nº51 · Mar 2022 | editorial

La comunicación ha muerto

Este editorial tiene algo de anécdota. Los editoriales de los medios en general, y de El Topo en particular (bueno, voy a poner la mano en el fuego solo por El Topo y por los medios que colaboraron en el número 50), siempre han de ser escritos por alguien: nunca serán relatados por una máquina o creados por un ente o un concepto. Hay una persona detrás, y hoy, soy yo; y este relato nace de una experiencia de carácter individual y a la vez general. ¿Pero qué es todo esto? Todo esto es un desastre. La anécdota: era mediodía, fin de semana. Gentío y camisetas de manga corta por la calle. Algo de viento, poca cosa para ser invierno. Sonido del tráfico y de aplicaciones de mensajería instantánea. Algunas comunicadoras no podemos evitar estar siempre de guardia, y aquel mediodía, la caja de registro automática captó la siguiente conversación entre un niño y una persona adulta:

—Papi, hace calor.

—Sí, lo que te dijo Alexa, ¿verdad?

No hace falta mirar por la ventana ni atender al pronóstico meteorológico: ahora hay un aparato en tu casa que te responde a todo. Ese aparato registra los sonidos que le llegan y, cuando oye su nombre, se activa y te satisface. El contenido al que tiene acceso está en internet, como si toda la sabiduría estuviera dentro de las pantallas. El aparato que todo lo sabe pertenece a la mayor plataforma de venta en línea del mundo, lo que te permite pedir, comprar y gastar con mucha más facilidad. Ese cacharro que te contesta a las cosas y que vive contigo y te escucha sin descanso, te manda mensajes publicitarios y también elabora tu perfil de consumidora para conocerte mejor, para que tardes menos en comprar. En esa pequeña conversación el papi concedía toda la autoridad y el sapere a un altavoz conectado a internet que compra cosas. Ese aparato presume de saberlo todo, de satisfacer las necesidades comunicativas de las personas, esos seres que nos relacionamos cada vez más mediante pedir y recibir con menos compromiso. Nuestro lenguaje, una herramienta en continuo cambio, adaptativa y con valor de utilidad, se está modificando para entablar conversaciones prácticas con máquinas que le solucionen alguna papeleta, como poner una serie y pedir una hamburguesa vegetariana mientras lees los últimos mensajes del grupo de Whatsapp de tu familia, el único lugar donde todos os queréis mucho.

Y todo esto, que no es más que la actualidad más contemporánea, me ha llevado a pensar en para quién escribimos los medios críticos y libres cuando la tónica es ser consumidora de contenidos en lugar de lectora con capacidad crítica; en quién entra al trapo del diálogo por medio de la información que se elabora gracias a la necesidad de contar lo que está pasando sin intereses ocultos. ¿A quién se llega con la información crítica y elaborada escrita en lenguaje inclusivo? ¿Quién la quiere leer? ¿Para qué sirve? ¿Aprecian el contenido solo personas afines, lxs de siempre, colegas y simpatizantes, o también se hacen entender por personas con otros pareceres? ¿Sería necesario abrir el campo de emisión e intentar llegar más lejos? ¿Es esa la función de los medios libres? ¿Cómo aparecer en otros ambientes y comunicar dentro del sistema para intentar abrir pequeñas grietas? ¿Es suficiente con estar solamente en círculos de lucha social y autogestión?

La que escribe solo tiene preguntas y, por ello, inauguramos un Cartas a El Topo. Puedes escribirnos a contacta@eltopo.org y decirnos cuál piensas que es la función de un medio de comunicación libre, qué es la comunicación, para qué sirve, qué es lo que funciona y qué no, o darnos algún consejo sobre cómo conseguir entablar una conversación con una persona fascista.

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Derechos Al Sur (DelSur - Estudio Jurídico) es una cooperativa andaluza de abogadas y abogados que nacemos de la experiencia acumulada de varios despachos colectivos y en el que el planteamiento ético de las relaciones jurídicas y económicas se configura como la principal característica de la empresa, siendo éste tanto la base deontológica del ejercicio de la profesión como el marco del compromiso personal con el cliente.

Derechos Al Sur se llama así porque estamos comprometidos con los derechos de nuestra tierra, Andalucía, en la que por desgracia muchas veces sus personas están carentes de los mismos. Así, nos configuramos como una empresa en lo que lo importante y lo primero es la defensa los derechos individuales y colectivos de la ciudadanía. Nuestra principal razón de ser es ofrecer un servicio jurídico de calidad a cualquier persona u organización que vea recortados, tanto por particulares como por instituciones, sus derechos y libertades.