METROCENTRO: ¡MÁS MAD€RA!

Nacimos, no para ocuparnos de la movilidad urbana, sino para defender nuestro patrimonio arbóreo, ante la tala masiva que el Ayuntamiento de Sevilla acometió el pasado mandato.

Pero llegó el proyecto de prolongación del tranvía (Metrocentro) hasta la estación de Santa Justa, con una primera fase hasta la calle Luis Montoto, previendo eliminar unos 240 árboles. Y nuestra inicial oposición a tamaño expolio, al ir descubriendo las muchas sombras del proyecto, se fue convirtiendo en una crítica más amplia.

El tranvía, tras decaer en casi todo el mundo decenios atrás, empezó a revalorizarse en los noventa, por algunas implantaciones exitosas. Pero muchas ciudades se aprestaron un tanto a la ligera a adoptar dicho medio. Y las actuaciones mal aquilatadas se suelen pagar caras, por las arcas públicas, por el medio ambiente, por la comunidad… al dilapidarse recursos escasos que debieran tener más rentabilidad social.

Nuestro Ayuntamiento decidió reintroducir el tranvía en 2004, tras venir acariciando la idea de sacar el tráfico rodado de Plaza Nueva y la avenida de la Constitución y buscar un medio alternativo de acceso. Entró en funcionamiento en 2007 hasta el Prado y en 2011 se prolongó hasta San Bernardo.

Pero estas actuaciones se han desarrollado mediante planes y proyectos que, por sus deficiencias e inconsistencias, han merecido el rechazo de partidos y entidades: ecologistas, vecinales, etc. Esto ha generado escritos al Ayuntamiento, a organismos estatales y la UE: alegaciones, comunicados, interpelaciones ante el Pleno Municipal, artículos en redes sociales, intervenciones creativas sobre los árboles amenazados, manifestaciones…

Y hay razones para ello: el número de viajeros estimado no justifica tan grande inversión; el proyecto no reduce carriles al tráfico e incluso prevé que este crecerá; se crea un túnel, muy caro, para que los coches no se vean perturbados, y que supondrá solo doce segundos menos de viaje; existen duplicidades presupuestarias que ascienden a cerca de cinco millones; el dato de reducción de emisiones no se justifica y parece falsario; se elimina buena parte del arbolado viario, que sobre todo son grandes melias, que es de las especies que más capturan CO2; si bien el proyecto refiere el trasplante de los ejemplares, Parques y Jardines advierte que sería inviable para la mayoría. Y se le han planteado alternativas al Ayuntamiento, tanto de recorrido y trazado como de medio, apuntándosele el autobús de tránsito rápido (BTR) o el tranvibús, de servicio similar e implantación mucho menos costosa. Y se le ha indicado que hacer el trasplante en estas fechas, y de esta forma, es una tala diferida, además de otro despilfarro. Pero oídos sordos.

Han iniciado ya la obra, sin replantear el proyecto. Y aunque la presión terminó forzando que el Ayuntamiento anunciara esa otra actuación complementaria y de maquillaje del «corredor verde», hoy día el dislate continúa y el arboricidio ya se está culminando.                    

¡Sevilla, ciudad SOSterrible!

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