nº7 · Nov 2014 | noticias brevas

Un año de dignidad

Trece meses han transcurrido desde la ocupación del antiguo colegio Rey Heredia por la Acampada Dignidad. Situado en el distrito sur de Córdoba, el edificio llevaba varios años en desuso y tenía ya su derribo previsto. En este tiempo, reuniones, asambleas, charlas, debates y jornadas han dado vida a este espacio abandonado por las administraciones. Las ideas e ilusiones surgidas en ese encuentro de personas y colectivos han sabido plasmarse en una plena realidad constructiva, que llena de actividades al Centro Social Rey Heredia. La Cocina Abierta, donde se cocina y distribuye comida diariamente, no como caridad sino como apoyo mutuo; la Biblioteca, cuyos estantes contienen ya miles de libros y que se ha convertido en un espacio cultural por y para el pueblo; Radio Dignidad, que emite diariamente para toda la ciudad; el Proyecto Educativo Sociafectivo, que une clases de apoyo con educación emocional y social; la Huerta Ecológica o multitud de talleres de índole diversa fruto del trabajo desinteresado y solidario. Esto es poder popular: el pueblo que toma y hace suyo lo que le pertenece. Para evitar esta labor tan «peligrosa», el ayuntamiento cortó hace meses el suministro de agua y de electricidad al centro. Además, denunció a diez personas acusándolas del delito de usurpación y solicitando el desalojo inmediato, lo que todavía está pendiente de juicio. Juicio que podrá imponer multas y condenas «legales», pero que no conseguirá cerrar las puertas del Rey Heredia ni borrar lo que representa. Porque la solidaridad no es delito.
 

Nos apoya

Las comadres somos la comadre Vanesa y la comadre Begoña, dos amigas que nos conocemos desde hace ya varios años y que hemos tenido la suerte y oportunidad de emprender este camino juntas. Contando con que las dos tenemos una capacidad innata para relacionarnos con todo aquello que se mueve, sabíamos que teníamos que trabajar de cara al público y si estábamos sintiendo el proyecto como algo nuestro, mejor que mejor. Un proyecto que fuera una forma de vida y una apuesta por un futuro saludable y responsable. Para llevarlo a cabo y sentirlo aún más nuestro decidimos quedarnos en el barrio y así ha sido. Gracias al apoyo de familiares y amigos hemos podido “poner en pie” nuestra frutería – verdulería, un espacio que nos gustaría que lo sintierais como vuestro y que lo disfrutarais cada vez que os acerquéis. En Las Comadres no sólo queremos ofreceros productos de gran calidad, a buen precio; sino que nos gustaría aprender, intercambiar saberes y convertir nuestro local en un espacio de encuentro en el barrio.