3 A PIE DE TAJO 2

Un Ferrocarril de todos, negocio de unos pocos

En el año 2005, el gobierno del PSOE aprueba la Ley del Sector Ferroviario, una ley que había preparado el anterior gobierno del PP y a la que no se le cambia ni una coma. La primera consecuencia fue la división de Renfe en dos empresas: Adif (empresa responsable de la infraestructura) y Renfe Operadora (gestora de los trenes de viajeros y mercancías). Ambas empresas partían con una deuda de 0 €.

En 2013, ocho años más tarde, la deuda de las dos empresas públicas es: en el caso de Adif, de 14 000 millones de euros; en el de Renfe, de 5000 millones de euros. En ese mismo periodo, las empresas constructoras y fabricantes de material ferroviario obtienen grandes beneficios.

Los sindicatos que componen el comité general de Renfe (CC. OO., UGT, SEMAF, SF y SCF) firman la división de la empresa en dos. Todos salvo CGT, que convoca movilizaciones en defensa de un ferrocarril único, público y social, alertando a la ciudadanía de las intenciones privatizadoras (liberalización) del Gobierno y la pérdida de puestos de trabajo que supone la firma de los ERE entre la empresa y los sindicatos del sistema.

La destrucción de empleo en el ferrocarril facilita la entrada de empresas privadas (contratas) que de nuevo obtienen grandes beneficios, introduciendo la precariedad en el empleo y convenios colectivos a la baja.

En septiembre de 2013, el gobierno del PP aprueba la división de Renfe Operadora en cuatro sociedades anónimas: Renfe Viajeros SA, Renfe Mercancías SA, Renfe Fabricación y Mantenimiento SA, y una cuarta (ROSCO) que se dedica al alquiler del material ferroviario.

Entre todas ellas se reparten la deuda de 5000 millones de euros. Se les pone un precio de venta y un número de acciones que posibilita, en un futuro, su compra por parte de las empresas privadas.

Antes de finalizar el año 2013, el Consejo de Ministros aprueba la división de Adif en dos empresas: Adif Alta Velocidad (Adif rico) y Adif convencional (Adif pobre). Adif Alta Velocidad hereda la deuda de 14 000 millones, mientras que prácticamente la totalidad de la plantilla queda en Adif convencional. Este artificio contable permite que no compute la deuda de la empresa (14 000 millones) en el déficit público, ya que Adif pertenece al Ministerio de Fomento. Además, dos de las actividades que generan beneficios —aparcamientos en las estaciones y alquiler de la fibra óptica— salen en licitación para su explotación por la empresa privada.

La segregación de Renfe Operadora en cuatro sociedades anónimas y de Adif en dos empresas abre la veda de la privatización en el servicio ferroviario español: prima el beneficio económico y deja a un lado el carácter social del ferrocarril. El gobierno del PP apuesta así por el sistema de privatización del ferrocarril en Inglaterra, cuyo fracaso no cuestionan hoy en día ni los más conservadores en Europa y cuya recuperación está costando más cara a los ciudadanos ingleses que si hubiera permanecido como empresa pública, con un gran coste social y de puestos de trabajo1.

La apertura a la competencia que propicia el Ministerio de Fomento para este año 2014 pone en clara desventaja al ferrocarril español, permitiendo la entrada a la competencia del ferrocarril alemán (DB), del ferrocarril francés (SNCF) y de empresas privadas europeas y nacionales.

Otras empresas ferroviarias, como la francesa y la alemana, aplazan la apertura a la competencia exterior al 2019, y apuestan por un ferrocarril unificado y no dividido. Sin embargo, como hemos manifestado, Renfe inició la segregación en el año 2005.

Las empresas privadas no vienen con la intención de invertir en el ferrocarril, su infraestructura y su seguridad. Tampoco de mantener todos los trenes, ya que lo que buscan es la obtención de un beneficio económico rápido. El beneficio social no se puede medir con parámetros exclusivamente económicos. El carácter vertebrador y de cohesión territorial —verdadero fin del ferrocarril— no tiene ningún sentido para la empresa privada: si no obtienen un beneficio inmediato de los trenes que explote, sencillamente desaparecerán. Entendemos que la privatización del ferrocarril va a suponer menos trenes, menos seguridad y precios más altos. Primará la alta velocidad que une grandes ciudades y se suprimirán muchos trenes de media distancia que son los que verdaderamente cohesionan y vertebran el territorio, ya que unen los núcleos de población medianos con las grandes ciudades.

Además, el proceso de segregación de las empresas ferroviarias y la licitación a la baja de las diferentes contratas supone para este año 2014 la pérdida de más de 1300 empleos en el ferrocarril.

Desde CGT proponemos el apoyo al ferrocarril público y social a toda la ciudadanía para:

  1. Impedir el robo del patrimonio de la ciudadanía, el cierre de líneas, la supresión de trenes y servicios, las privatizaciones, impulsando la participación de la sociedad en el debate y la defensa del servicio público.

  2. Imponer criterios de rentabilidad social, medioambiental, de gasto energético y de servicio público del ferrocarril, contrarrestando el único valor que consideran que no es otro que la rentabilidad económica.

  3. Tratar de hacer públicos todos los empleos privados, integrando las plantillas de las contratas en las empresas públicas en igualdad de condiciones laborales y sociales.

Todos juntos podemos evitar la estafa social que supone la destrucción de lo público, de la sanidad, de la enseñanza, del ferrocarril.

Roberto Delgado. Coordinador del Sector Ferroviario de CGT.

1 Para más información sobre la privatización del ferrocarril inglés, ver la película de Ken Loach La cuadrilla. El guión de esta película fue escrito por un ferroviario inglés.

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3 comments for “Un Ferrocarril de todos, negocio de unos pocos

  1. Carmelo
    5 mayo, 2014 at 1:57 pm

    Es muy cierto lo reflejado en este artículo, pues la privatización en la que está inmerso el ferrocarril es un proceso consistente en el desmantelamiento del servicio público y en regalar los servicios ferroviarios rentables a las grandes empresas privadas sin que estás hayan invertido nunca en beneficio de la sociedad. Es lo mismo que han estado haciendo los sucesivos gobiernos que han desmantelado la industria y privatizado las principales compañías del Estado, transformándolas en Empresas privadas que han ido degradando el servicio y la calidad de sus empleos de forma vertiginosa y apabullante. Así, coo ejemplo estan que en 1986 el gobierno vendió SEAT, en 1991 Pegaso, en 1992 Campsa, en 1994 Enagas, en 1997 Endesa, Telefónica, Repsol y Aceralia, en 1998 Argentaría y Tabacalera, en 1999 Indra, en 2001 Iberia… Es decir, la clase política de este país nos ha convertido en un país de servicios y regalando todo el tejido industrial y económico a las grandes Empresarios y Bancos que son los que verdaderamente dirigen y gobiernan nuestra sociedad. Ahora toca el ferrocarril, y para ello se están peleando por cómo van a destrozar las Empresas RENFE y ADIF para quedarse el capital con aquello que funciona y que aora tiene un interés público. Esto es su MARCA ESPAÑA”. Y mientras los trabajadores estamos perdiendo derechos laborales, en donde los salarios no son suficientes para subsistir y todo ello con la complicidad y entrega de las Organizaciones Sindicales Mayoritarias y Gremiales como son UGT-CC.OO, Semáf…

    ¿Para cuando el pueblo se organizará y exigirá los derechos Colectivos en benéfico de todos?

  2. AURORA NIETO
    15 mayo, 2014 at 12:19 pm

    CREO QUE LAS PERSONAS QUE NO REACCIONAN A ESTA MASACRE SE LLAMAN COMPLICES TODO SERIA DIFERENTE SI CADA TRABAJADOR, PADRES MADRES ,HIJOS ,PARADOS SE DIESEN DE BAJA DE ESOS SINDICATOS MAYORITARIOS, PARTIDOS ETC..,. YA NO TENDRIAN PODER Y ESTARIAN A LA DEMANDA DEL PUEBLO QUE ES UN DERECHO QUE TODOS TENEMOS Y ES VIVIR CON DIGNIDAD.
    MIREMOS TODOS AL FRENTE. HACER OIDO SORDO, IGNORAR EL SUFRIMIENTO DE MUCHOS ES DE COBARDE QUE NADIE SEA COMPLICE DE ESTOS DEVASTADORES .SOMOS MUCHOS UNAMOS NUESTRA FUERZAS .JUNTOS PODEMOS POR UN FERROCARRIL PUBLICO SOCIAL, POR UNA SANIDAD
    PUBLICA, Y UNA EDUCACION PUBLICA ETC…

    AURORA

    .

  3. nacho
    25 julio, 2014 at 3:03 pm

    Creo que os puede la ideología y poco la realidad. A parte de creer que la empresa privada es un contubernio de gente mal parida que lo único que pretende es joder al personal por el mero placer de joder.

    No entiendo por qué el ferrocarril tiene que ser público, cuando los coches no lo son ni los servicios de autocares.

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