nº70 · Feb 2026 | se dice, se comenta

No te rayes

Hoy en día se asienta el paradigma de salud mental como equivalente de atención psicológica profesional. Ir al psicólogo, vaya. Creo que esa expansión de la psicología solo es un parche que favorece la medicalización y la psiquiatrización, aunque parezca evitarlo, pues ahonda en el paradigma psi en detrimento de alternativas de sociabilidad y amplía el espectro de pacientes potenciales. Al no poder resolver las cosas por nosotres mismes, en colectivo, dependemos de profesionales. Si la terapia no basta, quizás solo quede el consuelo químico. Dice Guillermo Rendueles que psicologizar y psiquiatrizar son dos caras de la misma moneda, y ofrecen lo que no pueden dar: remedios técnicos para resolver sufrimientos sin romper con la situación que los genera.

El empastillamiento aumentó exponencialmente en nuestro país en los últimos quince años. A casi nadie le escandaliza que miles de adolescentes se mediquen a diario, es solo el síntoma de una derrota histórica, una domesticación silenciosa y ordenada. En ee uu uno de cada tres adolescentes toma psicofármacos. El consumo de antidepresivos era de cien personas por millón de habitantes en 1980; hoy, cien mil por millón. En España es donde más psicofármacos se toman de Europa. Esto puede no tener nada que ver con medicina y ser puro control social mediante química. Hacer a les niñes dependientes de estos medicamentos es como engancharles al azúcar, serán clientes de por vida. Se medicaliza estar triste, angustiade, frustrade, inquiete, desobediente, incluso demasiado tímide. Expresiones de malestar ante el contexto, o simplemente reacciones de la personalidad, son motivos para medicar.

Nuestro organismo avisa de que algo va mal y a veces lo silenciamos con pastillas. Incluso te recomiendan «tomarte algo» para relajarte, dormir bien, o no comerte la cabeza. La mayoría de la medicación se toma por cuestiones intrínsecas a esta sociedad: insomnio, estrés, depresión. Solo falta que anuncien el Trankimazin como si fueran vitaminas, como los dibujos de Miguel Brieva. Próximamente en sus televisores.

Nos apoya

Nuestro nombre pretende ser un humilde homenaje a Syd Barrett, fundador y líder de Pink Floyd, que posteriormente tuvo que dejar la banda por los problemas mentales derivados del consumo de LSD. Un genio que pasó como un rayo por el mundo de la música. Al igual que él, muchos libros pasan por el mundo siendo rayos fugaces, cuando su interés no debería haber desaparecido nunca.

Desde Editorial Barrett no nos olvidamos de esos libros y queremos que todo el mundo los conozca, que se hable de ellos, que formen parte de nuestras vidas y de nuestras futuras mudanzas.El logo de Barrett hace referencia a Bike una de las canciones más surrealistas de Syd y que define nuestra línea de trabajo. «Tú eres la clase de persona que encaja en mi mundo. Te daré cualquier cosa. Lo que sea, si tú quieres cosas».

Queremos sorprenderte, si lo que tú quieres es que te sorprendan.

Esperamos que como lectores os apasione caminar junto a esta panda de locos.