Ilustración de María Medem

Assejazz: el jazz y su esencia vuelven a Sevilla

La asociación espontánea de un grupo de personas alrededor de una idea con la firme voluntad de ponerla en marcha y hacer que crezca, ha sido siempre un método infalible para desarrollar proyectos en el ámbito de lo cultural. Estos proyectos están predestinados a quedarse entre nosotros y abren nuevas posibilidades para la expresión del hecho creativo y para el deleite de quien está dispuesto a disfrutarlo. 

Ya sucedió en la década de los ‘60 del pasado siglo con el primer Hot Jazz Club de Sevilla impulsado por el médico Manuel Manosalbas y un grupo de personas aficionadas a la música de jazz, y más tarde, en las décadas de los ‘70 y ‘80, con el Colectivo Jazz Freeway, que llegó a situar a Sevilla en los circuitos de los grandes festivales de jazz en Europa. Tras una quizás demasiado larga etapa de iniciativas casi exclusivamente institucionales (si exceptuamos el ya desaparecido Club de Jazz de la Universidad de Sevilla impulsado por Javier Gutiérrez, o las iniciativas empresariales, afortunadamente supervivientes, del Naima, el Jazz Corner o el Soberao) aparece, a finales del año 2012, una nueva propuesta promovida por personas interesadas en convertir el jazz en el vehículo principal de expresión de sus inquietudes. Y aquí radica un hecho diferencial importante con respecto a las iniciativas anteriormente reseñadas. Por primera vez, personas involucradas con la música son promotoras de un proyecto ambicioso de impulso a la música de jazz y todas sus manifestaciones en Sevilla.

Así pues, la Asociación Sevillana de Jazz (Assejazz) surge de las inquietudes de profesionales de la música, con un especial interés en dar a conocer lo que es la esencia del jazz, es decir, la expresión libre de emociones, de sus emociones, a través de las claves musicales que encierra el jazz y compartirlas con una afición receptiva. El camino ha sido sinuoso y a veces tortuoso pero firme, hasta llegar a lo que hoy podemos definir como éxito incontestable de la iniciativa. Cuatro años donde han sido importantes las alianzas, la primera con La Carpa-Espacio Artístico, que permitió a Assejazz contar con un espacio estable para su oferta de música en directo dos días a la semana. Espacio efímero no solamente por la estructura (una carpa de circo) sino por estar sometido a las veleidades de las decisiones políticas que hicieron que precisamente un 30 de Abril de 2014, Día Internacional de la Música de Jazz, el anterior equipo municipal cerrara las instalaciones. Tuvo un paso breve pero intenso por La Casa Ensamblá en la calle Clavellinas, en la Sevilla profunda, donde se vivieron conciertos memorables, hasta llegar al momento actual fruto de una inteligente política de alianzas con tres instituciones: el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC), el Centro de Iniciativas Culturales de la Universidad de Sevilla (CICUS) y el Instituto de la Cultura y de las Artes en Sevilla (ICAS), que han permitido a Assejazz contar con escenarios adecuados para desarrollar una cada día más ambiciosa oferta de actividades a sus socios y aficionados en general. 

Sin duda la prioridad de Assejazz es propiciar el encuentro entre gente de la música y personas aficionadas al jazz en espacios de música en directo. Y en esto, la Asociación tiene la oferta más completa, y posiblemente más atractiva, de la ciudad: jam sessions los domingos por la mañana en el CAAC, encuentro festivo donde confluyen aficionados con sus familias, y músicos dispuestos a entregarse al noble arte de la improvisación. Las noches de los martes de verano en el mismo escenario y los jueves de otoño a primavera en la sala Juan de Mairena (Espacio Turina), en pleno centro de Sevilla, donde se aprecia el jazz en directo con denominación propia, el jazz de club, el espacio íntimo donde las bandas exponen su música al veredicto de un público cada día más numeroso y comprometido, y por supuesto, el escenario de mayor formato, el festival de jazz en junio, que con cuatro ediciones se ha consolidado como una cita obligada para quienes aman esta música, en un espacio mágico como es el patio del CICUS de la calle Madre de Dios, por donde han pasado formaciones de gran y pequeño formato, de carácter andaluz, nacional e internacional.

Pero todos estos elementos que son bien visibles, generan un conjunto de intangibles que probablemente determinen el atractivo real de lo que vemos y sentimos cuando asistimos a los conciertos de Assejazz. Espíritu de colaboración entre músicos y músicas, que propician el intercambio, la hibridación o el mestizaje de expresiones musicales, conformando combos heterogéneos, de vida a veces corta pero intensa y con resultado variable pero interesante. Circuitos alternativos que permiten acceder al producto más innovador que jóvenes intérpretes de dentro y fuera de nuestro país están produciendo en este momento. Una orquesta, la Assejazz Big Band, seña de identidad de conceptos musicales propios y lugar de aprendizaje y colaboración, pero sobre todo de disfrute para quien rota por ella. Clases maestras (masterclasses) y talleres que permiten el acercamiento a quien empieza a sentir el jazz, o el perfeccionamiento cómplice de la mano de profesionales generosos dispuestos a compartir su arte. Aficionados y aficionadas que desde el otro lado del escenario aportan su conocimiento técnico y crítico o se adentran en claves desconocidas porque empiezan a encontrarse con la música de jazz, aspecto este último muy importante a destacar, porque los conciertos de Assejazz están llenos, cada día más llenos, de gente joven que revitaliza una música quizás a veces demasiado nostálgica y anclada en lo que fue.

Assejazz son sus directos, aunque detrás de ellos hay un complejo equilibrio de modos de entender la música de jazz y de cómo expresarla, enseñarla y difundirla, pero sobre todo hay una gente dispuesta a dar a los sevillanos y sevillanas una oferta alternativa y complementaria a lo ya conocido, una oferta fresca y estimulante que crece e involucra a un creciente número de socios y socias, así como a los asistentes a sus actividades. Oferta integrada en proyectos novedosos como la creación de la Federación de Asociaciones de Jazz de Andalucía (Andajazz) que integra el esfuerzo de asociaciones similares en casi todas las provincias andaluzas, permitiendo el intercambio de actividad, la creación de circuitos compartidos para los músicos andaluces, la consolidación de la Andalucía Big Band, una de las formaciones más sólidas de nuestro país y sobre todo creando un movimiento colectivo alrededor de la música de jazz que multiplica las oportunidades. 

Assejazz es una idea viva, dinámica y que ha demostrado en poco tiempo su solvencia como proyecto. Ha venido a llenar un hueco necesario en una ciudad que siempre demostró que la música de jazz tenía dónde y quién la alojase. ¡Larga vida a Assejazz!

 

 

 

 

Antonio Torres Olivera es miembro de la asociación Assejazz

 

 

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