nº61 | todo era campo

Instrucciones para hacer una genealogía feminista local

Enredar la memoria es un proyecto participativo impulsado por los colectivos Raíces Feministas, La Digitalizadora de la Memoria Colectiva, La Luciérnaga Comunicación e Intermedia Producciones con el objetivo de llevar a cabo un proceso de acompañamiento y recuperación de la memoria del movimiento feminista de Sevilla desde los años 70, iniciativa de Mireya Forel. Cuenta con el apoyo del ICAS (Instituto de la Cultura y las Artes del Ayuntamiento de Sevilla), a través del programa Banco de proyectos colaborativos.

Cuando te propongas hacer una genealogía feminista local, decide, en primer lugar, cuál va a ser el principio; siempre quedan referentes por redescubrir que motivaron a las generaciones posteriores. Aquí os compartimos cuatro pequeños (grandes) pasos para que puedas crear tu propia genealogía.

1. REBUSCA entre papeles, fotos y películas (llenas de polvo)

Conoce a Mireya Forel o a alguna histórica del movimiento feminista de tu ciudad. Es importante que sea alguien que tenga una reflexión teórica potente y que haya estado en las calles peleando contra el sistema patriarcal-capitalista-neoliberal-colonial. Además, debe de haber guardado en su casa revistas, actas de asamblea, panfletos, fotos y grabaciones en súper 8 de esas luchas. Déjate llevar por las propuestas de tu Mireya particular de contar la historia del movimiento feminista de los 70 y 80. Sube a su desván a desempolvar viejos papeles y fotos bajo la atenta mirada de sus palomas. Observa, lee, pregunta, hazte un lío. Vuelve a tu casa a respirar (aire sin polvo) y tratar de procesar toda la información que acabas de conocer. Convoca a sus compañeras de lucha de aquellos años para que traigan también sus archivos. Intenta recordar las siglas de los partidos y colectivos de la época, los nombres de las personas que militaban en cada uno, las relaciones entre los partidos, colectivos, jornadas, asambleas, manifestaciones, actos… Hazte una maraña de datos inconexos y confusos en tu cabeza. Vuelve a este punto tantas veces como sea necesario.

2. Pregunta para ayudar a las sabias a RECORDAR

Cuando estés preparada, puedes empezar a organizar toda esta información en libretas, archivos compartidos en Drive, excel infinitos, tableros de trello, repositorios de descripciones archivísticas y hacer preguntas específicas a las protagonistas. Para facilitar el proceso, deja que tu Mireya organice un sistema de memoria colectiva entre sus compañeras. Probablemente se le ocurrirá alguna metodología poética, como agrupar a las mujeres en diferentes telares para tejer este relato común con los recuerdos de cada una de ellas.

Organiza un rodaje y contacta con cada telar. Muchas no podrán venir. Tendrán problemas de salud, nietos que visitar, se irán de vacaciones a Canarias… Queda con las poquitas que han accedido y haz un plan de rodaje. Cierra una cita con cuatro lugares distintos para filmar las entrevistas. Visita estos lugares con anterioridad para estudiar el sonido y la luz. Recoge tu (pequeño) equipo técnico. Durante las entrevistas, asegúrate de tener una periodista que medie la conversación. Pregunta por sus vivencias durante los 70 y 80, que cuenten lo difícil que era el movimiento feminista de la transición, que se explayen hablando del conflicto de la doble militancia, que describan las campañas más importantes en las que participaron. Pregunta cómo se organizaban, cómo se comunicaban entre ellas, cómo era el día a día de cada una. Pregúntales cómo se sentían, eso es muy importante. Pregúntales por sus canciones y películas favoritas durante aquel periodo. Trata de imaginarte allí, escuchando una canción de la época, organizando el primer 8 de marzo desde el final de la dictadura.

3. REACTIVA la memoria colectiva

Las feministas que has entrevistado están deseando contar su historia y se han enrollao lo suyo. Si no quieres volverte loca con las cincuenta horas de grabación que tienes en tu disco duro, incluye en tu equipo de trabajo a una persona que sea especialista en archivística o, al menos, a alguien que tenga la capacidad de organizarlo todo en carpetas, poner etiquetas, colores y descripciones. Te facilitará mucho la vida.

Visiona el material, haz un pequeño guion y cómete la cabeza para editar una pieza que narre brevemente la historia de los primeros colectivos feministas que se crearon en tu ciudad.

Quédate varios días editando hasta las dos de la mañana, hasta que por fin consigas hacer clic en el botón de exportar. Proyecta el vídeo en un encuentro que has organizado con feministas de generaciones posteriores a la de las «históricas» que has entrevistado. Invéntate una forma moerna de hacer un diálogo intergeneracional. Puedes llamarlo diálogo indirecto. Es fácil. Solo tienes que colocar tu cámara y tus micros para grabar el debate que se genere en este espacio. Después, crea otra pieza audiovisual que incorpore estas reflexiones al vídeo anterior, intercalando las voces de las jóvenes (y no tan jóvenes) con las de las históricas. Proyecta este segundo vídeo en otro encuentro en el que, esta vez sí, invitas a todas las generaciones para que se pongan cuerpo, rostro y piel y empiecen a crear su propia genealogía colectiva.

4. Construye un RELATO común

¿Y cómo hacerlo? Sudarás y te quedarás bloqueada. No te preocupes. Respira hondo y tira palante con toda la honestidad que ha caracterizado al equipo del que formas parte. Debate hasta que haga falta. Ríete.

Empieza pensando en cómo materializar el relato en un documental. Que tu compañera experta en cine experimental te explique cuáles son las posibilidades decantándose por una, mientras que la fotoperiodista aventurera y creativa se decante por otra. No tengas prisa en decidir. Ya se verá.

Céntrate en lo que te hizo meterte en este tinglao: la preservación de la memoria, la necesidad de reunir toda esa historia protagonizada por mujeres luchadoras de distintas generaciones, tu Mireya particular, y tu Carmen Flores… Seguro que tienes una Carmen Flores cerca. Piensa lo bonito que sería que existiera un archivo feminista en la ciudad que se fuera actualizando con las aportaciones de todas. Un archivo con sus panfletos y tus fanzines y vuestras películas y las pancartas de todas y las fotos…y…

Ahora que estás de subidón, deja este El Topo en algún sitio donde otra pueda leerlo, busca cómo ponerte en contacto con alguien que ya forme parte de este proyecto, vuelve al primer punto y empieza a rebuscar.

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