nº72 · Ago 2026 | la pildorita

Lo oral en juego

El pasado mes de junio publicaba la Biblioteca Nacional Española en redes sociales un juguete entre los siglos XIX y XX. El juguete consistía en un teatro de papel ilustrado en el que, tras montarlo, la prole de la alta burguesía interpretaba la obra incluida en el sobre del juego apoyándose en las instrucciones de montaje, en los dos libretos con el texto, en seis telones de fondo —tres por acto— y en los personajes de formato recortable. Una semana antes de conocer la maravilla que acababa de mostrarnos la BNE, mi socia y yo habíamos logrado la financiación para poner en marcha el proyecto Cuentos de Raíz.

Imagino nuestro teatrillo de cartón al lado del preciosísimo teatro de papel cromolitografiado de 1927 y que la BNE nos restregó involuntariamente vía online apenas celebramos haber conseguido la financiación para nuestro proyecto y, la verdad sea dicha, nos vinimos una mijita abajo. Sin embargo, caímos en que la originalidad de Cuentos de Raíz más que residir en facilitarle una caja escénica al niño residía en lo que poníamos en sus manos para que metiera en esa caja. Hay una cita de Lorca que dice: «El teatro es la poesía que se levanta del libro y se hace humana. Y al hacerse, habla y grita, y llora y se desespera».

Siguiéndole el rollo al poeta nos atrevemos a decir que la popular es la literatura más viva que tenemos. Va a su aire, no admite las solemnidades requeridas por la tabulación y el sangrado. Ni le importa ser del agrado de los centros donde se producen las formas válidas de cultura. Antes de ser asentadas en un papel las narraciones populares sobrevivieron durante siglos precisamente porque su sentido de ser no tiene que ver con el rigor estético, sino con su profundo valor como vehículo de transmisión oral. En ellas están codificadas las instrucciones para apañarnos con las cuestiones que rigen nuestras sociedades ahora y siempre: la tan anhelada emancipación, la sanción del acoso, los sistemas sexo/género, la burda y ritualizada lucha por el poder, el ascenso social, la negociación con la diversidad o la búsqueda de pareja.

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