Ilustra Joan Manel https://instagram.com/joan.manel

Armenia, el país que nunca existió (II)

1923. Stalin, por aquel entonces comisario para las nacionalidades de la URSS, ordena caprichosamente integrar el Alto Karabaj —con una población armenia del 94%— en Azerbaiyán. ¿Patinazo histórico o magnánimo «divide y vencerás»? Cien años después, esta decisión sigue siendo objeto de debate.

Sureste del Cáucaso, 1917. El Imperio otomano se descompone, derrotado en la I Guerra Mundial, mientras en la Rusia zarista estalla la Revolución de Octubre. Georgia, Armenia y Azerbaiyán aprovechan para independizarse y unirse en la República Democrática Federal de Transcaucasia, que durará apenas cuatro meses. Inmediatamente, tensiones en Nagorno Karabaj —pequeño enclave armenio rodeado completamente por territorio azerí— y choques fronterizos provocan una guerra entre las nuevas repúblicas de Armenia y Azerbaiyán. En 1919, una recién nacida Unión Soviética ocupa la zona y vuelve a unir a los tres países en la República Socialista Federativa Soviética Transcaucásica. Stalin decide integrar la región autónoma del Karabaj en Azerbaiyán. Posiblemente, por darle al divide et vinces (también crea el enclave azerí de Najicheván, sin frontera con la propia Azerbaiyán y rodeado por Armenia e Irán), por castigo a la revoltosa población armenia (en 1921 hay un alzamiento antisoviético en Ereván, la capital) y también por buena voluntad hacia el nuevo estado turco, que había ocupado gran parte de la Armenia histórica y no veía con buenos ojos un estado armenio independiente. En 1936, la RSFST se disuelve en tres repúblicas socialistas soviéticas —sorpresa—: Georgia, Armenia y Azerbaiyán.

1985. Gorbachov llega al poder en la URSS y pone en marcha planes de reforma: perestroika («reestructuración», reformas económicas) y glásnost («apertura», para liberalizar el sistema político, como, por ejemplo, libertad de prensa). Este clima es aprovechado por los armenios de Nagorno Karabaj para demandar el uso de su idioma en las escuelas o en los medios de comunicación; el fin de la azerificación que estaba llevando a cabo Azerbaiyán a costa de la cultura y la población armenia, y también para pedir la unión con Armenia. Gorbachov —y Azerbaiyán— se cerraron en banda. Comienzan los choques violentos y los progromos entre azeríes y armenios, lo que provoca la intervención del ejército soviético en 1988. Ese mismo año se produce un devastador terremoto en Armenia que desborda a la URSS, incapaz de atender a las víctimas. Continúa la violencia interétnica, que impulsa a los armenios de Azerbaiyán a refugiarse en Armenia, y el movimiento inverso de refugiados azeríes. Azerbaiyán bloquea económicamente a Armenia y la URSS vuelve a intervenir. En 1991, Armenia boicotea el referéndum de Gorbachov sobre el futuro de la Unión Soviética. En otoño, la URSS se descompone y ambos bandos empiezan a armarse aprovechando los arsenales abandonados por el ejército soviético, contando Azerbaiyán con una gran ventaja estratégica y armamentística.

Primera guerra del Alto Karabaj, 1988-1994

En noviembre, Azerbaiyán acaba con la autonomía del Karabaj y los armenios responden con un referéndum por la independencia que los azeríes boicotean. El 31 de diciembre la Unión Soviética deja de existir y cae el último dique que impedía el paso de una guerra no declarada, que ya estaba ocurriendo, a una guerra total. Azerbaiyán contará con apoyo militar de Israel y Turquía, con voluntarios islamistas de Afganistán y Chechenia, y de los Lobos Grises, organización terrorista turca ultranacionalista. Los yacimientos petrolíferos del Caspio proporcionan acceso a armamento soviético y a mercenarios. Mientras, Armenia contará con cierto apoyo ruso, el apoyo total de la diáspora armenia y con voluntarios osetios, asirios y yazidíes. Las milicias armenias tendrán una fuerte presencia de mujeres en el frente.

A finales de 1992 se produce una escalada total de la violencia. Los intentos de mediación internacional fracasan. En la siguiente primavera las fuerzas armenias ocupan regiones fuera del enclave, en un intento de involucrar a Rusia y Georgia. En 1994 controlan ya la sexta parte del territorio azerí. Un alto al fuego es acordado,
con el auspicio de Rusia, lo que pone fin a la parte armada del conflicto. Más de 35 000 muertos y un millón de desplazados después, la guerra se cierra en falso con una victoria armenia y la independencia de facto de la República de Artsakh (Nagorno Karabaj).

Desde 1995, ha habido mediación internacional entre los gobiernos de Armenia y Azerbaiyán, con propuestas que van desde que las fuerzas armenias se retiren de las regiones que rodean el Karabaj, hasta que Azerbaiyán comparta algunos de sus beneficios económicos, incluyendo los beneficios de un oleoducto que uniría Bakú con Turquía a través de Armenia. Otras propuestas también se referían a la concesión de mayor autonomía por Azerbaiyán, rechazada por los armenios. Finalmente, Armenia ha sido excluida de los grandes proyectos económicos en curso en la región, como oleoductos y líneas de ferrocarril. Al mismo tiempo, en territorio azerí se declaró una guerra cultural contra todo lo armenio, en la que se destruyeron monumentos medievales. En 2008 y 2016 se producen choques armados de nuevo. Ambos países entran en una carrera armamentística, desigual debido a la economía petrolera de Azerbaiyán.

Segunda guerra, septiembre / noviembre de 2020

Tras décadas de violaciones del alto al fuego, la tensión acumulada en la región es altísima. En el verano de 2020 se entrecruzan ejercicios militares de Armenia con Rusia y de Azerbaiyán con Turquía; una incendiaria declaración en apoyo a Azerbaiyán en la ONU del presidente turco Erdogan; la llegada de refugiados armenio-libaneses al Karabaj tras la tragedia de Beirut, y la presencia de mercenarios sirios en Azerbaiyán.

Los enfrentamientos comienzan la mañana del 27 de septiembre con bombardeos azeríes sobre la República de Artsakh. Ambas partes declaran la ley marcial y la movilización total. Afganistán y Pakistán expresan su apoyo a Azerbaiyán, y Turquía le proporciona un amplio apoyo militar. El uso de tecnología avanzada le proporciona una gran ventaja a los azeríes. El 10 de noviembre, por mediación rusa, se produce un alto al fuego y el fin de las hostilidades. Celebraciones en Azerbaiyán, mientras en Armenia estalla la rabia y se asalta el parlamento.

La victoria azerí vuelve a cerrar en falso el conflicto: Azerbaiyán mantiene el terreno conquistado militarmente, Armenia tiene que devolver otros territorios y queda sobre el terreno una fuerza de paz rusa. Turquía gana, a costa de Rusia, una esfera de influencia en la región.

Por

Ricardo Barquín Molero

El Topo