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LA REVUELTA DE LOS BLOQUES ENCADENADOS.

Un vistazo al contexto

Internet nos ha traído el correo electrónico, la red informática global (world wide web), las redes sociales, el almacenamiento en la nube y, recientemente, el internet de las cosas. Está en todo y cada vez más, conectando, creando dependencia, rompiendo barreras, invadiendo intimidad…

Entre sus limitaciones está la ausencia de una manera fiable de comprobar la identidad entre dos partes, y esto menoscaba la confianza que pueda darse entre usuarixs que no se conozcan, sin que exista un intermediario. Esos intermediarios que almacenan nuestros datos e invaden nuestra intimidad por afán de lucro, poder o cuestiones de seguridad nacional. Sin olvidar que los costes estructurales marginan a 2,5 millones de personas de un sistema financiero global. Esto ha dificultado la manera de relacionarse entre iguales, siendo aprovechada esta circunstancia por empresas de dudosa integridad.

El germen[1]

En 2008, cuando la confianza entre entidades (Gobiernos, empresas, asociaciones, etc.) se encuentra en los niveles más bajos y en un contexto de colapso del sistema financiero, una o varias personas, bajo el pseudónimo de Sathosi Nakamoto, elaboran un protocolo para garantizar la confianza en un sistema de pago electrónico directo y entre iguales (peer-to-peer P2P), usando una cryptomoneda llamada bitcoin.

Estas monedas digitales se diferencian de las comunes (fiduciarias)[2] en que no las crean y controlan los países. Su protocolo establece una serie de normas —bajo una computación distribuida— que garantiza la información intercambiada y comprobada por una red descentralizada, es decir, sin pasar por terceros. Nunca antes se habían realizado transacciones fiables entre dos o más partes, autentificadas por la colaboración de muchxs y posibilitadas por intereses colectivos, en vez de por grandes empresas que buscan un beneficio.

Este protocolo llamado cadena de bloques (blockchain) nos permite enviar dinero de manera directa y segura de una persona a otra sin pasar por un banco, una tarjeta de crédito o Paypal. En su forma básica es un código fuente libre, todo el mundo puede descargárselo gratuitamente, ejecutarlo y usarlo para desarrollar nuevas herramientas de gestión de transacciones en línea. Esto ofrece la oportunidad de crear infinidad de aplicaciones nuevas y cambiar nuestro modo de entender internet.

Las cryptomonedas no se guardan en archivos que están en un lugar concreto; están representadas por transacciones que se registran en una cadena de bloques, que es una especie de hoja de cálculo o registro que usa los recursos de una amplia red entre iguales para verificar y aprobar todas y cada una de las transacciones hechas en las monedas digitales.

Todas las cadenas de bloques, como las que usa bitcoin, están distribuidas, es decir, se ejecutan en ordenadores que ofrecen voluntariamente personas de todo el mundo (llamadas mineras), no hay una base de datos central que pueda atacarse; a cambio, estos pueden recibir una comisión por el servicio prestado. La blockchain es  pública, todo el mundo puede verla cuando quiera porque reside en la red, no en una determinada institución que se encargue de auditar las transacciones y llevar registros. Y además está encriptada, una encriptación que incluye claves públicas y privadas que  garantizan una total seguridad. Cada diez minutos, como si fuera el pulso cardíaco, las transacciones se comprueban, ordenan y almacenan en bloques creando una cadena. Esto evita cualquier alteración del registro. Es un registro distribuido a la vista de todos.

La clave:la confianza

Esta tecnología abraza la confianza como clave, la muestra perfecta de garantía, esto evita fiarnos de terceros, poderosos intermediarios que marcan las reglas del encuentro. El registro mismo es el fundamento de la confianza. Para establecer una relación, esta debe regirse por cuatro principios fundamentales de integridad: la honradez, consideración, responsabilidad y transparencia.

  • Honradez: es un factor económico a considerar, las entidades no deben mentir, omitir datos, ni confundir creando complejidad.
  • Consideración: intercambio justo, ya sean beneficios o perjuicios, entre dos partes que operan de buena fe, respetando los intereses, deseos, y sentimientos ajenos, relacionándose las partes con buena voluntad.
  • Responsabilidad: para establecer compromisos claros, ateniéndose a ellos. Comprobando que se cumplen sus compromisos y responden ante promesas quebrantadas mediante la verificación de sus operaciones.
  • Transparencia: esto es operar abiertamente. Si se respetan los otros principios este último no supone un problema de confidencialidad.

 

El paradigma que plantea esta tecnología, respaldado por estos cuatro principios, abre un mundo nuevo de posibilidades, como disponer de una plataforma verdaderamente igualitaria que haga posibles cosas como ser dueñx de tu identidad y de tus datos personales. Realizar transacciones, crear e intercambiar valor sin que intermediarios poderosos hagan de árbitros del dinero y la información. Miles de millones de personas excluidas podrán incorporarse pronto a una nueva economía global protegiendo la intimidad y rentabilizando nuestra información, asegurando la retribución de lxs creadores por sus creaciones intelectuales. Esto plantea cambiar el modo con el que la riqueza se distribuye, cómo se crea en origen, porque gente de todas clases, desde agricultorxs a músicxs, pueden beneficiarse más de la riqueza que crean.

¿Cómo se hace? Ejemplos de cambio

  • Nuestro avatar personal y la caja negra de la identidad.

Al igual que no mostramos la misma actitud en un ambiente de fiesta con amigxs, que en una reunión seria o relajadxs en familia, los aspectos de la personalidad los mostramos conforme a nuestro entorno. Así debe ser nuestra identidad digital, todos nuestros datos en una caja negra que aseguran la intimidad (DNI, información médica, diplomas, preferencias sexuales, militancia, etc.), de tal manera que nosotrxs decidimos qué compartir, con quién y cuándo para establecer la confianza o reputación que la situación requiera.

  • Economía realmente igualitaria.

En los últimos años han surgido una serie de empresas y plataformas mal llamadas de economía colaborativa, como son Airbnb, Blablacar, Uber, etc. La idea de que personas iguales generen valor participando y comunicándose entre ellas suena genial, pero esto está lejos de ser cierto en estas empresas, ya que no comparten, agregan viviendas, coches, taxis, etc.: es una economía de agregación. Blochckain nos ofrece la posibilidad de crear una cooperativa propiedad de todos sus miembros. Esta realiza todas las tareas que haría un intermediario, sustituyéndolo. Si necesitamos viajar, una opción es un coche para compartir (un ejemplo puede ser blockcar); consultas en el blockchain tus necesidades y te muestra según tus criterios. Como es un registro en cadena, las opiniones positivas quedan registradas, mejorando la reputación y estableciendo tu identidad. Queda registrado todo el proceso y si ambas partes quedan satisfechas… Así de fácil, sin intermediarios.

  • Protección global de derechos económicos

Esta tecnología permite establecer unos derechos de propiedad universales y así sentar las bases de un nuevo modelo de justicia global, prosperidad y paz, ya que estos derechos no están protegidos por armas, ni soldados, sino por tecnología. Siendo descentralizado, no hay autoridad central que lo controle; todo el mundo sabe qué está ocurriendo y todo queda grabado para siempre.

  • El fraude de los giros postales

El principal y más importante envío de dinero de países privilegiados a los no privilegiados, no son las ayudas humanitarias, al desarrollo o la cooperación ni inversiones directas, ni nada que se le parezca. El envío principal de dinero lo realizan los migrantes a sus familias o comunidades de origen. El método más extendido es a través de los giros postales ofrecidos por Western Union, para ello hace falta tiempo y dinero. Es decir, un giro postal tardará alrededor de una semana y cuenta con un 7% de comisión. Es seductora la idea de eliminar al intermediario bajo una cadena de solidaridad y gobernanza, para conectar a migrantes con sus comunidades de forma directa y segura. Ya están trabajando en diseñar una cadena de bloques que permite realizar el envío desde tu móvil (un sms es suficiente); tardará una hora y tendrá una comisión del 2%.

  • Burocracia y corrupción en la ayuda extranjera

Los desastres naturales activan la ayuda humanitaria en todo el mundo; miles de personas se solidarizan aportando su granito de arena. Unos cinco millones de dólares fue la ayuda destinada a combatir el ébola en África Occidental, que acabó por perderse en una maraña de fraude y corrupción. La Federación Internacional de la Cruz Roja (FICR) repartió esta cantidad y posteriormente anunció protocolos más estrictos para el seguimiento de las donaciones. ¿Y si estas ONG abrazaran el sistema blockchain? Mediante un registro inmutable del flujo de capital, el sistema obliga a responsabilizarse de las acciones. Ya que cualquier donante podrá realizar un seguimiento de cada moneda que done. Este puede ser un punto de inflexión ante las ONG, ya que si alguna apuesta por un sistema blockchain abierto, mostrará total confianza y transparencia, invitando a las demás a hacerlo. ¿O es que hay alguna ONG que no le interesa ser confiable y transparente?

  • Ayuda a los que crean valor

La era digital trajo cambios profundos para lxs creadorxs de propiedad intelectual. La industria musical se tambaleó hasta mutar, siendo siempre lxs creadorxs y artistas lxs menospreciadxs. Hasta ahora. Un nuevo sistema de cadena de bloques se está gestando de la mano de la cantautora Imogen Heap, la violonchelista Zoë Keating y expertos en blockchain. Lxs creadorxs, autorxs debidamente compensadxs por el valor que creen, registran sus obras en una plataforma de encuentro entre artistas y seguidorxs, una vez más, sin intermediarios. www.musicoin.org es un ejemplo de ello.

  • Un gobierno del pueblo para el pueblo.

¿Vivimos bajo un gobierno democrático? ¿Y si pudiéramos garantizar la transparencia y mejorar el rendimiento de los Gobiernos? La cadena de bloques permite revolucionar los mecanismos del sistema de votos, facilitando y abaratando los costes y mostrando un gobierno abierto e incorruptible, regido por los cuatro principios de integridad. Libre de grupos de presión, posibilitando una democracia directa y siendo los gobernantes quienes tengan que rendir cuentas de sus promesas electorales. Una de las plataformas que ya está trabajando en eso es Votem. (https://votem.com/)

Contras. Una mirada crítica

La compra/venta de criptomonedas funciona como una bolsa de valores muy parecida a la original. Cada moneda vale algo según lo que se compre y se venda; oferta y demanda pura. Una diferencia interesante que podemos ver es la importancia de la comunidad. Un proyecto ético puede tener detrás una comunidad importante que avale la moneda, dándole un valor y resiliencia que va más allá de lo económico. Por ejemplo, si pudiésemos pagar con la moneda palestina para quitarle poder de bloqueo a Israel, ¿no la apoyaríamos? Con el solo hecho de pagar y comprar con esa moneda le daríamos movimiento y respaldaríamos su valor desde cualquier parte del mundo. Imaginad un Puma, pero global y de uso diario donde la comunidad le da valor y lo defiende de «ballenas» y usureros.

En su contra podemos decir que no va a destruir el capitalismo, no es contrario a él, solo cambia algunas de sus normas. Además, el gasto energético que se utiliza para minar es muy alto, siendo uno de los problemas más acuciantes de esta tecnología; aunque esto no es intrínseco, se ha comprobado el aumento del consumo con fines lucrativos. Hay compañías que ya lo están intentando solucionar utilizando energía renovable o sistemas de ventilación naturales. Pero no es algo normalizado todavía y es un serio problema al que enfrentarse.

Esta tecnología no ha pasado desapercibida para los servicios financieros que ya la han rebautizado y privatizado con el objeto de jugar con las ventajas del blockchain (seguridad, rapidez y bajos costes) con un sistema completamente cerrado cuyo uso requiere permisos de los bancos, intermediarios o entidades financieras, como hasta ahora venía sucediendo. De nosotras depende un uso colectivo, generando un sentimiento comunitario que ya existe en la red. De nosotras depende que se generalice el uso de esta herramienta con fines libertadores y emancipatorios.

 

El proyecto Stela lo formamos un grupo de entusiastas de la tecnología blockchain y las cryptomonedas. Una cadena que rompa a las que nos atan. Ofrecemos soluciones dentro de la tecnología blockchain, minería y asesoría de cryptomonedas.

 www.stelast.com contacto:  info@stelast.com


[1]TAPSCOTT, D. (2017): La revolución blockchain. Deusto.

 

[2]El dinero llamado fiduciario, (del latín fiduciarĭus, de fiducĭa 'confianza' y esta a su vez de fides 'fe'), es el que se basa en la fe o confianza de la comunidad, es decir, que no se respalda por metales preciosos ni nada que no sea una promesa de pago por parte de la entidad emisora. Fuente: Wikipedia.

 

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