editorial

Dudar es resistencia

¿Cuáles son tus retos este nuevo curso? Los nuestros, este año, siguen siendo prudentes: desafiar el imperio de la competitividad, la eficacia económica y la digitalización, sacando 1000 ejemplares gratuitos y en papel de El Topo Tabernario.

En época de posverdad, nos atrevemos a volver al sentido común y a la realidad, y lo hacemos de manera insensata, autogestionando un proyecto en papel que no se vende como el que tienes entre las manos.

No venimos a informar, venimos a contra-informar. Los mass-media ya se encargan de poner sobre la mesa la realidad y la opinión que la acompaña, la cierta, la que no se discute: la migración es un problema, el turismo trae prosperidad económica y la unidad de España es un estado natural.

Frente a esto, quedamos en la marginalidad las que nos ponemos en estado de duda y se nos indigesta el discurso hegemónico. La gente que sale a buscar la verdad sin manipulación y que se asoma a las redes sociales, a los medios digitales alternativos y que se suscribe a revistas y publicaciones con muchas esdrújulas… ¿y qué encontramos? ¡Un montón de sobreinformación! Debates polarizados, artículos que nos convencen de una postura hasta que el día siguiente leemos otro y matizamos, y lo vemos diferente, y leemos un tuit de los que tiene 1000 likes y nos convence de lo contrario. ¿Un sindicato de prostitutas es emancipador o esclavizante? ¿Va antes la lucha de clase o la antirracista? ¿Los chistes de gitanos son libertad de expresión o discurso de odio? ¡Qué lío! Pero decídete, toma posiciones y defiende tu verdad antes de que vengan los otros, los del discurso hegemónico y extienda su virus. ¿Es que las de este lado nunca nos vamos a poner de acuerdo? Decídete.

O quizás no. Quizás lo contrahegemónico sea ese dudar, ver los matices, problematizar y escuchar para buscar soluciones y. tomar conciencia de que nuestras convicciones tienen mucho que ver con el lugar que tenemos en el sistema-mundo, el territorio que habitamos, el género, los gustos, las facilidades económicas que haya o no tenido nuestra familia, nuestro estado de salud o el fenotipo que nos acompañe. Y sobre todo, ver que las creencias de quien tenemos en frente y con quien nos tenemos que poner de acuerdo en el discurso contrahegemónico nacen de sus vivencias, que no son las nuestras.

No es relativizar, marcamos nuestras líneas rojas, buscamos la vida digna de todas y el fin de las opresiones, pero hasta llegar allí vamos a tener que escucharnos y ponernos de acuerdo.

Aquí os dejamos info para darle vueltas a las convenciones, ver una realidad poliédrica y construir estrategias de discursos a la altura de las circunstancias que enfrentamos. ¿Es la salida a la monarquía una república estatal? ¿Podemos soñar algo más? ¿El discurso sobre la migración debe ir más allá de la compasión y del buenismo y hablar de derechos y autonomía? ¿Los programas políticos verdes son suficientes para afrontar el cambio climático?

Dudad, porque dudar es el primer paso para escuchar y dialogar.

Frente a la indiferencia que nos intenta contagiar el sistema para que seamos sumisas productoras y consumidoras, nos plantamos. Somos responsables del territorio y del momento que habitamos, no nos creemos sus cuentos. Construimos nuestro relato colectivo escuchándonos. Y, un curso más, nos proponemos el reto no de vencernos, sino de convencernos.

 

Pastora

 

 

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