nº60 | política global

Las actuaciones policiales como síntoma de las dos Francias

Nahel Merzouk conducía un coche alquilado con dos amigos el pasado 27 de junio a las ocho de la mañana cuando escuchó una sirena de la Policía a sus espaldas…

La mañana del 27 de junio un Mercedes Benz amarillo conducido por un adolescente cometía una infracción al invadir el carril bus en el suburbio parisino de Nanterre. Según el informe policial, dos agentes lo detienen las 8:30 para hacerle un control. Tras haberse detenido y, pese a las indicaciones de los agentes, acelera poniendo en grave riesgo la vida de uno de ellos. Se realiza un disparo en defensa propia que deriva, fatalmente y tras estrellarse el coche unos metros más adelante, en el fallecimiento del conductor, Nahel Merzouk, que contaba con antecedentes penales por desacato a la autoridad. Le acompañaban dos personas en el vehículo. Una de ellas fue puesta en libertad sin cargos a las pocas horas y, la otra, huyó del lugar de los hechos tras el accidente.

El 27 de junio, una mujer que pasea ve cómo se realiza un control policial y utiliza su teléfono móvil para grabar lo sucedido. En la grabación se ve a dos agentes en la puerta del conductor del coche parado apuntándolo con un arma. Le piden que pare el motor y el conductor les responde que no puede. Un agente le avisa de que va a recibir un balazo en la cabeza. Tras ese intercambio el coche se pone en marcha y descargan contra el conductor. El coche, sin control, se estrella poco después. Esa grabación se sube a las redes sociales unas horas después.

El 27 de junio Nahel Merzouk no iba solo en el coche. Le acompañaban dos amigos. Uno de ellos huyó antes de ser llevado a comisaría. El 30 de junio contó su versión de los hechos en el diario Le Parisien. Reconoció que les habían dado el alto y que en un primer momento no hicieron caso, pero que un embotellamiento los detuvo y los agentes en motocicleta les alcanzaron. Según sus declaraciones, Nahel bajó la ventanilla y le pidieron a gritos que parara el motor, dándole con la culata del arma en la cabeza en dos ocasiones. Le apuntaron y le amenazaron con dispararle, no dejaron de golpearle y Nahel soltó el pie del freno y el coche se puso a avanzar al ser automático. Le dispararon y pisó el acelerador hasta estamparse contra un poste de la plaza. Vio a Nahel temblando y sin responderle, con el pie atascado en el acelerador. Presa del pánico, salió corriendo del coche.

El 27 de junio Mounia Merzouk recibe una llamada por teléfono. Su hijo había fallecido a las 9:15 como consecuencia de un disparo en el pecho tras intentar escapar de un control policial. Convoca una marcha blanca en Nanterre el 29 de junio. Esta vigilia por su hijo intenta ser el cierre de dos días de indignación con continuos disturbios por todo el país con cientos de detenidos. Esa violencia disolvió las primeras manifestaciones oficiales. A partir de ese momento, militarizado el control de las ciudades, con toque de queda, medios de transportes desactivados, etc., las
protestas se desplazaron y llegaron a prohibirse. Se inicia una campaña para conseguir fondos para la familia de Merzouk para el juicio: se logran un total, a 4 de julio, de 200 000 euros.

El 27 de junio el Gobierno de Macron recibió la noticia del fallecimiento de Merzouk y su primera respuesta fue cerrar filas en torno a la actuación policial. El portavoz de la Policía señaló que Florian M., el autor de los disparos, era un activo ejemplar de la Policía con varias condecoraciones y ninguna mácula en su expediente. Durante las primeras horas, los medios de comunicación mantienen la versión del informe policial. Tras la filtración del vídeo, el miércoles 28 de junio Macron habló de solidarizarse con la familia y que la muerte de un adolescente es inexplicable e inexcusable. Llamó a la paz de los manifestantes y a cuidar los valores de la República. Eric Ciotti, presidente de los Republicanos, expuso que las imágenes de disturbios eran insoportables y que bajo ningún concepto puede someterse a la República.

La muerte, el 27 de junio, de Merzouk es la tercera registrada durante 2023 en controles policiales de carretera en Francia (cabe recordar que, con la aprobación de la ley de 2017, el refus d’obtemperer, la Policía puede utilizar con más facilidad un arma en caso de que considere que no se están respetando las órdenes, y hay un sector de la ciudadanía que reivindica la supresión de esta ley). En 2022, fueron trece los muertos en tiroteos derivados de controles de tráfico. A los pocos días se supo que, el 14 de junio, otro chico de 19 años, Alhoussein Camara, también falleció tras un control policial cerca de su pueblo, Angouleme, cuando se dirigía al trabajo. Esa muerte había sido silenciada en los medios, pero reflotó con el asesinato de Merzouk. El 29 de junio se desplegaron 40 000 soldados por todo el país para frenar los disturbios que se estaban extendiendo. Se organizó un toque de queda no oficial, invitando a la ciudadanía a no participar de las manifestaciones. El Gobierno consiguió transformar estas protestas en una lucha entre el Estado y los chavales racializados de los suburbios, cuya reacción se pintaba como salvaje. En este esquema, los ciudadanos burgueses se pusieron del lado del Estado y, los blancos indignados, buscaban un lugar en el que colocarse, ya que muy pocos veían adecuado salir por la noche a saquear tiendas. O bien no le veían sentido, aun entendiendo a los jóvenes, o bien les faltaba valor porque la calle se ponía cada día mas peligrosa.

El sindicato conservador de policía Alliance realizó un ultimátum al Gobierno. Exponía que se estaba dando una situación de guerra y que era momento de deshacerse de esa «plaga». En Marsella, el sábado 1 de julio por la noche, muere en las manifestaciones una persona de 27 años, Mohamed B., como consecuencia de un tiro con bola de caucho. Con esta muerte no hubo manifestaciones reseñables. Jean Messiha, antiguo asesor de Le Pen y periodista fascista, organizó una recaudación de fondos para el agente Florian M. El 4 de julio había recaudado más de un millón y medio de euros. La gestión de esta crisis por parte del partido de extrema derecha Rassemblement National ha sido la mejor valorada por los franceses.

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