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LGTB en África y sus aliadas, atrapadas en la red

Espiadas, atrapadas, acosadas, las Lesbianas, Gays, Trans y Bisexuales (LGTB) están pagando un precio alto por culpa de la vigilancia digital. En manos de homófobos, internet, las redes sociales y las plataformas de citas se convierten en armas para atacarlas así como a las asociaciones que defienden sus derechos.

 

A pesar de que las percepciones sobre la homosexualidad pueden variar mucho entre comunidades y de un país a otro dentro de África, el informe de la Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans e Intersex, así como el de PewGlobal sobre la percepción que se tiene de los homosexuales en 39 países, mostró un aumento de la intolerancia y la violencia contra las personas LGTB en África. El fuerte aumento de discursos que incitan al odio, así como las violaciones «correctivas», las detenciones arbitrarias y los asesinatos son ciertamente cometidos por individuos homófobos, pero a menudo son impulsados por gobiernos o instituciones religiosas que tratan de explotar a su favor el rechazo de una gran parte de la población hacia las relaciones homosexuales. La legislación en 37 países africanos criminaliza las relaciones homosexuales y/o la «propaganda LGTB». En el norte de Nigeria, Sudán y Mauritania incluso prevén la pena de muerte. Actualmente, solo Sudáfrica ofrece a su ciudadanía LGTB protección institucional contra la discriminación basada en el género o la orientación sexual y otorga el derecho al matrimonio para las parejas del mismo sexo. Esto no les libra aún de prejuicios y agresiones.

Todo esto acontece en un contexto legal ambiguo ya que en mayo de 2014, la Comisión Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos adoptó la resolución 275 que trata sobre «la protección contra la violencia y otras violaciones de derechos humanos dirigidas contra personas por su orientación sexual o identidad de género, real o percibida». Por otra parte, el artículo 12 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, adoptada por todos los Estados de África, subraya que «nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia ni de ataques a su honor y reputación. Toda persona tiene derecho a que la ley la proteja contra tales injerencias o ataques». A pesar de esta disposición, las leyes destinadas a regular la protección de datos, la vigilancia y la interceptación de las comunicaciones electrónicas, son a menudo parciales o inexistentes en Uganda, Kenia, Burundi, Ruanda, Tanzania y Nigeria.

En Zimbabwe, la policía allanó recientemente las oficinas de la organización GALZ confiscando sus ordenadores y accediendo por tanto a datos sensibles relativos a la red LGTB local. En Costa de Marfil, las oficinas de la organización Alternativa LGTB fueron atacadas por una turba que también robó sus ordenadores. En Uganda, un empresario fue detenido por «tráfico de publicaciones obscenas» después de que su portátil fuera robado y los ladrones enviaran los vídeos porno gay que contenía a un periódico que publicó el caso en portada. En Nigeria, un profesor titular de la universidad ha tenido que hacer frente a amenazas de muerte después de publicar en las redes sociales una foto de sí mismo besando a su novio. En Marruecos, un ciudadano británico fue encarcelado por fotos encontradas por la policía en su teléfono móvil. En Argelia, dos hombres fueron detenidos después de anunciar su matrimonio y cambiar su estado civil en sus perfiles de Facebook por «marido y mujer». Por último, en Egipto, la policía usa las redes sociales y aplicaciones como Grindr para cazar a individuos y activistas LGTB. En 2014, seis personas fueron condenadas a 6 años de prisión por «incitar a la depravación» después de, al parecer, haber utilizado Facebook para alquilar su apartamento como sitio de citas.

Los individuos y colectivos LGTB están en una situación crítica. Las tecnologías digitales son para ellos una herramienta esencial para estar en contacto con otras personas LGTB, explorar y afirmar sus identidades, desarrollar vínculos de apoyo, acceder a contenidos censurados en sus países, dar a conocer las situaciones de violencia a las que están expuestos o incluso coordinarse con otros actores y organizaciones. Al mismo tiempo, internet se ha convertido en el lugar donde se les controla, ataca y criminaliza. Además, en un contexto marcado sobre todo por el vacío legal en torno a la protección de datos, la vigilancia y la confidencialidad de las comunicaciones electrónicas y con un desfase de competencias, donde los individuos y colectivos tienen un nivel conocimientos tecnológicos relativamente reducidos, la censura y la vigilancia ejercida por los gobiernos mediante el bloqueo de sitios web y el seguimiento de las actividades de los militantes en las redes sociales y la blogosfera se han convertido en un medio privilegiado de control para identificar personas LGTB y aliadas. Un tweet, un historial de navegación o una carpeta de imágenes pueden convertirse en pistas y/o pruebas para capturar a una persona o criminalizarla. Por tanto, aprender a proteger la integridad, confidencialidad y el anonimato de las comunicaciones en línea se ha convertido en una de las habilidad necesaria.

Plataformas de citas, peligros añadidos

Muchas plataformas de citas representan una vía para poder encontrarse y comunicarse con otras personas LGTB, más aún para las que viven en entornos que reprimen y criminalizan estas relaciones. Desgraciadamente, hasta hace poco, la mayor parte de estas plataformas no tenía en cuenta como sus aplicaciones podían facilitar mecanismos de identificación y represión de sus usuarias y han tardado en desarrollar protocolos de protección de su privacidad  y seguridad.

Casi todas estas plataformas obligan a modular una opción de género (generalmente binaria) y una orientación sexual cuando una se abre un perfil. Pero prácticamente ninguna de estas plataformas encripta los datos que circulan a través de ella: esto significa concretamente que terceros pueden acceder e interceptar informaciones relativas al aparato desde el que se conecta el usuario, su sistema operativo, la aplicación que está usando, su ubicación geográfica, su proveedor de internet y/o los detalles de su tarjeta de crédito. Además, el hecho de que muchas plataformas de citas estén vinculadas a otras aplicaciones y redes sociales provoca que terceros puedan también utilizar esos datos para incrementar el conocimiento que tienen sobre las personas LGTB.

Todo ello significa que estas plataformas han sido de gran utilidad para que grupos de odio y gobiernos identifiquen a las personas LGTB así como para fortalecer los procesos de chantaje y extorsión en contra de ellas. Varias empresas como Tinder estuvieron compartiendo más información de la que debían o el portal Ashley Madison, cuyos usuarios fueron extorsionados a cambio de no publicar su información personal.

Cajas de herramientas para que las LGBT se re-apropien de internet

No obstante no todo pinta de color negro. Se cuecen cambios interesantes desde hace un par de años. Los creadores de Grindr anunciaron en 2014 que deshabilitaban la función que geolocalizaba otras usuarias de la plataforma que se encontraban cerca tuyo en los  países con legislación anti-gay. Ahora trabajan con organizaciones internacionales para implementar medidas de seguridad adicionales y mejorar el sistema de envio de información útil a las personas que se conectan desde entornos hostiles y de riesgo. De la misma manera Planet Romeo ha dado un giro a sus políticas de privacidad y seguridad implementando buenas prácticas y creando también una sección especifica llamada «care» en su web donde se brinda información útil acerca de los riesgos que las personas gays están afrontando en varios lugares del mundo.

Por otra parte, Tactical Technology Collective es una ONG internacional que trata de ofrecer a las personas y comuniddaes LGTIQ recursos y herramientas necesarias para reapropiarse de internet como espacio de libertad y de acción.

Seguridad en un caja: guías con enfoque comunitario

Vista la naturaleza de estos riesgos, Tactical Technology Collective publicó en 2014 dos cajas de herramientas para la seguridad digital orientadas a las comunidades LGTB que viven y/o trabajan en países de habla árabe o en el África subsahariana. Estos recursos proporcionan herramientas y tácticas para aprender a protegerse en el mundo de la tecnología digital. Con base en el marco jurídico, social y político al que se enfrentan las personas LGTB, se proporcionan métodos para facilitar la comprensión de los riesgos y su naturaleza cambiante dependiendo de las prácticas de los usuarios y las de sus relaciones en línea. Dos capítulos abordan en particular la forma de eliminar documentos y sus metadatos, cómo protegerse en los sitios de citas LGTB y cómo usar redes sociales alternativas más respetuosas con la privacidad de las usuarias. Desde su publicación, las guías se han visitado más de 16 000 veces, lo que demuestra el interés por este tipo de manuales. Versiones en papel y DVD han sido también distribuidas por cientos durante las conferencias y eventos que reúnen a las comunidades LGTB. Finalmente, Tactical Tech ha publicado el pasado año su investigación acerca de las mejores prácticas en seguridad digital adoptadas por los activistas LGTB en Egipto, Nigeria, Uganda, Kenia y Sudafrica que podrás encontrar en nuestra web.

Alexandra Hache con la colaboración de Spyros Monastiriotis y Leil-Zahra

Alexandra es miembro de Tactical Technology Collective


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