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Enseñar en el barrio más pobre de España

El mes pasado conocimos a través de la prensa que Tres Barrios-Amate es el barrio más pobre de España. Solo hay que dar un paseo y ver el estado de sus viviendas, más propias de un periodo de posguerra que de la Sevilla del siglo XXI; ver la gente desocupada, siguiendo con su mirada el recorrido de los «forasteros» y planteándose para qué hemos cruzado la «frontera», la ronda del Tamarguillo; ver a lxs chicxs ociosxs, sin acudir al colegio o al IES. Esa es la realidad con la que convivimos muchxs docentes en el IES Salvador Távora, ubicado en pleno corazón del barrio.

El centro (800 alumnxs) presenta uno de los porcentajes de absentismo escolar más altos de España (roza el 36%). Tenemos alumnxs menores de 16 años a los que no hemos visto nunca; otrxs, que vinieron el primer año alguna vez; un tercer grupo, el más numeroso, que asiste a clase una media de 2 o 3 días a la semana. Y hay un elevadísimo absentismo de estadística (más de 3 faltas injustificadas al mes). Con esta realidad, cuesta mucho enseñar, sin la ayuda, siquiera, de los libros de texto, que se quedan muy lejos del alcance de estxs niñxs. Por otro lado, vienen con grandes lagunas de primaria (algunxs apenas pueden comprender lo que leen y aun así no han repetido nunca curso). ¿Respuesta de las autoridades?: papeleo. La tutora o el tutor avisa a las familias, pero esto no suele bastar, así que la educadora social les envía una carta informándoles de las posibles consecuencias legales; si con ello tampoco es suficiente —el absentismo es muchas veces consentido por las familias—, se elabora un informe para fiscalía. Por cierto, la educadora es compartida por nuestro centro y tres colegios más de la zona. Cuando, con mucha suerte, la fiscalía actúa, manda a la policía; algunos alumnxs aparecen por el centro a mitad de abril y desaparecen antes de que comience mayo, como si de una resaca de feria se tratara. Y vuelta a empezar, aunque todxs sabemos que las consecuencias legales no llegan nunca o llegan muy tarde…

Por si esto les parece poco, les sigo contando. Gracias al concepto de integración del que presume nuestra Administración, niñxs de distintos niveles, nacionalidades y con distintos problemas (retrasos cognitivos, madurativos, autismo) «conviven» en el mismo grupo (entrecomillo porque hay criaturas que no entienden nada de español y tienen que pasar seis horas al día «integradxs» en el aula para recibir clases de español 2 o 3 días a la semana junto con otrxs catorce compañerxs de distintas nacionalidades y niveles del idioma). Otrxs deben luchar con sus limitaciones mientras soportan la marginación y burla de sus compañerxs ante la impotencia de lxs profesorxs y la orientadora (una para 800 alumnos). Evidentemente, no damos abasto.

¿Y qué más ocurre en el barrio más pobre de España? De todo. Cosas «normales»: madres y padres que se separan y que no tienen medios económicos para vivir por separado; la vivencia dramática de la entrada en la adolescencia compartiendo habitación de 6 m² con tres hermanxs. Cosas «medio normales»: abuelxs viviendo con tíxs, madres y padres, cuñadxs, en pisos-patera; padres que se dedican al oficio de la chatarrería, que sus hijos continuarán porque es lo único legal que conocen en el barrio. Cosas «anormales» para una sociedad democrática: alumnxs que comparten pisos con 15 miembros más de su familia; alumnxs que reciben malos tratos en casa sin que apenas podamos hacer nada por ayudarlos. Y cosas «de otro planeta»: menores sometidxs a abusos a lo largo de años en su propia casa; otrxs, en contacto o al cargo de puntos de venta de drogas; chicxs que no tienen 1,40 € para pagar su billete en el bus para ir de excusión; chicxs que se encuentran en situación de «desahucio» con sus familias; otrxs a los que hay que pagar el bocadillo del recreo, única comida del día; menores que viven con sus abuelxs porque sus madres o padres están en la cárcel, o muertxs en una reyerta, o por sobredosis… Relean esta pesadilla de paréntesis, por favor, porque son casos reales que ocurren en nuestra ciudad.

Y en esta jungla de emociones sin desarrollar (no tienen adultos fiables en los que apoyarse para crecer) nos movemos, a pesar de las trampas que nos tiende la Administración. El año pasado fuimos sometidxs a una inspección y las conclusiones fueron las siguientes: «culpaban» al profesorado del absentismo y del fracaso escolar (muy alto, evidentemente) por no motivar. Por esta razón «se veían obligados» a volver y revisar las cifras para tomar medidas, si estas superaban el 50% de fracaso —recordemos: un 36% de absentismo— . También plantearon más papeleo con el que distraernos, mientras el barrio se sigue desangrando de paro (más del 70% entre la población activa) y de fracaso.

Evidentemente, a menor índice de escolaridad, mayor índice de paro. ¿Respuesta de las autoridades? No tenemos en nuestro centro ni una sola oferta de formación profesional de grado medio para responder a las necesidades de lxs alumnxs que, a duras penas, han obtenido el certificado de ESO y no pueden acceder a Bachillerato —les falta la base, la constancia, el espacio en casa para dedicarse al estudio varias horas al día—; los programas de atención a la diversidad, «D­­­­iversificación» y «Compensatoria» son claramente insuficientes: 90 plazas para un IES de 800 alumnos, sin personal especializado y sin apenas dotación desde los recortes.

«Motivación e integración», las dos palabras milagro de lxs políticxs para solucionar los problemas educativos y para, a la vez, trasladarnos la responsabilidad a lxs profesorxs. La integración no se consigue reuniendo en el mismo lugar a niñxs de diversas nacionalidades y con grandes problemas: eso se llama gueto. Hace falta planificación, infraestructuras, recursos —muchxs de nuestrxs alumnxs no tienen ni para comprar bolígrafos, imagínense ordenadores, aun así, comparten dos aulas de informática para todo el centro—. Sería preciso personal especializado, del que no dispone la Administración, ya que es más barato pagar más a lxs profesorxs que aprueban a más chavalxs y presumir de estadísticas.

A pesar de todo esto, ¿saben qué? La mayoría son niñxs cariñosxs y respetuosxs, aunque nadie les haya enseñado a estimar la educación, a mantener una rutina, ni de comidas siquiera, mucho menos, de estudios. Aunque nadie les haya enseñado a imaginar una vida más allá de este barrio, sin leyes, sin futuro, olvidado por todxs. Un barrio para el que la frontera es la ronda del Tamarguillo. ¿Casualidades? Justo donde se ubica la Delegación de Educación.

Algunos profes del IES Salvador Távora

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30 comments for “Enseñar en el barrio más pobre de España

  1. buse
    3 noviembre, 2016 at 8:57 am

    Espero que no sean profesores de lengua porque lo de chicxs es literalmente VERGONZOSO.

    • Yo
      3 noviembre, 2016 at 9:15 am

      Si solo te ha impactado un intento de no usar lenguaje sexista de alguna manera, mal vamos.

    • Joss
      3 noviembre, 2016 at 9:28 am

      Tu eres tontx! No lo olvides

  2. Juan Ramon
    4 noviembre, 2016 at 12:21 am

    Menuda basura de articulo, no se puede ser mas idiota escribiendo esas ridículas x . No me extraña el nivel educativo dela zona y por extensión de toda Andalucía, profesores queriendo ser guays, jugando a la política y desatendiendo su labor docente.
    Esta gentuza de profesores que chupan del sistema educativo andaluz-español dista muy mucho del profesorado de países desarrollados, donde el profesor cuenta con prestigio social, viste adecuadamente (americana y corbata) y por supuesto cuida el lenguaje escrito.

    • Deivid
      4 noviembre, 2016 at 2:07 am

      3 de 4 comentarios para insultar…
      Este es el vivo reflejo del artículo, gente inculta que no sabe entender un lenguaje no sexista e insulta por su corta comprensión.
      El artículo es una realidad que se vive día a día, en un barrio marginal donde las familias carecen de dinero para la educación de sus hijos.
      Quitaros ese venda como que no pasará nada, por que vivimos en un país donde la pobreza está adquiriendo una categoría tercer mundista.
      Y si en otros países tienen ese prestigio es por que su gobierno apoya la educación no la recorta.

    • Fernando de Armas
      4 noviembre, 2016 at 1:54 pm

      Otro que habla sin tener ni idea.(el del comentario)

    • Isa
      8 noviembre, 2016 at 12:43 pm

      La manera de vestir no es relevante a la hora de la enseñanza….donde llevas tú a tus hijos?…posiblemente a uno privado

  3. Rocio
    4 noviembre, 2016 at 3:36 pm

    ¿De verdad todas las conclusiones que sacáis de este artículo son sobre el uso de las equis, para destacar un lenguaje no sexista? Si no tenéis nada que aportar al mensaje del artículo, no sé ni para qué opináis.

    Parece que en los medios nos han enseñado más a valorar el cómo se dice que el qué se dice. De este modo es mucho más valioso, por ejemplo, un representante político que habla muy bien y queda muy bien ante las cámaras, sea cual sea el fondo del mensaje que quiera transmitir.

    Y a propósito… Las “x” o “@” se usan reemplanzando las letras que denotan género, para que el texto quede con un lenguaje más inclusivo.
    Muy interesante el artículo. Una pena que el barrio esté como está.

  4. Antonio Pigafetta
    4 noviembre, 2016 at 8:38 pm

    El barrio de ha acomodado al subsidio a la mamandurria al todo gratis, los bares llenos a diario hasta la madrugada, cochazos en la calle. Que se puede esperar de ese estercolero humano, pues dejadez en sus obligaciones con sus hijos.
    Todo esto lo aprovecha un colectivo de maestros mediocres funcionarizados para pedir mas sueldo y privilwgios que no se merecen a la vista del resultado educativo de los alumnos.
    Hay que acabar con la funcionarizacion de la educacion, acaba llenandose de chusma mediocre diciendo que son maestros.
    Educacion gratuita pero concertada, basta ya de piojosos educando al futuro de Andalucía.

    • Ana
      5 noviembre, 2016 at 12:23 am

      Tienes toda la razón.
      En España hay ahora tres clases: los politicos y funcionarios,todos ellos unos vagos mantenidos, la gentuza subsidiada como la del barrio que se habla aqui y por ultimo los que mantenemos a los anteriores y somos los que nos levantamos alas siete de la mañana y no volvemos a casa hasta las 8 de la noche, y que nos esquilman el sueldo a fin de mes con retenciones para mantener a todos esos parásitos.
      Basta de subsidios y paguitas,a trabajar toda esa gente vaga y caradura, y que no metan a los niños por delante par recibir lo que no se merecen.

  5. Yo
    4 noviembre, 2016 at 11:42 pm

    No me identifico con ese barrio marginal del que se habla en el artículo, hay mucho paro y gente que lo está pasando mal, pero también hay gente trabajadora y que se preocupa por sus hijos, me siento insultada por la parte que me toca y creo que habrá muchos vecinos que piensen como yo.También pienso que si te dedicas a hacer política y la enseñanza algunas de las dos cosas desatiendes.Así que ese grupo de profesores que hagan mejor su trabajo y no echen por tierra un barrio que no es la realidad que ellos cuentan y quieren hacer ver.

  6. Paqui
    7 noviembre, 2016 at 4:40 pm

    Buenas tardes, para nada identificada con éste texto .Respecto a la firma de quien lo escribe …profesores? Dudo mucho que los profesores hablen así de el Instituto,que hay problemas? Como en todos ..Que hay absentismo?…algun caso habrá.. Que esta en zona está marginada?no hay leyes? familias desustructuradas? …Totalmente FALSO. El barrio de Amate es una barrio obrero con una tasa de paro elevada al igual que otros en muchas otras provincias y usted lo sabe bien.La mayoría de alumnos que asisten a clase son niños normales más o menos estudiosos con una familia detrás que le da valores, comida, cariño y obligación de ir a estudiar a un instituto de barrio con unos profesores cualificados que harán lo imposible por aconsejarles y guiarlos como estudiantes,con hasta programas para ayudarlos si no siguen el ritmo de la clase y así me lo han demostrado cada vez que he asistido a alguna reunión .Así, que no sé que quieren conseguir hablando tan mal del instituto …su lugar de la trabajo …

    • MJ
      7 noviembre, 2016 at 5:53 pm

      Paqui, ¡enhorabuena! Eres la única persona que ha sido capaz de emitir una opinión sin insultar a nadie. Yo tampoco creo que sea ese el ambiente que reina en el instituto, lo que ocurre es que los niños callados y estudiosos con padres que les respanda y los quieren, no es un tema del que sacar punta. Por eso se centra en un sector del alumnado que existe en este instituto.

      • Dolores carmona perez
        8 noviembre, 2016 at 12:26 am

        Pues totalmente de acuerdo con esta señora este es un barrio obrero y hay de todo padres involucrados en la educación de sus hijos y otros q pasan pero de barrio marginal nada y paro claro como en toda España pero el barrio se merece mejores comentarios y el Instituto también y el profesor q ha hablado si no está bien q se pida el traslado a otro lugar más acomodado para el y su grupo q no pueden llevar dos temas a la espalda enseñar y política así q Hala q dimitan donde menos ganen q será el profesorado y me reitero el barrio un buen barrio de todo como en todas partes pero los q no deben discriminar son los profesores si no tienen actitud q se vayan a la política q seguro estaran más tranquilos y ganan más y el barrio estupendooo hay otros peores de pijos y no dicen ni pío este barrio de trabajadores nada marginal y yo soy del barrio y nada q ver con el Instituto ni profesorado pero antes de hablar opino q el o los susodichos ósea los q han hablado q se corten un pelo y piensen el daño q le hacen a unos niños ,padres y familia y a todo el barrio ahí queda

  7. Carmen
    9 noviembre, 2016 at 10:43 pm

    Me siento identificada con el artículo.Me he criado en las casitas bajas de Amate y ya por los años 50 mi abuela vivía allí. Por cuestiones sentimentales me gusta pasear por mi barrio, además de por Madre de Dios, Candelaria y los Pajaritos. Desde siempre han sido barrios marginales, pobres y esta realidad persiste. Es la zona de Sevilla que más amo y también la que más me duele. El hacinamiento, las cucarachas, las ratas, el paro, la violencia…me duelen. Amo a su gente, mis amigas, mis vecinos y vecinas

  8. Vane
    9 noviembre, 2016 at 10:46 pm

    Yo soy trabajadora fe un colegio de la barriada y hay mucha verdad en esta publicación hay minos q solo van algún día suelto al mes incluso otros que solo van un mes contado en todo el curso y otros que no faltan en todo el año hay niños q no tienen materiales porq sus padres mo se lo pueden comprar y otros q no tienen materiales pero si visten con ropa y calzado de buena calidad y otros q no les falta ni un solo lápiz en sus materiales ,hay maestras que se encargan de llevar galletas ,zumos,….. Para repartirla con los alumnos que mo llevan desayunos y así infinitas cosas mas así q lo dicho al principio hay mucha verdad en esta opinión

  9. Cristina
    10 noviembre, 2016 at 2:08 am

    El primer día que llegué al IES Diamantino García Acosta, un instituto que está muy cerquita del IES Salvador Távora, un equipo directivo, y un profesorado, que, como éste del Távora, se dejaba la piel por el alumnado y por el barrio me dijeron lúcidamente: para ser una buena profe, una buena educadora, en este centro, tienes que conocer el barrio, olerlo, sentirlo, conocerlo, escucharlo, amarlo.¿Qué significaban esas palabras? Pues sencillamente lo que han trasladado estos compañeros con este artículo. Por desgracia muchos educadores y educadoras, profes y maestras llegan a los centros educativos como extraterrestres, centrados en implantar su materia y ya. Salgo a las dos de la tarde y me olvido lo que pasa más allá de los gruesos (demasiado gruesos) muros del instituto. Si la escuela debe ser un espacio para educar en valores, me pregunto ¿cómo podemos hacer eso si los propios los propios profesores miramos para otro lado ante la dramática realidad que rodea a nuestro alumnado?
    Denunciar la injusta realidad que sufren las familias de barrios como éste, las dramáticas tasas de desempleo, los desahucios, la malnutrición, el abandono de las administraciones,…no buscan otra cosa que luchar para que esto cambie, juntos y juntas, profesorado, vecinos y vecinas, padres, madres, alumnado,…
    Y lo digo porque me siento muy identificada con la sensación de frustración e impotencia que transmiten las palabras del artículo, porque hemos sentido lo mismo, día tras día, en un centro vecino. Y podrían ser tantos y tantos, demasiados. Cuando en mi centro nos llegó la noticia de un desahucio de un alumno de mi tutoría, pudimos callar, mirar para otro lado, pero no quisimos ser cómplices, y también, como este artículo, decidimos denunciar, ayudar, y lo paramos. Cuando los compañeros de la cafetería, del barrio de toda la vida, nos dijeron que habían alumnos y alumnas que ya no pedían el bocadillo en el recreo, sacamos dinero de donde no lo había, y le pagábamos el desayuno. Un día vino Al Rojo Vivo, para que contáramos lo que estaba pasando, y muchos alumnos y alumnas también reaccionaron diciendo, “esto no es así, no todo el barrio es pobre”, “no nos gusta que saquen esta imagen de nosotros….”, pero,….¿quién tiene que sentir vergüenza de los niveles de pobreza, desahucios, desempleo de nuestros barrios obreros? Evidentemente no sus gentes, ni nuestros niños y niñas, sino los responsables de que esto esté sucediendo. Mirar para otro lado no va a hacer que la situación cambie, todo lo contrario, ayudamos a que no pueda transformarse.
    Gracias a esxs profesorxs valientes y generosxs que además de preocuparse por las matemáticas, la física o la historia, también se preocupan por intentar, que entre todxs, junto con esxs vecinxs valientes, generosxs y luchadorexs de Cerro-Amate, podamos construir un mundo más justo, más humano y más igualitario.

  10. Nacho
    10 noviembre, 2016 at 7:16 am

    No puedo estar más de acuerdo con el artículo. Creo que algunas de las críticas se paran más en lo estético que en lo ético. La cuestión de fondo, no lo olvidemos, es que las necesidades educativas de nuestrxs hijxs cuentan cada vez con menos recursos en general. Y si los recortes -despidos de profesores, falta de inversiones, instalaciones, becas, etc..- están afectando gravemente a la comunidad educativa en general, qué decir de aquellos centros radicados en barrios aún más duramente castigados por la crisis y los recortes. Vivo en Cerro Amate desde hace diez años, y veo a diario la situación. La de ese centro no es la única situación de necesidad que padecen los centros educativos del distrito, y de Andalucía en general. Sólo hay que darse una vuelta por los servicios sociales cualquier mañana para comprobar esas necesidades.
    La demanda de inversiones, de profesores de apoyo, de personal de orientación, de servicios escolares no puede ser sólo cuestión de los profesores y profesoras. Es una necesidad de todxs. No nos rasguemos las vestiduras por un articulo que, aunque duela, relata una situación que vemos todos los dias; para nada de acuerdo con la versión demagógica de bares llenos y coches de lujo, porque habla de una anécdota frente a una situación que golpea durísimamente a cientos de familias.
    Demandar mejoras, inversiones, y respaldo de las administración a la Educación Pública es, no lo olvidemos, mejorar la posibilidad de que nuestrxs hijxs tengan un futuro digno y una esperanza en el futuro.
    Mi apoyo a esxs maestrxs, y mi denuncia de la falta de respuesta de la Junta de Andalucía a la pata más importante que tiene cualquier sociedad: la educación (Pública, por supuesto)

  11. Juan
    10 noviembre, 2016 at 9:44 am

    Es obvio que la realidad descrita en el artículo no es generalizable a todas las partes del barrio, pero se da en muchos rincones. De hecho, los datos a los que se refiere son del Instituto Nacional de Estadística.

    Es obvio que el barrio está lleno de buena gente de clase trabajadora, tanto en las barriadas más desfavorecidas socioeconómicamente, como en aquellas con más estabilidad económica.

    Es obvio que a quienes vivimos el barrio todos los días nos duele lo que se escribe en el artículo, pero es importante que nos duelan más los hechos en sí que la descripción de los mismos. Si queremos cambiar esta realidad tan asfixiante, es importante que nos comuniquemos, que denunciemos el abandono y gritemos a los cuatro vientos que estamos hartos y hartas de aguantar, y en eso todo el mundo tenemos que arrimar el hombro. Sí también, y muy especialmente, las maestras y los maestros.

    Ya está bien de esconder las miserias bajo las alfombras!!

  12. Musha
    11 noviembre, 2016 at 5:49 pm

    Me he quedado estupefacta ante los primeros comentarios al artículo… Donde yo he visto una clara implicación y preocupación ante una situación de desamparo, ha habido otra gente que ven la cara dura de los profesores. Pero, ¿cómo ha podido ocurrir? Si le importara un pepino…¿se iba este docente a preocupar de siquiera redactar un escrito para denunciar, para intentar mejorar, para ayudar? Que cruel es la sociedad…

  13. Eva
    12 noviembre, 2016 at 6:35 pm

    Decir que me quedo muda ante los comentarios de este artículo:
    – A los señores que insultan a los profesores, decirles como les digo a sus hijos a diario en clase: el insulto es la única herramienta que conoce el ignorante. Hay un comentario en el que se alude al prestigio social que tienen los profesores en otros países… ¡Claro! porque la sociedad se encarga de estimarlos y valorarlos, y transmitirles este respeto a sus hijos. Insultar a los profesores, que se encargan también de la educación de sus hijos, es como cuando los padres separados se insultan el uno al otro: ¡qué flaco favor para sus hijos!

    – A los que desprecian a los funcionarios, señores, tienen dos opciones: estudiar unas oposiciones si consideran que los funcionarios cobramos un sueldo a cambio de nada y entrar ustedes también en la tierra de jauja; o acudir un día a clase de su hijo/a a ver cómo trabajan esos “vagos”… Estoy segura de que saldrían con una idea muy cambiada, porque no todo el mundo es capaz de manejar a un grupo de 30 adolescentes o niños en un aula. Se darían cuenta de que los profesores “sudamos la camiseta”.

    – A los que argumentan que los profesores no deben meterse en política: ¿Qué hacen ustedes cuando acuden a una huelga si no es hacer política? Cuando protestamos por las cosas que no nos parecen justas estamos haciendo política, y eso es lo que han hecho estos profesores, y deberíamos hacer todos, porque tenemos la obligación moral de denunciar los abusos, los problemas y las situaciones que convierten en víctimas a los menores. Igual que los médicos denuncian cuando un menor llega con síntomas de malos tratos, los profesores tenemos la obligación de denunciar cuando no podemos hacer nuestro trabajo porque el niño está en una situación de desamparo.

    – A los que han dicho que los maestros solo nos preocupamos por ganar más sueldo: ¿Ustedes se han leído el artículo? ¿Y me pueden decir una sola frase donde diga que lo que se reclama es más sueldo? Al revés, si se fijan, se pide trabajar más, porque cuando se reclama que la Administración tiene que hacer algo para que vengan más niños a clase, estamos cargándonos de más trabajo y más responsabilidad. Y ahora pónganse la mano en el corazón y respondan: ¿Quién de ustedes exigiría más trabajo a sus jefes? Pues este artículo lo hace.

    – A los que reclaman un cambio estético en el profesorado: señores, afortunadamente, desde que el señor Francisco Franco murió y España pasó a ser un país democrático, somos libres para vestir como queramos. ¿O es que usted echa de menos esos tiempos? Cuando exige que los profesores vistamos con “americana y corbata” ¿Acaso se olvida usted de que las mujeres también enseñamos?

    – En cuanto al lenguaje sexista, habrá quien esté de acuerdo y quien no, pero es una manera precisamente de recordar esto: que las mujeres y los hombres estamos a la par en derechos y obligaciones.

    – Pero lo que más me interesa, aparte de estas cuestiones que no nos llevan a ningún lado es el contenido del artículo. Hay gente que vive en el barrio o que lleva a sus hijos al instituto y opina que “se habla mal” del centro o “que no se sienten identificadas con la imagen que se da del barrio”. Evidentemente, Tres Barrios-Amate es muy grande y hay de todo como en todas partes. Pero esta realidad de la que habló en su día el Diario de Sevilla (que es el barrio más pobre de España) y de la que habla este artículo (que es un barrio en el que hay muchas necesidades que no se cubren por parte de la Administración) EXISTE también. En un periódico no se habla de lo normal, sino de lo que no lo es para tratar de cambiarlo. Se trata de ver qué problemas tiene el barrio (no yo, no mi familia ni mi bloque, sino mi barrio) para cambiar esa realidad, para arrimar el hombro y trabajar todo el mundo para que no haya niños que no tienen material o que no tienen apenas qué comer o que no pueden asistir al centro porque en su casa hay un problema determinado. Y, si en lugar de ponernos de acuerdo padres y profesores por mejorar esto, hacemos como aquí, tirarnos los trastos a la cabeza: ¿Saben quién gana? La Administración, que sigue sin hacer nada para cambiar esto ¿Y saben quién pierde? Los niños, que siguen sufriendo igual mientras nosotros nos dedicamos a debatir y a discutir.

    – Con respecto a la imagen que se da del instituto, perdonadme, pero no veo que el artículo dañe la imagen del centro. Efectivamente, como dice una madre, yo también puedo asegurar que en el centro hay docentes que se parten la cara por los niños, que ponen todo su esfuerzo día a día para que el centro funcione… y el centro funciona. Pero una cosa no quita la otra: que funcione y que tenga buenísimo personal no quita que haya niños que acuden a él y que están en situación de desprotección… o peor aún: que haya niños que no acuden a él ¿Creen ustedes que un profesor que no está agusto en el centro “perdería” el tiempo escribiendo sobre los problemas que hay?

    Así, pues, todo mi apoyo para este artículo. Creo que padres y docentes nos tenemos que unir en esta lucha porque el objetivo es el mismo: mejorar la situación de la educación pública y mejorar la situación de los menores en las escuelas.

    • Miriam
      12 noviembre, 2016 at 8:47 pm

      Excelente comentario. Totalmente de acuerdo contigo

  14. Fatish
    12 noviembre, 2016 at 8:16 pm

    Bueno, bueno, bueno… anonadada me hallo! Pero no me asombra el artículo sino los comentarios vergonzosos de quienes lo han criticado. Para una vez que un instituto se hace eco públicamente de los problemas con los que cuentan los alumnos, de los cuales la gran mayoría claro está se tratan de chicos y chicas con grandes problemas sociales, y a pesar del apercibimiento que seguramente se lleven por parte de la administración por tal crítica… la emprendemos contra quienes luchan por intentar solventar algunos de esos problemas. Ningún profesor pide para él!!!! Que quede claro que obviamente ellos no ganan nada!!! Es evidente que quien critica que se publique este tipo de injusticias, seguramente sea aquel que tanto él como su familia si tenga para vestir bien (pueda incluso elegir q traje de chaqueta llevar cada día), para comer una buena mariscada en vacaciones, o para trinchar en familia el pavo en nochebuena… A todos ellos, enhorabuena por haber tenido esa suerte! Y a los profesores que se hacen eco de esta injusticia, mucho ánimo y mis más sinceras felicidades por vuestra valentía!

  15. Matilda
    14 noviembre, 2016 at 5:20 pm

    Resulta reconfortante ver cómo el personal de los centros educativos en los que se encuentran nuestros/as jóvenes, se preocupan, no solo de que los alumnos/as avancen académicamente, sino de que no sufran injusticias ni abandono por parte de la administración. Verdaderamente me sorprende que entre las tareas del equipo directivo de un centro, no figure la de observar en qué condiciones está el alumnado. Sin lugar a dudas, !que mejor fuente de información que un claustro de profesores que pasa tantas horas con nuestros/as chicos/as¡

  16. José Ignacio
    16 noviembre, 2016 at 11:11 pm

    Mi admiración a los profesores. Ánimo y a seguir luchando por los niños.

  17. Luisa
    19 noviembre, 2016 at 7:41 pm

    Realmente esta gentuza de maestros se creen el ombligo del mundo. Un colectivo mediocre, tendente a la vagancia , y al apesebramiento del poder establecido en Andalucía no nos va a decir a los padres como educar, puesto que ellos hace muchos años que dijeron que no educaban que solo enseñaban, que educaran los padrees en casa.

    Ademas que se cree esta chusma, que todos los niños tienen que terminar en la universidad? para luego mandarlos al extranjero a trabajar o apesebrarse a la junta como hacen los maestros? pues en la sociedad también tiene que haber clase baja, inculta y sin formación que haga los trabajos mas básicos que necesita una sociedad moderna, y esos institutos de barrios marginales debe ser el vivero de esa escoria, evitando asi tener que traerlos de fuera.

  18. 22 noviembre, 2016 at 9:44 am
    • Antonio Pigafetta
      22 noviembre, 2016 at 8:53 pm

      Tu eres mas subnormal que los que han escrito esta mierda con las x.

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