nº58 | la pildorita

Comunidad o barbarie

Tengo entre mis manos un texto que nos propone un viaje. Una travesía que se sumerge en diversas reflexiones acerca de cómo puede —y debería— ser la alternativa política ante el horizonte de colapso inminente. Se trata del libro Nuevos comunalismos: una hipótesis política para el decrecimiento, coordinado por Adrián Almazán e Iñaki Bárcena y publicado en Ned ediciones.

Este libro es una suma de capítulos separados. Escritos en colaboración entre diferentes autores y miradas, de ahí su riqueza. Desde el campo académico al militante, narran diferentes experiencias en torno al concepto de comunidad y lo rural. No es un simple alegato de una vuelta al campo, sino que pone sobre la mesa la problemática de cómo miramos hacia los pueblos desde la ciudad. Plantean el problema de cómo el enfoque desarrollista, con su dictadura de la tecnología, ha malogrado las relaciones sociales generando un marco mental donde lo común queda relegado al cajón de los calcetines. Este libro es una apuesta por volver a crear comunidades en los territorios desde marcos anticapitalistas, que pongan la vida y la Tierra en el centro. Rehuyendo del binomio campo-ciudad y creando otras formas de habitar el territorio. Como decía Iván Illich, «Habitar era permanecer en sus propias huellas, dejar que la vida cotidiana escribiera sus articulaciones en el paisaje».

«Lamentablemente, contamos con un punto de partida extremadamente deficiente y obtuso para comprender, pero extremadamente funcional para dominar y oprimir», nos advierten Laura Arribas y Cristina Galiana en el capítulo «Ruralofobia y capitalopatriarcado en los territorios vaciados».

Nos cuesta mucho definir o adivinar cómo podrían ser esas comunidades postcapitalistas, pero, como bien dejan claro en el epílogo del libro, esto solo pretende ser una semilla que germine en un campo de esperanza ante el presente gris que nos abruma.

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