazo. Tenemos muchas ganas de ampliar el número de suscripciones. Aprovechamos cualquier momento para esto. Hasta con el CBC, así está el nivel…

—¡Venga ya, si tú vas con un chándal Nike como buena perrofla.

—¿Qué Nike? ¿Qué dices? Aquí pone «Mike», que esto es del Charco de la Pava.

—¡Joder!, pues no te acerques que me vas a pegar algo.

—¿Qué intenta decirme?

—Pues que vosotros, tan libres que sois, con tanto poliamor y tanto folleteo en las okupas, a saber qué tenéis cogío.

—Hombre, señor Burguillos, creo que está un poco fuera de lugar ese comentario. Pero sí, somos libres, muy libres en muchos sentidos, y si te interesa deconstruir tus relaciones sexo-afectivas, echa un ojo a la hemeroteca de El Topo, que estrenamos página web y tenemos un buscador muy hermoso.

—¿Deconstruir? ¿Qué carajo es eso, Dios mío de mi alma?

—Pues… es como desmontar un lavavajillas, cambiarle las piezas estropeadas y luego volver a montarlo.

—¿Tú crees…, tú crees que si le enseño a mi parienta esos artículos sobre el sexo afligido me dejará que salga de cancaneo por ahí?

—Burguillos, por favor, no funciona así… ¿Lo dejamos aquí ya?

—Pues sí, vamos a ir terminando. Ya preguntaré en el CBC qué hago con esto.


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