El tiempo en Florida

Para la generación de mi abuela, el telediario —«el parte»— se parecía a esa media hora de cháchara con la que las televisiones ocupan el tiempo previo a la emisión de un partido de fútbol: un ruido de fondo que anticipa lo importante —para ella, el pronóstico del tiempo—. Las noticias no tenían ninguna importancia. En sus manos, eran una narración que sería convenientemente malinterpretada y deformada hasta convertirla en un disparatado relato con el que entretenerse alrededor de la lumbre. Pero el pronóstico del tiempo no era cosa de broma. Cuando aparecían las isobaras, la abuela mandaba callar, repartía algún pescozón al desobediente y se acercaba al aparato para saber con precisión lo que sucedería mañana.

Me pregunto qué pensaría ella —que vivió prácticamente toda su vida en un radio de apenas cinco kilómetros— si viese lo que veo yo: a un «chico del tiempo» de una cadena generalista contando el tiempo que hará mañana en Florida. Puedo imaginarlo. Para ella el pronóstico del tiempo «daba agua», o «daba sol», o «daba viento», y esa era la verdadera noticia: la que hablaba de lo que sucedería con el cielo sobre su cabeza y la tierra bajo sus pies. Lo que le permitía saber si podría sembrar o recoger, si podría segar la hierba y secar las judías, o si debería esperar.

Un pronóstico del tiempo que anuncia el tiempo en Florida muestra que la desvinculación que había entre la vida y las noticias se ha extendido a la relación entre nuestro ritmo de vida y los ritmos de la vida. Para nosotros, el cielo y la tierra están tan lejos como la península de Florida.

Nos apoya

Las comadres somos la comadre Vanesa y la comadre Begoña, dos amigas que nos conocemos desde hace ya varios años y que hemos tenido la suerte y oportunidad de emprender este camino juntas. Contando con que las dos tenemos una capacidad innata para relacionarnos con todo aquello que se mueve, sabíamos que teníamos que trabajar de cara al público y si estábamos sintiendo el proyecto como algo nuestro, mejor que mejor. Un proyecto que fuera una forma de vida y una apuesta por un futuro saludable y responsable. Para llevarlo a cabo y sentirlo aún más nuestro decidimos quedarnos en el barrio y así ha sido. Gracias al apoyo de familiares y amigos hemos podido “poner en pie” nuestra frutería – verdulería, un espacio que nos gustaría que lo sintierais como vuestro y que lo disfrutarais cada vez que os acerquéis. En Las Comadres no sólo queremos ofreceros productos de gran calidad, a buen precio; sino que nos gustaría aprender, intercambiar saberes y convertir nuestro local en un espacio de encuentro en el barrio.