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Cuando hablan los pueblos

Pueblos en Movimiento: una red entre personas, organizaciones y pueblos de Andalucía para visibilizar y promover un mundo rural vivo

Antes de que los focos colocaran a los pueblos en primera plana mediática con la pandemia, gracias (o por desgracia) a la que vimos cómo las ciudades eran espacios muchas veces inhabitables, en un pequeño pueblo del interior de la provincia de Málaga, Cuevas del Becerro, surgió una iniciativa que quería crear un espacio en el que discutir, compartir y construir qué ha sido, es y debería o podría ser la vida en los pueblos; si había algo que uniera a personas de diferentes localidades, si existía algo que pudiera denominarse «identidad rural» y si queríamos trabajar en común para darle la vuelta a tanto estereotipo negativo e infravaloración de una cultura rural (una y muchas diferentes) que durante tantos años han sido una losa para el futuro del medio rural.

Con el éxodo rural a las ciudades, que podríamos decir que continúa, no solo se perdió población, sino también cultura, y no porque no la llevaran consigo, sino porque, al llegar a estos espacios de asfalto y hormigón, todo lo que sonara a campo o a pueblos era visto como algo del pasado, como inferior a la modernidad urbana y cosmopolita. Hasta aquellas y aquellos que se quedaron se contagiaron de esta premisa que infravaloraba sus espacios, sus hablas, sus costumbres… En definitiva, se produjo todo un saqueo a mano de un sistema urbanocéntrico, extensible a la sociedad, que necesitaba mucha mano de obra barata y desarraigada. Al mismo tiempo, el sistema agroalimentario global fue creciendo cada vez más y además, en aquellas zonas rurales en las que aún había diversidad, aparecieron los monocultivos; donde había huertas familiares se empezaban a ver los frutos de las subvenciones. Y así, poco a poco, los pueblos iban y van perdiendo población y sustancia en esta herida abierta que no cura en la dualidad rural-urbano.

Por eso había que empezar desde el principio a cuestionarnos todo: ¿qué es ser de pueblo? Esta fue la pregunta que rondó sobre las cabezas de aquellos y aquellas que se dieron cita en el primer Foro de Pueblos en Movimiento en Cuevas del Becerro allá por el 2018. Allí se pusieron sobre la mesa muchos de los temas que, terminamos concluyendo, nos unían, afirmando la existencia de una identidad rural que nos mueve, y, con ella como bandera, queríamos seguir juntándonos, aprendiendo y mirando hacia el futuro con una perspectiva de pueblo. Una iniciativa que surge fruto de la necesidad de cohesión para hacer frente a una contemporaneidad en la que lo pequeño cada vez se invisibiliza más, y a la que hay que hacer frente uniendo puntos en común: en este caso ese sentir y ser de pueblo. Porque, como decía Galeano, «mucha gente pequeña, en sitios pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo».

Así, en aquel primer Foro, preguntándonos sobre identidad rural, nos encontramos con más de 150 personas en las que nos reconocíamos mutuamente, con las que queríamos compartir también la visión que cada una tenía sobre qué era vivir en un pueblo, qué te aportaba y cuál era tu posición en él. Crear un espacio en el que repensar el mundo rural que los propios habitantes custodiemos, y así construir en conjunto otro futuro posible para estos territorios.

Pueblos en Movimiento se presenta, en un principio, como un espacio de encuentro, con la organización de varios foros, el primero de ellos en 2018, como hemos comentado anteriormente, y el siguiente en 2019 en Benalauría, una localidad del malagueño valle del Genal. Y, desde este punto de partida, el proyecto se ha ido organizando con diferentes grupos de trabajo con los que se han ido llevando a cabo acciones tanto de divulgación del propio proyecto —como fueron los Encuentros Ambulantes, pequeños espacios de discusión marinados con eventos culturales—, como el apoyo a otras iniciativas que coincidían con la filosofía del proyecto. Este fue el caso de la Ruta Romántica guiada por Isidro G. Cigüenza, que se hizo junto a la Plataforma Tren Público y Digno para la Serranía y con la participación de la Asociación por los Caminos Públicos de la Serranía de Ronda, que reivindicaba la mejora de estos servicios públicos en el territorio de la serranía tras el desmantelamiento previo del servicio en muchas estaciones pequeñas.

Poco a poco y con buena letra hemos ido trabajando en esta dirección, no sin dificultades por lo que implica construir una organización de estas características desde cero, sobre todo en cuanto a la complejidad espacial, ya que participan personas afincadas en la mayoría de provincias de la comunidad andaluza: desde un nutrido grupo de la Alpujarra almeriense de Almócita, hasta muchos pueblos del interior de la provincia de Cádiz, Málaga y Sevilla, principalmente.

Si en primer lugar se planteaba la necesidad de poner voz a las personas que viven, casi como un acto de resistencia, en el medio rural, desde el II Foro en 2019 se decidió que esta perspectiva era lo suficientemente compartida como para empezar a tomar cartas en el asunto y empezar a actuar desde los pueblos. En esta dirección seguimos remando, a pesar de la pandemia, reconvirtiéndonos al virtual e incluso trasladando el espacio de discusión y debate insigne del proyecto a un III Foro muy amplio y enriquecedor con jornadas virtuales que se están desarrollando desde el pasado mes de febrero y que terminarán el próximo verano, en las que se están tratando temáticas como educación, agroecología, cuidados, vivienda, entorno natural, etc. Muchas de las que ya han pasado las podéis ver en el canal de Youtube de Pueblos en Movimiento. Sobre las que están por venir y otras comunicaciones, os animamos a acercaros a través de nuestro canal de difusión principal que es Facebook.

El futuro será «en pequeño» y por eso los pueblos tienen tanto que decir. Ahora que salen a la palestra conceptos como la «despoblación», «la España vacía» o «vaciada», nos damos cuenta de todo lo que quedó atrás en ese camino hacia la supuesta modernidad, más aun ahora en un momento en el que están en riesgo de extinguirse tantos saberes que han promovido el entorno natural y humano de los territorios rurales. Seguiremos tejiendo redes y trabajando para que nuestra voz pueda ser escuchada y los territorios rurales no se conviertan en una zona de ocio vacacional ni en caldo de cultivo para nichos de negocio que aprovechan la situación de fragilidad de muchos pueblos para instalarse. Y, lo que es más importante, estamos orgullosas de ser de pueblo y esta es nuestra única bandera.

Por

Arturo Triviño

Portavoz de Pueblos en Movimiento y periodista