¿Somos la generación perdida?

En un curso sobre educación ambiental al que asistí hace años, nos preguntaron si pensábamos que nuestras madres y padres habían vivido mejor o peor que nosotrxs. Respondimos mayoritariamente que creíamos que habían vivido peor, claro. Vivieron muchos años de represión franquista, algunxs incluso la guerra y el hambre, muchxs migraron de sus pueblos a barrios del extrarradio donde no había ni colegios, ni parques ni ná de ná. Fueron años de duro trabajo salpicados con algunas vacaciones en Matalascañas o un dominguito comiendo en una venta. Nuestrxs madres y padres trabajaron duro para darnos una vida mejor que la que ellxs habían vivido, estaba claro.

Ilustra Aurora Tristan

Luego nos preguntaron cómo pensábamos en el futuro que  vivirían nuestrxs hijxs y, tras unos segundos de desconcierto, contestamos, mayoritariamente, que también creíamos que vivirían peor. De repente, la distopía que el cine tantas veces había dibujado parecía estar echándosenos en lo alto. «Nos enfrentábamos a la dura afirmación de que somos la primera generación que piensa que dejará un planeta mucho peor del que se encontró, y esto implica una gran responsabilidad histórica».

Estábamos asistiendo al derrumbamiento de los derechos sociales y a la depredación de los recursos en un proceso tan rápido que quizá dábamos por hecho que era irrefrenable…Y no es que no hubiera voces que alertaran y denunciaran lo que estaba ocurriendo —que había muchas y desde hacía décadas—, pero no se estaba consiguiendo hacer comprender a la sociedad la urgencia y gravedad de aquello a lo que nos enfrentamos.

Sin embargo, cuando parecía que el futuro estaba perdido, «nuestrxs hijxs» se han levantado para decirnos «¡basta!» Esa generación más joven se ha rebelado ante la sentencia condenatoria que les habíamos dictado y exigen especialmente a aquellos que ocupan el poder, asumir nuestra responsabilidad ante la crisis climática, ecológica y civilizatoria a la que nos enfrentamos.

De ahí surge este número de El Topo  que tienes entre manos, propuesto por Salmorejo Rebelde-Extinction Rebellion Sevilla. Como ellxs mismxs nos cuentan en las páginas que sostienes, mientras esta edición de El Topo sale a las calles,  se está gestando una ola de rebelión climática en Sevilla, en Andalucía, en la península ibérica, en Europa, y en el planeta. Prevista para la primavera de 2020. Una rebelión surgida de la desesperación de activistas por la justicia climática ante la comprensión de que lo hecho hasta ahora no ha sido suficiente… hay que ir un paso más allá.

Este número tratará de hacer su humilde contribución a esta necesaria acción de resistencia planteando cuestiones como si el Green New Deal es una respuesta adecuada al problema que tenemos; si hay suficientes materiales en la corteza terrestre para abastecer el crecimiento necesario de las renovables y frenar así el cambio climático; si la caída en la producción de petróleo en América Latina arrastrará antes al consumo y si con ello se desbarrancará todo el sistema; si «otro mueble es posible»; si hacemos lo suficiente o simplemente calmamos nuestra pequeña voluntad de cambio compartiendo mensajes en las RRSS; o cuáles son las luchas sociales concretas que acometer en el área metropolitana de Sevilla para afrontar los problemas concretos existentes, en sitios específicos y de manera urgente.

Nos acercamos peligrosamente a puntos de no retorno donde se prevé un colapso económico que no vendrá de la mano de la financiarización de la economía, sino de enfrentar los límites físicos del crecimiento. Como leí hace poco a Yayo Herrero:

En esta situación, con la economía globalizada estancada y teniendo problemas estructurales para que crezca de forma sostenida y permanente, generando puestos de trabajo, asistimos a un proceso de saqueo, desposesión, expulsión de personas de sus territorios, fragilización del derecho al trabajo y empobrecimiento acelerado.

 No se trata (o no solamente) de la supervivencia del planeta, o de la humanidad como especie, sino de cómo esa supervivencia va a afectar (o está ya afectando) a la vida de las personas según el territorio o el barrio donde les ha tocado nacer.

 

La Topa Cuaternaria

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


− uno = 3