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Denuncian el uso generalizado de herbicidas en solares

Ecologistas en Acción ha comprobado como el uso de herbicidas para el control de las hierbas en solares se ha generalizado, fumigándose en zonas donde se venía actuando con medios mecánicos.

Sevilla, 13 de febrero de 2015

Los herbicidas son tóxicos para las personas y el medio ambiente. El herbicida más utilizado es el glisofato, un herbicida no selectivo que aniquila todo tipo de plantas. El glifosato se vende bajo diversas marcas, siendo el más vendido el RoundUp, comercializado por Monsanto, cuya venta le supone miles de millones de euros cada año.

Estudios de la Universidad de Caen en Francia han demostrado que el glifosato estimula la muerte de las células de embriones humanos. También descubrieron que algunas células de la placenta humana son muy sensibles
al glifosato, incluso en dosis muy inferiores a las utilizadas en agricultura. Se ha llegado a determinar que una exposición 500 veces menor a la que tiene lugar en los campos tratados con este herbicida induce a la muerte celular.

Los riesgos son mayores para las mujeres embarazadas, pero no sólo les afectan a ellas. La práctica de deportes o el simple paseo por zonas fumigadas pueden dar lugar a efectos perjudiciales para la salud.

Otras pruebas toxicológicas independientes han revelado toxicidad subaguda por lesiones en glándulas de la saliva, toxicidad crónica con inflamación del estómago, daños genéticos en células sanguíneas, trastornos reproductivos como esperma anómalo en ratas y conejos y cancerígeno con aumento de la frecuencia de tumores de hígado y de tiroides en ratas.

Estos efectos han llevado a la Unión Europea a legislar para limitar el uso de los plaguicidas (Directiva 2009/128/CE) “Los Estados miembros […] velarán porque se minimice o prohíba el uso de plaguicidas en las siguientes zonas específicas: a lo largo de las carreteras […], en los espacios utilizados por el público en general, o por grupos vulnerables, como los parques, jardines públicos, campos de deportes y áreas de recreo, recintos escolares y campos de juego y los espacios cercanos a los centros de asistencia sanitaria”.

Pese a estas recomendaciones, el glifosato se emplea de forma habitual en nuestro entorno por los operarios públicos o de las subcontratas de Parques y Jardines. Especial proliferación del uso de herbicidas se viene
dando en solares próximos a viviendas como ocurrió en la huerta del Rey Moro y esta temporada en solares de Pino Montano.

El glifosato se infiltra en el suelo, es muy soluble en el agua y persiste de dos a seis meses. Contamina los acuíferos, es tóxico para la fauna acuática, los animales domésticos o el ganado y se esparce sin control por el subsuelo. Además, cada preparado herbicida que contiene glifosato viene acompañada de otras sustancias que facilitan su absorción y que multiplican su toxicidad.

Sofía Gatica, premio Goldman 2012, el equivalente al Nobel de Medio Ambiente, y las Madres de Ituzaingó han logrado demostrar la relación directa de las fumigaciones de glifosato a los campos de soja junto a las casas de su barrio en Córdoba (Argentina) con las decenas de casos de bebés con malformaciones, muertes por cáncer, leucemias, enfermedades respiratorias y dermatológicas, etc.

La prohibición del uso de herbicidas en la ciudad de Sevilla debe ser una exigencia ciudadana de responsabilidad de los responsables públicos para con sus ciudadanos y el entorno.

Hay alternativas. El glifosato se puede sustituir por métodos no contaminantes, que no dañan la salud ni el medio ambiente, escardas manuales o mecánicas mediante desbrozadoras, utilizadas por operarios de Parques y Jardines hasta hace poco en estos mismos lugares o térmicos con quemadores con infrarrojos son comunes en los países de la Unión Europea.

Es importante cambiar el concepto de “mala hierba”. Ninguna planta es mala, ya que fijan carbono y nitrógeno del aire y lo convierten en alimento para los animales, siendo la base del ecosistema; bombean con sus raíces nutrientes del suelo hacia la superficie, para ponerlos a disposición de otras plantas, animales y microorganismos; y protegen los suelos y la vida que hay en ellos del sol directo y la lluvia, frenando la erosión.

En parques, jardines y solares se deben diseñar suelos tapizados con vegetación natural y controlarla mediante siega. Esto ofrece la posibilidad de realizar el control de hierbas con ganado, con lo que del actual problema de contaminación podemos pasar a aprovechar racionalmente un recurso, la hierba, generando trabajo autosostenido por las producciones con el consiguiente ahorro para la comunidad. Ya hay experiencias y el ayuntamiento de París cuenta con un rebaño al servicio de estas tareas.

Las próximas elecciones municipales pueden ser la oportunidad para exigir a l@s candidat@s un compromiso por la erradicación del uso de herbicidas y otros agrotóxicos en el tratamiento de las zonas verdes y el compromiso por una jardinería ecológica que provea beneficios sociales y ambientales y no sea una fuente más de toxicidad para la ciudadanía.

Más información: Juan Cuesta 954903984 Fran Pérez 667202163

por [Ecologistas en Acción-Ciudad de Sevilla]

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