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La objeción de conciencia y el antimilitarismo en el Estado español: 1971 – 1986

Los inicios de la objeción al servicio militar (SM)

La objeción de conciencia (OC) en el Estado español comienza en 1959 cuando dos Testigos de Jehová se niegan a vestir el uniforme militar al llegar al cuartel. Estos primeros objetores, por razones religiosas, sufrieron condenas de prisión militar encadenadas, pasando algunos de ellos más de 10 años de prisión.

1971: Se declara el primer objetor por motivos políticos, Pepe Beunza. Activista estudiantil y no violento, es condenado a prisión, provocando movilizaciones en toda Europa de solidaridad y protesta. Cumplió en total más de 3 años de cárcel. Pronto le siguieron otros objetores.

1973: Se aprueba la primera ley de negativa al SM, que condena a los objetores a una pena única de 3 a 6 años de prisión y a la privación de los derechos políticos e inhabilitación para trabajar en entidades públicas.

1974: Gonzalo Arias, activista no-violento, propone un «Voluntariado para el Desarrollo», realizando una petición al Gobierno avalada por Justicia y Paz y 1500 firmas de jóvenes dispuestos a realizarlo.

1975: Cinco jóvenes catalanes ponen en práctica un Servicio Civil en un barrio de Barcelona (Can Serra), manteniendo labores de alfabetización, animación del barrio, asistencia a ancianos, guardería, etc. Tras hacer pública su situación de objetores, fueron detenidos.

Nacimiento del MOC

El Movimiento de Objetores de Conciencia (MOC), coordinadora de todos los grupos de objeción del Estado, se inicia en enero de 1977.

En este mismo año se difunde una orden interior del Ministerio de Defensa por la que todos los objetores quedan en situación de «incorporación aplazada» hasta la salida de una nueva Ley de Objeción, lo que no impidió la sucesión de casos de detenciones y represalias contra objetores a lo largo de los años.

En los años 1977-78 se crean numerosos servicios civiles, con la participación de más de 80 objetores y apoyo de entidades populares. Según se refleja en un informe del MOC de agosto de 1979, el apoyo a los servicios civiles era mayoritario entre los objetores de la época, aunque no era unánime, ya que varios grupos del Estado empezaban a plantear la insumisión al SM y al servicio civil.

Más tarde, la mayoría de los servicios civiles se interrumpen, ante la falta de perspectivas de una ley próxima que pudiera reconocer el servicio realizado.

1ª Declaración Ideológica del MOC

En agosto de 1979 se celebra en Landa (Álava) un congreso extraordinario del MOC, en el que este se define ideológicamente, en una declaración que marca las líneas básicas de la OC en el futuro:

  • La OC es una lucha revolucionaria frente a los valores y estructuras militares; es decir, el MOC se declara antimilitarista.

  • En el movimiento tiene cabida toda persona que se inserte en esta lucha, pasando a denominarse Movimiento de Objetores y Objetoras de Conciencia.

  • El MOC se opone a toda conscripción con fines militares o civiles, aunque se admite que, existiendo la conscripción, las disposiciones a favor de un servicio civil constituyen un progreso.

  • Se adopta la estrategia noviolenta, concebida como la aceptación de unos valores e ideas que conforman unos métodos.

  • Se presenta una alternativa global al ejército: la Defensa Popular Noviolenta.

La organización y las luchas

En 1979 había unos 800 objetores, agrupados en 52 grupos. La organización se articulaba desde los grupos locales, que eran autónomos y coordinaban las luchas a través de asambleas nacionales o regionales y de una asamblea estatal como órgano de decisión del MOC. El funcionamiento era totalmente asambleario y no existían puestos de mayor responsabilidad.

Se mantenía relación con la IRG (Internacional de Resistentes a la Guerra), a través del equipo internacional de Barcelona.

En Andalucía, existieron colectivos en todas las provincias, especialmente activos entre el año 1979 a 1983, agrupados inicialmente en torno a la Asamblea de Objetores y Objetoras de Andalucía y Extremadura y después, tras una dolorosa ruptura en el año 81, en la Asamblea Andaluza de No-violencia.

La actividad de estos colectivos se centraba en la realización de campañas de difusión de la OC, por la liberación de los represaliados, contra las instalaciones militares, contra el día de las FF. AA., devolución de cartillas militares, objeción fiscal, contra los juguetes bélicos, así como en la elaboración de materiales de sensibilización y denuncia antimilitarista.

Destaca, por su fuerte repercusión, la realización de la 7ª Marcha Internacional Noviolenta por la Desmilitarización del 5 al 19 de agosto de 1982 en Andalucía, organizada por grupos antimilitaristas y pacifistas de 8 países y con la participación de unos 360 activistas. El campamento se estableció en La Línea (Cádiz), realizándose acciones en La Línea, Gibraltar, San Fernando, Rota y Sevilla. La Marcha se saldó con fuertes cargas policiales, cientos de detenciones y la deportación de 41 pacifistas extranjeros, así como la permanente presencia en los medios de comunicación locales y nacionales.

En estos años, las mujeres del MOC empiezan a debatir el papel específico de la mujer en la lucha antimilitarista, provocando debates internos conflictivos sobre los estereotipos masculinos y femeninos, en la sociedad patriarcal y militarizada. Un grupo de ellas, con algunos hombres, apuestan por la «nueva persona», y deciden ocupar el pueblo de Lakabe (Navarra) en búsqueda de los nuevos valores.

1984: Se aprueba la Ley de Objeción de Conciencia, que nace con el rechazo unánime del MOC.

1986: Se realiza el referéndum sobre la permanencia de España en la OTAN, con una amplia movilización social por el «no». Por primera vez, la izquierda política española se posiciona afín a las ideas pacifistas y antimilitaristas, que hasta entonces había rechazado abiertamente.

En este mismo año, se celebra el segundo congreso del MOC, donde se aprueba la 2ª Declaración Ideológica, en la que se profundiza en el antimilitarismo y se rechaza todo servicio obligatorio impuesto por el Estado. Comienza la larga marcha por la insumisión, que abarca desde 1988 hasta 2001.

La lucha antimilitarista en el contexto de la izquierda española

El movimiento antimilitarista en el Estado español se inserta en un país que dejaba atrás una larga dictadura resultante de un golpe militar y una guerra civil, circunstancias que le dotan de una serie de peculiaridades que le diferencian de los movimientos pacifistas de otros países.

Fue un movimiento ideológicamente radicalizado, que se desarrolló al margen y con una difícil relación con los partidos políticos de la izquierda, aunque sí mantuvo relación con otros movimientos sociales de la época, como el sindicalismo obrero y jornalero, el asociacionismo vecinal y, por supuesto, con el ecologismo y el feminismo en construcción.

El profundo rechazo a las estructuras jerárquicas hizo que fuera un movimiento absolutamente horizontal y asambleario.

El antimilitarismo, la noviolencia y el activismo político llegaron a ser una identidad, una forma de vida, lo que marcó para siempre a cientos de hombres y mujeres.

El movimiento antimilitarista fue una experiencia histórica que contribuyó y convivió en la creación de otros movimientos alternativos como el ecologismo, el feminismo y la contrainformación y cuyos valores, estrategias y modelos de organización han sido revividos incluso en movilizaciones tan recientes como las del 15M.

por [May Ruiz y Alejandro Brome]

Fuentes de información: revista cristiana «Vida Nueva» nº 1017-1976, dossier para preparar la 16 Conferencia Internacional de la IRG 1979, documentos de asambleas andaluzas del MOC 1980, boletines internos del MOC Andalucía: «La Cabrilla Insumisa» 1980/82, dossier sobre la Declaración Ideológica del MOC 1980.


 


 

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