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Una historia del Rif

La Semana Trágica de Barcelona, Alfonso XIII o la dictadura de Primo de Rivera son algunos de los personajes o acontecimientos históricos que casi todas conocemos de la primera mitad del siglo XX. Sin embargo, poco se sabe de las minas de Segangan, Abd-el-Krim o la República del Rif. Eso, a pesar de que estos últimos, olvidados por la historia, son causa directa de los primeros. ¿Por qué existe tal velo sobre los acontecimientos que marcaron los treinta primeros años del siglo XX en el Estado español y que por ende marcarían el resto del siglo? Existen muchos motivos, acaso uno de ellos sea que un grupo de campesinos africanos consiguió poner de rodillas a la otrora poderosa España al defender sus tierras de la invasión extranjera.

Conviene recordar que la Corona de Castilla pierde en 1898 Cuba y Filipinas, dando fin así al imperio con el que llegó a dominar el planeta. Tras dos siglos de decadencia, la casta militar y económica vuelve a estar encerrada físicamente en la península ibérica. España es, a principios del siglo XX, un país humillado —empobrecido, en contraste con el desarrollo industrial de sus vecinos europeos— que empieza el siglo con la coronación en 1902 de un rey de 16 años, Alfonso XIII, el abuelísimo.

A finales del siglo XIX concluye la invasión europea de África, con la excepción de Marruecos, que estaba al caer. España queda fuera del reparto. Tras la Conferencia de Algeciras de 1906, las potencias europeas acuerdan que Francia se quede con la mayor parte de Marruecos. A España, por proximidad geográfica, le dejan las migajas, el Rif, un territorio inhóspito, montañoso y rebelde, con una cultura propia muy diferente a la del resto de Marruecos. Será la base territorial del Protectorado Español en Marruecos.

El Rif

El Rif es una región montañosa que abarca una especie de media luna en el norte mediterráneo de Marruecos. De oeste a este, Chauen, Alhucemas o Nador son algunas de las actuales ciudades más importantes de la región. En aquel momento, Axdir es la población de referencia, situada en el centro geográfico del Rif, a pocos kilómetros de la bahía de Alhucemas. La población mayoritaria es de origen bereber y su idioma, el tamazight, tiene tan poco en común con el árabe como el euskera lo tiene con el español.

Con la ocupación española, el Rif perdía su tradicional organización en la que la tribu era el grado máximo de articulación social y política: un ente soberano1. Las tribus mantenían contactos comerciales entre sí en tiempos de paz, guerreaban en tiempos de conflicto o unían sus fuerzas en momentos de agresión externa. Le pagaban impuestos al sultán de Marruecos en función de la correlación de fuerzas que mantenían. El sultán tenía una autoridad religiosa sobre ellos, pero (casi) nunca una autoridad política. Las tribus rifeñas siempre habían sido soberanas. La llegada del enemigo español otorga un sentimiento creciente de nación, que culmina con la proclamación de la República del Rif en 1923.

La ocupación

En 1906, España tiene por tanto vía libre para «administrar» el Rif. Aunque, legalmente, el Protectorado no se inicia hasta 1912, en la práctica España lleva ya varios años allí. En el Rif había pocos campos fértiles, pero muchos minerales. Nobles y empresarios cercanos a Alfonso XIII crean la Compañía Española de Minas del Rif y empiezan a tratar con jefes locales rifeños para explotar las montañas y construir un tren hasta Melilla. Al poco tiempo se da el primer e inevitable enfrentamiento armado. Se conoce como guerra o guerras del Rif a los diferentes conflictos armados que se dan entre el ocupante español y la resistencia rifeña entre 1909 y 1926.

1906-1909 – Inicio del conflicto

En esta época se establecen los primeros asentamientos y contactos entre militares, mineros y población local. Se empiezan a explotar algunas minas a una treintena de kilómetros de Melilla y se inicia la construcción de las vías del tren hasta el puerto español. En ocasiones, el ejército español hace incursiones fuera de Melilla para defender a los trabajadores de las minas. Tras diversas escaramuzas, en la batalla del Barranco del Lobo pierden la vida unos 150 militares españoles. Este hecho provoca una gran convulsión en la política nacional. En España, por ley, quien pagaba la suficiente cantidad de dinero quedaba exento de incorporarse a filas. Era, como siempre, la población más pobre, la clase trabajadora, quien pagaba con su sangre las ansias expansionistas de la oligarquía. La ola de protestas que se desata en toda la Península culminará en la Semana Trágica de Barcelona.

1909-1919 – Calma chicha

Se trata de un decenio de relativa paz. Muchas de las tribus rifeñas que pensaron que la colaboración con España podría traerles parte del desarrollo europeo a su tierra (reformas agrícolas, educación…) ven que nada de eso ocurre. La población va tomando consciencia de las consecuencias de la ocupación. Abd-el-Krim el Jatabi, hijo mayor de unas de las familias más poderosas del Rif, culto, educado en Fez, se muda a Melilla y colabora con España: trabajó para la Administración española como traductor, periodista y llegó a ser cadí, esto es, juez entre los musulmanes de Melilla. Tuvo un trato continuo con altos mandos españoles y entabló amistad con algunos militares. Tras muchas vicisitudes, vuelve a su pueblo natal, Axdir, convencido de la imposibilidad de trabajar junto a los españoles y dispuesto a luchar por la liberación de su pueblo.

1919-1925 – Auge y caída de la República del Rif

En 1920 empieza la lucha decidida del pueblo rifeño frente al invasor español. El movimiento va creciendo en torno a la figura de Abd-el-Krim y a su tribu, los Beni Urriaguel. Las victorias militares van convenciendo a la población de que podrán volver a disfrutar de la independencia perdida. El 1 de julio de 1923, el pueblo rifeño comunica a la Sociedad de las Naciones (antecesor de la ONU) la proclamación oficial del República del Rif. En época de guerra, intentó dotarse de una administración de gobierno, justicia, policía e impuestos, y pensaron en educación y reformas agrarias. El Rif perdía así su tradicional organización tribal.

En 1921, en la batalla de Annual, mueren unos diez mil soldados de reemplazo españoles. Tras esta victoria rifeña, la resistencia se hace fuerte y empieza las operaciones en la frontera sur, entrando así en guerra con la poderosa Francia: será el principio del fin para los rifeños. Desde 1923, el ejército español, ávido de venganza, bombardea la zona con gases tóxicos, castigando a la población civil, en lo que se considera unos de los primeros usos militares de armas químicas de la historia2. En 1925, Francia ayuda a España a organizar el desembarco de Alhucemas, con lo que las tropas europeas consiguen romper el corazón de la resistencia rifeña. Abd-el-Krim se entregará a las fuerzas francesas en 1926 y vivirá el resto de su vida exiliado. El fin oficial de la guerra data de 1927.

Entre 1927 y 1956, el Rif vivirá sometido al Protectorado español. Con la independencia de Marruecos en 1956, la región vive desde entonces bajo el gobierno de la dinastía alauí. La rebelión del Rif, el primer movimiento de resistencia anticolonial en África, fue un ejemplo para las posteriores luchas por la independencia.

por [Sergio España]

Equipo de El Topo

1 Germain Ayache desmonta las teorías del anarquismo secular rifeño e incide en la unidad nacional marroquí. Aunque discrepemos de su tesis, conviene leer al respecto el primer capítulo de su libro Les origines de la guerre du Rif, publications de la Sorbonne, 1981.

2 María Rosa de Madariaga hace un riguroso estudio del uso de armas químicas en su libro, Abd-el-Krim El Jatabi, la lucha por la independencia, pp. 219-236, Alianza Editorial, 2009.

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